a) DIÁLOGOS DE LOS DIOSES, VI
Luciano y su obra Diálogos de los Dioses, 6 merecen una mención especial en nuestro trabajo, puesto que, al no haberse conservado la comedia Ixión de Eubulo, la obra de Luciano es el único tratamiento satírico de este mito que ha llegado hasta nosotros. En época imperial la mitología y los dioses olímpicos habían ya dejado de ser, desde hacia tiempo, objeto de verdadero culto y base de la religiosidad del hombre griego. Así que Luciano, sin llegar a la sátira cruel que demuestra en otras de sus obras, como los Dialogo de los muertos, pone aquí su innegable ingenio en atacar, por el procedimiento de la burla, la mitología tradicional232.
En esta línea, el Diálogo de los Dioses, 6 contiene una conversación entre Hera y Zeus donde la diosa relata a su esposo el comportamiento osado de Ixión y las pretensiones del tesalio de mantener relaciones sexuales con ella. Zeus decide comprobar que las intenciones de Ixión son verdaderas y para ello forma una nube semejante a Hera con el fin de que el tesalio crea estar con la diosa. Zeus, finalmente, decide qué castigo le aplicará si, creyendo haber yacido con Hera, Ixión se jacta de ello.
El tono satírico y mordaz está presente a lo largo de todo el diálogo y puede comprobarse en el tratamiento que se da de los dioses, opuesto al que podíamos ver en el resto de las obras aquí estudiadas. Los personajes que son presentados con burla y, como tal, actúan cómicamente. Así, por ejemplo, se nos muestra un Zeus que en nada se parece al omnisciente Zeus de las Euménides de Esquilo. Repetidamente Hera tiene que contarle lo que está sucediendo y qué tipo de persona es Ixión, pues el soberano, ajeno a la situación, cree que Ixión es un buen compañero de mesa, digno de los honores de Zeus:
:;
: 6, 1-4).
- Hera: Oh Zeus, ese mortal, Ixión, ¿qué juicio te merece?
- Zeus: Lo tengo por un hombre honrado, Hera, y digno de ser nuestro comensal; pues ciertamente, no lo aceptaríamos por compañero si fuera indigno de compartir nuestra mesa233.
De nuevo en DDeor. 6, 10-12 Zeus da muestra de ignorar todo aquello que sucede a su alrededor:
: ;
Zeus: Con mayor razón, precisamente debes decirlo, si ha osado cometer algo vergonzoso. ¿Acaso ha intentado seducir a alguna diosa? Que sospecho yo debe ser alguna maldad de este estilo la que tú no te atreves a revelarme.
Lejos deja Luciano a este ignorante Zeus de la imagen que otras fuentes nos han transmitido de él como rey de los dioses todopoderoso y conocedor de todo lo humano y lo divino. Además de abandonar el personaje de Zeus ese poder omnisciente que poseía, parece haber perdido la severidad que le caracterizaba, pues en lugar del castigo inmediato al enterarse de las pretensiones de Ixión, llega, incluso, a justificar tal comportamiento:
: (6, 27- 29).
Zeus: … Es, pues, excusable que, bebiendo lo mismo que nosotros y contemplando bellezas celestes, cual no vieron jamás en la tierra, deseen gozarlas, víctimas del amor.
Por último, destaquemos cómo Luciano desprecia a Zeus hasta igualarlo al propio Ixión. En capítulos anteriores de este trabajo, acerca del tratamiento que los autores hacían del personaje de Ixión, vimos cómo éste había sido comparado por diversos motivos a distintos mortales: Orestes, Filoctetes, Capaneo, Heracles234. Pero nunca se le equiparó con ningún dios. Será la propia Hera quien rebaje a semejante posición a Zeus cuando considera que él se comporta en el amor de la misma manera que Ixión enamorado:
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233 Para este apartado seguimos la traducción de Alsina Clota (1992).
234 Vid. cap. I. 2.3.1. Esquilo, a) Euménides 439-442; I. 2.3.2. Sófocles, a) Filoctetes
(6, 33-36).
- Hera: … en una palabra, que eres esclavo y juguete del amor. Y en ese caso concreto, sé muy bien por qué quieres disculpar a Ixión: porque tú mismo, en cierta ocasión, gozaste a su mujer, la cual te hizo padre de Pirítoo.
De la misma manera el papel de Hera en este diálogo difiere de la imagen de esposa resuelta y con gran coraje que se dejaba ver a lo largo de la Iliada. Luciano nos presenta a una Hera recatada y vergonzosa, a la que el pudor casi no le permite contar lo que sucede con Ixión:
: ; 6, 8-9).
Hera: ¿Qué otra [insolencia ha podido cometer] sino…? Pero vergüenza me da de decirlo; a tanto ha llegado su osadía.
Así también en DDeor. 6,18-20:
:
Hera: … durante algún tiempo, sin embargo, tuve vergüenza de contártelo, y confiaba en que este hombre pondría fin a su locura.
Por último, debemos destacar como tema central del diálogo el comportamiento de Ixión, diferente, sin duda, del que tenemos en el resto de textos que tienen a Ixión como protagonista. Ixión aparece representado como prototipo del hombre enamorado llevado al absurdo. A lo largo del dialogo, a modo de catálogo, se nos van desarrollando cada uno de los síntomas típicos que experimenta Ixión al estar profundamente enamorado de Hera:
(...) (…). (…). (...) 6, 15-44).
Gemía y se lamentaba, y si alguna vez yo, después de beber, entregaba la copa
a Ganimedes, él le pedía beber en la misma, la tomaba y la llenaba de besos, la acercaba a sus ojos y de nuevo me miraba. (…)
Pero ya estaba enamorado, y, según tú dices, llora y sufre lo indecible (…)
Cuando se disuelva el banquete y él como es de suponer no pueda conciliar el sueño, por culpa del amor (…)
El comportamiento ridículo que Luciano atribuye a Ixión llega a límites extremos, pues no sólo le presenta cegado por una pasión carnal y física, como encontramos en la P. II, 25 y los escolios a A. R. III, 62; sch. in E. Ph. 1185; sch. in Il. I, 268 entre otros, sino que su interés por Hera ha llegado ya al plano psicológico e irracional. Tanto es así que Hera considera que la locura235 que embarga a Ixión es resultado del amor que siente por ella y no la que le pudo sobrevenir por cometer un asesinato al matar a su suegro236.
ταῦτα δὲ ἤδη συνίην ἐρωτικὰ ὄντα. καὶ ἐπὶ πολὺ μὲν ᾐδούμην λέγειν πρὸς σὲ καὶ ᾤμην παύσεσθαι τῆς μανίας τὸν ἄνθρωπον· (6, 18-20)
Entonces comprendí ya que se trataba de amor. Durante algún tiempo, sin embargo, tuve vergüenza de contártelo, y confiaba en que este hombre pondría fin a su locura.
Sin embargo, para Zeus este comportamiento, que le ofende a él y a su esposa, no es culpa de la locura, sino de algo aun más ridículo y burlesco, como es un estado de embriaguez:
: ; ( 6, 25) - Zeus: ¿Tan ebrio está de néctar?
En general, Luciano aporta un perfil del personaje de Ixión muy diferente de aquel de Eurípides, en quien Ixión destacaba por ser un razonador que no duda en llevar a cabo todo aquello que fuese necesario para conseguir lo que se propone al margen de lo que es justo237.
b) SATURNALES, 38
El tratamiento satírico que Luciano quiso dar para el personaje de Ixión no se quedó sólo en el diálogo anterior, sino que lo encontramos de nuevo en Saturnalia. En esta obra el autor nos informa de que Ixión fue comensal de los dioses y, como vimos antes en DDeor. 6, 25, excusa el reprochable
235 DDeor. 6, 18-20.
236 Cf. Sch. in A. R. III, 62; sch. in Il. I, 268.
comportamiento de Ixión, al querer violar a Hera, como consecuencia del estado de embriaguez:
Sat., 38)
Si te parece que mentimos en esto, acuérdate de vuestro parásito, de Ixión, el cual, aunque se le concedió el honor de compartir vuestra mesa, temiendo vuestra misma dignidad, borracho intentó echarle la mano a Hera el buen hombre. [irónico]
c) SOBRE LOS SACRIFICIOS, 9
Luciano nos muestra a Ixión como ejemplo de uno de los mortales que tuvo el privilegio de ser invitado a la mesa de los dioses:
En épocas pasadas compartieron pan y vino con ellos Ixión y Tántalo.
Junto a él es nombrado Tántalo, quien también gozo de esa distinción. Fruto de la convivencia con los dioses ambos alcanzaron la inmortalidad, pero les pagaron con la ingratitud y como consecuencia de ello sufren castigos eternos.
d) COLOFÓN
De la mano de Luciano nos ha llegado el primer y único tratamiento burlesco y satírico del mito de Ixión que hemos conservado, pues nada conocemos de la comedia de Eubulo, tal y como lo demuestra el tratamiento que se da de los personajes. Zeus aparece como el marido ignorante que no se entera de nada por más que su esposa le da explicaciones. Hera, vergonzosa y recatada, se siente ofendida por las acciones de Ixión y lejos queda de la decidida diosa a la que los relatos míticos nos tienen acostumbrados, e Ixión es presentado como un ridículo enamorado, cuyo motivo para actuar contra los dioses no fue la ingratitud sino su loco amor por Hera. Lejos quedan estos personajes y estas escenas de los que con toda seguridad y a tenor de los fragmentos conservados debió presentar Eurípides en su Ixión.
Pero este tono burlesco hacia Ixión va más allá en Luciano, continúa en Saturnalia donde Ixión es presentado como un borracho. Sólo así justifica Luciano que se le ocurriese abusar de la propia Hera.
Además de un ejemplo en sí mismo, Luciano nombra a Ixión también en unión con otros personajes míticos en varias de sus obras: aparece junto con Tántalo en su obra De sacrificiis para recordar que ambos gozaron del placer de ser comensales a la mesa de los dioses, o el nombre de ambos personajes es mencionado junto con los de Sísifo y Ticio como meros ejemplos de delincuentes castigados en el Hades. Este es el caso de varias obras de Luciano como Menippus 14, Quomodo historia conscribenda sit 57 y Podagra 11, en las que Luciano recoge ya una imagen más tradicional del personaje de Ixión, lejos de las burlas del sexto Diálogo de los dioses.