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Como mencionamos anteriormente, las primeras familias se instalaron a orillas de los arroyos Pichicó, Cushamen y Negro, paraje denominado Colonia. Según Ramos, la ubicación de las familias en los distintos parajes se fue establecien- do a partir del prestigio de los jefes y las afinidades parentales. Con el transcu- rrir de los años, varias familias van llegando reconociendo el prestigio del caci- que y la seguridad en el lugar que ocupan, y como nos relata uno de los entre- vistados, descendiente del cacique Nahuelquir,

“Ñancuche recibió familias blancas, porque quería la gente blanca. Los recibió y dejó su familia. Llegó la familia Raco, familia Quesada. Ellos están allá cerca de Cushamen centro, a la orilla del arroyo Ñor- quinco y llegaron ciertos apellidos, y era fundamental que lleguen para que enseñen a trabajar a los paisanos. Esa era la idea de mi papa y la idea de Ñancuche. (Entrevista a M N)

El cacique Juan Napal y su hermano Mariano Napal se asentaron en la zona de reserva al norte de la colonia con las familias de “su tribu”, lugar que hoy con- forma, aun con estatus jurídico diferente, otro paraje de Cushamen. En el año 1900 (Decreto del 3 de noviembre) se le entrega esta superficie ubicada al nor- te de la Colonia Cushamen, donde se instala junto a otras 30 personas, que es- taba prevista para la futura ampliación de la Colonia Cushamen. Estas tierras son usurpadas años después en manos de terratenientes y comercios que se instalaron en la zona y sus ocupantes desalojados.

Luego en varias etapas sucesivas se fueron poblando los lotes de la Colonia, una vez logrado el reconocimiento. De los relatos orales tomados por Ana Ra- mos van llegando nuevas familias, emparentadas o estrechamente relaciona- das con las primeras. “Los Millanahuel, los Marín, por ejemplo, familias relacio- nadas históricamente con el cacique Juan Napal. Mariano Napal llega con su señora, Teresa Huenlaf y años más tarde van llegando otros Huenelaf a la Co- lonia. Internamente se van localizando familias como los Marín al paraje Blan- cura y los Calfupán a Vuelta del Río”. También llegan personas en busca de trabajo, que luego se instalan y comienza a desarrollarse familias que luego son muy numerosas como los Huenchunao. “Estas historias –como los relatos de los Huanquilef, los Meli, los Cañumil o los Curiñanco– se ubican en las dos primeras décadas de la formación de la Colonia. Los parajes más alejados, como Fofocahuel y Río Chico, donde desarrollaremos parte del trabajo, perma- necían en los primeros años de la Colonia con menos pobladores. Se encontra- ban solamente los Fermín y luego lo van ocupando otras familias mapuches y no mapuches, como Rayel, Tureo, Calfuqueo. A la zona del Mirador, lindante con la anterior, llegan las primeras familias aproximadamente en 1890, familia Burgos, Ñanfulén, Nahuelcheo, Chanqueo, Cañiu, Lauquén, Castro, Lefimil, Cayupan y

Currumil. Al paraje Rinconada llegan los Millahuala, los Suárez y los Huala, los Antín, Maripil, Railef, Nahuelcoy, Antinao a la Reserva, o los Curilen, Jones, Epu- llan, Catricura, Curaqueo al paraje Costa de Ñorquincó”. (Ramos 2009:111- 112). La última etapa del poblamiento se inicia en la tercera y cuarta décadas de for- mación de la Colonia, cuando son traídas familias desalojadas del boquete Nahuelpan, zona cercana a Esquel, que son traídas en “camiones volcadores” y dejadas en el paraje Blancura. Estas familias son por ejemplo Herrera, Napai- man y Prane, que se asientan en el paraje Blancura. Esto ocurre en el año 1937. Años después se restituye parte del territorio despojado a las familias del boquete Nahuelpan, regresando algunas de estas y otras que habían sido lle- vadas a Lago Rosario. El decreto de desalojo de Nahuelpan habla de “ubicar una parte de las familias indígenas… en lotes libres de la Colonia Cushamen y el resto de la Colonia Gualjaina o en los puntos del territorio del Chubut que considere conveniente, facilitándoles los medios para su traslado…” (Diaz, Chele 2007:100).

Encontramos en este poblamiento u ocupación, diferentes coyunturas de arribo y lugares de origen de los pobladores. Con los años fueron fortaleciéndose las relaciones entre las familias que ocuparon un mismo paraje, permaneciendo en ellos aún hasta la actualidad. Por otro lado se da la continuidad de algunos desplazamientos provocados por las sequías, crisis económicas como en el año 30, la salida por razones laborales, la baja productividad de las tierras y en algunos casos el despojo por parte de terratenientes, reestructurándose la con- formación de los parajes.

Algunas de las familias no mapuches que se instalan en la zona, son la familia Raco y Fernández, en la zona conocida posteriormente como Cushamen Cen- tro. El caso de la familia Fernández, se recuerda como una de las primeras es- cuelas que funcionó en ese paraje. También se instalaron familias de origen si- rio libanés (turcos en el lenguaje popular) y vascos, que comenzaron con los comercios locales. En algunos casos la memoria oral de las familias revela ca- sos de despojos y desalojos, mencionando la prenda agraria37 como herramien-

ta legal para quedarse con las tierras de las familias originarias.

37 Ley de prenda agraria 9644/14, mediante la cual se resolvían los casos de deudas a los comercios que tenían como garantía el ganado, los frutos y en caso de no poder hacer frente a la deuda reclamada se respondía con la tierra. Utilizada también por terratenientes y firmas comerciales como mencionamos en el caso de la tribu del cacique Sayhueque.