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queda nuestro trabajo."

Themistoclea de Delfos. Parece ser que esta mujer nació allá por el siglo VI a. C. Guilles Ménage[1] nos dice que si damos crédito a Diógenes Laercio[2] y a Suidas, lexicógrafo griego del siglo X, era hermana de Pitágoras. El hecho de que se la llame “de Delfos”, pue- de ser debido a que parece ser hubo un error de traducción en cuanto al parecido en griego de la frase “de Delfos” y el término “hermana”, por parte de Casaubon, erudito ginebrino del siglo XVI.

Según Gilles, remitiéndose a Diógenes Laer- cio, Pitágoras aprendió de Temistoclea la ma- yor parte de sus doctrinas morales. Esto está confirmado por el más antiguo códice farne- sio, al que también se refiere Gilles en su obra.

Fue sacerdotisa de Apolo en Delfos según Laercio, pero parece haber dudas sobre esto según Aldobrandini, quien se refería a ella como Aristoclea de Delfos. En fin, escritores como Porfirio y Suidas llaman a la sacerdoti- sa de Delfos Aristoclea, y Laercio la llama Temistoclea. En cualquier caso, tanto Porfirio como Suidas concuerdan en que Temistoclea o Aristoclea fue quien proporcionó los princi- pios morales a Pitágoras.

Así dice Laercio: “… Igualmente dice Aristó- xeno que Pitágoras aprendió muchos dogmas morales de Temistoclea en Delfos. Jon de Quio dice en sus Triagmas que Pitágoras es- cribió un poema y se lo atribuyó a Orfeo. También dicen que son suyas las Catascopia- das, cuyo principio es: Con nadie seas im- prudente”

Y también dice lo siguiente: “Usaba las adi-

vinaciones que se hacen por presagio y por agüero, pero muy poco de las que por el fuego, excepto el incienso. Sus sacrificios eran de cosas inanima- das, bien que algu- nos dicen que sólo sacrificaba gallos y

cabritos de leche llamados recentales, pero nunca corderos. Aristójenes dice que permi- tió comer de todos los animales, menos del buey de labranza y del carnero; y el mismo asegura que recibió de Temistoclea los dog- mas, según indicamos arriba….”

Y, para terminar, estas son las palabras de Porfirio en su “Vida de Pitágoras”: “Tales eran sus consejos. Pero especialmente reco- mendaba decir la verdad, porque solamente ello podía hacer a los hombres semejantes a la divinidad. Pues también, según se había informado de los Magos, el cuerpo de dios, que aquellos llaman Horamaces, se parece a la luz y su alma a la verdad. Ensañaba igualmente algunos otros preceptos que de- cía haber recibido de Aristoclea de Delfos”. Han sido muchas las mujeres condenadas al ostracismo y al olvido por parte de la fuerza de las culturas patriarcales. Pero es más que claro que muchas de ellas fueron grandes pioneras en todas las áreas del conocimiento ya desde antiguo. Es por eso que aquí quere- mos hacerles un reconocimiento público dado que aún, en muchos aspectos y entor- nos, siguen siendo silenciadas. R

[1] Historia de las mujeres filósofas. [2] Vida de los filósofos ilustres. Libro VIII

Miscelánea Miscelánea

UJERES FILÓSOFAS

“Conserva celosamente tu derecho a reflexionar, porque incluso el hecho de pensar erróneamente es mejor que no pensar en absoluto”(Hipa'a de Alejandría).

M

Por

Juan Larios

Presb. de la IERE

#3

MAUSOLEO DE

MOMINE KHATUN:

UN MONUMENTO EN

HONOR

A LA SABIDURÍA

FEMENINA

http://es.euronews.com/2018/05/07/mausoleo-de-momine-khatun-un-monumento-en-honor-a-la-sabiduria-femenina

El mausoleo de Momuna Khatun domina la línea del horizonte de la ciudad de Najichiván. Fue construido en 1186 en honor a Momuna Khatun, quien jugó un papel importante en la política local. Su tumba se sitúa en la parte subterránea del

monumento.

El arquitecto Ajami Najchivani creó 10 facetas con decoraciones diferentes. Su obra principal es una joya de la arquitectura de Najichiván. En la actualidad mide 26 metros de alto, pero antes el mausoleo medía 9 metros más ya que estaba coronado con una cúpula. Momuna Khatun aconsejó sabiamente a su marido, el poderoso gobernante local Shamsaddin Eldanis, que ordenó construir este monumento tras su muerte, aunque fue su hijo quien se aseguró de que la construcción fuera finalizada. En total, llevó 11 años. Momuna Khatun fue una mujer sabia que supo asesorar en la gestión del estado y por ello poseía una gran autoridad. R

Por Galina Polonskaya

es.euronews.com

En una de las inscripciones del mausoleo está escrita la

frase: "Nos vamos y solo queda el viento. Morimos y solo

queda nuestro trabajo."

Themistoclea de Delfos. Parece ser que esta mujer nació allá por el siglo VI a. C. Guilles Ménage[1] nos dice que si damos crédito a Diógenes Laercio[2] y a Suidas, lexicógrafo griego del siglo X, era hermana de Pitágoras. El hecho de que se la llame “de Delfos”, pue- de ser debido a que parece ser hubo un error de traducción en cuanto al parecido en griego de la frase “de Delfos” y el término “hermana”, por parte de Casaubon, erudito ginebrino del siglo XVI.

Según Gilles, remitiéndose a Diógenes Laer- cio, Pitágoras aprendió de Temistoclea la ma- yor parte de sus doctrinas morales. Esto está confirmado por el más antiguo códice farne- sio, al que también se refiere Gilles en su obra.

Fue sacerdotisa de Apolo en Delfos según Laercio, pero parece haber dudas sobre esto según Aldobrandini, quien se refería a ella como Aristoclea de Delfos. En fin, escritores como Porfirio y Suidas llaman a la sacerdoti- sa de Delfos Aristoclea, y Laercio la llama Temistoclea. En cualquier caso, tanto Porfirio como Suidas concuerdan en que Temistoclea o Aristoclea fue quien proporcionó los princi- pios morales a Pitágoras.

Así dice Laercio: “… Igualmente dice Aristó- xeno que Pitágoras aprendió muchos dogmas morales de Temistoclea en Delfos. Jon de Quio dice en sus Triagmas que Pitágoras es- cribió un poema y se lo atribuyó a Orfeo. También dicen que son suyas las Catascopia- das, cuyo principio es: Con nadie seas im- prudente”

Y también dice lo siguiente: “Usaba las adi-

vinaciones que se hacen por presagio y por agüero, pero muy poco de las que por el fuego, excepto el incienso. Sus sacrificios eran de cosas inanima- das, bien que algu- nos dicen que sólo sacrificaba gallos y

cabritos de leche llamados recentales, pero nunca corderos. Aristójenes dice que permi- tió comer de todos los animales, menos del buey de labranza y del carnero; y el mismo asegura que recibió de Temistoclea los dog- mas, según indicamos arriba….”

Y, para terminar, estas son las palabras de Porfirio en su “Vida de Pitágoras”: “Tales eran sus consejos. Pero especialmente reco- mendaba decir la verdad, porque solamente ello podía hacer a los hombres semejantes a la divinidad. Pues también, según se había informado de los Magos, el cuerpo de dios, que aquellos llaman Horamaces, se parece a la luz y su alma a la verdad. Ensañaba igualmente algunos otros preceptos que de- cía haber recibido de Aristoclea de Delfos”. Han sido muchas las mujeres condenadas al ostracismo y al olvido por parte de la fuerza de las culturas patriarcales. Pero es más que claro que muchas de ellas fueron grandes pioneras en todas las áreas del conocimiento ya desde antiguo. Es por eso que aquí quere- mos hacerles un reconocimiento público dado que aún, en muchos aspectos y entor- nos, siguen siendo silenciadas. R

[1] Historia de las mujeres filósofas. [2] Vida de los filósofos ilustres. Libro VIII

Miscelánea Miscelánea

#6

CULTURA

RELIGIOSA

HINDÚ

Alberto Pietrafesa

Empleado público del Mi- nisterio de Agroindustria de Argentina. Exégeta au- todidacto. Estudioso de las lenguas originales de la Biblia, la exégesis y la hermenéutica bíblica. In- vestigador orientalista. Colaboró en varios sitios de Investigación bíblica en Facebook.

HAY OTRO RASGO SIGNIFICATIVO en las imágenes que representan a la Ma- dre Kali: Casi sin excepción, todas las imágenes de las diosas hindúes llevan el cabello, o bien recogido, o bien prolijamente peinado.

Casi la única excepción es la Madre Kali y algunas de las hipóstasis o ad- vocaciones de Párvati, la esposa de Shiva. Recordemos que Kali es una de las advocaciones o hipóstasis de Párvati.

En el caso de la Madre Kali, las imá- genes que la representan la muestran ostentando una cabellera oscura abun- dantísima y desgreñada, cuyo largo llega a veces hasta los tobillos.

Hay dos razones para semejante re- presentación:

La primera es de índole puramente so- cial y patriarcal. En la India, como en muchas civilizaciones antiguas y mo-

dernas, el cabello de la mujer está su- jeto a ciertas exigencias que determi- nan la “virtud” o “indecencia” de la mujer. Tal como en Grecia y Roma antiguas, la mujer lleva el cabello re- cogido y no muy largo, considerándo- se un muestra de falta de virtud expo- nerlo demasiado largo o suelto. Esa era la razón por la cual las matronas griegas y romanas llevaban el cabello recogido y las hetairas griegas y pros- titutas romanas, suelto y largo.

Inclusive hoy en día, en ciertos países sudamericanos, la expresión "soltarse el pelo" (particularmente dirigida a una mujer) significa “actuar de forma decidida y valiente, desinhibirse, deci- dirse a hablar u obrar sin miramiento, mostrarse de manera indecorosa”, etc., etc.

En el caso de la Madre Kali, la forma

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