Nivel 1 (por defecto): Se supondrá por defecto que las reservas de carbono en detritus en tierras no forestales convertidas en bosques son estables. El efecto neto de los factores de emisión y absorción es, por consiguiente, igual a 0. A los países que experimentan cambios importantes en los tipos de bosque o en los regímenes de alteración o de gestión de sus bosques se les sugiere que desarrollen datos de ámbito nacional para cuantificar ese impacto, y que los notifiquen con arreglo a las metodologías de los Niveles 2 ó 3.
Nivel 2: Cuando se dispone de ellos, es una buena práctica utilizar datos de ámbito nacional sobre las tasas de acumulación neta en detritus para tierras convertidas en bosques con arreglo a diferentes tipos de bosque, junto con los valores por defecto de la última columna del Cuadro 3.2.1 si no se dispone de valores nacionales o regionales para algunas categorías de bosque.
Nivel 3: Los países desarrollan sus propias metodologías y parámetros para estimar las variaciones en los detritus, utilizando para ello estimaciones del carbono en los detritus desglosadas a nivel nacional para diferentes tipos de bosque, de regímenes de gestión o de alteración, o ambos. Las estimaciones estarían basadas en mediciones obtenidas de inventarios forestales de ámbito nacional o en otros tipos de información específica del país, posiblemente combinándolas con estudios de modelización para conocer la dinámica de todos los depósitos relacionados con los bosques. Para la comprobación de los factores específicos del país pueden utilizarse los factores por defecto actualizados del Cuadro 3.2.1.
3.2.2.2.1.3 Elección de datos de actividad
Los datos de actividad deberían ser coherentes con los utilizados para estimar las variaciones en la biomasa viva en áreas de tierra que están siendo convertidas en bosques. A tal fin, y en consonancia con los principios generales establecidos en el Capítulo 2 y descritos en la Sección 3.2.2.1.1.3, se utilizarán estadísticas de ámbito nacional obtenidas de servicios forestales, organismos de conservación, municipios, encuestas, y organismos cartográficos. Convendría cotejar los datos para asegurarse de que la representación de las tierras convertidas anualmente es completa y coherente, a fin de evitar posibles omisiones o dobles cómputos. Los datos deberían desglosarse con arreglo a las categorías climáticas generales y tipos de bosque del Cuadro 3.2.1. Para los inventarios realizados en el Nivel 3, será necesaria una información más completa sobre el establecimiento de bosques nuevos, con datos refinados sobre la clase de suelo, el clima, o la resolución espacial y temporal.
con las transiciones anteriores a los últimos 20 años notificadas como subdivisiones de bosques que lo siguen siendo.
3.2.2.2.1.4 Evaluación de la incertidumbre
La incertidumbre respecto de la materia orgánica muerta en tierras convertidas en tierras forestales puede ser muy pequeña en términos absolutos durante los primeros años posteriores a la conversión. Las tierras no forestales contendrían muy poca materia orgánica muerta o ninguna. Ésta sólo aparece después del establecimiento, crecimiento y muerte de la vegetación.
MADERA MUERTA
La incertidumbre estimada respecto de la madera muerta en tierras convertidas en tierras forestales durante los primeros años tras la conversión puede ser próxima a cero por ciento. En tierras no forestales convertidas en tierras forestales, es casi seguro que la madera muerta será inexistente. Cuanto más largo sea el período de transición elegido, mayor será la incertidumbre respecto de la madera muerta en tierras convertidas en tierras forestales. El tema de la incertidumbre respecto de la madera muerta en tierras forestales que lo siguen siendo se expone en la Sección 3.2.1.2.1.4.
DETRITUS
La estimación de la incertidumbre respecto de los detritus en tierras convertidas en tierras forestales es muy semejante a la estimación de la incertidumbre respecto de los detritus en tierras forestales que lo siguen siendo, como se ha indicado en la Sección 3.2.1.2.1.4. Los detritus se acumulan con relativa rapidez. Cuanto más corto sea el período de transición en que las tierras permanecen en la categoría de tierras convertidas en tierras forestales, menor será la incertidumbre respecto de los detritus.
En el Cuadro 3.2.5 se indican las fuentes de incertidumbre asociadas a la estimación de las emisiones y absorciones de CO2 en suelos forestales y en depósitos de materia orgánica muerta, y se indican varias maneras de reducirlas.
Datos de actividad: La incertidumbre asociada a los datos de actividad respecto de la materia orgánica muerta debería ser coherente con la incertidumbre asociada a los datos de actividad al estimar las variaciones en la biomasa viva en tierras que están siendo convertidas en tierras forestales, como se describe en la Sección 3.2.2.1.1.4.
3.2.2.3 V
ARIACIÓN DE LAS RESERVAS DE CARBONO EN EL SUELOEn esta sección se describen procedimientos para estimar las emisiones y absorciones de carbono en el suelo de tierras convertidas en tierras forestales. Se ofrecen orientaciones por separado para dos tipos de depósitos de carbono en suelos forestales: 1) la fracción orgánica de suelos forestales minerales; y 2) los suelos orgánicos. La variación de las reservas de carbono en el suelo de tierras convertidas en tierras forestales (∆CTTFSuelos) es igual a la suma de las variaciones de las reservas de carbono en suelos minerales (∆CTTFMinerales) y en suelos orgánicos (∆CTTFOrgánicos).
3.2.2.3.1 CUESTIONES METODOLÓGICAS
SUELOS MINERALES
Los estudios de la dinámica del carbono en el suelo durante el cambio de tierras no forestales a bosques denotan tendencias, tasas y cadencias muy diversas. Esta variabilidad suele explicarse señalando las diferencias en el diseño experimental y en los procedimientos de muestreo, la diversidad de historiales de uso de la tierra, y los diversos climas y tipos de bosque (Paul et al., 2002; Post y Kwon, 2000). La forestación de pastizales mejorados ha dado lugar a pequeñas disminuciones del C en suelos minerales, en el horizonte de suelo superior, que podrían o no persistir o incluso invertirse en rotaciones subsiguientes (Paul et al., 2002). Se descubrió que las características del lugar determinan también en gran medida la dinámica del C tras la forestación de antiguos pastos (Jackson et al., 2002). Por consiguiente, no hay una pauta coherente en cuanto a la magnitud y dirección a largo plazo de la variación de las reservas de C en el suelo durante un cambio de uso que convierta tierras no forestales en bosques gestionados (Post & Kwon 2000; Polglase et al., 2000).
Por lo general, el C del suelo suele acumularse tras la conversión de tierras de cultivo en bosques (Polglase et al., 2000). Sin embargo, la tasa de acumulación de carbono en el suelo puede depender en gran medida de las condiciones iniciales, relacionadas a su vez con la intensidad del anterior uso de la tierra y con el carbono orgánico que permanece en suelos lábiles antes de restablecimiento del bosque (Post & Kwon, 2000). Pese a la elevada aportación de carbono procedente de los detritus, las características del suelo pueden limitar también la contribución de la acumulación de COS al secuestro total de carbono en el ecosistema durante el rebrote de los bosques (Richter et al., 1999). En función de la profundidad de muestreo del suelo, la redistribución del carbono orgánico a lo largo del suelo puede inducir a conclusiones incorrectas con respecto a la variación neta de las reservas de carbono en el suelo.
El planteamiento propuesto reconoce el potencial de secuestro o de pérdida de COS en tierras convertidas en tierras forestales; permite incorporar los conocimientos y datos científicos disponibles con respecto a la dirección y tasas de variación del COS en bosques recientemente establecidos.
Conceptualmente, la metodología es coherente con la desarrollada en la Sección 3.2.1.3.1.1 (Elección del método), ya que presupone un contenido de carbono estable, promediado en el espacio, en suelos minerales para determinados tipos de bosque, prácticas de gestión y regímenes de alteración. Está basada en los supuestos siguientes:
• el cambio de tierras no forestales a tierras forestales puede estar asociado a variaciones del COS, que terminarían alcanzando un punto final estable; y
• el secuestro/liberación de COS durante la transición a un nuevo COS en equilibrio se produce de manera lineal.
SUELOS ORGÁNICOS
Las actividades de forestación o de revitalización de bosques en suelos orgánicos pueden alterar el régimen de humedad al modificar la intercepción de lluvia y la evapotranspiración, e incrementar el aporte de materia orgánica. Estos cambios pueden modificar la dinámica del carbono y establecer un equilibrio entre la liberación de CO2 y de CH4 a la atmósfera, y permitirían esperar que la conversión de tierras en bosques sobre suelos orgánicos (expresa o previamente) drenados fuera una fuente antropógena de CO2. Se supondrá que ello no sucede cuando la conversión en bosques se produce sin drenaje.
CUADRO 3.2.5