A.6 Description of the Analysis Steps
A.6.4 Structural analysis and damage analysis
Una buena práctica conlleva la medición de las emisiones de N2O por categorías de subfuente (por ejemplo, fertilizantes sintéticos (FSN), estiércol de origen animal (FEA), mineralización de residuos de cultivos (FRC) y (en el actual contexto de conversión de tierras en tierras agrícolas), mineralización del N orgánico del suelo (FOS-min).
Para que los factores de emisión de N2O sean representativos de las condiciones medioambientales y de gestión en el país, las mediciones deberían efectuarse en las principales regiones de cultivo del país, en todas las estaciones y, si procede, en diferentes regiones geográficas y de suelos y para diferentes regímenes de gestión. Factores del suelo tales como la textura, el estado de drenaje, la temperatura o la humedad afectarán a los FE (Firestone y Davidson, 1989; Dobbie et al., 1999). Los modelos de simulación validados, calibrados y bien documentados pueden ser un instrumento útil para desarrollar factores de emisión de N2O promediados por unidad de superficie basándose en datos de mediciones.
Con respecto al período y la frecuencia de medición, la medición de las emisiones de N2O debería efectuarse a lo largo de un año (incluidos los períodos de barbecho) y, preferiblemente, durante una serie de años, a fin de reflejar las diferencias del estado del tiempo y de la variabilidad climática interanual. Las mediciones deberían ser frecuentes durante el período inicial tras la conversión de la tierra.
3 . 3 . 2 . 3 . 1 . 3 E l e c c i ó n d e d a t o s d e a c t i v i d a d
Sconv: Es necesario conocer la superficie de tierra que se somete a conversión. En el Nivel 1, Sconv es un valor
único, pero en el Nivel 2 se desglosa por tipos de conversión.
3.3.3 Exhaustividad
Una serie completa de estimaciones de superficies de tierra contiene, como mínimo, el área territorial del país considerada como tierra agrícola durante el período abarcado por los estudios sobre los usos de la tierra u otras fuentes de datos y cuyas emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero se estiman en el sector de UTCUTS. La superficie total abarcada por la metodología de inventario de las tierras agrícolas es la suma de las tierras que siguen siendo tierras agrícolas y de las tierras convertidas en tierras agrícolas durante ese período de tiempo. La metodología de inventario podría no incluir algunas áreas de tierra agrícola en que las emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero se consideran insignificantes o constantes a lo largo del tiempo, como las tierras agrícolas no boscosas en que no hay cambios de gestión ni de uso de la tierra. Por consiguiente, es posible que la superficie de cultivo total que se estima sea inferior a la superficie total de tierra agrícola del país. En tales casos, es una buena práctica que los países documenten y expliquen las diferencias entre la superficie de cultivo que figura en el inventario y la superficie total de cultivo del país. Se sugiere a los países que vigilen a lo largo del tiempo la superficie total de cultivo del país, y que mantengan unos registros transparentes de las partes utilizadas para estimar las emisiones y absorciones de dióxido de carbono. Como se ha señalado en el Capítulo 2, las comprobaciones de coherencia deberían abarcar todas las superficies de cultivo, incluidas las que no figuran en el inventario de emisiones, para ayudar a evitar su doble cómputo u omisión. Una vez sumada a las estimaciones de superficie con otros usos de la tierra, la serie de datos de superficie de cultivo permitirá una evaluación completa del acervo de tierras contenidas en el informe de inventario de un país, en el marco del sector de UTCUTS.
Los países que utilicen los métodos del Nivel 2 para los depósitos de biomasa y de suelo en tierras agrícolas deberían detallar más en sus inventarios la serie de datos de superficie de tierra agrícola. Así, por ejemplo, los países podrían necesitar estratificar la superficie de tierra agrícola por tipos de clima y de suelo principales, incluidas las áreas de tierra agrícola inventariadas y no inventariadas. Cuando en el inventario se utilicen áreas de tierra estratificadas, es una buena práctica que los países utilicen las mismas clasificaciones de área tanto para el depósito de la biomasa como para el de los suelos. Con ello, la coherencia y la transparencia estarán aseguradas, se podrá hacer un uso eficaz de los estudios de las tierras y de otros instrumentos para la recopilación de datos, y se podrá establecer un vínculo explícito entre las emisiones y las absorciones de dióxido de carbono en los depósitos de la biomasa y del suelo.
3.3.4
Elaboración de una serie temporal coherente
Para mantener una serie temporal coherente, es una buena práctica que los países lleven registros de las áreas de cultivo utilizadas en los informes de inventario a lo largo del tiempo. Tales registros deberían seguir la
evolución de la superficie de cultivo total incluida en el inventario, subdividida en tierras que siguen siendo tierras agrícolas y tierras convertidas en tierras agrícolas. Se sugiere a los países que incorporen una estimación de la superficie de cultivo total del país. Para asegurarse de que las estimaciones de superficie son tratadas de manera coherente a lo largo del tiempo, las definiciones de uso de la tierra deberían ser claras e invariables. Si se introdujeran modificaciones en las definiciones de uso de la tierra, es una buena práctica mantener unos registros transparentes de las modificaciones introducidas. Deberían utilizarse también definiciones coherentes para cada uno de los tipos de tierra agrícola y sistemas de gestión incluidos en el inventario. Además, para facilitar una contabilización adecuada de las emisiones y absorciones de carbono durante varios períodos, podrá utilizarse información sobre el historial de conversiones de las tierras. Aun cuando un país no pueda utilizar datos históricos en sus inventarios actuales, una mejora de las prácticas de inventario actuales que permita seguir la evolución de las conversiones de tierra a lo largo del tiempo será beneficiosa para futuros inventarios.
3.3.5
Presentación de informes y documentación
Las categorías descritas en la Sección 3.3 pueden modificarse mediante los cuadros de notificación del Anexo 3A.2. Las estimaciones incluidas en la categoría de tierras agrícolas pueden compararse con las categorías de notificación de las Directrices del IPCC como sigue:
emisiones y absorciones de dióxido de carbono en la biomasa, en tierras agrícolas que siguen siendo tierras agrícolas: Categoría de notificación 5A, Variaciones en la biomasa boscosa;
• • •
emisiones y absorciones de dióxido de carbono en el suelo, en tierras agrícolas que siguen siendo tierras agrícolas: Categoría de notificación 5D del IPCC, Variaciones del carbono del suelo, y
emisiones y absorciones de dióxido de carbono por efecto de la conversión de tierras en tierras agrícolas: Categoría de notificación 5B del IPCC para los suelos, y Categoría de notificación 5E del IPCC para los gases distintos del CO2.
Es una buena práctica mantener y archivar toda la información utilizada para obtener estimaciones en los inventarios nacionales. Las fuentes de metadatos y de datos utilizadas para estimar factores específicos del país deberían estar documentadas, e ir acompañadas de los valores medios y varianzas de las estimaciones. Las bases de datos y procedimientos utilizados para procesar los datos (p. ej., los programas estadísticos) con objeto de estimar los factores específicos del país deberían archivarse. Los datos de actividad y las definiciones utilizadas para clasificar o totalizar los datos de actividad deberán estar documentados y archivados. Los procedimientos utilizados para clasificar los datos de actividad por tipos de clima y de suelo (para el Nivel 1 y para el Nivel 2) deberán estar claramente documentados. En las metodologías del Nivel 3 que utilicen modelos, la versión del modelo y la identificación deberán estar documentadas. Para utilizar modelos dinámicos será necesario archivar permanentemente copias de todos los archivos de los datos de entrada del modelo, así como del código fuente del modelo y de los programas ejecutables.
3.3.6
Garantía de la calidad/control de la calidad (GC/CC)
de los inventarios
Es una buena práctica realizar comprobaciones de control de la calidad y someter a la revisión por expertos externos las estimaciones y datos de los inventarios. Debería prestarse especial atención a las estimaciones específicas del país de los factores de variación de las reservas y de emisión, a fin de que estén basados en datos de alta calidad y en la opinión verificable de expertos.
Según la metodología aplicada a las tierras agrícolas, las comprobaciones de GC/CC pueden consistir en: Tierras agrícolas que siguen siendo tierras agrícolas: las estimaciones de suelo en tierras agrícolas pueden estar basadas en datos de área que abarquen tanto los cultivos leñosos perennes como los cultivos anuales, mientras que las estimaciones de biomasa están basadas en datos de áreas para los cultivos leñosos perennes solamente. Por lo tanto, las estimaciones de superficie implícitas en las estimaciones de biomasa y de suelo en tierras agrícolas que siguen siendo tierras agrícolas pueden ser diferentes, ya que las estimaciones de biomasa están basadas en un área menor que las de suelo. Ése suele ser el caso, excepto en aquellos países en que las tierras agrícolas están constituidas íntegramente por cultivos leñosos perennes o en que la gestión y el uso de las tierras son constantes en los cultivos anuales.
Tierras convertidas en tierras agrícolas: para este tipo de tierras, los valores totalizados del área de tierra convertida en tierra agrícola deberían ser idénticos en las estimaciones de la biomasa y del suelo. Aunque los depósitos de la biomasa y del suelo pueden desglosarse en diferentes niveles de detalle, para desglosar los datos de área deberían utilizarse las mismas categorías generales.
En todas las estimaciones de la variación de las reservas de carbono en el suelo basadas en los Niveles 1 ó 2, la superficie total debería ser, para cada combinación de tipo de clima-suelo, idéntica para el comienzo (año(0-T)) y para el final (año(0)) del período de inventario (véase la Ecuación 3.3.4).
3.3.7
Estimación de los valores por defecto revisados del
Nivel 1 de OBP para las emisiones/absorciones de C
en suelos minerales, en tierras agrícolas (véase
el Cuadro 3.3.4)
Los factores de gestión de las tierras agrícolas se han calculado para regímenes de labranza, de aporte, de barbecho, y de conversión de praderas en tierras forestales. El factor de conversión de uso de la tierra representa la pérdida de carbono resultante después de 20 años de cultivo continuo. Los factores de labranza representan el impacto del cambio de gestión al pasar de un sistema de labranza convencional en el que el suelo está completamente invertido a prácticas de conservación, en particular las de no labranza y de labranza reducida. La primera consiste en sembrar directamente sin labrar el suelo. La labranza reducida no llega a producir una inversión completa de los suelos y suele dejar más del 60% de la superficie del suelo cubierta de residuos, particularmente con los métodos de reja, labranza mínima y en crestas. Los factores de aporte representan el efecto resultante de modificar el aporte de carbono al suelo plantando más cultivos productivos, intensificando el cultivo o aplicando correciones; los factores de aporte abarcan los sistemas de cultivo clasificados como correcciones de nivel bajo, medio, alto, y alto con estiércol. Los factores de aporte bajo representan cultivos de pocos residuos, rotaciones con barbecho, o sistemas de cultivo en que los residuos son quemados o retirados del campo. Los cultivos de nivel de aporte medio son cultivos de cereales en que los residuos son devueltos al campo, o rotaciones sometidas a correcciones orgánicas que de otro modo se considerarían aportes de nivel bajo por efecto de la absorción de residuos. Las rotaciones de alto nivel de aporte están asociadas a cultivos que producen residuos, a cultivos de cubierta vegetal, a barbechos con vegetación mejorados, o a años de cubierta herbácea, por ejemplo en forma de heno o de pasto en la rotación. Los factores de labranza y de aporte representan el efecto sobre las reservas de C después de transcurridos 20 años tras el cambio de gestión. Los factores de barbecho representan el efecto de un apartamiento temporal de las tierras agrícolas en términos de producción para poblarlas de hierba durante un período que puede superar los 20 años.
Los datos han sido sintetizados en modelos lineales de efectos mixtos que tenían en cuenta tanto los efectos fijos como los aleatorios. Los efectos fijos eran la profundidad, el número de años transcurridos desde el cambio de gestión, y el tipo de cambio de gestión (por ejemplo, labranza reducida frente a ausencia de labranza). Con respecto a la profundidad, los datos no han sido totalizados sino que incluían las reservas de C medidas para cada incremento de profundidad (por ejemplo, de 0 a 5 cm, de 5 a 10 cm, y de 10 a 30 cm) como un punto diferenciado del conjunto de datos. Del mismo modo, los datos de la serie temporal no han sido totalizados, aun cuando las mediciones se efectuaron en las mismas parcelas. Por consiguiente, se utilizaron efectos aleatorios para reflejar la interdependencia entre los datos de la serie temporal y la interdependencia entre los puntos de datos que representan diferentes profundidades para un mismo estudio. Los datos han sido convertidos a logaritmos naturales cuando no se cumplían los supuestos del modelo respecto de la normalidad y la homogeneidad de la varianza (en los cuadros se indican los valores recíprocos). Los factores representan el efecto de la práctica de gestión a los 20 años para los 30 cm superiores del suelo, con la excepción del factor de conversión de uso de la tierra, que representa en promedio la pérdida de carbono a los 20 años o más después del cultivo. Los usuarios de este método de contabilidad del carbono pueden aproximar la variación anual del almacenamiento de carbono dividiendo por 20 la estimación del inventario. Se ha calculado la varianza para cada uno de los factores, y puede utilizarse para construir funciones de distribución de probabilidad con una densidad normal.