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Un factor recurrente en los testimonios de los pobladores contemporá- neos es la convergencia entre el sentido práctico de la construcción del puente y la visión del mundo circundante, poblado por los dioses locales de las montañas como los apus y los aukis. Estos son los dioses patrones que forman parte de la geografía circundante y a los que hay que tributar y consultar antes de realizar cualquier actividad importante que afecte esta relación con el entorno. Los testimonios al respecto siempre apuntan a la necesidad de mantener un diálogo con esta naturaleza animada, a la

Actualmente, durante los días de renovación del puente, se realiza un festival, en el cual una de las danzas representa la construcción del Q’eswachaka, incluyendo el armado de una maqueta del puente.

cual se debe la existencia y que debe ser honrada, según lo establecido por la tradición:

Los aukis y los apus ayudan a los de Quehue, Huinchiri, Chaupibanda y Choccayhua para vivir mejor y para que nuestros animales vivan tranquilos y se reproduzcan. Los apus son Qiantuku, Huaruquni, Añupukara, Waytamulo, Qoriapampa; la ayuda está coordinada entre todos ellos. Los apus que estamos sirviendo nos ayudan. Si es que no hiciéramos esto nos podría ocurrir algo malo. Cuando mastico la coca primero le ofrezco al apu, igual si tomo trago; ellos también estarán brindando.

Paqo Cayetano Ccanahuire, comunidad de Huinchiri, 8 de junio del 2012.

Como es poderoso y con voluntad, le pagamos a la tierra al apu Sarpantuko, con eso nos apoya mucho. Para que salga lo máximo el puente, para que no se rompa y no haya accidentes.

Chakaruwaq Victoriano Arizapana, comunidad de Huinchiri, 10 de junio

del 2012.

Lo más extraordinario que se escucha en estos testimonios es la referencia al Q’eswachaka mismo como un apu o un dios andino y, por tanto, objeto de homenaje y respeto. Por tanto, su reconstrucción perió- dica es necesaria para la reproducción de la vida campesina. Esto es, el Q’eswachaka ocupa un lugar que tradicionalmente corresponde a los cerros, lagunas y demás elementos circundantes, pero que se le otorga en este caso a una obra de ingeniería humana. En el ritual que acompaña a su construcción se le hacen preces de manera similar a los otros apus, con ofrecimiento de coca y quema de alimentos, pidiendo que se eviten accidentes o la pérdida de algún miembro de la comunidad:

Aquí también era un sitio que nos protegía, nosotros ya sabíamos, los

apus y los aukis nos decían: “No quiero que nadie se me acerque, yo

sabré”. Entonces un joven de San Jerónimo, trabajador del [proyecto]

Qhapaq Ñan dice: “¿qué tanto problema don Cayetano, acaso es difícil

hacer?” Y el muchacho se puso a hacer el puente y a los dos días se cayó y perdió la vida.7 El puente Q’eswachaka es bien poderoso, por eso

nosotros también como nos dicen los apus y los aukis les ofrecemos y no pasa nada, estamos tranquilos.

El apu San Cristóbal es un apu dominante del Perú, como el caso de nuestro gobierno a cargo de Ollanta Humala, así igualito para nosotros es San Cristóbal, es el más poderoso de los apus, con quien conversamos. El apu Q’eswachaka es un río donde han construido los ancestros el puente, entonces ahora es un apu Q’eswachaka, está coordinado con los apus Waytamulo, Quinsaliñawi, Llapanta, Qoriapampa, una laguna hacia el lado de Chumbivilcas. También para nosotros son Laramani, Vilcanota… de aquí los apus que se encuentran son Qiantuku, Waraquni y el apu Añupukara.

El apu Q’eswachaka es el más poderoso y antiguo de los puentes del río Apurímac, era el único, por eso es el más respetado de todos los puentes. En estos tres días todos los puentes están reunidos aquí y el

apu Q’eswachaka está dando su cariño a todos.

Chakaruwaq Victoriano Arizapana, comunidad de Huinchiri, 9 de junio

del 2012.

Dicen que [el apu Q’eswachaka] tiene su sirena. A la medianoche también se le hace su pago y queda todo tranquilo. Si no, te puede hacer quedar [morir], porque es un ser vengativo. Por ejemplo, hubo hace un tiempo un accidente, se cayó un carro pero no hubo muertos, [esto es] porque el apu Q’eswachaka te protege.

Paqo Cayetano Ccanahuire, comunidad de Huinchiri, 8 de junio del 2012.

Esta información se condice con un dato en apariencia anecdótico narrado por McIntyre en la mencionada visita a Quehue. Al haber encon- trado que el puente estaba completo y no se veía abandonado, McIntyre y el arqueólogo Luis Barreda fueron avisados por el chakaruwaq (chaka camayoq en el texto) Luis Choqueneira de que el puente no estaba apto para cruzarlo: “¡No crucen! ¡El puente está muriendo!”.8 En un pacto recí- proco, la vida del puente depende de la acción humana, así como la segu- ridad de la vida en las comunidades del distrito depende también de que el puente sea tratado adecuadamente.

Desde esta perspectiva, el acercamiento poco respetuoso, o una ofrenda ritual hecha incorrectamente a apus y aukis durante la construc- ción del puente, puede tener consecuencias fatales. El hijo de Valentín Vilca, poblador de Huinchiri, falleció víctima de un rayo. Su padre, pre- sente en la costumbre, explicaba esta desgracia porque “casi no hemos hecho pagos exactos, por ahí es que le ha caído [el rayo] a mi hijo. Después

casi no pasa nada porque nos hemos organizado para hacer los pagos”. Es claro también que esta labor solo puede ser hecha por los pobladores del distrito, conocedores de la tradición, con el apoyo del paqo local, desig- nado para ser el oficiante e intermediador de su población con los apus y aukis de la región.

Este papel ritual del paqo es, pues, fundamental en la construcción del puente. Es quien dialoga con las entidades o “señores” de las mon- tañas. De ellos obtiene el conocimiento, que se revela en órdenes y en historias sobre el origen y la razón de las costumbres. Se considera que este poder les ha sido investido a los especialistas por los apus a través de otro paqo o por una revelación experimentada por el poblador, escogido por las fuerzas del entorno natural para ser su oficiante. El paqo Caye- tano Ccanahuire, natural de Huinchiri, cuenta que recibió el poder de los apus porque su esposa fue alcanzada por un rayo (en diversos relatos del mundo quechua este hecho confiere poder de intermediación con los apus); pero al morir ella por este accidente, el poder le fue transmitido al viudo, quien lamentaba, al igual que los apus, la pérdida de su compañera. Es aquí que otros paqo y autoridades locales resuelven que Cayetano tenga la responsabilidad de mediar en el diálogo, a través del ritual —“despa- cho” en su testimonio— con los dioses del paisaje local y específicamente con el Q’eswachaka. El paqo de Huinchiri entiende que esta es una labor para el beneficio de la comunidad,9 evitando por este medio los accidentes fatales y la pérdida de la producción.

A mí me ha nombrado Constantino Mamani, quien vino de nuestro distrito; a mí me nombró en mi comunidad. Los apus habían llorado, por eso yo fui a buscar al paqo Lucio Torres, que podía estar en Choccayhua. Ahora, tal como él me ha encargado respecto al Q’eswachaka, diciendo: “vas a hacer así”, estoy haciendo. Gracias a Dios, desde la fecha que he llegado donde Lucio Torres, desde que he hecho el despacho, siempre camino con el estómago lleno; lo que me ha encomendado estoy haciendo en el Q’eswachaka.

9 No todos los especialistas en la tradición andina operan con este sentido de cola- boración con la comunidad. Existe también el llamado layqa, que ha sido traducido como hechicero o malero, personaje apartado de la sociedad que se vale del poder investido por la naturaleza para, a pedido del cliente que pueda abordarlo, causar “daño” en forma de enfermedad o de peligro de muerte a personas particulares. El espíritu individualista y el uso de sus conocimientos como un vehículo de la animadversión y las venganzas particulares es lo que diferencia al layqa del paqo, orientado en cambio en mantener el equilibrio al interior de su comunidad y de esta con las fuerzas espirituales.

Mi persona es Cayetano Ccanahuire Puma. Nuestro apu es poderoso, a nuestro apu me han entregado, “vas a hacer así”, me han dicho. Gracias a Dios eso estoy cumpliendo hasta la fecha, tal vez mañana vaya a dejarlo. Desde el momento que me he recibido (como paqo) hasta la fecha he cumplido, con todo mi corazón y mucha voluntad, a nuestro

apu Q’eswachaka. Él me avisaba todo cómo iba a ser, qué debo hacer;

conversábamos y todo iba bien.

Mi esposa se ha muerto y me ha dado el poder. A mi esposa le agarró el rayo y sufrí mucho. Por eso los apus y los aukis me dieron poder. Y gracias a Dios ninguna persona puede decir: “Cayetano, has hecho mal”. Donde voy nada es negativo, todo es positivo.

Gracias a Dios, mi persona ha recibido el despacho ¿Por qué? Por querer a mi comunidad, por eso vamos a seguir nosotros. ¿Para qué vamos a poner [el despacho]? Para que se haga bien el Q’eswachaka, para que en las comunidades no haya granizada, no haya descarga eléctrica. Así yo cumplo y punto, hasta el momento en que me retire.

De noche y de día he servido. Desde que hice el primer despacho hasta la fecha, a la comunidad de Huinchiri no le hace falta la comida, tienen el estómago lleno. Antes que yo estuviera acá había rayos, descargas eléctricas en las sementeras de Quehue; en Huinchiri cayó bastante granizada. Desde la fecha nosotros hemos estado caminando [a los lugares para hacer el

despacho], y nos hemos salvado. “Haz así” y así yo eso estoy cumpliendo.

Quien nos visita son los apus, los aukis.

Ccollana Quehue, Chaupibanda, todos participan por igual. Hoy todos nos vemos las caras, qawanakuy.10 Antes no era así, antes por historia hacíamos

respetar a nuestro puente; mientras que ahora vienen de todas partes haciendo su reclamo para recibir adecuadamente su parte. Está presente el

qawanakuy entre comunidades a causa de la visita de los turistas, quienes

siempre nos dejan algo. Pero yo estoy cumpliendo igual mi deber, siempre acompañado de la persona que pone la mesa, mi servicio y mi despensero. Paqo Cayetano Ccanahuire, comunidad de Huinchiri, 8 de junio del 2012.