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Chapter 4. The Focus Groups

6.3 Conclusions

La amenaza de la degradación ambiental está presente en todo el país, pero en especial en la Amazonía por la “convivencia” que hay entre las zonas megadiversas y los bloques petroleros. El Parque Nacional Yasuní (PNY) tiene una localización estratégica, por un lado en lo que respecta a la conservación de los recursos naturales, y por otro por la seguridad energética que le puede dar al Ecuador. La iniciativa Yasuní-ITT es una propuesta del gobierno Ecuatoriano para mantener bajo tierra sus recursos hidrocarburíferos(KRAINER y MORA, 2011).

Esta iniciativa se planteó a la comunidad internacional como una propuesta al cambio climático para preservar uno de los lugares más diversos del mundo. Al dejar 846 millones de barriles de petróleo pesado de las reservas del bloque Ishpingo-Tambococha-Tiputini del Parque Yasuní se dejaría de

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emitir alrededor de 407 millones de toneladas métricas de carbono a la atmósfera. Adicionalmente esto daría paso para que comience el proceso de transición de una economía extractivista hacia un modelo en el que no prime la economía como sinónimo de crecimiento, sino de desarrollo y de la creación de más oportunidades para los seres humanos, todo esto en convivencia con la naturaleza(VALLEJO et al., 2011).

El PNY fue creado en 1979 mediante el Acuerdo Interministerial N°0322. La extensión original era de 679.730 ha de bosque húmedo tropical

amazónico, el territorio fue modificado en el década de los noventa a 982.000 ha. El parque se creó con el objetivo de proteger las innumerables especies de fauna y flora de la Amazonía.En 1989, el estado Ecuatoriano solicitó a la UNESCO que se declare al Yasuní como Reserva de Biósfera, esta tiene una superficie de 2 366 82 ha., el núcleo de esta área corresponde al parque, y se complementa con la incorporación de la Zona Intangible. Su biodiversidad es considerada como extraordinaria: hay 644 especies de árboles por hectárea, alrededor de 621 especies de aves, 173 especies de mamíferos, 11 especies de anfibios, 107 de reptiles y 385 de peces e invertebrados. La importancia de este parque radica en su potencial para preservar la diversidad a largo plazo, ya que a pesar de las sequías y el cambio climático podría mantener las condiciones de humedad y de selva lluviosa. No obstante, el territorio ha sido dividido en repetidas ocasiones con el fin de permitir la explotación petrolera; por ejemplo para la creación de los bloques 16,31 y el ITT(KRAINER y MORA, 2011).

El Presidente del Ecuadorpresentó el proyecto de conservación de la reserva de biodiversidad más importante del planetaen la reunión del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático en Bali en diciembre del 2007, bajo el nombre: Dejar el petróleo en Tierra, Evitar Emisiones de Carbono y Salvar el Bosque Yasuní: Modelo Yasuní –ITT. En esta áreas se encuentra el 20% de reservas de petróleo del país; a cambio de la moratoria petrolera el Presidente pidió una contribución financiera de al menos 3.600 millones de dólares, esta cifra equivale al 50% de lo que recibiría

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el estado en caso de que optara por la explotación de estos recursos(KRAINER y MORA, 2011).

El aporte podría ser realizado por gobiernos de países, organismos multilaterales,empresas con responsabilidad social y ambiental, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos de cualquier parte del mundo. El dinero recaudado es parte de un fideicomiso internacional que permite la captación de fondos de las partes mencionadas. Este instrumento le da soberanía plena al Estado ecuatoriano, ya que le permite dictaminar qué hacer y donde invertir los fondos(FALCONÍ, 2010). En agosto del año 2010, el gobierno suscribió un convenio bajo el cual el PNUD fue designado como administrador del fideicomiso para garantizar la transparencia y el buen uso de los recursos recibidos(VALLEJO et al., 2011).

El capital de este fondo podrá ser utilizado únicamente en proyectos de energía renovable, para superar la dependencia de combustibles fósiles. Se pueden desarrollar proyectos hidroeléctricos, eólicos, solares y geotérmicos por el gran potencial que tiene el Ecuador. Los intereses podrán ser invertidos en la conservación de las 45 áreas protegidas que tiene el país para evitar su deforestación; la reforestación, aforestación y el manejo apropiado de un millón de hectáreas de bosques que pertenecen a pequeños propietarios; implantación de programas de desarrollo social en las zonas de influencia de la iniciativaYasuní-ITT; y en la investigación y desarrollo en ciencia y tecnología para la implementación deenergía renovable(VALLEJO et al., 2011).

La iniciativa ha tenido un gran reconocimiento internacional: las Naciones Unidas y sus órganos dependientes, OEA, CAN, CAF, Unión Europea, UNASUR, Movimiento de Países No Alineados, Grupo de Río, ALBA, OPEP y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica. Ganadores de premios Nobel de la Paz, Jody Williams y Mohamed Yunus, también han apoyado este proyecto. En la Conferencia de las Partes que se llevó a cabo en Copenhague en el año 2009, la representante del PNUD calificó a la iniciativa como fantástica. Por su parte el secretario general de Naciones Unidas ha promovido el proyecto. Inclusive la revista TheEconomist, que un principio se

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mostró escéptica, reconoció que la propuesta del gobierno era novedosa y brillante(FALCONÍ, 2010).

En su mayoría las economías latinoamericanas se sustentan en la explotación de recursos naturales, en el caso del Ecuador el petróleo ha articulado el crecimiento económico durante las últimas cuatro décadas. Algunas declaraciones del Presidente Rafael Correa han debilitado y han deslegitimado la propuesta. Pese a que existen leyes en la Constitución que restringen las áreas protegidas de las actividades extractivas él ha manifestado que la posibilidad de explotación todavía está vigente, si los fondos aportados no fueran los suficientes para que el Estado cumpla con sus obligaciones(KRAINER y MORA, 2011).

El impacto ambiental de cada sociedad es diferente, en el año 2005, un estadounidense promedio emitió 19,5 toneladas métricas de CO2, un chino 4,3

y un ecuatoriano 2,2. En el 2008 había 304 millones de estadounidenses, 1.326 millones de chinos y aproximadamente 14 millones de ecuatorianos. El Ecuador a pesar de haber causado un menor daño en el ambiente, mediante esta propuesta les da una opción de responsabilizase a los mayores generadores de gases efecto invernadero, adicionalmente es una herramienta que combate el cambio climático. A diferencia de Kioto no se busca un control de los efectos de las emisiones, se presenta una respuesta más real e innovadora: la no emisión de carbono(FALCONÍ, 2010).

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