5 Data and Methods
5.3 Conducting the Research
El Sáhara Occidental, o Sáhara Español, es una extensión de desierto de más de 260.000 kilómetros cuadrados, que limita con Marruecos, Argelia y Mauritania. El territorio, que tradicionalmente tenía una población tribal y nómada81, estuvo bajo ocupación española
de 1904 a 197582. Se trata de un territorio con abundantes riquezas naturales, especial-
mente recursos minerales y pesqueros, lo que ha motivado el interés de los países limítro- fes, así como de las potencias regionales e internacionales83.
La colonización española del territorio se caracterizó por ser una colonización tardía. La presencia real de la colonia prácticamente comenzó cuando se iniciaba el movimiento descolonizador impulsado por las Naciones Unidas84, y estuvo claramente ligada a la ex-
plotación de las minas de fosfato de Bu Craa, descubiertas por el geólogo Manuel Alia Medina en 1947 (GARCIA, 1971). Tras la independencia de Marruecos en 1956 y de Argelia en 1962, el Sáhara Occidental se convierte en la última colonia pendiente de des- colonización en el Noroeste de África. Coincidiendo con esta reestructuración regional, comenzaron las explotaciones de los fosfatos, lo que supuso un refuerzo de la presencia militar española en la zona para proteger dicha explotación.
Igualmente importante para el futuro saharaui resulta la posición mauritana, que ya pre- sentó una reserva de soberanía frente a la ONU en 1962, y en 1963 reconoció estar en negociaciones sobre el porvenir del Sáhara (VILLAR, 1982:35). Como miembro del Co- mité de los 24, o Comité de Descolonización de la ONU, en 1964 mostró su voluntad de entrar en discusiones directas con España sobre el futuro del Sahara. Tras la reserva de
80El refugio prolongado («protracted refugee situations») ha sido definido por la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados
(ACNUR) como aquellas situaciones en las que «los refugiados se encuentran en una situación de larga permanencia y de difícil so- lución, como en el limbo. Sus vidas pueden no estar en riesgo, pero sus derechos básicos y esenciales económicos, necesidades so- ciales y psicológicas siguen sin cumplirse después de años en el exilio. Un refugiado en esta situación a menudo es incapaz de libe- rarse de la dependencia forzada de la asistencia externa» (ACNUR, 2006).
81La población saharaui se ha caracterizado por ser una población nómada dedicada al pastoreo por la zona más occidental del des-
ierto del Sahara, aunque también se conocen algunos asentamientos pesqueros en la costa atlántica africana.
82España colonizó el territorio entre Tarfaya y Villa Cisneros, comúnmente conocido por el nombre árabe de Dakhla, en 1884.
83En el año de 1974 el Banco Mundial definió al territorio saharaui (antes Sáhara Español) como el espacio más rico de todo el Ma-
greb debido a la existencia de abundantes reservas en recursos naturales. MONJARÁZ (2005), «¿Crónica de una muerte anuncia- da? El Consejo de Administración Fiduciaria», en ROSAS (coordinadora), 60 años de la ONU: ¿Qué debe cambiar?, UNAM/ANU, México, 2005, pág. 250 – 251.
84Asamblea General de las Naciones Unidas, Declaration on the Granting of Independence to Colonial Countries and Peoples, Resolu-
soberanía mauritana frente al Sáhara Occidental, en 1965 es Marruecos quien reclama el Sáhara español ante las Naciones Unidas y, en ese mismo año, el 16 de diciembre, la Asamblea General adoptó una resolución instando al gobierno español a la liberación de los territorios del Sáhara e Ifni.
Ante la reacción del gobierno español de impulsar el proceso de descolonización en el seno de las Naciones Unidas, en 1973 nació en el territorio el Frente Popular de Libera- ción de Saguia el Hamra y Río de Oro (Frente POLISARIO)85, que comenzó sus activi-
dades guerrilleras contra la metrópoli. 1.2. Descolonización e inicio del conflicto
En el año 1974 los acontecimientos se precipitaron colocando al régimen franquista ante una situación internacional complicada. La Revolución de los Claveles en Portugal dejó a España sola en el proceso de descolonización. Además, el reestructurado gobierno espa- ñol tras la muerte de Carrero Blanco intentaba aparentar una tendencia liberal y ganaba fuerza la corriente partidaria de integrar el Sáhara en Marruecos (CRIADO, 1977:45). En julio de 1974 se promulgó el Estatuto de Autonomía del Sahara, que otorgaba a la provincia un presupuesto propio (CISTERO y FREIXES, 1987:24). Esto motivó una dura respuesta por parte de Marruecos, que inició una ofensiva para la anexión del Saha- ra, lo que hizo sentir un ambiente prebélico en la provincia.
La tensión se redujo cuando se trató el tema del Sáhara Occidental en el XXIX periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU y en la Cumbre Árabe de Rabat, la cual aprovechó Marruecos para proseguir su política de alianzas. En esta cumbre quedó de manifiesto la ruptura de Argelia con Marruecos y se iniciaron los contactos de cara al acuerdo secreto entre Marruecos y Mauritania para repartirse el territorio, ante el inmi- nente referéndum de autodeterminación saharaui (VILLAR, 1982:272).
En el gobierno franquista se hizo palpable la división entre los partidarios de una autode- terminación del Sáhara bajo el auspicio de la ONU, entre los que se encontraban el mi- nistro de Asuntos Exteriores y, sobre todo, los altos mandos del ejército; y el sector opuesto, en el que se encontraban los hombres fuertes del régimen: Arias Navarro, Carro y Solís86. Para presionar al gobierno español, Marruecos desplegó sus efectivos militares a
lo largo de la frontera saharo-marroquí, lo que, ante la pasividad de España, dejó claro al POLISARIO que él era la única esperanza para luchar por la autonomía saharaui. Para poder retrasar el referéndum, Marruecos instó a la Asamblea General a solicitar al Tribunal Internacional de Justicia (TIJ), un dictamen sobre la relación existente entre Marruecos y el territorio del Sáhara Occidental. Esta petición de Marruecos se recogió
85El nacimiento y origen del Frente POLISARIO y la identidad nacional saharaui se analizarán en profundidad en el capítulo si-
guiente.
86Estas diferencias se hicieron palpables den la declaración del Gobierno del 23 de mayo de 1975. VILLAR, F (1982), Opus Cit, pág.
en la Resolución 3292 (XXIX) de la Asamblea General, que, además de la opinión con- sultiva del TIJ, solicitaba el envío de una misión visitadora al Sáhara Occidental (VI- LLAR, 1982:283). La Asamblea General, presidida por el argelino Buteflika, decidió en- viar en primavera de ese año una misión visitadora al territorio para determinar el estado del territorio y el sentimiento de la población local.
La visita de la ONU al territorio saharaui se retrasó hasta el 12 de mayo de 1975. Los sa- harauis salieron a las calles y manifestaron abiertamente su apoyo al Frente POLISA- RIO, así como su desconfianza frente a la actuación e intenciones españolas. Esta des- confianza se vio avalada en los días siguientes por las declaraciones de ministros españoles, como el ministro de Información y Turismo, León Herrera, que declaró: «la transferencia de la soberanía del Sáhara se realizará en el plazo más breve, en la forma y modo que convenga a sus habitantes, pero también a satisfacción de cualquier legítima aspiración de países interesados en aquella zona» (CISTERO y FREIXES, 1987:27). Frente a estas declaraciones, la desconfianza y el recelo de los saharauis aumentaron, lo que llevó a que se produjeran adhesiones multitudinarias al Frente POLISARIO. En noviembre de 1975 el Tribunal Internacional de Justicia hizo público su dictamen, sobre los lazos existentes entre el Reino Alahui y el territorio saharaui, que decía lo si- guiente: «…los materiales e informaciones proporcionados al Tribunal no establecen la exis- tencia de ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sáhara Occidental por una parte y el Reino de Marruecos o el conjunto mauritano por otra. Por tanto, el Tribunal no ha comprobado la existencia de vínculos jurídicos de tal naturaleza que puedan modificar la aplicación de la resolución 1514 en cuanto a la descolonización del Sáhara Occidental y en particular la aplicación del principio de autodeterminación mediante la expresión libre y au- téntica de la voluntad de las poblaciones del territorio87».
Esta opinión del Tribunal cerraba por vía legal las pretensiones marroquíes y mauritanas sobre el territorio. A este espaldarazo del derecho internacional, el rey Hassan II respon- dió anunciando la Marcha Verde. Este anuncio cogió por sorpresa al gobierno español, según las propias manifestaciones del régimen. A raíz de este anuncio, se inició una fre- nética actividad diplomática entre Rabat y Madrid, que paradójicamente, en vez de ser llevada a cabo por el titular del Ministerio de Asuntos Exteriores, fue realizada por el Mi- nistro Secretario General del Movimiento, el señor Solís. Tras una visita de Solís a Marra- kech, en la que, como confirmaron más tarde fuentes marroquíes, se sentaron las bases para una ocupación del Sáhara Occidental, se mantuvieron un cruce de cartas y docu- mentos entre miembros de la administración española partidarios de una u otra solu- ción. Años más tarde, cuando se acabó la dictadura y se destaparon los secretos oficiales, se averiguó que antes incluso del anuncio de la Marcha Verde, el gobierno español había aprobado la Operación Golondrina para evacuar el Sáhara88.
87Opinión consultiva del Tribunal Superior de Justicia de 16 de Octubre de 1975.
88Un documento del Jefe del Alto Estado Mayor, de 18 de octubre fijaba como inicio de la evacuación el 10 de noviembre. RUIZ
Finalmente, y a pesar de los esfuerzos de la diplomacia española, el 6 de noviembre de 1975, 350.000 marroquíes, Corán en mano, y con miles de banderas marroquíes, acom- pañadas de alguna que otra bandera americana, avanzaron desde la frontera con miles de camiones y toneladas de víveres y agua en lo que se denominó la Marcha Verde89.
El mismo día de la publicación del Dictamen del TIJ, Hassan II anunció la organización de una marcha pacífica de 350.000 personas para reintegrar el territorio a Marruecos (RUIZ, 1995:208), y lo hizo alegando que el Tribunal Internacional de Justicia había re- conocido la existencia de vínculos de fidelidad entre el Sáhara y el Reino Alauí. La rápi- da reacción del monarca hace suponer que la maniobra de la Marcha Verde estaba prepa- rada con anterioridad, en vista del probable dictamen del TIJ en contra de las tesis marroquíes.
A pesar de las alegaciones del monarca, estaba claro que la vía legal para anexionarse el territorio estaba descartada, y tampoco cabía la opción de una acción militar directa, ya que la defensa militar española del territorio estaba bien organizada. Por lo tanto, Hassan II optó por la anexión fáctica del territorio, pero para ello necesitaba la aprobación de Es- tados Unidos, en su condición de potencia hegemónica mundial.
El apoyo y la participación de Estados Unidos y la administración Carter en la Marcha Verde fue clara. Esta marcha que, según afirmó el gobierno español, le había sorprendi- do, fue seguida en EE. UU. casi en directo. De hecho, contó con el beneplácito y el apo- yo del entonces secretario de Estado, Henry Kissinger (CISTERO y FREIXES, 1987:34). Ante el éxito de la misma, Hassan II se planteó seguir adentrándose en el te- rritorio saharaui, a lo que el gobierno español contestó que, en caso de hacerlo, Marrue- cos tendría que asumir las consecuencias, ya que el gobierno español estaba dispuesto a negociar, pero no con amenazas. De este modo, el 9 de Noviembre de 1975 Hassan II anunció el final de la Marcha Verde.
Como reconoció el propio Hassan II, la Marcha Verde consiguió su objetivo primordial: intimidar y presionar al gobierno español, que en tan sólo 5 días firmó en Madrid los Acuerdos Tripartitos con Marruecos y Mauritania. De esta forma Hassan II consiguió ocupar el Sáhara Occidental sin tener que enfrentarse al ejército español.
Estos acuerdos se negociaron oficialmente entre Marruecos, España y Mauritania, pero en realidad la participación de Mauritania se redujo al reconocimiento del acuerdo. Que- daba fuera de la negociación Argelia y el actor principal: el pueblo saharaui. Las conver- saciones se iniciaron en Madrid el día doce de noviembre y la prueba de que las negocia- ciones ya estaban avanzadas es que dos días más tarde se firmaron los acuerdos. Junto al texto, se firmaron varios anexos que contenían acuerdos económicos para la explotación
89La Marcha Verde se llevó a cabo prometiendo territorios y viviendas para los marroquíes que participaran en la misma. A éstos se
les distribuyó un ejemplar del Corán, que tenía las tapas verdes. De ahí el nombre de la incursión civil marroquí en el Sáhara Occi- dental: la Marcha Verde. CRIADO, R. (1977), Opus Cit pág 228 y229.
de los recursos del territorio. Estos anexos no fueron publicados de manera oficial, al igual que el acuerdo principal nunca fue publicado en el Boletín Oficial del Estado90. El
contenido del acuerdo suponía la transmisión temporal de la administración del territo- rio a una entidad tripartita en la que participaban España, Marruecos y Mauritania. A efectos legales hay que considerar distintos factores, tanto a nivel del ordenamiento jurí- dico interno, como a nivel del ordenamiento jurídico internacional que invalidan dichos acuerdos desde la perspectiva jurídica tanto interna como internacional (RUIZ, 2005:445).
Después de su firma, los ejércitos marroquí y mauritano perpetraron una auténtica masa- cre de la población civil91. El ejército marroquí por el norte y el mauritano por el sur inva-
dieron el territorio, robando, allanando las viviendas que encontraban a su paso y dete- niendo arbitrariamente a los saharauis que se negaban a enarbolar la bandera marroquí. España no solo abandonó el territorio saharaui y a sus habitantes al salir físicamente del territorio, sino que además les negó el derecho de asilo y les obligó a regresar a El Aaiun. En estas circunstancias, una gran parte de la población saharaui inició su éxodo a través del desierto, con el único apoyo y protección del Frente POLISARIO. Pero, a pesar de haber conseguido el control del territorio y de iniciar su política de represión, Hassan II se lanzó en persecución de los ciudadanos saharauis que huían a través del desierto. En palabras de la agencia EFE «las tropas de Rabat están realizando actos de salvajismo in- audito contra los saharauis que se han refugiado en zonas liberadas. Entregados a un ver- dadero genocidio…» (CISTERO y FREIXES,1987:38).
Con el apoyo de Francia, Marruecos bombardeó con napalm y fósforo blanco los cam- pamentos de refugiados, compuestos básicamente por mujeres, niños y ancianos, en el interior del desierto, obligando a la diezmada población saharaui a seguir su éxodo rum- bo a la hamada argelina de Tinduf.