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6.4 Course Content and Material

6.4.3 Teaching a Private Student

3.2.1. Prolongación del conflicto y el r efugio

Ya se ha expresado que el principal condicionante social para el desarrollo de la sociedad saharaui es la prolongación del conflicto y del refugio. Desde el punto de vista social, la permanencia del conflicto supone la perpetuación de roturas de lazos personales y fami- liares, la prolongación de la incertidumbre por los desaparecidos y la interrupción de los procesos de duelo.

Desde el inicio del conflicto la sociedad saharaui se vio impelida a afrontar una serie de ex- periencias derivadas de la confrontación bélica. En primer lugar, el exilio de parte de la po- blación en Argelia supuso la ruptura de familias y redes sociales que, en muchos casos, no han vuelto a reunirse en los 35 años que dura el conflicto. En segundo lugar, durante la in- vasión y los primeros momentos del conflicto, se produjeron numerosos casos de desapari- ciones, muchos de los cuales siguen a día de hoy sin resolverse. A estos dos factores hay que añadir las pérdidas humanas sufridas en prácticamente todas las familias y las consecuen- cias físicas (mutilaciones y discapacidades) de los enfrentamientos. La población saharaui tuvo que afrontar la construcción del Estado y la organización de los campamentos sin te- ner tiempo para asumir las pérdidas y socializar el duelo por las y los familiares perdidos, es- pecialmente las mujeres saharauis, quienes tuvieron que asumir el protagonismo de la orga- nización posponiendo sus propias necesidades personales y sociales.

Todos estos aspectos, vitales desde el punto de vista de la cohesión de la sociedad saha- raui, condicionan la actitud de la sociedad saharaui ante el refugio y la ocupación, y evi- dentemente, también ante los procesos y políticas de desarrollo.

3.2.2. Dependencia de la Ayuda H umanitaria

Por otro lado, desde el punto de vista de la sociedad saharaui, especialmente de la pobla- ción refugiada, la dependencia de la ayuda humanitaria y la cooperación al desarrollo resul- ta un factor condicionante de indudable importancia, como ya se ha dicho al mencionar la dependencia de alianzas externas cuando se han tratado los condicionantes políticos. Si bien esta dependencia tiene una mayor repercusión en la estrategia política del Frente PO- LISARIO y de la RASD, la dependencia de los grandes donantes y de los flujos de ayuda, aunque ha sido utilizada para condicionar el posicionamiento político del Frente POLISA- RIO, tiene una mayor repercusión en la situación de la sociedad refugiada.

Frente a la situación de gran vulnerabilidad de la población refugiada saharaui, se han implementado desde el inicio del conflicto diversos tipos de ayuda: campañas de ayuda humanitaria y proyectos de cooperación internacional. Las campañas de ayuda humani- taria han estado condicionadas, prácticamente en su totalidad, durante casi 34 años a la situación de eventualidad que asumían la propia población saharaui, siendo ellos mismos los que se mostraban reacios a otros proyectos de cooperación más estables, por interpre- tar que así asumían la perduración del conflicto.

Actualmente, la dependencia de la ayuda humanitaria en materia alimentaria sigue sien- do prácticamente total, aunque se han comenzado a implementar proyectos de desarro- llo para disminuir la vulnerabilidad de las personas refugiadas, al diversificar los sistemas de sustento y aplicar la lógica del Desarrollo Humano Local, tratando de afrontar los cambios sociales que se producen en los campamentos y a la futura consolidación de la RASD. Sin embargo, el principal aporte para la supervivencia de la población refugiada sigue siendo la ayuda humanitaria. Esta ayuda se ha convertido no sólo en un instrumen- to esencial para la supervivencia de quienes habitan los campamentos, sino que se ha uti- lizado como mecanismo de presión en el desarrollo político del conflicto por los distin- tos actores internacionales, tratando de influir en la voluntad política del pueblo saharaui a través de recortes y refuerzos de la financiación de dicha ayuda.

A efectos de la ayuda humanitaria cabe destacar la importancia de cuatro donantes prin- cipales: el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Alto Comisionado de las Nacio- nes Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea (ECHO) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Las campañas de ayuda humanitaria se han dividido en tres grandes bloques o campos: ayu- da alimentaria, sanidad y educación. Sin embargo, desde principios de la última década del s.XX los grandes donantes iniciaron un proceso de reducción progresiva de la ayuda como medio de presión a la población saharaui, al Frente POLISARIO y a la RASD en los proce- sos de negociación de paz. Así, la financiación de la asistencia humanitaria por parte de los grandes donantes ha sufrido grandes fluctuaciones, sin justificación aparente, pero que han tenido importantes repercusiones en el estado de la población civil, especialmente de la refu- giada. A modo de ejemplo se sintetiza en la siguiente tabla:

Cuadro V.4. Evolución Ayuda Humanitaria 2000-2007

Año 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007

Fuente: Elaboración propia.

108Dato proporcionado en millones de pesetas en el Seguimiento PACI 2000 (859.700.000) www.aecid.es/web/es/publicaciones/

Documentos/paci/ PMA (WFP) (USD) AECID () DG HUMANITARIAN AID (ECHO) () 27.855.479 5.178.915 13.935.000 1.750.000 16.329.000 2.160.490 14.340.000 1.492.804 5.143.000 3.276.320 8.000.000 5.288.823 9.311.000 4.368.915 10.900.000 6.964.283 5.000.000 29.765.704 39.508.190 13.000.000 108

A raíz del fracaso del proceso de paz, especialmente desde el frustrado referéndum de 1998, los refugiados saharauis y el Frente POLISARIO se dieron cuenta de la dificul- tad que entrañaba para la población refugiada sobrevivir dependiendo de las campa- ñas de ayuda humanitaria. Por ello, se adoptó la decisión de iniciar proyectos de des- arrollo y de instaurar la economía de mercado en los campamentos, lo que favoreció el funcionamiento de alguno de los proyectos, como se verá más adelante109(POLI-

SARIO, 2003).

Los primeros proyectos desarrollados desde esta óptica fueron de tres tipos:

a. Proyectos de soberanía alimentaria. Se empezaron a implementar proyectos produc- tivos (principalmente avícolas, hortícolas y camellares) con el objetivo de comple- mentar los suministros de ayuda alimentaria a través de producciones locales de ali- mentos de la canasta básica.

b. Proyectos formativos. Estos proyectos tratan de facilitar la formación de los cuadros saharauis en los propios campamentos, ante las dificultades de algunas familias para

109Estas decisiones se recogieron en los Congresos del Frente POLISARIO X y XI respectivamente. En el X Congreso, tras constatar

el fracaso en el avance del Plan de Paz se optó por instaurar la economía de mercado en los campamentos para trata de paliar así el hastío de la población civil, y ayudar a la mejora de su situación a través de iniciativas privadas. Por su parte, el XI Congreso cons- tató el empeoramiento en la situación de los refugiados y avanzaba que el Frente POLISARIO tomaría como prioridad trabajar para la mejora de su situación a través de nuevas iniciativas de cooperación. FRENTE POLISARIO, Actas del X Congreso del Frente PO- LISARIO, 1999 y FRENTE POLISARIO, Actas del Xi Congreso del Frente POLISARIO, 2003.

Gráfico V.1. Evolución anual de la financiación de los principales agentes de cooperación en la RASD 60.000.000 50.000.000 40.000.000 30.000.000 20.000.000 10.000.000 0 1998 2000 2002 2004 2006 2008 Financiación PMA

Fuente: Elaboración propia.

Financiación ECHO

Financiación AECID

Financiación Gobierno Vasco

que sus hijos e hijas estudien fuera a través de los convenios educativos. Por otro lado, ante el bloqueo del proceso negociador, el Frente POLISARIO comenzó a prepararse para la construcción del nuevo Estado y la consolidación de la RASD ante los países que ya le habían dado su reconocimiento a través de la formación de sus cuadros técnicos y administrativos.

c. Microcréditos. Este tipo de proyectos son los de más reciente implantación y co- menzaron a aplicarse en 2006 en aras a favorecer las iniciativas productivas. Es en este tipo de proyectos y programas en los que esta investigación se centra, por ser representativos de la más reciente aproximación al enfoque del Desarrollo Humano Lo- cal que se ha puesto en marcha en los campamentos.

La escasez y dependencia de la ayuda externa en la consecución de los servicios bási- cos ha condicionado las políticas de desarrollo del Frente POLISARIO, así como las estrategias de adaptación de la propia población refugiada y el desarrollo de sus pro- pios sistemas de sustento. Este estado de emergencia permanente ha condicionado y causado la falta de iniciativa en el desarrollo de políticas de desarrollo, amparándose durante mucho tiempo el propio Frente POLISARIO y la misma sociedad saharaui en la temporalidad del refugio y del conflicto para justificar la inaplicación de políti- cas de desarrollo.

3.2.3. El papel de las mujer es en el contexto saharaui

Otro factor que ha condicionado el desarrollo de la población refugiada y la imple- mentación de políticas ha sido, sin lugar a dudas, el papel de las mujeres. Los princi- pales sujetos del desarrollo de la población refugiada y de la puesta en práctica de las políticas de desarrollo de las capacidades básicas, tanto individuales como colectivas, han sido las mujeres saharauis. Durante décadas, han protagonizado como ejecutoras y como ideólogas el proceso de desarrollo de la población saharaui, lo que les ha su- puesto además de una gran responsabilidad una carga adicional a la derivada de su propio refugio y de sus necesidades propias como supervivientes del conflicto y la ocupación.

Sin embargo, esta responsabilidad no se ha visto después traducida en una representati- vidad política equitativa en términos de género, ni tampoco en un reconocimiento justo de la labor realizada. Generalmente, este reconocimiento ha venido más de la propia co- munidad internacional y del movimiento saharaui que de la propia sociedad saharaui y del gobierno de la RASD. Esta falta de visibilidad supone un factor desmotivador y ra- lentizador del principal motor de desarrollo de la población saharaui, no sólo en núme- ro, sino también en iniciativa. Dada la importancia de la necesaria participación equita- tiva de las mujeres y el reconocimiento de la misma, en este estudio de caso se desarrolla este aspecto en epígrafes posteriores.

3.2.4. Transición de una sociedad nómada tradicional a una sociedad moderna

Desde el punto de vista social, el cambio experimentado por el pueblo saharaui en un lapso reducido de tiempo, también ha condicionado de manera considerable el desarro- llo y adaptación a las políticas de generación de capacidades. El paso de una sociedad nó- mada, tribal y tradicional a una sociedad moderna y sedentaria –con el reto de tener que hacer frente al conflicto político-militar y a la construcción de un Estado, con lo que im- plica de generación de capacidades colectivas–, ha sido realizado en muy poco tiempo y sin tener espacios de reflexión comunes y de socialización de los cambios experimenta- dos. Además, este salto cualitativo se vio dificultado por la falta de inversión en infraes- tructuras y capacitación por parte de España durante el periodo colonial. La coloniza- ción española se caracterizó por una falta total de inversión no sólo en la capacitación de la población local, sino también el desarrollo de infraestructuras más allá de las necesarias para la explotación de la pesca y los fosfatos y los intereses militares. Esto colocó a la so- ciedad saharaui en una situación de clara desventaja con respecto a los pueblos vecinos a la hora de afrontar su proceso de desarrollo y su guerra de liberación nacional, además de los condicionantes geoestratégicos de las potencias internacionales en el conflicto. La sociedad saharaui se constituyó como una sociedad jerárquica, articulada en torno a la funcionalidad de los grupos sociales y étnicos, y compuesta de grupos familiares o de pa- rentesco patrilineales, articulados en torno a la haima, fracciones y tribus. Esta jerarquía social se traslada también a la jerarquía de poder y a la Yema´a (asamblea legislativa) y al Chej (jefe) equivalente al poder ejecutivo (VILLAR, 1982:27). Las tribus guerreras con- taban además con un consejo de guerra que se creaba cuando un peligro exterior amena- zaba a la tribu. Cuando se producían problemas entre dos o más tribus, normalmente ocasionados por la gestión del agua, se formaba un Ait arbain o consejo de guerra para solucionar el problema.

Sin embargo, el distintivo de la estructuración social saharaui no es esta organización je- rárquica, común en el Magreb, sino su particular estratificación social horizontal adqui- rida por la escasez de recursos. Así, las y los saharauis se distribuyen socialmente en fun- ción del acceso que tienen a los recursos. Lo grupos sociales de las categorías inferiores serían las siguientes categorías serviles: los esclavos y libertos, que son la mano de obra encargada del pastoreo y del servicio doméstico; los profesionales, dedicados principal- mente a la artesanía y que constituyen el estrato social menos numeroso; y los tributa- rios, familias de pastores o pescadores que rinden tributo a otras familias a cambio de protección. En la cumbre de la sociedad se encontrarían los zauia, considerados las tri- bus del libro o intelectuales cumplen la función ideológica de la sociedad; y, los guerre- ros, que ejercen la función político-militar y pretenden además ostentar la exclusividad de la descendencia genealógica de los hasanes, e incluso, del profeta.

Aparte de esta peculiar estratificación, lo que distingue a estas tribus del resto de estruc- turas políticas del gran desierto, es precisamente la ausencia de un poder supratribal cen- tralizado. Ninguna tribu se superpone a las demás, ni rinde pleitesía a sultanatos próxi-

mos ni, por supuesto, tampoco al de Marruecos. Tal y como ya se ha mencionado exis- ten varios tratados jurídicos y documentos legales que corroboran este extremo110.

De este modo la sociedad saharaui tuvo que afrontar en un lapso muy corto de tiempo retos tan dispares como el exilio y la construcción de un Estado, todo esto además, en un contexto bélico. De una sociedad estructurada de forma jerárquica y funcional se pasó a una sociedad horizontal, fuertemente politizada y con una preparación insuficiente. Es- tas transformaciones, además de las propiamente políticas, suponen un cambio demasia- do grande para asumirlo en un periodo de tiempo tan escaso y sin apenas ocasión para la socialización de dichos cambios.