Chapter 2: Kim’s causal exclusion argument against non-reductivism
2.2 A summary of Kim’s exclusion argument
2.3.3 The empirical/inductive argument for closure
2.3.3.1 Connecting causal closure and its backing via physical causation
arrepentimiento con una promesa de bendición. Así como el pueblo
se enfrentó a la tragedia de la destrucción de sus cosechas, también
nosotros enfrentaremos un juicio trágico si vivimos en pecado. Sin
embargo, la gracia de Dios está al alcance de nosotros, tanto ahora,
como en el día que ha de venir.
2.
El día de
Jehová (2.28–3.21)
Cronología de Joel
•El rey Acab muere en batalla
853 a.C.
• Eliseo comienza a profetizar
848
• Jehú asciende al trono de
Israel; Atalía usurpa el trono
841
• Joel comienza a profetizar?
Joás asciende al trono de Judá
835
• Joacaz asciende al trono de
Israel 814
• Joás asciende al trono de Israel
798
• Joel termina su ministerio
796?
Libro de
AMÓS
AUTOR: AMÓS
FECHA: 760–750 A.C.
TEMA: EL JUICIO DE DIOS ESTÁ A PUNTO DE CAER SOBRE ISRAEL
PALABRAS CLAVE: JUICIO, RECTITUD, JUSTICIA
Autor
Amós, cuyo nombre significa «el que lleva la carga», era nativo del pequeño pueblo de Tecoa en las colinas de Judá, unos 16 km al sudeste de Jerusalén. Fue el primero de los llamados «profetas escritores» del siglo VIII a.C., grupo que incluye a Oseas en Israel, y a Miqueas e Isaías en Judá. Amós negó haber recibido preparación como profeta profesional, admitiendo ser un pastor y uno que cosechaba higos silvestres, los frutos que comían los más pobres del pueblo. A pesar de ser oriundo de Judá, Dios le llamó a proclamar su mensaje en el norteño reino de Israel.
Fecha
Amós profetizó durante los reinados de Uzías de Judá (792–740 a.C.) y Jeroboam II de Israel (793– 753 a.C.). Su ministerio se desarrolló entre los años 760 y 750 a.C. y parece que duró menos de dos años.
Trasfondo
A mediados del siglo VIII a.C. hubo un tiempo de gran prosperidad tanto para Israel como para Judá. Bajo Jeroboam, Israel había retomado el control de las rutas del comercio internacional: el camino real a través de la Transjordania, y el camino hacia el mar a través del Valle de Jezreel y a lo largo de la llanura costera. De acuerdo con 2 Reyes 14.25, habían sido restablecidas las fronteras de Israel desde Lebo Hamat, en el norte, hasta el mar de Arabá (el Mar Muerto), al sur. Por su lado Judá, bajo Uzías, recobró Elat (puerto marítimo sobre el Golfo de Aqaba), y se expandió hacia el sudoeste a expensas de los filisteos. Israel y Judá alcanzaron así una nueva fuerza política y militar, pero la situación religiosa seguía en un estado lamentable: Idolatría desenfrenada; ricos que vivían lujosamente mientras los pobres eran oprimidos; inmoralidad generalizada; sistema judicial corrupto. La gente creía que aquella prosperidad era una señal de las bendiciones de Dios. La tarea de Amós fue proclamar el mensaje de que Dios estaba disgustado con su pueblo. Su paciencia se había agotado. El castigo era inevitable. La nación sería destruida a menos que cambiara su corazón y permitiera que «corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo» (5.24). Contenido
El libro de Amós es básicamente un mensaje de juicio; juicio sobre las naciones, oráculos y visiones de juicio divino sobre Israel. Su tema central es que Israel ha roto su pacto con Dios. En consecuencia, Dios castigará su pecado severamente. Amós comienza con una serie de predicciones de juicio contra las naciones vecinas de Israel, incluyendo Judá, y luego también dirige sus profecías contra Israel (1.3–2.16). Todas estas naciones serán castigadas por ofensas específicas que han cometido contra Israel o alguna otra nación. Este juicio sobre las naciones nos enseña que Dios es un monarca universal. Todas las naciones están en sus manos. Deben rendirle cuentas por sus ofensas contra otras naciones y pueblos. Israel y Judá, sin embargo, serán castigadas por haber roto su pacto con Dios. La sección siguiente (3.1–6.14) contiene una serie de tres oráculos o sermones contra Israel. Estos incluyen la amenaza del exilio. Una tercera sección (7.1–9.10) ofrece una serie de cinco visiones de juicio, en dos de las cuales Dios se retira. Finalmente, Amós predice la restauración de Israel (9.11–15).
Aspectos literarios
Aunque Amós minimiza el alcance de su preparación profesional, su estilo sugiere que se trataba de una persona muy bien educada. Utiliza con gran habilidad juegos de palabras. Por ejemplo, en 8.1, 2 la palabra hebrea para «fruta de verano» suena similar a la que designa «fin». Al igual que la fruta de verano, Israel estaba maduro para la cosecha. La aproximación geográfico-sicológica al juicio de
las naciones (1.3–2.16) constituye otra prueba de su habilidad literaria. Comenzando con las naciones que rodeaban a Israel desde los cuatro puntos cardinales (Damasco, Gaza, Tiro y Edom), Amós cruza dos veces la tierra y cierra el círculo aún más refiriéndose a Amón, Moab y Judá. Utiliza así un recurso literario conocido como el de la gradación numérica o paralelismo numérico: «Por tres pecados... y por el cuarto» (véase, a manera de ejemplo, 1.3, 6, 9). Este sistema numérico sugiere que: «Son suficientes transgresiones... más que suficientes». Una utilización semejante de la gradación numérica puede hallarse en Proverbios 6.16; 30.15, 18, 21, 29; Miqueas 5.5.
En su discurso, Amós emplea el estilo de un mensajero al indicar que habla en nombre de otro: «Así ha dicho Jehová» (1.3, 6); u «Oíd esta palabra» (3.1; 4.1; 5.1). Canta un lamento funerario por Israel en anticipación a su caída (5.1, 2). Usa muchas metáforas populares que aprendió cuando era pastor y campesino (1.3; 2.13; 3.12; 4.1; 9.9). Amós tiene la habilidad de hilvanar una serie de proverbios hasta llegar a un clímax; los oráculos contra las naciones (1.3–2.10), la recitación de las calamidades que condujeron a la visitación de Dios (4.6–12), y las visiones que van desde la paciencia mostrada por Dios hasta su juicio (7.1–19; 8.1–3).
Por las Escrituras sabemos dónde nacieron o desempeñaron su ministerio algunos de los profetas. Samuel, quien sirvió como profeta y juez, utilizó a Ramá, su pueblo natal, como base para sus recorridos anuales por otros lugares. Otros dos profetas de la primera monarquía, Elías y Eliseo, vivían en el reino del norte.
Entre los profetas que escribieron sus obras, solamente Oseas y Jonás eran del norte. La localización exacta del lugar donde residió y desarrolló su ministerio Oseas es desconocida. Jonás era de Gad-hefer, pero su ministerio se extendió más allá de su lugar natal, hasta la ciudad de Nínive.
Algunos profetas procedían del sur, pero profetizaron en el norte. Amós vino de Tecoa, pero predicó contra el culto del reino del norte en Betel. El mensaje de Miqueas estaba dirigido tanto a Israel como a Judá.
El ministerio de muchos profetas se centra en Judá y en la ciudad capital de Jerusalén. Los mensajes de Isaías, Jeremías, Sofonías, Ezequiel, Hageo, Zacarías y Malaquías se extendieron durante un largo período de tiempo, pero todos tenían que ver con la próxima destrucción, caída y posterior reconstrucción de Jerusalén.
Para algunos profetas, tales como Joel, Abdías y Habacuc, no existe información geográfica. Del sitio natal de Nahum sólo se ofrece un indicio cuando se dice que era «de Elcos».
BOSQUEJO
Cronología de Amós •Jeroboam II sube al trono de Israel 793 a.C. • Amós comienza a profetizar en Israel 760 • Oseas comienza a profetizar en Israel 753 • El rey Salum muere asesinado 752 • Termina el ministerio de Amós 750 • Isaías comienza a profetizar en Judá 740 1. Anuncio del castigo
(1.1–2.16)
Amós habla con una gran franqueza al denunciar el pecado. Choca con los falsos líderes religiosos de sus días, y no se intimida ni por los sacerdotes ni por el rey. Continúa declarando su mensaje con valentía. Dios también espera sinceridad y rectitud de todas las personas y naciones en la actualidad. Muchas de las condiciones que prevalecían en Israel durante el tiempo de Amós son evidentes en las sociedades actuales. Necesitamos el valor de Amós para olvidar el peligro y levantarnos en contra del pecado.
2. Razones del castigo (3.1–6.14)
3. Visiones del castigo (7.1–9.15)
Libro de
ABDÍAS
AUTOR: ABDÍAS
FECHA: POCO DESPUÉS DEL 586 A.C.
TEMA: JUICIO DE DIOS SOBRE EDOM
PALABRAS CLAVE: DÍA, DÍA DEL SEÑOR
Trasfondo
Las relaciones entre Israel y Edom estuvieron marcadas de mutua animosidad a lo largo de todo el período que abarca el AT. El enfrentamiento comenzó cuando los hermanos Esaú y Jacob iniciaron su disputa (véanse Gn 27; 32; 33). Los descendientes de Esaú se asentaron en el área llamada Edom, al sur del Mar Muerto, mientras que los descendientes de Jacob se mantenían fieles a la promesa, habitaban Canaán y crecían hasta convertirse en el pueblo de Israel. De ahí en adelante se multiplicaron los conflictos entre los edomitas y los israelitas. Los acontecimientos de que se habla en Números 20.14–21 son un ejemplo de la hostilidad existente entre ambos pueblos.
Esta enconada rivalidad constituye el trasfondo de la profecía de Abdías. Durante un período de unos veinte años (605–586 a.C.), los babilonios invadieron la tierra de Israel y llevaron a cabo repetidos ataques contra la sagrada ciudad de Jerusalén, finalmente devastada en el 586 a.C. Los edomitas vieron estas incursiones como una oportunidad de saciar su sed de venganza contra Israel. Así, se unieron a los babilonios contra sus parientes lejanos y los ayudaron a profanar la tierra de Israel. El Salmo 137.7, Lamentaciones 4.21, 22 y Ezequiel 25.12–14, censuran la participación de los edomitas en la destrucción de Jerusalén.
Fecha
El trasfondo de la destrucción de Jerusalén indica que la profecía de Abdías se produjo poco antes del 586 a.C., año en que la ciudad sagrada cayó en manos de los babilonios. Parece que el mensaje fue anunciado durante el exilio de Judá, cuando Abdías advierte a Edom del inminente castigo divino y confirma a Judá la constante protección de Dios.
Autor
El profeta del que proviene la denuncia sólo es conocido como Abdías, «siervo y creyente de Jehová». No se ofrece información adicional sobre su persona. Más de diez hombres llevan el nombre de Abdías en el Antiguo Testamento. Véanse 1 Reyes 18.3–16; 1 Crónicas 3.21; 7.3; 8.38; 9.16; 12.9. Una tradición vincula al autor de la profecía con el Abdías al que se identifica como mayordomo del rey Acab. Véase 1 Reyes 18.3–16. Pero Acab reinó en Israel entre los años 874 y 853 a.C., un período que no parece coincidir con la fecha de la profecía de Abdías.
Propósito
La profecía de Abdías está dirigida al pueblo que se lamenta sobre las ruinas de su amada ciudad de Jerusalén y por la muerte de familiares, amigos y parientes. Los habitantes de Judá que no habían sido conducidos al cautiverio eran pocos y estaban confinados a un fragmento del territorio que reclamaban como propio. Subsistían sobre el montón de escombros a que había quedado reducida su ciudad sagrada. El libro de Lamentaciones recrea las dolorosas experiencias del pueblo de Judá. Con este escenario como trasfondo, Abdías pronuncia el consolador mensaje de que Dios no ha olvidado a su pueblo, ni tampoco pasado por alto la maldad de los edomitas. El Señor intervendrá para enmendar la situación, castigar a Edom y restaurar a su pueblo. Su mensaje confronta a Edom con una severa palabra de condenación, pero conforta al pueblo de Judá con la promesa de la continua protección de Dios, su futura victoria y su restauración.
Contenido
Abdías es el más breve de los libros del Antiguo Testamento. Comienza con un encabezamiento que identifica la profecía como la «visión de Abdías», y atribuye el pronunciamiento a Jehová el Señor (v. 1).
El texto de este libro se divide en dos secciones principales. La primera (vv. 1–14) está dirigida a Edom y anuncia su inevitable caída. Dios lo hará descender de su pedestal de soberbia y falsa seguridad (vv. 2–4). La tierra y su pueblo serán asaltados y saqueados, la destrucción será completa y definitiva (vv. 5–9). ¿Por qué? Debido a la violencia con que Edom procedió contra su hermano Jacob (v. 10), porque Edom se regocijó de los sufrimientos de Israel y se unió a los invasores para robar y saquear la ciudad en el día de su desgracia (vv. 11–13), y a causa de que los edomitas impidieron que escapara la gente de Judá, entregándola a los invasores (v. 14).
La segunda sección principal de la profecía se refiere al Día del Señor (vv. 15–21). Este día será el momento de la retribución, de recoger lo que se ha sembrado. Para Edom, constituye el anuncio de su infortunio (vv. 15, 16), pero para Judá representará la proclamación de su liberación (vv. 17–20). Edom será severamente juzgado, pero el pueblo de Dios recibirá bendiciones y la gloriosa restitución a su tierra. El monte de Sion se elevará por encima del monte de Esaú, y el reino será de Jehová (v. 21). Véase también la nota al pie del v. 15.
BOSQUEJO