Chapter 1: Mental causation, multiple realization and physicalism
1.4 Kinds of multiple realization
1.4.2 Robust multiple realization
La más grande contribución de David al templo no fue la
construcción sino la preparación. Quizá no podamos ver
los resultados de nuestras labores para Dios en nuestra
vida, pero el ejemplo de David nos ayuda a comprender
que servimos a Dios para que Él vea sus resultados, y no
para que nosotros veamos los nuestros.
David extendía su reino a medida que Dios continuaba dándole victoria. Sometió a los filisteos al tomar Gat, conquistó Moab, ganó batallas tan al norte como Soba y Hamat (conquistando Siria cuando fueron a ayudar a estas naciones enemigas), y sometió a las otras naciones vecinas de Amón y Amalec.
Cronología de 2 Crónicas
• Salomón comienza su reinado 970 a.C. • Se construye el templo 966–959 • Se divide el reino 930• Asa sube al trono de Judá 910 • Josafat se hace rey de Judá 872 • Acab muere en batalla 853 • Atalía busca el trono 841
• Uzías alcanza el reino de Judá 792 • Cae Israel (reino del norte) 722 • Ezequías llega a ser rey de Judá 715 • Senaquerib se burla de Ezequías 701 • Josías llega al reino 640
• Se encuentra el libro de la Ley 622 • Cae Judá (reino del sur) 586 • Decreto de Ciro 538
Segundo libro de
CRÓNICAS
AUTOR: ATRIBUIDO A ESDRAS
FECHA: PROBABLEMENTE ENTRE 425 Y 400 A.C.
TEMA: AMONESTACIÓN Y ESTÍMULO QUE SE APOYAN EN LA HERENCIA ESPIRITUAL DE JUDÁ
PALABRAS CLAVE: REY, CASA, DAVID, JERUSALÉN, SACERDOTE
Autor
Como 1 y 2 de Crónicas eran originalmente un solo libro (véase «Contenido») y la identidad del autor no se aclara en ninguna de los dos partes, muchos han optado por referirse a este desconocido escritor como «el cronista». La tradición judía temprana del Talmud afirma que Esdras escribió 1 y 2 Crónicas. También los versos finales de 2 Crónicas (2 Cr 36.22, 23) se repiten en los versículos que abren el libro de Esdras (véase Esd 1.1–3). Esto no sólo apoya la tesis de la autoría de Esdras, sino indica que 1 y 2 Crónicas formaban parte en una época, junto a Esdras, de una sola obra. Además, 1 y 2 Crónicas y Esdras, poseen un estilo literario, un vocabulario y un contenido similares. Esdras fue tanto escriba como sacerdote, y desempeñó un significativo papel en la comunidad de exiliados que regresó a Jerusalén. Aunque no podemos estar seguros, parece razonable asumir que «el cronista» era Esdras.
Fecha
Aunque no puede establecerse la fecha exacta de redacción de 1 y 2 Crónicas, esta obra unificada adoptó su forma definitiva probablemente a fines del siglo V a.C. El último acontecimiento del que se habla en los versículos finales de 2 Crónicas es el decreto del rey persa Ciro, que autoriza a los judíos a regresar a Judá. Este decreto está fechado en el 538 a.C. y su mención deja la impresión de que Crónicas se compuso poco después de haber sido emitido. Sin embargo, la última persona que se menciona en 1 y 2 Crónicas es Anani, de la octava generación del rey Joaquín (véase 1 Crónicas 3.24). Joaquín fue deportado a Babilonia en el 597 a.C. Dependiendo de cómo se calculen estas generaciones (aproximadamente 25 años), el nacimiento de Anani pudo haber ocurrido entre los años 425 y 400 a.C. De ahí que 1 y 2 de Crónicas se puedan fechar entre 425 y 400 a.C.
Trasfondo
El libro 2 de Crónicas cubre el período que va desde el comienzo del reino de Salomón en el 971 a.C. hasta el fin del exilio, alrededor del año 538 a.C. Sin embargo, el trasfondo específico de 1 y 2 Crónicas es el período posterior al exilio. En este tiempo, el mundo antiguo estaba sometido a la dominación del poderoso Imperio Persa. Todo lo que quedó del glorioso reino de David y Salomón fue la pequeña provincia de Judá. Los persas habían reemplazado allí la monarquía con un gobernador provincial. Aunque al pueblo de Dios se le había permitido regresar a Jerusalén y reconstruir el templo, su situación era muy diferente a la que gozaba en los dorados días de David y Salomón.
Ocasión y propósito
El regreso de los exiliados desde Babilonia hacía necesario recoger por escrito la historia del pueblo de Dios, especialmente de Judá. El segundo libro de Crónicas fue compuesto con el doble propósito de alentar y amonestar a aquellos que regresaban a Jerusalén. El remanente que había quedado necesitaba un estímulo para mantener viva su fe en medio de la dificultad; una esperanza para enfrentar el porvenir. El énfasis de 2 Crónicas en la herencia espiritual de David, Salomón, el templo y el sacerdocio, les recordaba que Dios permanecía fiel y que no olvidaría sus promesas a David y a su pueblo. También Crónicas constituía una enérgica exhortación para que el pueblo de Dios se adhiriera al pacto y al ritual de Moisés, de manera que la pasada tragedia no se repitiera. Comparación con Reyes
Uno podría preguntarse para qué son necesarios los libros 1 y 2 Crónicas, teniendo en cuenta que los acontecimientos aquí narrados ya aparecen en 1 y 2 Reyes y en otros libros del Antiguo Testamento. Sin embargo, aunque estos libros son similares, de ninguna manera son idénticos. De la
misma manera que hay cuatro relatos de la vida de Cristo en los Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), existen dos relatos sobre la historia del pueblo de Dios. Aunque 1 y 2 Reyes y 1 y 2 Crónicas son parecidos por su contenido, ofrecen dos diferentes perspectivas históricas. Mientras el texto de Reyes fue escrito para quienes se encontraban en el exilio, Crónicas está dirigido a la comunidad post-exílica. Se escribieron con propósitos distintos. Compárese la sección «Ocasión y propósito» de esta introducción con la misma sección de la introducción a 1 y 2 Reyes. Los libros de Reyes y de Crónicas tienen también diferentes perspectivas políticas. Mientras Reyes abarca a ambos reinos, Israel y Judá, Crónicas se ocupa sólo de Judá. Por último, Reyes y Crónicas difieren en su perspectiva teológica. Reyes ofrece una visión profética, mientras que en Crónicas prevalece el punto de vista sacerdotal. Sin embargo, Crónicas, al igual que Reyes, no es un simple recuento histórico, sino un texto teológico presentado bajo la forma de un relato histórico. Véanse las introducciones a 1 y 2 Reyes: «Contenido».
Contenido
En las Escrituras hebreas originales, 1 y 2 Crónicas forman parte de un solo libro llamado «Los eventos de los días». Fue dividido e identificado por los traductores griegos del Antiguo Testamento (redactores de la «Septuaginta» o LXX) como «Las cosas que pasaron». El título «Crónicas» deriva de Jerónimo. No es una continuación de la historia del pueblo de Dios, sino una reiteración o suplemento de 1 y 2 Samuel y 1 y 2 Reyes.
El segundo libro de Crónicas puede dividirse en dos secciones principales. La primera parte del libro (caps. 1–9) ofrece una visión del reino de Salomón. El relato hace énfasis en la construcción del templo (caps. 2–7), y en la riqueza y la sabiduría de este rey extraordinario (caps. 8; 9). Sin embargo, la narración termina abruptamente y no menciona el fracaso de Salomón en el ocaso de su vida, según relata 1 Reyes 11.
La segunda sección de 2 Crónicas cubre los capítulos 10–36. Tras la división del reino, 2 Crónicas se ocupa casi exclusivamente del reino meridional de Judá, y trata la historia del reino septentrional de Israel de forma incidental. En 2 Crónicas se bosqueja los acontecimientos durante el reinado de los veinte monarcas de Judá hasta la cautividad babilónica en el 586 a.C. El libro concluye con el decreto de Ciro autorizando la liberación y el regreso del remanente a su tierra (36.22, 23).
BOSQUEJO A. EL REINADO DE
SALOMÓN (1.1–9.31) 1. Salomón pide a Dios sabiduría
2. Salomón construye el templo
3. Salomón dedica el templo 4. Riqueza y sabiduría de Salomón
Salomón logró mucho en los negocios y en el gobierno, pero más importante aún, fue el hombre que Dios utilizó para construir el glorioso templo. Este hermoso edificio fue el centro religioso de la nación. Simbolizaba la unidad de todas las tribus, la presencia de Dios entre ellos y el gran llamado de la nación. Quizá logremos grandes cosas en la vida, pero no debemos ser negligentes ante cualquier esfuerzo que ayude a nutrir al pueblo de Dios o a traer a otros a su reino. Es fácil para nosotros tener una perspectiva equivocada de lo que es verdaderamente importante en la vida. B. EL REINO DE
JUDÁ (10.1–36.23)
1. Rebelión de las tribus del norte
2. Historia de apostasía y reforma
3. Judá es llevada cautiva a Babilonia.
A lo largo del reinado de veinte reyes, la nación de Judá osciló entre la obediencia a Dios y la apostasía. La respuesta del rey gobernante hacia Dios determinaría el clima espiritual de la nación y de todas formas Dios enviaría juicio sobre su pueblo. Nuestra historia personal está determinada por nuestra respuesta a Dios. Del mismo modo que el hecho de que Judá no se arrepintiera la llevó al cautiverio en Babilonia, así el abuso de nuestro gran llamado a vivir una vida de pecado nos acarreará al final catástrofe y destrucción.
1. Gabaón Salomón, el hijo de David, se convirtió en rey de Israel. Convocó a los líderes de la nación a una ceremonia en Gabaón. En ese lugar, Dios le dijo a Salomón que pidiera lo que quisiera. Salomón pidió sabiduría e inteligencia para gobernar a Israel (1.1–12). 2. Jerusalén Después de la ceremonia en Gabaón, Salomón regresó a la ciudad capital, Jerusalén. Su reino comenzó una edad de oro para Israel. Salomón puso en práctica los planes para el templo redactados por su padre David. Fue una construcción imponente. Simbolizaba la riqueza y sabiduría de Salomón, las cuales llegaron a ser famosas en todo el mundo (1.13–9.31).
3. Siquem Después de la muerte de Salomón, su hijo Roboam estaba listo para ser coronado en Siquem. Sin embargo, su promesa de grandes impuestos y trabajo más pesado para el pueblo originaron una rebelión. Todas menos la tribu de Judá y de Benjamín desertaron y establecieron su propio reino hacia el norte llamado Israel. Roboam regresó a Jerusalén como gobernante sobre el reino del sur llamado Judá (10.1–12.16). El resto de 2 Crónicas registra la historia de Judá.
4. Montes de Efraín Abías llegó a ser el siguiente rey de Judá, y pronto se desató la guerra entre Israel y Judá. Cuando los ejércitos de ambas naciones llegaron para luchar en los montes de Efraín, Israel tenía el doble de tropas que Judá. Parecía que la derrota de Judá era segura. Pero clamaron a Dios, y Él les dio la victoria sobre Israel. En su historia como naciones separadas, Judá tuvo pocos reyes que siguieron a Dios y que instituyeron reformas y llevaron al pueblo de regreso a Dios. Sin embargo, Israel solo tuvo una sucesión de reyes malvados (13.1–22).
5. Siria Asa, un rey bueno, retiró toda huella de idolatría de Judá y renovó el pacto del pueblo con Dios en Jerusalén. Pero el rey Baasa de Israel construyó un fuerte para controlar el tráfico hacia Judá. En vez de buscar la guía de Dios, Asa tomó la plata y el oro del templo y se lo envió al rey de Siria para pedir su ayuda en contra del rey Baasa. Como consecuencia, Dios se enojó con Judá (14.1–16.14).
6. Samaria A pesar de que Josafat fue un rey bueno, se alió con Acab, el rey más malvado de Israel. La capital de Acab estaba en Samaria. Acab quería ayudar a pelear por Ramot de Galaad. Josafat quería un consejo, pero en vez de escuchar al profeta de Dios que había prometido la derrota, se unió a Acab en la batalla (17.1–18.27).
7. Ramot de Galaad La alianza con Israel en contra de Ramot de Galaad terminó con la derrota y la muerte de Acab. Aun cuando fue sacudido por su derrota, Josafat regresó a Jerusalén y a Dios. Pero su hijo Joram fue un rey malvado, como lo fue su hijo Ocozías. Y la historia se repitió. Ocozías formó una alianza con el rey Joram de Israel (que tenía el mismo nombre de su hermano) para luchar en contra de los sirios en Ramot de Galaad. Esto llevó a la muerte de ambos reyes (18.28–22.9).
8. Jerusalén El resto de la historia de Judá, registrada
en 2 Crónicas se centra en Jerusalén. Algunos reyes ocasionaron que Judá pecara al traer la idolatría a su nación. Otros la limpiaron de ella, volvieron a abrir y a restaurar el templo y, en el caso de Josías, trataron de seguir las leyes de Dios tal como fueron escritas por Moisés. A pesar de las pocas influencias buenas, una serie de reyes malvados enviaron a Judá a una espiral descendente que terminó con la invasión por el Imperio Babilónico. El templo fue quemado, las paredes de la ciudad fueron destruidas y la gente fue deportada a Babilonia.
Libro de
ESDRAS
AUTOR: PROBABLEMENTE ESDRAS
FECHA: 538–457 A.C.
TEMA: EL RETORNO DE EXILIADOS A JERUSALÉN Y LA RECONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO.
PALABRAS CLAVE: CONSTRUIR, LA MANO DEL SEÑOR, LA CASA DE DIOS
Autor
El libro de Esdras, cuyo nombre significa «el Señor es ayuda», deriva su título del encabezamiento de los capítulos 7–10. No podemos estar completamente seguros si el mismo Esdras compiló el libro o si fue un compilador desconocido. La opinión conservadora generalmente aceptada es que Esdras compiló o redactó este libro, junto con los de 1 y 2 Crónicas, y el de Nehemías. La Biblia hebrea considera a Esdras-Nehemías como una sola obra.
Esdras era un sacerdote y escriba versado en los mandamientos de Jehová (7.11). Dirigió el segundo de los tres grupos que retornaron a Jerusalén desde Babilonia. Un hombre devoto, estableció con decisión la Ley (el Pentateuco) como la base de la fe (7.10).
Ocasión y fecha
Los acontecimientos que se incluyen en el libro de Esdras ofrecen un panorama de más de ochenta años de la historia judía y se divide en dos segmentos distintos. El primero de ellos (caps. 1–6) cubre unos veintitrés años y trata de la primera oleada de quienes regresaban del exilio bajo Zorobabel, y de la reconstrucción del templo.
Después de más de sesenta años de cautividad babilónica, Dios toca el corazón del gobernante de Babilonia, el rey Ciro de Persia, y éste dicta un decreto donde proclama que los judíos que lo deseen pueden retornar a Jerusalén a reconstruir el templo y la ciudad. Un grupo de fieles responde positivamente y parte en el 538 a.C. bajo la dirección de Zorobabel. Se inicia la reconstrucción del templo, pero la oposición de los habitantes no judíos desalienta al pueblo, que detiene las labores. Dios levanta entonces los ministerios proféticos de Hageo y Zacarías, quienes llaman a la gente a completar la obra iniciada. Aunque menos espléndido que el anterior templo de Salomón, el nuevo se terminó y dedicó en el 515 a.C.
Cerca de sesenta años más tarde (458 a.C.) otro grupo de exiliados retorna a Jerusalén bajo el liderazgo de Esdras (caps. 7–10). Son enviados por el rey persa Artajerjes con recursos y objetos adicionales para desarrollar el culto en el templo. También se comisiona a Esdras para que nombre líderes en Jerusalén que supervisen los asuntos públicos.
Una vez en Jerusalén, Esdras asume el papel de reformador religioso aproximadamente durante un año. Después de ello, parece que continúa viviendo como un influyente miembro de la comunidad hasta el tiempo de Nehemías. Como sacerdote devoto, encuentra un Israel que ha adoptado muchas de las prácticas paganas; llama al arrepentimiento y renueva la sumisión a la Ley, hasta el punto de ordenar a los israelitas divorciarse de sus mujeres paganas.
Contenido
Dos mensajes principales nacen de Esdras: la fidelidad de Dios y la infidelidad del ser humano. Dios había prometido por medio de Jeremías (25.12) que la cautividad babilónica duraría sólo un tiempo. En su debido momento, Él cumpliría su promesa e inclinaría el corazón del rey Ciro de Persia a emitir un decreto por medio del cual autorizaría el regreso de los exiliados (1.1–4). Entonces proveyó líderes (Zorobabel y Esdras) que fueron enviados conduciendo un cargamento que incluía cosas tomadas del templo de Salomón (1.5–10).
Cuando el pueblo se desalentó por las burlas de la gente, Dios se mantuvo fiel y levantó a Hageo y a Zacarías para exhortarlo a concluir la obra iniciada. Su exhortación dio frutos (5.1, 2).
Por último, cuando el pueblo se desvió de las verdades de la Palabra de Dios, el Señor fielmente envió sacerdotes devotos que lo instruyeron en la fe, y lo llamaron a confesar sus pecados y a arrepentirse de sus erróneos caminos (caps. 9; 10).
La fidelidad de Dios contrasta con la infidelidad del pueblo. A pesar de su regreso y de las promesas divinas, el pueblo escogido permitió que sus enemigos lo desalentaran y momentáneamente detuvo la obra que había iniciado (4.24). Habiendo completado la tarea emprendida, de manera que ya podía adorar en su propio templo, el pueblo se olvidó entonces de los mandamientos de Dios; surge toda una generación cuyas «iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza» (9.6). Sin embargo, como ya se ha visto, la fidelidad de Dios se impuso en cada situación. BOSQUEJO A. EL REGRESO GUIADO POR ZOROBABEL (1.1–6.22) 1. El primer grupo de cautivos regresa a su tierra 2. El pueblo reconstruye el templo.
Al dársele finalmente la oportunidad de regresar a su tierra natal, el pueblo comienza a reconstruir el templo, sólo para ser detenido por la oposición de sus enemigos. La obra de Dios en el mundo no está exenta de oposición. No debemos desalentarnos ni renunciar, como lo hizo al principio el pueblo que regresaba, sino continuar valientemente frente a las dificultades, como lo hicieron después con el aliento de los profetas.
B. EL REGRESO GUIADO POR ESDRAS (7.1–10.44)
1. El segundo grupo de cautivos regresa a su tierra 2. Esdras se opone a los matrimonios mixtos.
Esdras regresa a Jerusalén casi 80 años después de Zorobabel, sólo para descubrir que el pueblo había contraído matrimonio con cónyuges paganos o extranjeros. Esto contaminó la pureza religiosa del pueblo y puso en peligro el futuro de la nación. Hoy en día, los creyentes deben tener cuidado de no poner en peligro su caminar con Dios al adoptar prácticas paganas.