7. Assisted Teleoperation in Changing Environments with a Mixture of Virtual Guides
7.7. Connection to Prior Work
No existe un acuerdo general acerca de la relación que puede haber entre la
DM0 y la duración de la diabetes. Mientras unos pocos autores no describen correlación alguna, otros han demostrado una déficit de masa ósea al inicio de la diabetes 205, 222. 231, 234, 236 y otros concluyen que la disminución de masa ósea va
incrementándose conforme avanza la enfermedad247, 297
Levin222 estudió 35 diabáticos insulíndependientes y no encontró correlación
entre la pérdida de masa ósea y la duración de la diabetes. Demostró que los diabáticos de menos de 5 años de evolución tenían una osteopenia al menos tan severa como
aquellos que llevaban mástiempo de evolución y apuntó que el hecho de encontrar una
Jihscus¡on
el defecto básico era más una disminución en la formación que una pérdida de masa 222
osea
Sin embargo, Ponder286 describió un descenso de DM0 en columna lumbar L2-L4 (medido por DPA) en los varones diabéticos de más de un año de evolución, paralelo a la disminución del crecimiento, pero en su grupo de diabáticos existía una diferencia de peso y talla respecto al grupo control. En el resto de diabáticos (varones de menos de un año de evolución y la totalidad de las mujeres diabáticas) la DM0 era similar a la de los sanos. Los hallazgos de nuestro estudio no confirman esta hipótesis,
además, nuestros datos antropométricos no diferían entre los casos y los controles.
McNai?48 encontró masas óseas más bajas en pacientes diabáticos comparados con el grupo control, y la disminución fue más marcada en los que desarrollaron la diabetes antes de los 20 años. El 70% de los pacientes de menos de 20 años tenían una
pérdida de masa ósea mayor del 10%. Además, el CMO estabacercano a la normalidad
al inicio de la enfermedad clínica e iba disminuyendo de forma progresiva en los primeros cinco años cerca de un 10%, a partir del cual permanecía estable.
Al-Qadreh~5 también apoya el hallazgo de estudios previos en los que la DM0 disminuía en los primeros años de la enfermedad y luego se estabilizaba.
En estudios longitudinales como el de Shore234 (realizado con 41 pacientes durante 6-48 meses) y el de Hui236 (sobre 69 pacientes durante 12-48 meses)
encontraron que el CMO de los diabéticos, aunque menor que en los controles, fue
independiente de la duración de la enfermedad. Además, en este último estudio, el déficit de masa ósa permaneció constante a lo largo del tiempo que duró y la magnitud del déficit no se correlacionó tampoco con el control diabático.
Lettgen30’ determinó la DM0 en antebrazo distal mediante TCC en 21 diabáticos detectando únicamente disminución de masa ósea en la región ultradistal y
que la DM0 estaba en relación inversa con la duración de la enfermedad.
Las conclusiones de Lettgen30’ apoyarían la hipótesis de que los cambios en la DM0 podrían ser vistos inicialmente en el hueso trabecular, metabólicamente más activo. Además, el hecho de encontrar una correlación significativa entre la duración
de la diabetes, la HbAlc y la DM0 total del antebrazo apoyaría aún más esta posibilidad.
Sin embargo, estos resultados no pudieron confirmarse con el presente trabajo, aunque la técnica utilizada fue diferente. También son contrapuestos a los obtenidos hace unos años por Roe250 en 48 niños y adolescentes diabáticos realizado con la misma técnica, la TCC, en columna lumbar. A diferencia de Lettgen, Roe encontró una
mínima reducción de DM0 que afectaba únicamente a hueso cortical, sin estar correlacionado con la edad, el sexo, la duración de la diabetes o la HbAíc.
Pascual y colaboradores230 han llevado a cabo un estudio de masa ósea mediante DXA de columna lumbar y antebrazo en 55 niños y adolescentes diabáticos.
No observaron diferencias de masa ósea en relación al tiempo de evolución de la enfermedad, ni tampoco entre aquellos que llevaban menos o más de tres años desde el diagnóstico de su enfermedad.
En el presente estudio no se encontró correlación entre las DM0 de las diferentes localizaciones y tiempo de evolución de la enfermedad (p=0,0’T4-O,S42), lo
cual apoya los resultados de otras publicaciones 222,230,234,242.300 La región analizada que
más cercana estaba de la significación estadistica fue la región ultradistal del antebrazo (w0~O74)~ donde se observó una débil correlación positiva (r=0,329).
Aunque en este trabajo no se han recogido datos de forma longitudinal, muestra
claramente que la DM0 de hueso trabecular y cortical es independiente del tiempo de evolución de la enfermedad, apareciendo DM0 inferiores a -2DE tanto en pacientes de
poco tiempo de evolución como aquellos que llevaban más de cinco años con la diabetes (figuras 50, 52, 55, 57, 60, 62, 65, 67, 70 y 72).
Los diabáticos pueden presentar diferentes grados de función residual de las células beta del páncreas en el momento del diagnóstico. Quizás aquellos con un déficit de masa ósea al diagnóstico tuvieron una deficiente secreción de insulina para el desarrollo esquelético tiempo antes del debut, y la consiguiente magnitud del déficit dependa de un adecuado tratamiento sustitutivo con insulina.
I9iscíisión
la forma de diagnóstico de la enfermedad (p#i,329-O,982), ya fUera con sintomatología cardinal (polifagia, polidipsia, pérdida de peso, etc, o por el contrario, en situación de
cetoacidosis.
De igual manera, las DM0 en el grupo de diabáticos según el momento del diagnóstico de la enfermedad (estadio prepuberal, puberal o pospuberal) fueron semejantes, controlando en cada paciente el sexo y estadio puberal en el momento de realizar la densitometría (wO~23O-O~680).
Además de tener en cuenta el tiempo de evolución, se controló la edad al comienzo de la diabetes, para valorar si este nuevo parámetro podía influir en la DM0. A diferencia de Lettgen30’ en el presente estudio no se encontró correlación alguna entre la edad al diagnóstico y la DM0 en ninguna de las regiones analizadas.