Chapter 5: Conclusions
5.3 Considerations for Future Work
A colocación perfecta = Llamada mitad lograda.
Escucho aún a mi malogrado maestro, profesor Vidal a quien debo tanto, repetirme sin cesar su axioma sorprendente favorito que debería estar escrito en letras de oro en todos los clubes de billar.
Pues esta evidencia sobre la colocación, tan perfectamente expresada por Vidal no aparece suficientemente comprendida. No hablo del público. Este no aprecia más que lo que ve. Y entre una colocación y una llamada, solamente le seducirá la llamada, por lo que tiene de espectacular.
Pero yo hablo de ciertos jugadores y ya de una cierta fuerza. Obsérveles. Pasan por alto la colocación y, tan poco cuidada es su ejecución, dan la impresión de que es un golpe sin importancia real. Pero por el contrario se aplican intensamente sobre el golpe siguiente, es decir sobre la llamada imperfecta (consecuencia de una colocación poco estudiada), pues tratan de “hacer entrar una bola que no entra”.
Confiese Vd. que esto es bastante curioso.
ALUMNO: Vd. debe divertirse bien, cuando por casualidad entra en un club de billar y que ciertos
aficionados como yo cometen los mismos errores elementales y las mismas faltas groseras, en fin lo que Vd. ya sabe.
PROFESOR: ¿Divertirme?. En modo alguno. Me digo simplemente viéndoles jugar, que yo he tenido suerte.
En efecto. La suerte de poder hacer en la vida la cosa, la única cosa sin duda, por la cual he tenido grandes disposiciones naturales y que quiero mucho.
También es cierto que he trabajado mucho y aún trabajo.
Pero si supiera cuán fácil y agradable es trabajar y estudiar cuando uno lleva eso en la sangre. Cuando uno tiene además, esta íntima satisfacción, este íntimo confort, de constatar que lo que parece complicado y misterioso a los demás, le parece a él claro y lógico.
Pero aún así, tocado por la gracia, no se tiene nunca por un gran hombre, pues pronto se apercibe que en el billar, uno siempre tiene algo que aprender.
ALUMNO: ¿Y tomó Vd. muy joven sus primeras lecciones con el Sr. Vidal?. Era sin duda un excelente
profesor. Mi pregunta le produce una sonrisa.
PROFESOR: Me recuerda, y es por lo que me sonrío, una satisfactoria y muy divertida historia que voy a
contarle.
Yo daba lecciones a uno de mis amigos, que era propietario del inmueble que yo habitaba. ¡Oh!, No era un apasionado integral. Lo que quería sobre todo ( y eso muy rápidamente ), era tener la posibilidad de ganar algunos aperitivos en el café donde jugaba.
En estas condiciones, nuestras lecciones no tenían nada de rígido y los progresos de mi amigo eran bastante lentos.
Un día, después de varias citas que yo había esperado en vano, me dijo a bocajarro y con aire bastante molesto. Estoy muy aburrido, pues nuestras lecciones no adelantan. Yo le conocía bien. Era un incorregible socarrón, pero esta vez me daba cuenta de que hablaba en serio.
Ante mi aire inquieto añadió seguidamente. Tranquilízate, tu no tienes la culpa, pero, ¿cómo diría yo?. Tú eres ante todo un profesional. Sin embargo lo que yo quisiera, es un profesor, un verdadero profesor especializado que me dijera exactamente lo que me falta… que me asegurase progresos rápidos.
Yo no conozco este pájaro raro, le contesté con aire molesto.
No obstante existe, continuó él sin enfadarse. Existe y tú lo sabes. Y, porque es preciso decirlo todo, te diré que lo que yo hubiera querido es tomar lecciones de tu profesor, pues él si que era un buen maestro, él ha hecho un buen alumno. Y desapareció riéndose a carcajadas.
ALUMNO: Hay que reconocer que es divertido
PROFESOR: Después de este intermedio recreativo, volvamos si le parece bien a las cosas serias, es decir, a
las colocaciones o emplazamientos.
En el billar hay dos clases de colocaciones. Primero la colocación a distancia, colocación generalmente aproximada, que utilizaremos de aquí y de allá como medio de soldaduras, cuando las bolas tengan tendencia a escapar. Su papel debería apasionarnos.
Pero hay la otra colocación, la verdadera, la colocación precisa de la que ya hemos hablado y siempre precisa dentro de la serie, toda vez que forma con la llamada de línea, un tándem indisoluble, que encontramos imperiosamente a la salida de bolas en gafas después de agotada la posición, como rodaje central de un verdadero ciclo: colocación, llamada, agotamiento de la posición, de nuevo colocación, etc..
ALUMNO: Si he entendido bien, ¿la colocación de línea es un guión entre bolas juntas (gafas) y el
retroceso de línea?.
PROFESOR: Exactamente. Es por otra parte, porque su ejecución necesita una colocación del pie derecho
intermedia, entre la posición de bolas juntas y el retroceso en línea y evidentemente siempre dentro del plano.
¿Y ahora qué debe entenderse por colocación perfecta?
ALUMNO: Es cuando se ha obtenido un retroceso en el cual la bola 2 entra.
PROFESOR: De acuerdo. Pero a condición de que el retroceso obtenido quede a mano, es decir, ni
demasiado largo ni demasiado corto.
ALUMNO: Comprendido. Los golpes de colocación exigen también de la medida.
PROFESOR: Y hablar de la medida es, automáticamente, evocar el gesto que conocemos bien y que consiste
en lanzar una moneda lo más cerca posible de una línea.
ALUMNO: Por alargamientos diferentes.
PROFESOR: Estamos ya inspirados en los “retrocesos – llamadas”. Pero si en los retrocesos, este gesto
alargado, necesita una distensión indispensable, experimentará aquí un cambio radical. La distensión dará lugar ( ya que en las colocaciones la rotación no está en litigio) a un empuje lento del antebrazo.
ALUMNO: ¿Un poco como en las bolas juntas?
PROFESOR: No lo dude, pues los dos golpes de taco son de la misma naturaleza. ALUMNO: ¿De la misma naturaleza?
PROFESOR: Desde luego que sí. Observemos por lo demás a un jugador experimentado que se coloca
después de haber agotado una posición de bolas juntas. ¿Qué ha hecho exactamente?. Pues simplemente, con una separación propicia, ha aireado intencionadamente la posición.
ALUMNO: Si, pero con un golpe de taco más amplio.
PROFESOR: Más alargado evidentemente. Y esto, para facilitar que el pie derecho abandone su posición
primera de bolas en gafas, para tomar antes del golpe de colocación, una posición fija y netamente más retrocedida. Pero los dos golpes de taco, son, lo repito, de la misma naturaleza.
El uno (el de las bolas en gafas), será un empuje de taco “integral” frenado por el peso de la bola 1. El otro será un alargamiento del antebrazo.
Y haremos variar estos matices de alargamiento, según que sea preciso jugar más o menos fuerte, únicamente por la posición de la mano derecha, la cual, continuando su papel de reguladora, retrocederá o avanzará sobre el talón del taco ( antes de jugar ).
ALUMNO: Lo que equivale a decir que si se posee el primer golpe de taco de bolas juntas…
PROFESOR: No estará lejos (mediante el trabajo), de poseer el segundo golpe de taco de colocaciones o
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Fig. 15