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Constraint Language Extensions for Attributes

Chapter 4 Attributed Feature Models

4.2 Attributes in UTFM

4.2.2 Constraint Language Extensions for Attributes

En los procesos de inclusión educativa no se ob- servan cambios muy significativos en el periodo en observación 2007/2010-2011. En particular, en la educación inicial no obligatoria se registra una ten- dencia a la mayor inclusión entre los niños/as de 3 y 4 años, en tanto se pasó de 36,6% de no asistencia en 2007 a 33,2% en 2011. La inclusión en el período fue progresiva y sostenida. La brecha de desigualdad social se mantuvo, porque los sectores sociales que se escolarizaron fueron los estratos bajo y medio.

En la educación inicial obligatoria (sala de 5 años) y en la educación primaria, la tasa de escolarización es casi plena y no se registran cambios en el período considerado. En la asistencia con sobre-edad tam- poco se advierten variaciones interanuales significa- tivas. Las brechas de desigualdad social se mantienen estables. Los niños/as entre 6 y 12 años en el estrato social muy bajo (25% inferior) registran 3 veces más chances de asistir a la escuela con sobre-edad por ha- ber repetido de año u otras causas que pares en el estrato social medio alto (25% superior).

En la educación secundaria no se observan varia- ciones interanuales significativas en la no asistencia, con un índice en torno al 8,6% en los adolescentes entre 13 y 17 años en 2011. Sin embargo, se advierte una leve caída en la asistencia con sobre-edad, que pasó de 23,5% en 2007 a 19,6% en 2011 (4 puntos porcentuales, 1,1 puntos entre 2010 y 2011). Se es- tima que en el segundo año del Bicentenario, 28,2%

de los adolescentes urbanos se encontraban en situa- ción de rezago educativo (no asistían a la escuela o se encontraban en algún año inferior al correspon- diente a su edad). Dicho déficit educativo registra significativas desigualdades sociales que se mantu- vieron estables en el período. En 2011, la brecha fue 3,7 veces regresiva para los adolescentes en el estrato social muy bajo respecto del estrato medio alto.

Los desafíos de inclusión se encuentran fuertemente localizados en la educación inicial no obligatoria y en la educación secundaria obligatoria. En ambos casos, el desafío de inclusión se encuentra en los sectores socia- les más desfavorecidos en términos socioeconómicos.

El desafío de inclusión y retención en la educación secundaria es muy relevante en las escuelas de ges- tión pública adonde asiste más del 70% de la pobla- ción escolarizada y donde se registra mayor propen- sión a la asistencia con sobre-edad. La propensión observada en las escuelas de gestión pública duplica a la observada en las escuelas de gestión privada.

En el campo de la educación, los avances relevan- tes, en el período 2007/2010-2011, se advierten en algunas ofertas educativas y en la evaluación que realizan los adultos de referencia de los niños/as en aspectos que hacen a la calidad de la educación.

En particular, se registran avances importantes en la oferta de enseñanza de idioma extranjero y compu- tación en la educación primaria. En el caso de la ense- ñanza de computación se pasó de un déficit de 52,4% en 2007 a 42,9% en 2011 (cayó el déficit 9,5 puntos porcentuales). Las brechas de desigualdad social son muy amplias, sin embargo tendieron a disminuir como efecto de mayores progresos entre los niños/as más desfavorecidos en términos socioeconómicos. Se pasó de una brecha de 3,2 veces regresiva para los chicos/ as en el estrato social muy bajo respecto del estrato medio alto en 2007, a una brecha de 2,6 veces. En el segundo año del Bicentenario, 59,6% de los niños/as en estrato social muy bajo no accedía a la enseñanza de computación en la escuela, mientras que en igual si- tuación se encontraba el 23% en el estrato medio alto. Los avances en el interior de la educación de ges- tión pública fueron importantes, pero no alcanzaron para disminuir la brecha de desigualdad social regre- siva respecto de las escuelas de gestión privada.

En el caso de la oferta de enseñanza de idioma ex- tranjero en la educación primaria, los avances también fueron importantes: se pasó de un déficit de 48,9% en

2007 a 40,3% en 2011 (el déficit cayó 8,6 puntos por- centuales). La brecha de desigualdad social se man- tuvo estable en 3 veces regresiva para los chicos/as en el estrato social muy bajo respecto del medio alto.

La mayor parte de los esfuerzos realizados se ob- servan en el interior de la educación primaria de ges- tión pública; sin embargo, no han sido suficientes para disminuir la brecha respecto de las escuelas de gestión privada (4 veces regresiva para la educación primaria de gestión pública respecto de la privada).

En el cumplimiento de la meta de extender la jor- nada completa al 30% de la educación primaria, prio- rizando los sectores sociales y las zonas geográficas más desfavorecidas, no se ha avanzado nada. Apenas 7% de los niños/as escolarizados en la educación pri- maria tenía jornada extendida en 2007, y 8,4% se encuentra en dicha situación en 2011 en la Argen- tina urbana. La brecha de desigualdad social en muy amplia si se considera que los niños/as en el estrato social medio alto (25% superior) registran casi 7 ve- ces más chances de acceder a una escuela de jornada extendida que pares en el estrato muy bajo (25% in- ferior). La escolarización en escuelas de jornada com- pleta en las escuelas de gestión privada es dos veces mayor que la observada en escuelas de gestión pú- blica y se concentra de modo prioritario en la Ciudad de Buenos Aires, donde el 45% del estudiantado en el nivel primario asiste a escuelas de gestión privada.

Avanzar en la extensión de la jornada escolar en los sectores sociales más desfavorecidos parece un desafío prioritario. Son conocidos los límites que tienen los recursos humanos, sociales y culturales de los hogares más desfavorecidos para acompañar el trayecto educa- tivo de los niños/as y sobre todo de los adolescentes en la educación secundaria (Tenti Fanfani, 1995; Llach, Montoya y Roldán, 1999; Taber y Zandeperl, 2001). Ampliar la jornada educativa permitiría que muchas infancias aumenten sus oportunidades de acceso a re- cursos escasos en sus hogares, como los libros, la co- nexión a internet, computadoras, ofertas educativas variadas en el campo de las nuevas tecnologías, idioma extranjero, arte, educación física, en un entorno se- guro y rodeado de estímulos para el aprendizaje.

Para cerrar este apartado de reflexiones finales en el campo de lo educativo, parece necesario rescatar im- portantes avances en algunos indicadores subjetivos de evaluación de la calidad de la educación en términos de cuestiones como la enseñanza, el estado del edificio

escolar y el trato que reciben los chicos por parte de los docentes. En estos tres aspectos se observa un mejor clima de opinión, aumentó la evaluación positiva y en particular declinó la evaluación negativa. Las mejoras han sido levemente mayores en la educación secun- daria que en la primaria. Las brechas de desigualdad social siguen siendo importantes, pero han tendido a disminuir como efecto de una percepción mucho más positiva en los sectores sociales más desfavorecidos.

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