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In Constructivist terms, this universalism is a “social kind” or reality: space-time specific (though generalization is possible as far as the essential characteristics remain), depending on the

Conclusion

Chapter 2. Post-Cold War transatlantic relations: rival universalisms

21 In Constructivist terms, this universalism is a “social kind” or reality: space-time specific (though generalization is possible as far as the essential characteristics remain), depending on the

En este apartado se encuentra el análisis e interpretación de la información obtenida a lo largo del proceso pedagógico-investigativo que subyace de los diferentes instrumentos de recolección de la información. Para una mejor lectura, se clasificó y se organizó la información de acuerdo a los conceptos y las categorías mencionadas anteriormente.

TERNURA

Este concepto fue la base de todo el proceso investigativo, ya que la apuesta se basó en reconocer la pedagogía de la Ternura como una nueva forma de enseñanza-aprendizaje. Se definió la Ternura como un acto afectivo y sensible propio del ser humano donde le da un sentido propio a su vida y a la vida en conjunto. Los hallazgos, se describirán a lo largo del análisis, ya que permea otras categorías y sus respectivas subcategorías.

Es importante hacer mención de los imaginarios que los niños y las niñas tenían sobre la Ternura al iniciar el proceso. Durante las primeras sesiones con las lecturas y las rondas de apertura se empezó a indagar sobre los conceptos o palabras con los que ellos y ellas entendían o vivenciaban sobre qué era la ternura. Al empezar no se pensaba encontrar mayores

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término con sinónimos utilizados comúnmente en la sociedad o en programas de televisión, como se puede notar en la siguiente información (Diario de campo2 Sesión 09 de abril de 2015):

Javier: La ternura se puede asimilar a un oso, ellos son tiernos por ende les gustan los abrazos y son animales dulces y cariñosos.

David: Se es tierno cuando se respeta al otro y se le da un abrazo

Alisson: La ternura hace referencia al amor, al respeto, cariño, abrazos y besos.

Xiomara: Ternura es la forma en como se trata al otro, esta se puede evidenciar con abrazos, con los besos, con buenas palabras, escuchando, no gritando y compartiendo.

Es importante analizar cómo los niños de acuerdo a sus vivencias y las relaciones que construyen con las personas que los rodean y hasta en los medios de comunicación, van armando la definición de ternura. En las actividades iniciales se resalta cómo los niños conciben el respeto por ellos mismos y por lo demás como ternura, los besos y abrazos como forma de mostrar o responder a la ternura de los demás. Adicional, la manifestación de ternura o sus actos afectivos son exclusivamente con las personas que conocen y que lo son con ellos y ellas, como se puede notar con la siguiente participante:

Alejandra: Uno no besa o abraza a cualquiera, sólo se es tierno o se da cariño únicamente a los padres, hermanos, primos y a las profesoras que queremos. (D.C. Sesión 16 abril de 2015)

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En estas primeras afirmaciones se puede ver cómo los infantes han tenido espacios de afectividad donde se les ha permitido crear discursos cercanos a la Ternura, como lo diría Restrepo (1994) reivindicando en las diferentes esferas sociales los actos de ternura como

derecho y como principio de la sensibilidad como base en la construcción de mejores sociedades.

En la sesión del 7 de mayo de 2015, se pudo evidenciar cómo los menores entienden la amistad como un espacio de sana convivencia que les permite interactuar palabras y acciones de afecto, respeto y valor por sí mismo y por el otro. Ellos pintaron un arcoíris, a quien

denominaron el Arcoíris de la amistad (Imagen N°1) En este plasmaron diferentes nombres y dibujos con los cuales ellos se sentían valorados, amados y respetados:

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En este taller de evidenció que los menores son amigables y respetuosos con aquellos que también les brinda respeto. El campo emocional que han construido en sus años de vida, los ha llevado a acercarse a aquellos pares con los que se sienten seguros y encuentran alguna similitud en gustos o intereses.

Uno de las principales apropiaciones de los niños y niñas en torno a la ternura es el abrazo como medio y forma de expresión de afecto y reconocimiento por el otro. A lo largo del proceso se puede denotar en sus discursos que viven el abrazo de forma positiva, brindado y recibiendo por medio de éste paz, amor, cariño, tranquilidad, también le atribuyen como forma de pedir disculpas cuando los han ofendido. En los talleres realizados (ver imagen N°2 y N° 3), se pudo observar que uno de los requisitos para brindar o recibir algún abrazo es la cercanía o confianza que se tiene con la otra persona: la caricia es fundamental en la dinámica relacional humana. Pero la caricia indica una cosa muy especial, implica cercanía e implica confianza (Maturana, 1995, pág. 44), ya que algunas integrantes del grupo siempre abrazaban a los mismos, es decir a quienes ellos consideraban de más confianza. Al hacer la reflexión en conjunto sobre la actividad realizada algunas de las apreciaciones fueron:

J. David: Los abrazos son tiernos.

J. Esteban: Significan que es amistad, cariño. Alejandro: Los abrazos son respeto y amabilidad.

Alejandra: Es una forma de demostrar que se quiere al otro

Joseph: Para mí los abrazos son de respeto y prefiero eso y no pegarles a los demás. (D.C. 27 de agosto de 2015)

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Imagen N° 2. Taller de abrazos

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De igual forma en algunos pocos comentarios, pero igual de importantes, se pudo denotar cómo se ha constituido el abrazo en la sociedad como manifestación exclusiva de las mujeres, haciendo evidente la carga social que se tiene frente a las manifestaciones de afecto o de ternura que se han excluido de los hombres a lo largo de la historia; como lo manifiesta Restrepo (1994): Algún dictado de nuestra cultura prohíbe al hombre hablar de la ternura o abrirse al lenguaje de la sensibilidad, pues en su educación se le ha insistido en ser lugar de dureza emocional y autoridad a toda prueba. (pág. 15)

En apreciaciones como: “Eso es de niñas” o “Los abrazos son para las mujercitas”, permiten deducir algunos de los estereotipos en que se encuentra la afectividad en los contextos en que se relacionan los niños; no se quiere generalizar, pero si se logra captar que en algunos hogares e instituciones no se les ha permitido construir esa sensibilidad en el acto con el otro a los sujetos independientemente del género al que se pertenezca.

RELACIONES SOCIO-AFECTIVAS ASERTIVAS

Como se ha mencionado, las relaciones socio-afectivas según Herrera (2000) se entienden como aquellas construcciones que existen entre diferentes sujetos; en el transcurso del proyecto adelantado en la fundación, se pudo hallar diferentes aspectos que marcaron las relaciones socio- afectivas del grupo. Para iniciar se hace mención de lo ocurrido en el taller del 8 de septiembre del 2016, donde se da la presentación de nuevos integrantes a la fundación y claramente al

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proyecto. En esta presentación cabe resaltar a Santiago, quien se presenta al grupo de la siguiente manera:

- Mi nombre es Santiago, estoy en primero, estudio con Henry y lo odio al igual que al Colegio. (D.C. 8 de septiembre de 2016)

Al indagar al niño por qué hace esta afirmación, explica que él estudia con el niño en mención y no soporta todas sus actuaciones, sus interrupciones y todo lo que venga de él. Argumenta que hace poco cambió de Colegio y se hace notorio el malestar que siente por ese sitio, sus nuevos compañeros y en especial Henry. Acá es importante hacer mención que Henry tiene una condición especial en su aprendizaje, lo cual no ha habido un acompañamiento adecuado por parte de los docentes de las instituciones donde trabajan los niños para hacer trabajo de reconocimiento de diferencias y manejo de problemas en el aula.

Las palabras de Santiago reflejan la resistencia que se presenta al encontrarse con

maestros, compañeros, sitios o espacios nuevos; en este proceso de cambio se encuentra inmerso los gustos, las emociones y las formas de relacionarse con los demás cuando se presenta un cambio fuerte o de choque para ellos. De igual forma, lo que menciona frente a su compañero hace evidencia la carga emocional negativa que ha venido construyendo con él y que afecta la convivencia en espacios alternos al de su colegio. Se hace evidente la falta de estrategias por parte de sus docentes del manejo de emociones, que le permitan desarrollarse en espacios llenos de respeto mutuo y posible de relaciones asertivas con los demás.

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Posterior a este evento se invitó al grupo a realizar un dibujo y una descripción de ellos mismo en una sola palabra. En la mayoría de los participantes habían palabras como: “Soy alegre” “Juicioso”, “Amoroso”, pero Santiago escribió en su descripción:

- Soy un Desjuiciado

Al recurrir al recurso de la argumentación, menciona que en el Colegio San Isidro

Labrador no se porta bien, como lo hacía en el anterior colegio, porque no le gusta y su maestra le dice cada vez que tiene oportunidad que es un desjuiciado; que es la palabra con la que se describe en su dibujo. Se retoma el papel de la escuela en el proceso emocional del infante, puesto que al presentar una actitud de resistencia se cae en el regaño o en nombramiento de diferentes adjetivos para identificarlo, como en este caso el de “desjuiciado”, los cuales son apropiados por el estudiante; se olvida que se encuentra en el plano un niño en plena

construcción y desarrollo socio-afectivo. En estos casos las instituciones tiene una gran falencia, debido a que la carga emocional y afectiva en los espacios educativos pasa a un segundo plano, negándole la posibilidad a los infantes de expresar, conocer e interpretar sus emociones y sólo se encuentra válido todo aquello que se encuentre relacionado al conocimiento de otros saberes: Desde las tempranas experiencias de la escuela se adiestra al niño en su saber de guerra que pretende una neutralidad sin emociones; para que adquiera sobre el objeto de conocimiento un dominio absoluto (Restrepo, 1994, pág. 18)

Durante el desarrollo de la sesión del 29 de septiembre de 2016 hubo dos episodios que marcaron un hito en la investigación. Se disponían a iniciar con las actividades programadas cuando se da la discusión por parte de dos integrantes del grupo, uno de ellos sube la voz hasta

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llegar al grito, haciendo evidente al grupo su mal genio; se hace necesario la intervención y se llama la atención de lo que está pasando, a lo que responde:

Daniel: Profe, toca ser grosero para que a uno le hagan caso.

Las dos practicantes piden calma al grupo, realizan unos ejercicios de respiración y relajación con el fin de neutralizar las emociones y posterior a ello se lleva a la reflexión de su comentario y su comportamiento. Dentro de las preguntas que se le formulan salen a relucir respuestas que dan otros actores que intervienen con él en otros espacios como la escuela y su hogar:

Practicante N°1: Daniel, ¿tú crees que es necesario que reacciones de esa manera frente a las actuaciones de tu compañero?

Daniel P: Si, es necesario gritar para que lo escuchen. Si uno no los grita se vuelven muy consentidos, mírelos usted cómo son.

Practicante N°2: Pero no es necesario utilizar el grito de esa forma, hay otras maneras de comunicarnos. No muchos de tus compañeros les gusta que lo traten a los gritos.

Daniel P.: No profe, no se puede ser tan débil. Por ejemplo, si la mamá consiente mucho, después uno manda a la mamá y no al revés. Se nos debe dar solo lo que necesitamos y nada más porque eso es ser consentido. Los niños no debemos ser tan consentidos como las niñas.

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Los demás participantes intervinieron pidiendo al compañero que se calmara y reflexionaron, de igual forma dijeron cómo les dicen en la casa que se debe hacer en una discusión, como se puede ver a continuación a:

Sharon: No es necesario gritar porque es una falta de respeto, para eso se le dice a la profesora o se habla con el compañero

DanielG.: Nosotros somos niños consentidos y eso no es malo. Paula: En nuestras casas si son amorosos y nos consienten

David: A mí sí me dicen que no me deje de los demás y en la casa me gritan cuando hago algo malo.

En este caso, se puede analizar como los estereotipos sociales frente a la educación masculina han permeado a algunos participantes del grupo, quienes consideran que el decir palabras cariñosas, demostrar actos de afecto y amor puede derivar en niños malcriado o débiles frente a la sociedad. Por lo tanto, se sigue en los imaginarios sociales donde el hombre debe ser fuerte líder y seguro, negándose la oportunidad de repensarse una sociedad más equilibrada en la afectividad, la tolerancia y el buen vivir en comunidad.

En un segundo momento se hace la lectura de un cuento referente a la amistad y se pide a los participantes que realicen la carta a un amigo especial; finalizada la carta, uno de los

integrantes le hace entrega de ésta a una compañera. Ella inmediatamente la rompe y se la arroja en la cara (Ver imagen N° 4), los demás integrantes quedan absortos por el suceso. Una de las

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practicantes la aborda y le pregunta el porqué de su acto, pero es infructuosa alguna respuesta, ya que ella se sale del salón aprovechando que ya se había acabado la sesión.

Imagen N° 4: Carta de Miller a Karen

Este acto, invita a pensar cómo se puede eliminar al otro de forma simbólica. Con las expresiones negativas frente al otro muestra como desde edades tempranas se van formando en la individualidad, no se tiene en cuenta la opinión o sentimientos del otro y la forma más común de resolver un conflicto son los actos de violencia causándole daño al otro. Cabe reflexionar, la carga emocional y las demostraciones de afecto que se tienen como referente, pues estas sirven o

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son guía en cómo se relaciona con el otro, ya sea asertiva o negativamente como es el caso, como lo diría Restrepo (1995):

Tanto el hombre como la mujer, el chico o el anciano, están tentados por símbolos culturales enemigos del encuentro tierno, que al reglamentar sus conductas, aspiraciones y convicciones los llevan a aplicar en la vida diaria la lógica arrasadora de la guerra (pág. 17)

Como se puede analizar en las palabras ya mencionadas, el grito y los actos de violencia se han legitimado en la sociedad. Desde los primeros años se incluye a los infantes en discursos de poder, donde se da la autoridad al más fuerte permitiéndole actos como el grito, manejado como forma de control y dominio ante el otro: Es la negación del otro que lleva a su destrucción en el esfuerzo por obtener su obediencia o sometimiento, lo que caracteriza a las situaciones en las que nos quejamos de violencia en las relaciones humanas. (Maturana, 1997, pág. 71) Dichos actos son los que se deben problematizar y analizar desde los primeros años escolares, puesto que el ser humano se encuentra en el conflicto diario de escoger las formas más asertivas para relacionarse, pero en esto influye las bases que haya encontrado y reflexionado de los contextos en lo que se encuentra inmerso. Lo expresado por la niña, hace referencia a un conjunto de vivencias que han creado en ella la imagen de utilización de formas negativas de expresión como forma adecuada en la convivencia.

Los niños y las niñas aprenden de todo aquello que lo rodea; en especial de su hogar, como primera institución socializadora de la vida. Gracias a las intervenciones sinceras que realizan los infantes, se hace evidente que algunos hogares están permeados de situaciones con alta carga

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emocional, donde se trasmite de generación en generación ideas o concepciones cerradas frente a la diversidad, el amor, la tolerancia y el respeto por el otro; adicional a ellos las pautas de crianza son reproducidas por los infantes en los diferentes contextos en los que se relacionan.

Interacción entre pares:

Retomando las palabras de Betina & Contini (2011), la interacción con los demás consiste en diferentes formas de reconocer al otro, aprender a protegerlos, considerar sus puntos de visto, valorarlos y respetarlos, esto conlleva al aprendizaje de numerosas habilidades individuales y sociales, logrando darle al otro un papel y un espacio de interacción legítimo para convivir asertivamente en comunidad.

Los talleres que se realizaron el pro de esta sub-categoría siempre buscaron el reconocimiento del otro, se abordaron diferentes momentos que permitieron reflexionar la importancia del otro en la interacción social y la mejor forma de relacionarse entre sí. Aunque existían barreras de interacción en los participantes, las reflexiones permitieron el

reconocimiento de cada uno como sujetos sentí-pensantes participes de la sociedad.

En una de los talleres realizados se puede analizar cómo se ha establecido la interacción constante con el otro ejerciendo el golpe, palabras de desprestigio o con el deseo o la intención de eliminar al otro debido a que no se lleva un proceso adecuado de reflexión y manejo de emociones. Al dar inicio a la actividad, se pide al grupo que haga mención de un problema que los aqueja a todos en el colegio y cuál sería la mejor manera de resolverlo, a lo cual opinan:

Sharon: El diálogo es una buena opción de solucionar los problemas Santiago: Mi papá me dice que cuando se descuide le pegue

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Paula: Si la profe no nos pone cuidado les decimos a nuestras mamás Ronald: Pedir disculpas

Daniel: En mi casa dicen que me defienda. Golpearlos profe.

Andrés: Pues fácil, se le mete un tiro al otro. (D.C. 6 de octubre de 2016)

Esta última expresión muestra como la eliminación del otro es la forma más fácil de resolver cualquier problema. La violencia se volvió un ingrediente cotidiano en la relación con los demás, al punto de normalizar todo acto que atente sobre el bienestar físico y mental del otro. Al confrontar al menor, sobre su propia afirmación, hace referencia a su tío quien tiene un arma y hace referencia a otros aspectos que lo hace conocedor del tema. Para llevarlo a la reflexión, se le pide que considere la situación que expresa a modo personal, es decir, que considere que otra persona crea que lo correcto para resolver un problema con una persona cercana a su familia sea la utilización de un arma, el niño se queda pensando por un momento y responde:

-No profe, esa no sería la solución correcta. No es bueno, ya que causa dolor y la gente, como sus familiares, se ponen tristes. (D.C. 6 de octubre de 2016)

Esta respuesta, al igual que aquellas donde se asume la violencia como forma de resolver los problemas en los diferentes espacios, proviene de familiares quienes favorecen y refuerzan en los infantes un modelo violento base de las relaciones sociales. Son los propios padres quienes inducen al menor a golpear al compañero, fomentando la discordia y formas inadecuadas de dar solución a sus problemas.

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Al escuchar las palabras de los menores se hace necesario la intervención de las

practicantes, se lleva a la reflexión de manera dinámica y se sitúa a los protagonistas de que la eliminación del otro debe ser una idea que se erradique de sus vidas de forma progresiva y así entre todos y todas edifiquen una nueva generación que desde sus propias acciones contribuyan a la construcción de un país en paz.

En otra sesión, se empieza a recoger los frutos de la construcción y la importancia del otro en la convivencia. En esta actividad los menores debían buscar, de forma individual, las parejas

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