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la primera infancia ... 45

Eje de las políticas: Preparar

a los niños para la escuela ampliando

la educación preprimária ... 56

Objetivo 2: Enseñanza primaria

universal ... 68

Eje de las políticas:

Reducir los costos de las escuelas

primaria para los más pobres ... 79

Objetivo 3: Atender las necesidades

de educación de los jóvenes y adultos ... 91

Eje de las políticas: La educación

para la vida activa puede ayudar a

afrontar el VIH y al SIDA ... 96

Objetivo 4: Mejorar los niveles de

alfabetización de los adultos ... 104

Eje de las políticas: Fortalecer

la alfabetización de adultos en

los países ricos ... 112

Objetivo 5: Evaluar la paridad e igualdad

entre los sexos en la educación ... 122

Eje de las políticas: Cuestionar

la situación de desventaja y la falta

de participación de los muchachos

en la escuela secundaria ... 132

Objetivo 6: Calidad de la educación ... 142

Eje de las políticas: Hacer

frente a la crisis de docencia en

Extender y mejorar la protección y educación integrales de la primera infancia, especialmente de los niños

más vulnerables y desfavorecidos

Objetivo 1 Atención y educación de la primera infancia

Cuadro 1.1: Principales indicadores relativos al Objetivo 1

Fuentes: Cuadros estadísticos 3A y 3B (impresos) y Cuadro estadístico 3A (sitio web) del Anexo, base de datos del Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU).

Aspectos más destacados

■ La atención y educación de la primera infancia (AEPI) está mejorando aunque, en algunas regiones, se partió de una situación de base muy insatisfactoria.

■ La tasa de mortalidad en la niñez se redujo de 88 muertes por 1.000 nacidos vivos en 1990 a 60 en 2010, pero las actuales tasas de disminución no bastan para alcanzar el objetivo de 29 muertes por cada 1.000 nacidos vivos antes de 2015. En 2010 había todavía 28 países en donde la tasa de mortalidad en la niñez superaba las 100 muertes por cada 1.000 nacidos vivos.

■ Se prevé que, a escala mundial, aproximadamente uno de cada cuatro niños sufra retraso del

crecimiento moderado o extremo en 2015. En la mitad de los países de bajos ingresos sobre los que hay datos, la tasa de retraso del crecimiento fue del 40%, como mínimo, en 2010.

■ A pesar del aumento del 46% en el número de niños matriculados en la enseñanza preescolar entre 1999 y 2010, menos de la mitad de los niños del planeta reciben educación preprimaria. Se ha avanzado con mayor lentitud en los países de bajos ingresos, donde en 2010 solo el 15% de los niños recibían educación preprimaria.

Atención Educación preprimaria

Tasa de mortalidad de los niños menores

de 5 años

Retrasos del crecimiento moderados y graves

(niños menores

de 5 años) Matrícula total

Tasa bruta de escolarización (TBE)

Índice de paridad entre los sexos de la TBE 2000–2005 (‰) 2010–2015 (‰) 2005–2010 (%) 2010 (en miles) Evolución desde 1995 (%) 1999 (%) 2010 (%) 1999 (niñas/ niños) 2010 (niñas/ niños) Todo el mundo 74 60 29 163 525 46 32 48 0,97 1,00

Países de bajos ingresos 138 111 40 9 357 63 11 15 0,98 1,00 Países de ingresos bajos y medianos 87 70 29 65 552 110 22 45 0,93 1,01 Países de ingresos altos y medianos 31 23 14 59 206 20 43 62 1,01 1,02 Países de ingresos altos 8 7 … 29 411 16 72 82 0,99 1,01 África Subsahariana 155 123 39 11 887 119 10 17 0,95 1,01

Estados Árabes 54 41 21 3 904 62 15 22 0,77 0,94

Asia Central 57 46 19 1 591 25 19 30 0,95 1,00

Asia Oriental y el Pacífi co 33 25 ... 44 502 21 39 57 1,00 1,01 Asia Meridional y Occidental 88 69 38 48 144 125 21 48 0,93 1,02 América Latina y el Caribe 32 24 ... 20 541 28 54 70 1,02 1,01 América del Norte y Europa Occidental 7 6 ... 22 050 15 76 85 0,98 1,01 Europa Central y Oriental 22 16 ... 10 906 15 51 69 0,96 0,98

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En general se reconoce que la primera infancia es el periodo crítico en el que se sientan las bases de los logros en los estudios y después. Por lo tanto, la atención y educación de la primera infancia deben ser parte central tanto de la Educación para Todos (EPT) como de programas de desarrollo más amplios. Los encargados de formular políticas a nivel nacional e internacional están más convencidos que nunca de que el bienestar de la primera infancia no es solo un derecho, sino también una inversión con una buena relación costo/efi cacia.

La salud de los niños sigue mejorando; este hecho queda demostrado por los importantes progresos registrados en materia de reducción de la mortalidad infantil. El número de muertes de niños menores de 5 años en el mundo disminuyó de 12 millones en 1990 a 9,6 millones en 2000 y 7,60 millones en 2010 (Grupo Interinstitucional para la Estimación de la Mortalidad Infantil, 2011). Esto se traduce en una disminución de la tasa de mortalidad en la niñez de 88 muertes por 1.000 nacidos vivos en 1990 a 73 muertes en 2000 y 60 en 2010.

El ritmo anual de disminución de la tasa de mortalidad en la niñez registró una aceleración: del 1,9% en el periodo 1990-2000 pasó al 2,5% en 2000-2010 (UNICEF, 2012). Pero lo que se ha avanzado no basta para alcanzar el cuarto Objetivo de Desarrollo de Milenio (ODM), esto es, reducir la mortalidad infantil en dos terceras partes antes de 2015. Los avances en la reducción de las tasas de mortalidad en la niñez han sido más lentos en el Asia Meridional y Occidental, así como en el África Subsahariana, regiones en donde se registran los índices de mortalidad más elevados. De estimaciones realizadas recientemente se desprende que algo más de la mitad de la disminución de la mortalidad infantil puede atribuirse a los mayores logros alcanzados en la esfera de la educación de las mujeres en edad de procrear (Gakidou y otros, 2010). De los 28 países cuyas tasas de mortalidad en la niñez superaban las 100 muertes por 1.000 nacidos vivos en 2010, 25 se encontraban en el África Subsahariana (los otros tres eran el Afganistán, Djibouti y Mauritania). El Chad es el país con la tasa de mortalidad en la niñez más elevada, 195 muertes por cada 1.000 nacidos vivos. De los 65 países con más de 40 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, solo en 11 se espera alcanzar la meta del ODM (Grupo Interinstitucional para la Estimación de la Mortalidad Infantil, 2011). Los niños marginados por

la pobreza, el medio rural en que viven y otro tipo de factores son los que menos se han benefi ciado de los progresos alcanzados (UNICEF, 2010b).

La buena nutrición in utero y en la primera infancia es decisiva para la salud de los niños, así como para su bienestar, crecimiento y supervivencia. También es necesaria para el desarrollo cognitivo. Si bien se están registrando avances en materia de nutrición, no se está progresando con sufi ciente rapidez, especialmente en los países más pobres y respecto de los niños más marginados. Mientras que las tasas mundiales de retraso del crecimiento moderado y grave se situaban en un 29% en 2010, en los países de bajos ingresos se mantuvieron en cifras elevadas y superaron el 50% en cuatro países que suministraron datos al respecto, Burundi, Etiopía, el Níger y Timor-Leste.

En muchos países existen grandes desigualdades entre las zonas urbanas y rurales. En el Perú, por ejemplo, la tasa de retraso del crecimiento en las zonas rurales fue casi el triple que la registrada en las zonas urbanas en el periodo 2007-2008. No obstante, cuando los países asumen un compromiso político claro a fi n de aumentar la inversión en sus ciudadanos más jóvenes es posible materializar el derecho de los niños a una alimentación adecuada [Hechos y cifras 1.1].

La salud y la nutrición son de vital importancia para el desarrollo de los niños. Además, el acceso equitativo a establecimientos preescolares de buena calidad los prepara para la enseñanza primaria, mejora sus posibilidades de aprendizaje y sienta las bases de resultados socioeconómicos positivos en la edad adulta [Objetivo 1, Eje de las políticas].

Desde 1999 se han realizado progresos importantes en todo el mundo a fi n de ampliar el acceso a la educación preprimaria, lográndose un aumento de la tasa bruta de escolarización del 32% en 1999 al 48% en 2010. Sin embargo, los avances fueron mayores en los países de ingresos medianos que en los países de bajos ingresos, donde solo el 15% de los niños asisten a centros preescolares. A escala mundial, más de la mitad de los niños pequeños quedan excluidos de la educación preprimaria.

La paridad entre niños y niñas en la enseñanza preprimaria se ha logrado en todas partes, salvo en

la región de los Estados Árabes donde, pese a ello, se han hecho progresos signifi cativos desde 1999. Pero las tasas de escolarización difi eren en gran medida según el lugar

geográfi co y el nivel de ingresos. Los niños que viven en zonas remotas y marginadas, y los que proceden de los hogares más pobres tienen menos posibilidades de recibir educación preescolar, a pesar de que son quienes deberían benefi ciarse más de ella. En Nigeria, por ejemplo, en 2007 la tasa de asistencia escolar de los niños del quintil más rico era siete veces más alta que la de los niños del quintil más pobre.

Para que se cumpla el Objetivo 1 se requieren mayores niveles de inversión y una mejor coordinación entre las partes interesadas. En esta edición del Informe de Seguimiento

de la EPT en el Mundo se introduce un nuevo

índice de la AEPI destinado a dar cuenta de las tres dimensiones principales del bienestar de los niños que comprende el Objetivo de atención y educación de la primera infancia [Hechos y cifras 1.2].

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Hechos y cifras 1.1: Aunque, en general, la nutrición en la primera infancia está

mejorando, los progresos son demasiado lentos y dispares.

La nutrición en la primera infancia es fundamental para la salud, el bienestar, el crecimiento y la supervivencia de los niños. La malnutrición infantil es la causa subyacente de más de la mitad de las muertes de niños pequeños (Blössner y de Onis, 2005; Fishman y otros, 2004). La falta de alimentos y su mala calidad, con muy pocos micronutrientes, debilita los sistemas inmunitarios de los niños, volviéndolos más vulnerables a las enfermedades. La malnutrición también difi culta el desarrollo cognitivo y la capacidad de aprender, lo que limita los progresos en la consecución de los objetivos de la Educación para Todos.

Según la Organización Mundial de la Salud, la medición del retraso del crecimiento (estatura insufi ciente para la edad) es la forma más apropiada de detectar la malnutrición crónica en los niños (de Onis y Blössner, 1997). A escala mundial, 171 millones de niños menores de 5 años sufrieron retraso del crecimiento de forma moderada o grave en 2010. Si nos atenemos a la tendencia actual, el número de niños que adolece de retraso del crecimiento seguirá situándose en 157 millones en 2015, es decir, cerca de uno de cada cuatro niños menores de 5 años (de Onis y otros, 2012).

No se ha avanzado de manera uniforme en todo el mundo en la disminución del retraso del crecimiento. En todas las regiones quedan manifi estas las mejoras que se produjeron en los últimos dos decenios, salvo en el África Subsahariana, donde en un contexto de avances lentos y rápido crecimiento demográfi co, el número de niños con retraso del crecimiento aumentó de 38 millones en 1990 a 55 millones en 2010. Así pues, la proporción de la población mundial de niños con retraso del crecimiento correspondiente al África Subsahariana aumentó drásticamente en ese periodo del 15% al 32%, y está previsto que alcance un 42% en 2020 (de Onis y otros, 2012). En 2010, 16 de los 24 países en los que la tasa de retraso del crecimiento se situaba en un 40% o más se encontraban en el África Subsahariana. Además, al examinar los datos de 22 países

correspondientes a años cercanos a 1990 se comprueba que durante esos dos decenios no se ha avanzado de forma uniforme, ni siquiera dentro de una misma región (Gráfi co 1.1). Por lo que respecta a los Estados Árabes, por ejemplo, la tasa de retraso del crecimiento de Mauritania se redujo del 55% al 23%, mientras que, en Djibouti, aumentó del 28% al 33%. En cuanto al África

Tasa de retraso del crecimiento (%)

90 80 70 60 50 40 30 20 10 0 Bangladesh India Alrededor de 1990 2005–2010 Gran aumento Leve disminución o aumento Mauritania Nigeria Rep. Unida de T anzania Honduras México

Haití Perú China Omán

Rep. Dominicana

Jordania

Brazil

Jamaica

Sierra Leona

Camerún Egipto Djibouti

Rep. Bolivariana

de V

enezuela Paraguay

Islas Salomón

Gráfi co 1.1: Ha habido grandes adelantos en la reducción del retraso del crecimiento, pero estos se han producido de manera poco uniforme

Tasa de retraso del crecimiento moderado o grave en un grupo de países seleccionados, desde 1990, aproximadamente, hasta el periodo 2005-2010

Nota: Un niño padece retraso del crecimiento moderado o grave si su estatura con respecto a la edad es inferior en 2 enteros de desviación estándar a la mediana de la población de referencia.

Subsahariana, la tasa de retraso del crecimiento de Nigeria pasó del 51% al 41% en tanto que en el Camerún se mantuvo estancada en un 36%.

Un análisis de 36 países reveló que las zonas rurales tenían menor acceso a los servicios públicos y, lo que es aún más importante, niveles más bajos de educación materna, lo que se vincula a las prácticas de atención sanitaria y de cuidados (Smith y otros, 2005). En más de las dos quintas partes de los 88 países sobre los que se disponía de datos en relación con el periodo 2005–2010, la diferencia entre las tasas de retraso del crecimiento de los niños de zonas rurales y las de los niños de zonas urbanas fue de más de 10 puntos porcentuales (Gráfi co 1.2). En varios países, como Honduras, Papua Nueva Guinea y la República Popular Democrática de Corea, las disparidades en las tasas de retraso del crecimiento entre las zonas urbanas y rurales superan los 20 puntos porcentuales.

La malnutrición está profundamente arraigada en la pobreza y las privaciones. Los pobres no pueden comprar alimentos aun cuando estos están disponibles en los mercados locales. En la mayoría de los países,

las diferencias en las tasas de malnutrición entre los más ricos y los más pobres superan las que se producen entre los habitantes del medio urbano y los del medio rural (Gráfi co 1.3). En Nepal, por ejemplo, la proporción de niños con retrasos del crecimiento era del 26% entre los niños de las familias más acomodadas y del 56% entre los pertenecientes a hogares más pobres, siendo las tasas correspondientes del 27% en las zonas urbanas y el 42% en las zonas rurales.

Los pobres también son vulnerables a las alzas de los precios, sean estas temporales o permanentes, estacionales o imprevistas. Al considerable aumento que sufrieron los precios de los alimentos básicos entre 2007 y 2008 correspondió un incremento del 8% de la desnutrición en el África Subsahariana (FAO, 2011). En el Cuerno de África se estimaba, en diciembre de 2011, que tan solo en Kenya y Somalia, unos 850.000 niños menores de 5 años y 120.000 mujeres embarazadas y lactantes sufrían de malnutrición aguda por causa de los efectos combinados de las malas cosechas debidas a la sequía, los confl ictos y los desplazamientos, así como del anterior alza de los precios (OCHA, 2011a, 2011b). Los gobiernos de Burkina Faso, Mauritania y el

Fuente: OMS (2012).

Gráfi co 1.2: La malnutrición constituye un problema de mayor envergadura en las zonas rurales

Tasa de retraso del crecimiento moderado o grave, por ubicación geográfi ca, en un grupo de países seleccionados, 2005 a 2010

Tasa de retraso del crecimiento (%)

70 60 50 40 30 20 10 0 México Senegal El Salvador Belice Nicaragua Gambia Ghana Haití

Honduras Rep. Dem. de Corea

Kenya

Camerún

Malí

Côte d’Ivoire

Liberia Guinea Nigeria Somalia

Rep. Unida de

Tanzania

Mozambique Papua Nueva

Guinea Benin Chad

Rep. Dem. Pop.

Lao Rwanda Timor -Leste Medio rural Total Medio urbano

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Níger han declarado que 2012 es un año de crisis. En el Níger, la malnutrición aguda afecta al 12% de los niños de 6 a 59 meses (IASC, 2012).

El éxito logrado en la lucha contra la malnutrición infantil varía en gran medida según la región y el país. Existen notables diferencias en lo que han avanzado tres de los cinco países más poblados, el Brasil, China y la India, todos ellos con impresionantes logros en materia de crecimiento económico en el último decenio. Las tasas de retraso del crecimiento en la India se han mantenido en niveles persistentemente elevados debido a la mala nutrición materna, el bajo peso al nacer, los altos niveles de pobreza y los bajos niveles de educación de las madres (Svedberg, 2009). Muchos indios aún tienen difi cultades para satisfacer sus necesidades más básicas, como el acceso a sufi cientes alimentos y a atención médica. El hecho

de que casi la mitad de los niños menores de 5 años padezcan malnutrición es una “vergüenza nacional”, ha dicho el Primer Ministro Manmohan Singh. Pero el principal instrumento normativo para combatir la malnutrición, la red de centros Anganwadi –en los que se atiende a niños menores de 6 años, mujeres embarazadas y madres lactantes– no está realizando todo su potencial. Según una encuesta realizada entre más de 74.000 madres, solo el 19% dijo haber recibido asesoramiento sobre nutrición (Fundación Naandi, 2011).

En cambio, en el Brasil y China, la malnutrición infantil comenzó a disminuir drásticamente alrededor de mediados del decenio de 1990, lo que llevó a que en el primero desaparecieran las disparidades entre las zonas urbanas y rurales y a que, en el segundo, se redujeran en más de dos tercios (Gráfi co1.4A). En el

Gráfi co 1.3: En la mayoría de los países, las disparidades entre los más ricos y los más pobres en materia de nutrición superan las que se producen entre las zonas urbanas y las rurales

Tasa de retraso del crecimiento moderado o grave, por ubicación geográfi ca y nivel de riqueza, en un grupo de países seleccionados

Fuentes: El Zanaty y Way (2009); Instituto Internacional de Ciencias de la Población y Macro International Inc. (2007); Instituto Nacional de Estadística de la República Democrática del Congo y UNICEF (2011); Instituto Nacional de Estadística del Níger y Macro International Inc. (2007); Ministerio de Salud y Población de Nepal y otros (2012); NIPORT Bangladesh y otros (2012); Ofi cina de Estadística de Uganda y Macro International Inc. (2007); Ofi cina General de Estadística de Viet Nam (2007), y Organismo Central de Estadística de Etiopía e ICF International (2012).

En Nepal, la tasa de retraso del crecimiento de los niños menores de 5 años era de un 26% en el 20% de los hogares más acomodados y del 56% en el 20% de los más pobres; en las zonas urbanas se situaba en un 27% y en las zonas rurales en un 42%.

Tasa de retraso del crecimiento (%)

60 50 40 30 20 10 0 20% más pobre 20% más rico Medio urbano Medio rural Ubicación geográfi ca

Nivel de riqueza Ubicación

geográfi

ca

Nivel de riqueza Ubicación

geográfi

ca

Nivel de riqueza Ubicación

geográfi

ca

Nivel de riqueza Ubicación

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ca

Nivel de riqueza Ubicación

geográfi

ca

Nivel de riqueza Ubicación

geográfi

ca

Nivel de riqueza Ubicación

geográfi

ca

Nivel de riqueza Ubicación

geográfi ca Nivel de riqueza Egipto 2008 Viet Nam 2006 Uganda 2006 Nepal 2011 Bangladesh 2011 Rep. Dem. del Congo 2010 Etiopía 2011 India 2005/2006 Níger 2006

caso del Brasil se considera que la expansión de la escolarización primaria (lo que mejoró la educación de las madres), los servicios de salud maternoinfantil y, en menor medida, la mejora de los sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento son las principales razones que explican este resultado impresionante, sumadas al crecimiento equitativo (Monteiro y otros, 2009; Victora y otros, 2011).

El éxito del Brasil ha servido de ejemplo a México donde las disparidades entre las zonas urbanas y rurales se redujeron a la mitad entre el periodo 1988-1999 y 2006, al menos en parte gracias al programa “Progresa” y, su sucesor, “Oportunidades”. Estos programas, además de prever transferencias monetarias, proporcionaban alimentos enriquecidos con micronutrientes a los niños de 6 a 23 meses, a los niños con insufi ciencia ponderal de edades comprendidas entre 2 y 4 años, y a las mujeres embarazadas y lactantes (Rivera y otros, 2009). En otros países de América Latina, sin embargo, las tasas de malnutrición son mayores de lo esperado para su nivel de ingresos, y las tasas de desigualdad en materia de malnutrición se sitúan entre las más

elevadas del mundo. Los progresos muy limitados que se lograron en los últimos dos decenios en el Estado Plurinacional de Bolivia, Guatemala y el Perú han benefi ciado principalmente a los niños de zonas urbanas (Gráfi co 1.4B). En el Perú, las primeras evaluaciones de “Juntos”, el programa nacional de transferencias monetarias condicionadas, no mostraron efecto alguno en la malnutrición (Perova y Vakis, 2009). Más recientemente, el Gobierno armonizó este programa con la estrategia nacional de nutrición, denominada “Crecer”, condicionando la transferencia de efectivo a la realización de un seguimiento regular del crecimiento de los niños (Acosta, 2011).

Para combatir la malnutrición infantil hay que luchar contra la pobreza y crear un acceso equitativo a