4.4 Information flow restrictions
4.4.3 Context specification for parameters
Las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Paraguay, no obstante de ser países vecinos, durante las primeras décadas de este siglo, a diferencia de las actuales, eran prácticamente inexistentes. No se tenían relaciones comerciales, ni vinculación alguna de tradición o de historia.
La indefinición de los límites geográficos, originaron periódicos encuentros entre las patrullas de reconocimiento de ambos ejércitos, que pretendían consolidar territorios mediante la construcción de pequeños reductos militares, denominados fortines.
Esta situación se agravó cuando en diciembre del año 1928, un destacamento paraguayo en una maniobra sorpresiva ocupó el fortín boliviano Vanguardia, ocasionando varias bajas y capturando a 28 prisioneros bolivianos, entre ellos a dos oficiales.
Esta acción provocó una reacción inmediata por parte del Ejército de Bolivia que ocupó los fortines paraguayos Boquerón y Mariscal López, causando bajas y tomando varios prisioneros paraguayos.
Como consecuencia de ello, el país se puso en pie de guerra y se ordenó la movilización de los reservistas.
Felizmente, el incidente fue sorteado con toda habilidad por el gobierno de Hernando Siles y se pudo evitar una conflagración bélica, obligando al Ejército Paraguayo a replegar sus tropas y dar satisfacciones a Bolivia por el incidente.
El clima de paz fue restaurado, haciendo innecesario el envío de más tropas al Chaco. Los oficiales del servicio pasivo, que habían sido reincorporados al Ejército a raíz del eventual conflicto para ser destinados a la zona de operaciones, fueron licenciados.
Entre ellos se encontraba el Tcnl. Julio Sanjinés; a quién se le insinuó que permaneciera en las filas del Ejército. En vista de ello resolvió aceptar su reincorporación.
Fue destinado como adscrito al Estado Mayor. Estando en esta situación y habiendo ascendido a Coronel, a solicitud del Presidente Hernando Siles, fue nombrado Prefecto y Comandante General del Departamento de La Paz.
El Coronel al asumir el cargo reorganizó la Prefectura, sobre todo su administración y comenzó con múltiples actividades en diversos campos. En la ciudad de La Paz en coordinación con la Alcaldía, emprendió obras de alcantarillado, dotación de agua, adoquinado de calles, ampliación de la red eléctrica y dió inicio al plan regulador de la ciudad para tratar de ordenar su crecimiento urbano.
Continuó con la construcción de la Catedral, así como de edificios públicos importantes, entre ellos el Ministerio de Hacienda.
Emprendió así mismo la construcción de caminos en todo el departamento, para vincularlo con los departamentos colindantes. Entre estos se construyeron los caminos hacia Apolo, Mapiri, Urmiri, Río Abajo, Nor y Sur Yungas, Achacachi, Sorata y a varias otras localidades.
En el campo educativo y social mantuvo una cordial relación con el misterio urbano y rural, así como con el sector universitario. Asimismo, contribuyó a la Federación Obrera Local para lograr la aprobación de la jornada de trabajo de ocho horas.
Don Hernando Siles llevó a cabo un eficiente programa de gobierno. En, el campo internacional evitó la guerra con el Paraguay en momentos en los que el Ejército no poseía armamento adecuado y las finanzas eran restringidas por la crisis económica que prevalecía en
el mundo. A pesar de ello, adquirió armamento moderno, especialmente fusiles y cañones para potenciar la artillería. Apuntaló programas de obras públicas en toda la república y mantuvo un clima de paz y democracia.
Lamentablemente, en los últimos meses de su gestión constitucional se enemistó con fracciones de su propio partido original, el Republicano, y unió a los partidos de oposición encabezados por el Liberal.
La situación se agravó cuando el Dr. Siles pretendió prorrogar su presidencia mediante el establecimiento de una Convención Nacional que modificara la Constitución.
Para lograr este propósito renunció y transfirió el poder al Consejo de Gabinete, al que se le encargó convocar a una Asamblea Constituyente para que ésta prorrogue su mandato por un nuevo período de cuatro años.
A raíz de esta determinación se unieron los dirigentes de los partidos de oposición, los que decidieron tomar contacto con los oficiales del Ejército para impedir la alteración de la Constitución.
La propuesta del Dr. Siles no fue compartida por el Prefecto, ni por la mayoría de sus correligionarios, los que le insinuaron desistir del propósito de convocar una Constituyente para obtener la prórroga.
Por otro lado, varios oficiales, contrarios a la prórroga entre ellos los de los Regimiento Camacho 1º de Artillería en Oruro y del Bolívar 2º de Artillería en Viacha, así como de los regimientos Pérez 3 de Infantería; Ballivián 2º de Caballería en La Paz, lograron conseguir el apoyo de los cadetes del Colegio Militar, de los oficiales del regimiento Pando 1º de Comunicaciones y de oficiales de varias guarniciones del interior. Estos se pronunciaron en defensa de la Constitución, exigiendo la renuncia del Presidente Siles y de su gabinete, sugiriendo que se instale una Junta Militar para que ésta convoque en el período más corto posible, a una elección presidencial.
En un manifiesto firmado por oficiales de la guarnición de Oruro proponían que esta Junta de Gobierno estuviera integrada por los oficiales de mayor prestigio del Ejército, encabezados por el General Carlos Blanco Galindo y los Coroneles José Lanza, Oscar Mariaca Pando, Julio Sanjinés y Jorge Vargas Bozo.
El Jefe de Estado Mayor General Hans Kundt, infructuosamente trató de someter a las unidades rebeldes contando para ello con el Regimiento Ingavi 4º de Caballería y con la Escuela de Clases.
Se iniciaron en La Paz acciones de lucha armada entre las unidades contrarias y los adictos al gobierno. A los rebeldes se unieron obreros y universitarios, logrando neutralizar en combates callejeros a las tropas y oficiales leales al Gobierno, los que desistieron de seguir combatiendo para mantener una situación, que era contraria a la Constitución.
Ante estos hechos, el Presidente Siles se asiló en la Embajada del Brasil y salió exiliado a la República de Chile, quedando destituido el Consejo de Ministros que detentaba el poder.
El Ejército asumió el mando a través de una Junta Militar integrada, de acuerdo a la propuesta de la Guarnición de Oruro, por el General Carlos Blanco Galindo como Presidente y los Coroneles José L. Lanza, Bernardino Bilbao, Oscar Mariaca Pando, Emilio Gonzáles Quint como ministros.
El Coronel Sanjinés también fue propuesto para conformar la Junta Militar de Gobierno, pero declinó este nombramiento, solicitando un destino dentro del Ejército, al puesto que el Presidente de la Junta Militar dispusiera.
Obró así pues al haber sido Prefecto de La Paz en el Gobierno de Siles, no consideró ético formar parte del Gabinete, no obstante coincidir con los oficiales revolucionarios contrarios a la prórroga presidencial.
A raíz de ello, el Gral. Blanco Galindo por pedido de los demás miembros de la Junta Militar de Gobierno, lo nombró Jefe de Estado Mayor General, una situación estrictamente militar.