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La temporada de trabajo abarca alrededor de 6 o 7 meses, desde marzo o abril (“después de semana santa… porque no quieren pagar feriado” afirmó uno de los entrevistados) hasta Agosto-Septiembre. Durante ese período el tarefero, individualmente o con su grupo familiar, en general trabaja en varios yerbales (5 o 6).

Las siguientes citas nos muestran crudamente cómo se organiza una familia en la tarefa: E: ¿cómo es el tema de ir con la familia a la tarefa?

y… vamo todos, completo, hasta la guainita va. E: ¿y dónde duermen?

llevamo colchón, yo a veces hago tarimba. se hace con tacuara, para apoyar el colchon, a veces hace calor y hay mucha araña y víbora.

E: ¿y cómo hacen en el campamento para cocinar? y hacemo juego en el suelo.

E: ¿cocinan para todos los del campamento o como hacen?

No, cada uno solo, la guaina (se refiere a la hijastra de 19 años) hace reviro, bori cocina (risas). Por ahí de vez en cuando se juntamos todos y cocinamos juntos. E: ¿hay luz en el campamento?

no, usamos lámpara. Hacemo en una botella, cargamo gasoil y hacemo una mecha y ese e luz

E: ¿y el agua de dónde sacan?

y de vertiente, siempre hay una por ahí E: ¿y cuando llueve cómo hacen?

cuando llueve, e feo. Quedamo bajo carpa solamente

Durante este período se alternan habitualmente semanas de trabajo con uno o dos fines semanas al mes reservados al “descanso” o receso. La calidad del yerbal se determina antes del inicio de la tarefa con el ingeniero o el contratista y en algunos casos influye en el monto abonado por kilo, así como también en la decisión de explotarlo o no y enviar al grupo de tareferos a otro lugar.

La distancia entre la residencia del tarefero y el yerbal a tarefear es señalada por algunos entrevistados como un factor determinante a la hora de decidir si retorna al hogar al finalizar la jornada o si arman un campamento en el yerbal. Otro factor mencionado que incide en esta decisión (que en las entrevistas aparece como decisión propia) es el aprovechar al máximo la jornada evitando perder tiempo de trabajo en el traslado.

El traslado de los trabajadores al yerbal se realiza en camiones y, aunque no surge de las entrevistas, es de suponer que no siempre están a disposición para el traslado de la gente por lo cual la decisión de acampar o no es “relativamente” propia. En tal caso depende de la disponibilidad del transporte del contratista y el modo de organizar el trabajo por parte del capataz.

Si bien varían las zonas donde realizan la tarefa, de las entrevistas se infiere que existe un vínculo estable, personalizado entre el contratista y los tareferos, en muchos casos mediado por la figura del capataz

“Él nos busca y nos lleva a los yerbales”.

No obstante es común que un tarefero o familia trabajen en diferentes temporadas para más de un contratista o capataz.

La tarefa constituye el principal ingreso al año de estas familias, el resto del año (los otros 6 meses) la subsistencia del grupo familiar se basa en changas puntuales y en algunos casos en tareas vinculadas a la actividad forestal, también de modo temporario (raleo de pino, macheteo de terrenos urbanos o chacras) y, no en todos los casos, en la percepción de subsidios.

La interrupción anual de la actividad implica también la pérdida de la obra social: E: “-y que significa trabajar para la cooperativa?

“…y tenés beneficio, estás asegurado, tenés Obra Social, pero cuando corta la tarefa, una quincena mas y listo, termino Obra Social, todo, lo que pasa que no se paga y te corta.

El 20 de septiembre por ahí corta la tarefa, y tenemo hasta el 25 de noviembre mas o menos. Nosotros somos temporal, así. Despues que termina la tarefa ya no tenemos Obra Social, tenemos que anda pidiendo en el hospital otra vez. Nosotros todo el año trabajamos para cubrir nuestra O.S., funeral, todo, pero si te pasa algo cuando no esta en la tarefa, no tenes nada. Y si te moris, te cavas un pozo y te tira ahí nomás”

Si bien existen líneas de subsidios y ayudas gubernamentales específicas que son percibidas por los tareferos éstas resultan insuficientes para satisfacer las necesidades de estas familias durante el período de receso en la actividad:

“y… nada, si no hay nada, changuita 2 ó 3 días nomás, para que no se errumbe la olla nomás. Nadie ayuda nada acá a nosotros lo que trabajamos.

E: el subsidio del 225, ¿Usted cobra?

“y ese cobramos en diciembre recién, hasta diciembre hay que esperar para

cobrar el 225, octubre y noviembre, quedamos en cero, dos meses tenes que aguantar, y con ese 225 no pasa nada tampoco”

Como se mencionó anteriormente en un sólo caso se menciona que los hijos pudieron completar estudios de nivel medio y obtener empleos más estables, dentro del sector público. Es decir las alternativas de subsistencia y reproducción de las condiciones de vida son muy limitadas para este sector de la población que percibe ingresos anuales por debajo de los niveles de salario mínimo establecido oficialmente o menores a los de la línea de la pobreza. Desprotegido socialmente en tanto que en muchos casos la contratación de su fuerza de trabajo se realiza en negro y cuando se registra es en forma temporaria durante el período de zafra.

En este sentido además de los ingresos que puedan obtener de la tarefa o de las changas que realizan durante el período interzafras resultan vitales el acceso a otras fuentes para garantizarse un lugar donde residir, procurarse alimentos y atender la salud. Los municipios son una fuente principal de recursos a la que habitualmente apelan los tareferos en busca de ayuda para solucionar diferentes tipos de problemas que van desde provistas hasta el permiso de ocupación de terrenos donde construir sus viviendas o ayuda específica para la salud.

En los casos consultados las viviendas de los tareferos están ubicadas en terrenos de los cuales no son propietarios, sino cedidos o con autorización del municipio. Son propietarios de lo que se llama la mejora, viviendas típicas de tablas de madera con tapa junta y piso de madera o de tierra, etc. Al parecer los terrenos son relativamente pequeños, no reúnen condiciones para realizar cultivos. La salud de los miembros de la familia es atendida por el sistema público, ya sea en el hospital local o en las salas de menor complejidad, pero fundamentalmente recurren al auto cuidado o a los servicios de vecinas (curanderas), empleando hierbas medicinales y otros saberes populares como los vencimientos que se practican para diferentes tipos de dolencias.