CONTRIBUTION AMONG WRONGDOERS
D. CONTRIBUTION AFTER SETTLEMENT
1. Contribution After Full or Partial Settlement
Hasta donde se puede ver el modelo implícito que subraya este análisis del turismo no es diferente al propuesto por Malinowski (1945), quien vio el mundo del contacto y el cambio de la situación colonial conformada por tres órdenes de realidad sociocultural: el nativo o tradicional, el moderno o industrial y el transicional. Tal modelo puede ser apropiado para tratar relaciones turísticas iniciales, donde el contacto turístico abarca solamente alguna gente de cada lugar y las consecuencias de las relaciones todavía no se están logrando. Pero con el contacto continuo la parte transicional de este paradigma comenzaría en engolfar al tradicional. En tales circunstancias el modelo del contacto propuesto por Gluckman (1974) o Balandier (1951) para situaciones coloniales parecería ser el más apropiado. Entonces sería posible hablar del sistema social turístico transicional que surge del contacto turístico. Este sistema, que se centraría en las relaciones turista–anfitrión y los roles que desempeñan, seria difundido por turistas transeúntes y todos aquellos anfitriones y agentes metropolitanos que participan en la infraestructura turística. Comprendería relaciones sociales asociativas y disociativas, acometidas por gente que las maximiza más o menos. Habría acuerdos y desacuerdos acerca de las metas turísticas del sistema y de los medios usados para lograrlos. La estructura de los sistemas económicos estaría basada en las funciones de los servicios turísticos y otras estructuras sociales que las reflejarían. Por ultimo habría centros de poder dirigiendo el desarrollo del sistema. Este sistema, que podría ser parte de otros sistemas (e. g. el colonial); puede abarcar a toda la sociedad como en las Islas Vírgenes y los Estados Unidos y ser multinacionales en su campo, como pasa con el imperio de la Panamerican Airways.
Gorden Lewis al tratar de las Islas Vírgenes pertenecientes a EE.UU. proporciona un ejemplo casi típico–ideal de un sistema social turístico.
57 Para el (Lewis 1972:129) las Islas Vírgenes, “pueden ser vistas como una ilustración primaria del carácter general del turismo parasitario del Caribe. Pertenece al sub–grupo caribeño de economías puramente turísticas, como Bermuda y las Bahamas, que casi dependen por completo de su habilidad para venderse a sí misma a las sociedades afluentes de Norte América”. Lewis describe con algún detalle los conflictos que se han desarrollado, sobre el turismo y los varios intereses comprometidos, pero inicia (Lewis 1972:130) que “todas… las diferencias se unen desde este frente único cuando la imagen total de la economía es amenazada”.
Lewis (1972:137-138) considera que todas las actuales áreas turísticas que dependen de los centros metropolitanos norteamericanos se están desenvolviendo a lo largo de un camino que conduce al tipo de “anticivilización” que se encuentra en San Juan o en las Vegas. Sería prematuro sugerir, sin embargo, un esquema evolutivo universal para analizar el desarrollo de los sistemas turísticos. Forster (1964:218) indica que no hay inevitabilidad en el proceso del desarrollo turístico. Un breve
survey de casos específicos parecería confirmarlo. ¿Cómo se puede sacar
conclusiones generales que incluyan el desarrollo de los sistemas turísticos de Cannes, Leningrado, Acapulco, Davos, Miami Beach, Paris, Promised Land, Pennsylvania, Stratton Mountain, San Sebastián, Sochi o la Isla Kiawah?
Cualquier intento de generalizaciones amplias o restringidas acerca de la evolución de sistemas turísticos requiere una identificación de los parámetros, que son especialmente importantes en el cambio socio– cultural. Entre ellos están la(s) necesidad(es) de(l) lo(s) centro(s) metropolitano(s), la distribución del poder en el sistema, la base económica y la división social relacionada con el turismo. Ya se ha dado alguna información de las necesidades turísticas de la metrópoli. Aquí se debe añadir el papel que estas necesidades y su desarrollo juegan en la evolución de un sistema turístico.
Debido a que el sistema turístico una vez establecido debe satisfacer las necesidades turísticas de uno o más centros metropolitanos, en su evolución inevitablemente reflejará el desarrollo de dichas necesidades.
58 También si asumimos una situación competitiva y de maximización de los seres humanos, habrá una presión creciente de acogida a los eventos metropolitanos. Esto quiere decir que la modernización o racionalización de un área turística, que pudo haber comenzado con esfuerzo para lograr el nivel mínimo necesario para interesar, alojar y servir a los turistas, continuara en su dimensión como reflejo de desarrollos subsecuentes que se produzcan en el centro metropolitano. La manera en que se refleja, dependerá del lado en que halle el poder en el sistema turístico. Si el poder es retenido en forma considerable en manos de los que tiene metas diferentes a las necesidades metropolitanas (como e. g. Moscú, París, New York) el desarrollo de sus sistemas turísticos reflejará esas necesidades con menos fidelidad, De otro lado, si el poder está por completo en manos de originarios de las metrópolis o de sus agentes locales, el sistema turístico desarrollará a lo largo de una línea que será incesantemente dictada por el desarrollo de las necesidades metropolitanas.
Como se sugirió anteriormente, la economía de cualquier sistema turístico tenderá a ser de orientación externa e interesada en proveer las funciones de servicio a las necesidades turísticas. Cohen (1974:250) indica que una expansión de los recursos originarios del grupo fuera de sus límites, altera el grado de dependencia de los roles de ocupación sobre los recursos externo. En el caso del turismo el recurso externo es el turista. Las respuestas adaptativas a su presencia sobre el nivel económico son el desarrollo de los servicios ocupacionales necesarias para tratar con él. La expansión del sector de servicios en particular de trabajos cuya función primaria o secundaria es atender a los transeúntes foráneos y a sus financiadores, tiene implicancias para toda la economía y para el resto de la sociedad. No intentaré aquí evaluar la posibilidad de un desarrollo económico balanceado. Estas importantes preguntas deben ser respondidas por el economista, especialmente por el economista en su rol de consejero.
En la medida que otros aspectos de la organización social están relacionados con la estructura económica, los cambios en esta deberán ser seguidos por otros cambios no económicos. No solamente habría tensión
59 en la nueva situación como en las Islas Vírgenes, donde incluso la iglesia tiende a respaldar la línea turística (ver Luís 1972:128-129), sino inconsistencia o conflicto entre sectores del sistema turístico; principalmente entre lo mejor y lo peor servido por la economía turística. En algunos casos la introducción del turismo exacerbará divisiones sociales existentes, en otros aparecerán nuevas divisiones. Estos conflictos y los conflictos psicológicos asociados pueden generar cambios adicionales en el sistema turístico en la medida que haya gente que trabaje para salir de él.
En suma, la evolución del sistema turístico examinado aquí es objetivo de la acción de fuerzas endógenas y exógenas. Las fuerzas exógenas que emanan de uno o más centros metropolitanos, comprende la generación de necesidades turísticas y de turistas, la selección o creación de áreas turísticas y el establecimiento de relaciones directas e indirectas entre turistas y anfitriones. La gente de un área turística puede ingresar a un sistema turístico en desarrollo con varios grados de entusiasmo. Sus principales adaptaciones comprenden el desarrollo de una economía de servicio y los necesarios cambios socio–culturales que los acompañan. Esta economía de servicio esta externamente orientada y se centra en la satisfacción de las necesidades de extranjeros transeúntes en ocio. Estos desarrollos tenderán a producir separaciones inter e intra–personales que constituyen la principal fuente de cambio en el sistema turístico.
En este punto del estudio antropológico del turismo no es posible obtener conclusiones generales importantes de la evolución del sistema turístico, pero si las investigaciones se confinan a clases más limitadas de circunstancias históricas, como en los estudios de Forster (1964) y Greenwood (1972), es posible comenzar a construir una teoría sugerida en este trabajo del turismo con base empírica dentro del marco conceptual del imperialismo. La necesidad de esta teoría crecerá a medida que crezca el turismo y como su crecimiento está relacionado en última instancia con el industrialismo, parece que realmente se la necesitará más.
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