• No results found

CONTRIBUTION AMONG WRONGDOERS

C. MULTIPLE ACTIONS

Antropológicamente se puede ver que las consecuencias del turismo fluyen de la naturaleza peculiar del contacto de los inter-grupos relacionados. Puesto que el contacto con frecuencia (pero no siempre) comprende a representantes de grupos que difieren en grados de productividad y poder (las áreas turísticas por lo general son menos productivas y poderosas), serían de considerable valor científico las investigaciones que enfoquen la modernización, la urbanización o el desarrollo de un área turística (ver e. g. Núñez 1963) o los efectos de la explotación por los centros metropolitanos dominantes (ver e. g. Pérez 1973: 74). Sin embargo, parecería también indicado intentar un enfoque alternativo de las universales turísticas y sus consecuencias en los individuos y sociedades comprometidas.

Como las relaciones turísticas son una calle de doble tránsito, que compromete la interacción entre los centros metropolitanos y las áreas turísticas, no hay razón a priori para extraer una conclusión y considerar consecuencias en ambos extremos de las relaciones. Las simpatías de los antropólogos puede estar de lado de los oprimidos y de lo exótico, pero deben de reconocer que el análisis de un lado de las relaciones es por fuerza incompleto, no importa cuán desigual sea la relación estudiada.

54 Aquí es muy instructivo el artículo de Hallowell (1957) que trata de los efectos de la frontera sobre la sociedad dominante en una relación particular.

Las consecuencias del turismo en el área turística derivan de la introducción desde afuera de una nueva realidad sociocultural. A esta realidad, a la que la gente del lugar y su sistema social se debe adaptar, se suma una población transitoria, una clase en ocio con bases en el exterior y la infraestructura que lo acompaña. Las principales adaptaciones sociales que, los anfitriones deben realizar en relación con esta realidad, son establecidas entre grupos o sociedades y clases. La infraestructura turística que se crea para tratar con los huéspedes extranjeros, invariablemente incluye a sirvientes, cuya misión en primer lugar es, tratar con foráneos de otros grupos o sociedades. Los turistas deben ser transportados, acomodados y ayudados en los muchos problemas que se les presenta en un lugar extraño. En segundo lugar, deben hacer algunos arreglos que requieren en sus actividades de ocio. Tales provisiones pueden ser bastante simples como lograr acceso a las playas de las Islas Canarias o muy elaboradas como la construcción de Tivoli en Copenhague. Las investigaciones de las consecuencias del turismo en un área turística deben de comenzar por un análisis del individuo y de las adaptaciones colectivas hechas por los anfitriones en relación a estas inevitables funciones del servicio. Estas adaptaciones deben considerarse como las principales consecuencias del turismo.

Aunque es probable que sea demasiado pronto para comenzar a generalizar con seguridad en relación a las adaptaciones turísticas, es posible hallarla acompañada por lo menos de algunos conflictos psicológicos y sociales. La necesidad de que por lo menos algunos de los anfitriones funcionen como hombres marginales o intermediarios culturales en el área turística a fin de tratar con los turistas y sus financiadores metropolitanos, presiona para que la aculturación sea en dirección de las culturas metropolitanas, aprendiendo como desarrollar relaciones superficiales, objetivas, proporcionando lo conveniente para las necesidades del descanso. La adquisición o reforzamiento de estas

55 cualidades (incluyendo aspiraciones no logradas), podría conducir no solamente a conflictos sociales entre anfitriones y entre anfitriones y turistas, sino también a un conflicto intra–psíquico entre personalidades y caracteres incompatibles. Conflictos sociales y psicológicos adicionales pueden emerger como resultado de la competencia en la empresa turística o por estar comprometidos de diferente manera. Ejemplos de conflictos de este tipo han sido proporcionados por Lewis (1972), Nuñez (1963) y otros investigadores. Los mecanismos individuales y sociales que son desarrollados para resolver estos conflictos y por tanto facilitar el ajuste de la sociedad anfitriona al imperialismo turístico puede ser un factor importante de cambio social. Cualquier investigación de la dinámica del proceso turístico debería de considerarlos en detalle.

En el lado metropolitano las consecuencias del turismo derivan de la creación y existencia de una clase ociosa en movimiento y de la infraestructura que la respalda. Como se indicó anteriormente para un centro metropolitano y su gente el turismo puede servir una variedad de funciones sociales y psicológicas. ¿Una vacación en el Mar Báltico, en Montecacini, Terme, Acapulco, o las montañas de Okkaido, pueden revivir energías flaqueantes, atenuar impulsos que amenazan, satisfacer la lujuria o ayudar o confirmar la movilidad vertical? ¿De qué manera los tours distantes sirven a las necesidades económicas, políticas, militares o religiosas de una gente? ¿Es posible que las principales consecuencias psicológicas del turismo en el lado metropolitano sean el surgimiento o reafirmación del descontento (“Nunca lograrán que vuelva a visitar Indianápolis”)?

Donde la industrialización está muy desarrollada y el turismo difundido, emerge una “industria” del viaje y un interés en el viaje como un fin en sí mismo. En estos casos sería apropiado hablar de la institución del viaje. Se puede ver que tal institución sirve para ciertas necesidades sociales y psicológicas, pero también desarrollara sus propias necesidades. Sería un tema interesante para la investigación antropológica saber cuáles son estas necesidades de auto servicio y de qué manera sus satisfacción afecta a otras instituciones en la sociedad metropolitana y las relaciones

56 con las áreas turísticas. En cualquier estudio de la evolución del turismo una investigación de este tipo será esencial, especialmente en relación con su desarrollo que es dictado por la metrópoli.