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Chapter 6: Discussion and Conclusions

6.5 Contributions – Individual Level Study

Es importante tener en cuenta a la hora de encarar la redacción de la monografía:

A quién se dirige y, en este sentido, cabe aclarar que no solo el tutor y los entendidos en el tema la van a leer, sino que otras personas pueden acceder a ella sin un conocimiento previo del tema. Por lo tanto se deben realizar todas las aclaraciones y brindar las informaciones que se consideren necesarias, agregar la deƜnición de la terminología que se va a utilizar y evitar en lo posible la carga de subjetividad que puede generar persuasión o inƝuencia.

Cómo se habla: la monografía constituye un discurso de tipo cientíƜco, con una carga impor- tante de información y de análisis objetivo, por lo tanto el discurso bajo ningún aspecto debe estar personalizado al estilo “yo opino que...” porque se incurriría en una carga de subjetividad que le restaría la seriedad con la que se encaró el trabajo. Tradicionalmente, en el ámbito universitario, se estila usar la primera persona del plural aunque el trabajo sea encarado por una sola persona, el nosotros, que involucra no solo a la persona que escribe el trabajo sino también a quien lo coordinó, a quien lo corrigió, a todos los autores y fuentes consultadas, etc.; y porque se supone que aquello que se aƜrma en la monografía puede ser compartido por todos aquellos que la lean. También se recomienda la utilización del lenguaje impersonal al estilo de “0"-,!/ģ/$2*"+1/.2")1/!& &Ń+*/5&01%&+Ɲ2"+ &!,#2"/1"*"+1"),0 trabajos de...” “los textos citados anteriormente...”. Cualquiera de las dos formas son correctas a la hora de producir el discurso.

ǖǽ 1&)& "+2+)"+$2'" )/,Ǿ-/" &0,Ǿ0&+0,Ɯ01&  &,+"0ǿno usen terminología de especialistas. Aclaren todo aquello que consideren que necesita ser aclarado y repitan todas aquellas ideas que refuerzan la hipótesis en su justa medida.

2. Eviten realizar oraciones largas: normalmente esto sucede en la primera etapa de la

escritura, cuando todas las ideas se trasladan al papel sin pausa. Dejen pasar un tiempo para que reposen las ideas y luego, vuelvan al texto pasándolo previamente por un ta- miz, desmenúcenlo. Acorten las oraciones todo lo posible sin perder de vista la claridad expositiva. Utilicen los signos de puntuación que correspondan (pueden consultar algún manual de estilo).

3ǽ ,21&)& "+"))"+$2'"Ɯ$2/!, al estilo de “el cuarto poder” en lugar de “los me-

dios de comunicación” o la “pequeña pantalla” en lugar de “televisor”, etc. Utilicen un lenguaje referencial, en el que cada cosa sea llamada por su nombre, que no se preste a equívocos o confusión y que sea reconocido por todos. Por eso es importante que no utilicen signos de admiración o puntos suspensivos, ya que estos otorgan al lenguaje una carga de expresividad, y lo que se necesita es lograr la referencialidad y la objetividad.

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CAPÍTULO

Como dijimos en las páginas precedentes, el esquema del plan de trabajo y el índice están su- jetos a modiƜcaciones continuas en la medida en que se avance en la lectura de la bibliografía, la puesta en orden del material y su interpretación y análisis. Esto signiƜca que todo lo que se escribe está sujeto a modiƜcación hasta la redacción Ɯnal. La clave de un buen trabajo está en la estructuración de un buen índice que organice el trabajo y permite no desviar la atención a las múltiples posibilidades que abre la lectura de la bibliografía.

Recuerden siempre que la redacción inicial es a modo de borrador. No siempre la terminología

utilizada en un principio es la correcta o lo que más nos satisface pero dejen Ɲuir, en una primera instancia, las ideas que se van gestando aunque el estilo discursivo no sea el más apropiado. Comiencen a escribir a pesar de la redacción desprolija o coloquial, para ir venciendo la inercia o el temor inicial de enfrentarse con la escritura de un trabajo propio y original de entre 30 a 50 páginas. Recuerden que las ideas iniciales se reformularán, retocarán, otras se agregarán o descartarán luego de las sucesivas revisiones y correcciones, hasta que se considere que el trabajo está listo y que se ha dicho lo que se pretendía decir. Para eso se requiere de tiempo, entendiendo que entre el proceso de búsqueda y redacción se deben emplear como mínimo seis meses de un trabajo continuo, dedicado e intensivo. El texto se corregirá en forma permanente y por sugerencia de quien coordine la tarea, tantas veces como se considere necesario.

Además, es fundamental tener en cuenta que, en la medida en que se vayan modiƜcando las cosas planteadas en un principio, se irán modiƜcando también tanto el índice como la introduc- ción. Y recuerden que introducción y conclusión deben estar absolutamente interrelacionadas de manera coherente y consecuente. Es decir que lo que metodológicamente se prometió en la introducción, a través de los sucesivos capítulos se fue demostrando y, en la conclusión, se realiza el registro Ɯnal y concluyente de la demostración de todo lo planteado en la introducción.

4. No es indispensable que comiencen sí o sí por el Capítulo I si al inicio de la redacción

están más documentados para trabajar con el Capítulo IV. Pero ¡ojo!, no pierdan de vista el organizador del índice como hipótesis de trabajo, ya que éste marca la coherencia entre capítulos.

5. Usen la negrita o el subrayado para destacar una palabra o frase, sin abusar de estos

recursos, ya que esto produce el efecto contrario al que se quiere conseguir. No empleen las mayúsculas para lo que se quiere remarcar.

6. Traten de no usar abreviaturas al estilo Dr., Sr., Lic., etc.; y toda aquella sigla que se escriba por primera vez deben aclararla, ya sea en el mismo texto o en una nota al pie. (Ej. ONU, OEA, etc.)

7. Cuando se menciona por primera vez a un autor o personaje histórico o literario hacerlo siempre con nombre y apellido; las veces siguientes solo colocar el apellido.

El trabajo de campo

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