• No results found

Converting the Application Dispatcher Program to a Stored Process

A partir del año 2000, el primer gobierno del Partido de Acción Nacional (PAN) –la derecha mexicana-, después de 70 años de permanencia de gobiernos provenientes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), reconoce en su proyecto a la globalización de la economía mundial, planteando estrategias para integrarse de lleno a esta tendencia, sobre todo en los cambios de la actividad económica y los avances tecnológicos; se propuso avanzar en proyectos concretos que, se dijo, permitirían el acceso a la tecnología a lo largo y ancho del país y con ello a la disminución de la brecha digital, esto en parte debido a la exigencia internacional de afrontar este nuevo reto en los países emergentes, con la finalidad de disminuir las diferencias de avance en este rubro. Fue así que nace el programa e-México, el cual se refirió ya anteriormente, y la creación de una gran red que conectaría a las bibliotecas públicas del país a través de la Biblioteca José Vasconcelos; aparece el Programa Enciclomedia, que es una iniciativa de tecnología en educación, implantada en aulas de los últimos grados de escuelas primarias públicas y de la misma manera se propuso impulsar, como parte de la cultura pública, una Ley de transparencia. Estos programas, como ya se señaló, brindaron pobres resultados. No obstante, cabe señalar la excepción de la Ley Federal de Transparencia, la cual se consolida al integrarse dentro del artículo 6º de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.

La iniciativa del Programa Enciclomedia fue realmente interesante como proyecto. Se trató de un programa curricular con hipervínculos basados en los libros de texto digitalizados. Incluyó recursos como Encarta, videos, animaciones, juegos, fragmentos de audio e interactivos accesibles a través de enlaces asociados en el texto. Enciclomedia se proporcionó a las escuelas, a las que también se dotó de la tecnología necesaria para su implantación, tales como pizarrones blancos o interactivos, computadoras personales, proyectores, impresoras; así mismo se diseñó el programa de actividades a desarrollar con estos recursos educativos (Reimers, 2006). A las fallas ya anteriormente señaladas, se agregan la falta de soporte técnico oportuno, la capacitación adecuada para maestros, medidas que permitieran el control y rendición de cuentas de los apoyos financieros, y finalmente la insuficiencia de recursos económicos. En general la evaluación de este programa indica avances muy cuestionables. Por otro lado, dado que en el país los programas, la mayor de las veces son sexenales; esto es, que se retoman, modifican o desaparecen con cada fin de gobierno, los objetivos planteados de inicio para la creación

Antecedentes

de la Biblioteca José Vasconcelos y el programa e-México, no son visibles en este momento. Tampoco son proyectos consolidados a los que los mexicanos recurran en su vida cotidiana. Aunque hay que señalar que en la actualidad la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), responsable del suministro de servicios digitales en el país, reporta que se han llevado éstos a las regiones más apartadas, independientemente de la condición social, económica y etnocultural, aunque no se establecen datos más precisos. De igual manera la misma dependencia, quien coordina e-México, hace mención de que a través de la Coordinación de la Sociedad de la Información y el Conocimiento, se cumplirá la misión de “…conducir de manera efectiva la transición del país hacia la Sociedad de la Información y el Conocimiento, integrando esfuerzos que realizan diversos actores públicos y privados en esta tarea y atrayendo a todos los mexicanos para que se incorporen a este

proceso”11. Se menciona además que los efectos empiezan a ser visibles, y

que se tienen establecidos una serie de indicadores que permiten medir los avances y efectos en la población, aunque no se sabe dónde están. Por último se hace manifiesto que los efectos se empiezan a notar en “el lenguaje y terminología que hoy se emplea en la administración pública: portales de Internet, sitios web, e-servicios, administración del conocimiento, e-inclusión, servicios digitales, administración de la relación ciudadana, democracia

digital”12.

En el último informe de gobierno se plantea una reestructuración en telecomunicaciones que comprende: fomentar cobertura, competencia y convergencia para que un número mayor de mexicanos cuente con servicios de internet, tv, telefonía y radio de mayor calidad y a menores precios. Esto se realizará a través de las siguientes acciones: (1) Aceleración de la transición a la televisión digital que iniciará en 2011 y que concluirá en 2015; (2) Nuevas licitaciones de espectro para servicios móviles de última generación; (3) Licitación de 20 mil kilómetros de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad para incrementar la competencia en el transporte de voz, datos y video; y (4) Reordenamiento del espectro radioeléctrico. De llevarse esto a efecto, sin duda se abriría una posibilidad que permitiría al país incrementar el acceso a las telecomunicaciones.

Un programa que ha tenido una importante penetración en el país es el desarrollado con el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates. A partir del año 2001 se estableció en México el proyecto denominado Centros Comunitarios Digitales (CCD) que persiguió el generalizar el uso de las tecnologías de la información dando acceso a la población a computadoras e

11 Misión y visión de la Coordinación de la Sociedad de la Información y el Conocimiento (CSIC) en

http://www.set.gob.mx/coordinacion-de-la-sociedad-de-la-informacion-y-el-conocimiento/mexico-

ante- el-contexto-de-la-sic/

12

Antecedentes

Internet. Inicialmente el objetivo fue ubicar estos centros en cada uno de los 2429 municipios del país, y en las 16 delegaciones políticas del Distrito Federal; se planteó iniciar su instalación en escuelas, donde ya se contaba con algún equipo de cómputo, para continuar con bibliotecas, centros de salud, oficinas de correos y oficinas de servicios del gobierno en cada municipio. Las bibliotecas públicas se vieron altamente beneficiadas, ya que la Fundación, a través de la International Libraries Initiative, promueve el acceso equitativo a las tecnologías de información y comunicación, introduciendo computadoras e Internet a las bibliotecas. En México el financiamiento ascendió a 30 millones de dólares y el órgano rector encargado de la puesta en marcha de los CCD, es el Programa de Acceso a Servicios Digitales. La operación para la instalación de los CCD en las bibliotecas públicas se estableció con responsabilidades compartidas; esto es, los municipios y los estados se comprometieron a contribuir con parte de la infraestructura que exige el programa, así como el pago de salarios de las personas que atienden el módulo, además de la responsabilidad de su funcionamiento y mantenimiento. Como bien podrá deducirse, esta estructura ha implicado una compleja relación de intervenciones de diferentes actores.

La Red Nacional de Bibliotecas Públicas reporta la existencia de 7296 bibliotecas, lo que equivale a casi 15 mil habitantes por cada biblioteca. Sin embargo el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), órgano coordinador de la Red, reconoce que las bibliotecas públicas han perdido usuarios. En su última solicitud de ingresos para el año 2011, ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), urgen de un incremento en la asignación del presupuesto, ya que en los últimos 15 años se han reducido las consultas de usuarios en un 55%; es decir, que de los 80 millones de consultas anuales que se registraron en este periodo, la cifra descendió a 43 millones, debido a que, según se establece en la solicitud, las bibliotecas públicas no ofrecen los servicios adecuados para cubrir las necesidades de los visitantes. Así el recurso solicitado se destinará a la mejora de las condiciones actuales, dando prioridad a la compra de libreros, carros transporta libros, mamparas para estanterías, proyectores digitales, pantallas de proyección eléctrica, pantallas de cristal líquido, sillas para lectura, sillas infantiles, mesas para salas de lectura, tarjeteros bibliográficos, sofás, etc. (Israde, 2010). Como puede observarse los requerimientos planteados no alientan la modernización digital de estos importantes espacios públicos.

No obstante, la instalación de módulos dentro del programa de CCD ha significado un gran apoyo para las bibliotecas públicas, aunque el número total de módulos ascendió en el año 2010 a 3226, lo que evidencia que aún gran parte de las bibliotecas carece de equipo tecnológico; pero además hay que señalar que de las que lo tienen instalado, no todas cuentan con conectividad a Internet. Por ejemplo, en el Estado de Veracruz que ocupa el

Antecedentes

lugar número uno en aprovechamiento del programa de CCD, motivo por el cual ha sido reconocido por la Fundación Bill y Melinda Gates, se cuenta con 500 bibliotecas públicas distribuidas a lo largo del Estado, de las cuales en 362 se ha instalado equipo, y de éstas, 150 carecen de conectividad. Debido a esta circunstancia se hace muy difícil contar con reportes estadísticos confiables que permitan hacer una valoración tanto cuantitativa como cualitativa del mencionado programa. De forma concluyente, existen una serie de dificultades en el avance del programa, las cuales pueden explicarse de la siguiente manera: debido a que la asignación de recursos se realiza de forma compartida, se corre el riesgo de que a falta de alguna de las partes, el proyecto se vea detenido por la carencia de los montos establecidos para su operación. La falta de profesionalización de las personas responsables, limita las posibilidades de aprendizaje en el manejo de los recursos disponibles, ya que la mayoría de los trabajadores cuentan solo con nivel de enseñanza media; su designación está sujeta a decisiones de la administración en turno lo que eleva constantemente la movilidad del personal, lo cual obliga a una permanente capacitación de los responsables. La falta de conectividad así como de espacios adecuados, se constituyen en una barrera fundamental de operación y por último existe una grave carencia de información, lo que no permite evaluar avances y logros de manera objetiva. Sin duda el programa ha sido importante, más no suficiente para poder satisfacer las necesidades de desarrollo tecnológico en amplios sectores del país.