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2.3 Core Parameterization

En un periodo de profundas transformaciones –lo que se conoce como «actualización del modelo económico y social cubano»–, concebir la articulación de cadenas productivas que contribuyan a la generación de ingresos para la capitalización del sector agropecuario, tal como se señala en el lineamiento número 185, constituye un reto importante para la nación, urgida de hacer despegar este sector, generar divisas y garantizar una mayor cobertura alimentaria para su población (Cruz, 2015).

Ante la necesidad de importar buena parte de los alimentos que se consumen en el país, plantea (Cruz, 2015) se sigue enfatizando en la urgencia de producir más, sin considerar, en todo caso, la necesidad de desarrollar y engranar el resto de la cadena. De este modo, se obvia la concepción sistémica del proceso. Mayores producciones, sin las adecuadas respuestas del resto de los eslabones –sin suficiente capacidad industrial para procesar, sin medios de transporte para trasladar los alimentos del campo a la industria o a los centros de comercialización, sin la existencia de vías transitables para esta operación, u otros obstáculos–, conducen a la pérdida sistemática de alimentos, sin que estos lleguen a satisfacer alguna demanda. Además, se desperdician recursos materiales y humanos necesarios para la siembra, la atención y la cosecha de las plantaciones.

En la práctica, las relaciones horizontales entre las entidades responden en gran medida a la estructura institucional, determinada por un número de ministerios productivos y sus respectivas representaciones territoriales. Todo ello se acompaña de la escasa autonomía en que se desenvuelve la toma de decisiones en las empresas y la débil integración de las diferentes formas de propiedad, lo que explica una parte de la desarticulación interna de la economía. Esto tiene repercusiones negativas en la difusión del conocimiento, la acción de economías dinámicas de escala y en la propensión marginal a importar. Dentro de la producción de bienes, la agricultura ha tenido un comportamiento que no beneficia ni las necesidades internas ni la generación de excedentes para financiar el desarrollo de otros factores. La dependencia de alimentos importados es alta, aproximándose al 80% medido en calorías. Contradictoriamente, el desaprovechamiento de recursos existentes en el sector es elevada, como lo demuestran el porcentaje de tierras ociosas, los bajos

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rendimientos en la casi totalidad de los cultivos y la baja productividad (Fernández and Pérez, 2012).

El enfoque de cadenas en Cuba tiene gran relevancia en el contexto actual plantea disponibilidad y accesibilidad a los alimentos en cantidad y calidad adecuadas no es solamente el resultado de una agricultura eficiente, depende de muchos y diferentes sectores, procesos y actores que contribuyen de igual manera a que la población reciba los productos que demanda para su satisfacción. El enfoque de cadena constituye una herramienta útil para garantizar un abordaje sistémico del tema alimentario en Cuba. Permite una planificación y gestión intersectorial y orientada a la demanda, en correspondencia con los objetivos planteados por el proceso de actualización del modelo de gestión económica y social del país. El enfoque de cadena nos ayuda a superar las formas tradicionales de planificar y gestionar el desarrollo. Nos permite pasar de prácticas verticales y sectoriales a una mayor horizontalidad e integración multiactoral y territorial. Se requiere un modelo de planificación y gestión diferente (García et al., 2005):

 Orientado al mercado

 Sistémico

 Territorial

 Participativo y consensuado

En la figura 4 se muestra el enfoque tradicional de las cadenas productivas y en la figura 5 el enfoque sistémico de las mismas.

Figura 4. Enfoque tradicional de las cadenas productivas. Fuente: (Torres and Saiz, 2014).

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Figura 5. Enfoque sistémico de las cadenas productivas. Fuente: (Torres and Saiz, 2014).

El proyecto Agrocadenas como elemento fundamental para el progreso de las cadenas productivas en Cuba ha tenido gran influencia en el desarrollo de la cadena productiva de la leche en la figura.6 se muestra el mapa de procesos de dicha cadena.

Figura 6: Mapa de la cadena de la leche.Fuente: Tomado del proyecto (AgroCadenas, 2015b).

1.6.1. Producción de leche en Cuba

El desarrollo del sector lechero cubano no se desmarca de su particular sistema político ni de la existencia de cincuenta años de bloqueo por parte de Estados Unidos. Ello se puede resumir en que la leche es un producto de alta sensibilidad para la población ya que se destina, desde la década del 60, básicamente a niños entre 0-6 años, mujeres gestantes, ancianas y enfermas, con un precio altamente subsidiado. Constituye uno de los pocos productos agrícolas que tienen precios regulados para el productor y que solo se comercializan con la participación del estado (Ponce, 2009).

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Según (Zulueta et al., 2015) desde 1960 hasta 1989, Cuba desarrolló una ganadería sustentada en el progreso de la ciencia y la técnica, que permitió incluso mejorar la calidad de la masa mediante la selección de embriones. Los volúmenes de leche tuvieron uno de sus más altos picos en 1989, gracias a una acertada política que aseguraba los insumos para tales resultados. Entonces el sector estatal tenía en sus manos la mayoría del rebaño. El Período Especial impactó esa realidad. El marabú señoreó en cientos de hectáreas del patrimonio estatal. La pirámide en la tenencia de ganado se invirtió, por lo que el sector cooperativo campesino es responsable ahora de más del 80 % de la producción lechera. El Estado aporta el 12 % del total. Hace dos años comenzó a ejecutarse a instancia nacional un programa de desarrollo que prevé la revitalización gradual de ese sector primario de la economía. Esto presupone una millonaria inversión para su materialización, porque es imposible pretender superiores resultados con una infraestructura tan deprimida.

Durante los años 80 las importaciones de productos lácteos representaron el 9% de las de alimentos. Ellas abarcaban los siguientes surtidos: leches en polvo (descremada, entera y crema), leche condensada, quesos, mantequilla y, en menor magnitud, cereal lacteado. Estos productos se obtenían, en lo fundamental, del área socialista, aunque en el caso de la leche en polvo siempre fue preciso adquirir determinadas cantidades en el área capitalista. Este producto, complementado por la mantequilla sin sal, se utilizaba como materia prima en la industria procesadora, para suplir el déficit en el acopio nacional de leche fresca (Álvarez, 2003).

También plantea que después de la crisis el país tuvo que hacer frente a un ajuste importador de considerable magnitud; sin embargo, las compras de lácteos y sucedáneos siempre han gozado de la más alta prioridad. Aun cuando las importaciones de leche condensada y mantequilla prácticamente se eliminan, las importaciones de leche en polvo son mayores que en el decenio del 80, a pesar de haber estado sometidas a incrementos de precios considerables.

La desaparición del campo socialista y su mercado favorable a Cuba, así como el incremento del bloqueo económico, cambiaron drásticamente las condiciones de producción y los resultados obtenidos hasta ese periodo y conllevó un completo replanteamiento en diferentes aspectos. El mayor efecto de este periodo ha sido el cambio en la tenencia del ganado, pues de más del 80 por ciento de las hembras que estaban en poder de las empresas estatales, se redujo a un 25 por ciento en el año 2007, existiendo actualmente 200 mil propietarios privados y cooperativos, de los cuales solo el 5.6 por ciento tienen más de 10 vacas. La entrega de tierras ociosas a los campesinos, y los precios estimulantes para la leche y carne en pie, así como el

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desarrollo de facilidades para la producción y distribución local de la leche son medidas que estimulan a dicho segmento productivo. Sin embargo, el mayor impacto productivo en volumen, lo tienen aún las grandes empresas ganaderas que cuentan con suficiente tierra disponible, instalaciones e infraestructura, lo que facilita la aplicación de tecnologías de alta productividad sobre pastos y forrajes, combinado con suplementos (Ponce, 2009). Sin embargo, la lechería es un sistema complejo y debe enfocarse de forma integral, donde todos los elementos de la cadena agroindustrial se complementan entre sí.

Las cadenas productivas en Cuba presentan deficiencias en cuanto a la correcta planificación y coordinación de los actores dentro de la cadena, sumado a esto se encuentran las faltas de insumos, la capacitación del personal y principalmente no existe una orientación hacia la demanda y la satisfacción del cliente.

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