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las Pruebas de su Existencialas Pruebas de su Existencia

las Pruebas de su Existencialas Pruebas de su Existencia

llan Kardec preguntó a los

guías de la humanidad al res- pecto de las pruebas de la existencia de Dios y obtuvo las siguientes respuestas: PRUEBAS DE LA EXISTEN- CIA DE DIOS

4. ¿Dónde puede encontrarse la prueba de la existencia de Dios?

«En el axioma que aplicáis a vues- tras ciencias: no hay efecto sin causa. Buscad la causa de todo lo que no es obra del hombre y vuestra razón os contestará».

Para creer en Dios, basta pasear la vista por las obras de la

creación. El universo existe; luego tiene una causa. Dudar de la existencia de Dios equival- dría a negar que todo efecto procede de una causa y sentar que la nada ha podido hacer algo.

5. ¿Qué consecuencia puede sacarse del sen- timiento intuitivo que de la existencia de Dios tienen todos los hombres?

«Que Dios existe; porque, ¿de dónde proven- dría ese sentimiento si no estuviese basado en algo? También esto es una consecuencia del principio de que no hay efecto sin causa».

La inferioridad de las facultades del hombre no le permiten comprender la naturaleza íntima de Dios.

En la infancia de la humanidad, le confunde a menudo consigo mismo, cuyas imperfecciones le atribuye; pero a medida que en él se desarrolla el sentido moral, su pensamiento penetra mejor el fondo de las cosas, y se forma de ellas una idea más exacta y más conforme con la sana razón, aunque incompleta siempre. (29)

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6. El sentimiento íntimo que de la existen- cia de Dios tenemos, ¿no sería resultado de la educación y producto de las ideas adquiridas? «Si fuese así, ¿cómo tendrían el mismo senti- miento los salvajes?».

Si sólo fuese producto de la educación el sentimiento de la existencia de un ser supremo, no sería universal y como las nociones de la ciencia, existiría únicamente en los que hubiesen recibido semejante instrucción.

7. ¿Puede encontrarse la causa primera de la formación de todas las cosas en las propie-

12 12. Ya que no 12. Ya que no 12. Ya que no 12. Ya que no 12. Ya que no podemos comprender podemos comprenderpodemos comprender podemos comprender podemos comprender la naturaleza íntima de la naturaleza íntima dela naturaleza íntima de la naturaleza íntima de la naturaleza íntima de Dios, ¿podremos tener Dios, ¿podremos tener Dios, ¿podremos tener Dios, ¿podremos tener Dios, ¿podremos tener idea de algunas de idea de algunas deidea de algunas de idea de algunas de idea de algunas de sus perfecciones? sus perfecciones?sus perfecciones? sus perfecciones? sus perfecciones? «De algunas sí, y el hombre las comprende mejor a medida que se sobrepone a la materia; porque las entrevé con el pensamiento».

dades íntimas de la materia?

«Pero, ¿cuál sería entonces la causa de esas pro- piedades? Siempre es precisa una causa primera».

Atribuir la formación primera de las cosas a las propiedades íntimas de la materia, equivaldría a tomar el efecto por la causa, pues esas mismas propiedades son un efecto que debe provenir de una causa.

8. ¿Qué debe pensarse de la opinión que atribuye la formación primera a una com- binación fortuita de la materia, esto es, al acaso?

«¡Otro absurdo! ¿Qué hombre de sano juicio puede considerar el acaso como un ser inteligente? Y además, ¿qué es el acaso? Nada».

La armonía que regula las partes del Universo, revela combinaciones y miras determinadas, y por lo mismo, un poder inteligente. Atribuir la formación primera al acaso es un contrasentido; porque el acaso es ciego y no puede producir los efectos de la inteligencia. Un acaso inteligente no sería ya el acaso.

9. ¿En qué se conoce que la causa primera es una inteligencia suprema y muy superior a todas las demás inteligencias?

«Tenéis un refrán que dice: por la obra se co- noce al autor. Pues bien, examinad la obra y bus- cad el autor. El orgullo es el que engendra la incre- dulidad. El hombre orgulloso no admite nada superior a sí mismo y por eso se llama espíritu fuer- te. ¡Pobre ser, a quien pudiera anonadar un soplo de Dios!».

Se juzga la potencia de una inteligencia por sus obras, y no pudiendo ningún ser humano crear lo que la naturaleza produce, la causa primera ha de ser una inteligencia superior a la humana.

Cualesquiera que sean los prodigios hechos por la humana inteligencia, tiene una causa esta misma inteligencia, y cuanto más grande sea lo que ella haga, tanto mayor ha de ser su causa primera. Esta inteligencia es la causa primera de todas las cosas, cualquiera que sea el nombre con que la haya designado el hombre. 10. ¿Puede el 10. ¿Puede el10. ¿Puede el 10. ¿Puede el 10. ¿Puede el h o m b r e h o m b r eh o m b r e h o m b r e h o m b r e comprender la comprender lacomprender la comprender la comprender la n a t u r a l e z a n a t u r a l e z an a t u r a l e z a n a t u r a l e z a n a t u r a l e z a íntima de Dios? íntima de Dios?íntima de Dios? íntima de Dios? íntima de Dios? «No, no puede; y éste es uno de los sentidos que le falta aún». 11. ¿Será dado al 11. ¿Será dado al 11. ¿Será dado al 11. ¿Será dado al 11. ¿Será dado al hombre algún día hombre algún día hombre algún día hombre algún día hombre algún día comprender el comprender el comprender el comprender el comprender el misterio de la Divini- misterio de la Divini- misterio de la Divini- misterio de la Divini- misterio de la Divini- d a d ? d a d ? d a d ? d a d ? d a d ? «Cuando su espíritu no esté ya ofuscado por la materia y cuando, por medio de su perfección, se haya aproximado a Dios, lo verá y lo comprenderá».

Doctrina Espírita para Principiantes

P a n t e í s m o P a n t e í s m oP a n t e í s m o P a n t e í s m oP a n t e í s m o

La idea de que todas las cosas son Dios, no es compatible con las enseñanzas espíritas; el panteísmo hace de Dios un ser material, aunque dotado de una inteligencia suprema sería en grande lo que en pequeño somos nosotros. Transformándose sin cesar la materia, si fuese de aquel modo, Dios no tendría estabilidad alguna; estaría sujeto a todas las vicisitu- des. «(...) La inteligencia de Dios se revela en su obra, como la del pintor en su cuadro; pero las obras de Dios, no son el mismo Dios, como el cuadro no es el pintor que lo concibió y ejecutó». (30)

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Divinidad

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Atributos de la

Atributos de laAtributos de la

Atributos de laAtributos de la

l no poder abarcar, el hombre, por su carencia perceptiva, todos los atributos divinos de la absoluta perfección, puede, sin embargo, formarse una idea de algunos, notoriamente aquellos que no pueden faltar a Dios.

En esos atributos, que vamos seguidamente a enumerar, Dios debe ser perfecto, o sea, poseerlos en grado infinito. Dios es eterno; si hubiese tenido prin- cipio, hubiera salido de la nada o hubiese sido creado por un ser anterior. Así es como, de grado en grado, nos remonta- mos al infinito y a la eternidad.

Es inmutable; si estuviese sujeto a cambios, ninguna estabilidad tendrían las leyes que rigen el Universo.

Es inmaterial; es decir que su naturaleza di- fiere de todo lo que llamamos materia, pues de otro modo no sería inmutable; porque estaría sujeto a las transformaciones de la materia.

Es único; si hubiesen muchos dioses, no ha- bría ni unidad de miras, ni de poder en el orden del Universo.

Es omnipotente; porque es único. Si no tu- viese el poder soberano, habría algo más podero- so que él o tan poderoso como él; no habría he- cho todas las cosas y las que no hubiese hecho, serían obra de otro Dios.

Es soberanamente justo y bueno; la sabidu- ría providencial de las leyes divinas se revela así en las más pequeñas, como en las más grandes cosas y esa sabiduría no nos permite dudar ni de su jus- ticia, ni de su bondad. E t e r n o E t e r n oE t e r n o E t e r n oE t e r n o I n m u t a b l e I n m u t a b l eI n m u t a b l e I n m u t a b l eI n m u t a b l e I n m a t e r i a l I n m a t e r i a l I n m a t e r i a l I n m a t e r i a l I n m a t e r i a l Ú n i c o Ú n i c oÚ n i c o Ú n i c oÚ n i c o O m n i p o t e n t e O m n i p o t e n t e O m n i p o t e n t e O m n i p o t e n t e O m n i p o t e n t e

Soberanamente justo y bueno Soberanamente justo y buenoSoberanamente justo y bueno Soberanamente justo y buenoSoberanamente justo y bueno

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21. ¿Es eterna, como Dios, 21. ¿Es eterna, como Dios,21. ¿Es eterna, como Dios, 21. ¿Es eterna, como Dios, 21. ¿Es eterna, como Dios, la materia, o bien fue creada la materia, o bien fue creadala materia, o bien fue creada la materia, o bien fue creada la materia, o bien fue creada por él en algún tiempo? por él en algún tiempo?por él en algún tiempo? por él en algún tiempo? por él en algún tiempo? «Sólo Dios lo sabe. Hay, sin embargo, una cosa que debe indicaros vuestra razón, y es que Dios, modelo de amor y caridad, nunca ha estado inactivo. Por lejano que podáis figuraros el principio de su acción, ¿podéis comprenderle ocioso por un segundo?».

Universo

UniversoUniverso

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