5.4 Overview of the Implementation
5.4.1 Creating Traceability Links with UTC
Elaborar un Programa de Ordenamiento Ecológico del Territorio del Estado de Jalisco, que sirva como instrumento de planeación y regulación del uso del suelo y soporte de las actividades productivas con un esquema de manejo sustentable de los recursos naturales. Elaborar el marco jurídico y administrativo del Modelo de Ordenamiento Ecológico del
Territorio del Estado de Jalisco, que permita su instrumentación en el marco de la legislación mexicana vigente.
Promover la participación de los sectores social, público y privado como parte fundamental en el proceso de planeación, elaboración e implementación del Ordenamiento Ecológico de Jalisco.
Contar con un instrumento de gestión que oriente la toma de decisiones en los tres niveles de gobierno sobre el uso del territorio, con base en los criterios del desarrollo sustentable, vulnerabilidad y estabilidad.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Caracterizar la diversidad ambiental de Jalisco y su problemática, para definir e instrumentar políticas ambientales que favorezcan su protección, conservación, restauración y aprovechamiento.
Proponer programas de desarrollo integral en todas aquellas zonas que presenten potencial turístico, urbano, industrial, agropecuario, forestal y pesquero, que contribuyan el mejoramiento de la calidad de vida de los jaliscienses, en el marco de certidumbre del ordenamiento.
Elaborar el diagnóstico ambiental del Estado de Jalisco.
Modelar escenarios alternativos a través de sistemas complejos.
Establecer los mecanismos de concertación y participación social como un elemento de la planeación participativa.
METAS
Construir un Sistema de Información Geográfica que sirva de base para la planeación, toma de decisiones y monitoreo del ordenamiento.
Regionalizar ambientalmente el Estado de Jalisco.
Generar indicadores de sustentabilidad, estabilidad y vulnerabilidad para orientar la política de ordenamiento.
Identificar Áreas de Atención Prioritaria AAP’s en función de objetivos de conservación de áreas naturales, riesgo ambiental, marginalidad, y localización de macro-proyectos productivos.
Identificar y delimitar Unidades de Gestión Ambiental UGA’s en relación con las posibilidades de desarrollo de actividades económicas y programas de conservación que permitan un manejo sustentable de los recursos naturales del Estado.
Identificar obras, servicios, acciones e instrumentos económicos dentro de programas de ordenamiento.
ANTECEDENTES
En 1982, se elabora el Ecoplan de Jalisco y los Ecoplanes para los municipios de Ameca, Arandas, Atotonilco, Ciudad Guzmán, Cihuatlán, Ixtlahuacán del Río, La Barca, Lagos de Moreno, Ocotlán, Puerto Vallarta, San Juan de los Lagos, Sayula, Tamazula, Tepatitlán y Tuxpan.
En 1985, se elabora el Proyecto de Ordenamiento Ecológico de la Cuenca del río Lerma. En 1986, se elabora el Proyecto de "Estudio geográfico-cartográfico de la cuenca de Zapotlán, Jal.”, el cual sirvió como base para el ordenamiento territorial realizado por la Universidad de Guadalajara, la Comisión de Reconstrucción del Sur de Jalisco y el Gobierno del Estado de Jalisco.
En 1987, se publica el Decreto por el cual se declara la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán, con una superficie de 139,577 hectáreas, de las cuales 41,901 ha. corresponden a zonas núcleo y 97,676 ha. a zona de amortiguamiento.
En 1987, se elabora el Proyecto "Estudio del espacio natural y rural del Municipio de Zapopan, Jal.”
En 1989 se publica la Ley Estatal del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, en donde se considera al Ordenamiento Ecológico, dentro del Capitulo VI de los Instrumentos de la Política Ecológica. El texto que se incluye, es prácticamente el mismo que el presentado en la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente.
En este mismo año se publica el Plan de Manejo Bosque La Primavera por la Universidad de Guadalajara, donde se presenta una zonificación de manejo de la Zona de Protección Forestal y Refugio de la Fauna Silvestre.
En 1990 se realiza el estudio sobre Ordenamiento Ecológico del Municipio de Zapopan a raíz del Convenio entre el H. Ayuntamiento de Zapopan y la Universidad de Guadalajara.
En 1993, se elabora el Atlas de Riesgo de la Zona Metropolitana de Guadalajara, donde se incluye una zonificación, basada en las áreas de riesgo. Este estudio se realiza con base en el Convenio entre la Comisión Estatal de Ecología, Secretaria de Desarrollo Social, Banco Mundial y la Universidad de Guadalajara.
Para 1994 se publica un decreto en el cual se declara la Reserva de la Biosfera Chamela-Cuixmala con una superficie de 13,142 hectáreas; de las cuales 8,208 ha son zona núcleo y 4,935 ha zona de amortiguamiento.
En este mismo año se realiza el estudio sobre Ordenamiento Ecológico de la Cuenca de la Laguna de Zapotlán, con base en el convenio entre Gobierno del Estado, Secretaria de Desarrollo Rural, Municipio de Ciudad Guzmán y Gómez Farías, y la Universidad de Guadalajara.
En 1995, se presenta el Estudio Plan Maestro para el Desarrollo Integral del Sector Agropecuario en la Costa de Jalisco, elaborado por el Gobierno de Japón, incluyendo ocho municipios. En este proyecto se plantea una propuesta de desarrollo agropecuario en 572,113 hectáreas, con interés hacia el cultivo de frutales, oleaginoso y hortalizas.
En este mismo año, en el contexto del Plan Estatal de Desarrollo Jalisco 1995-2000: Compromiso entre Sociedad y Gobierno para el Desarrollo Sustentable de Jalisco; se considera dentro de los objetivos estratégicos para una mejor calidad de vida, la estrategia de adecuar el marco jurídico-administrativo en materia ecológica y de preservación del medio ambiente.
Igualmente en 1995, se presenta el Estudio de Ordenamiento Ecológico de la Región Costa Alegre, Jalisco; elaborado por el Instituto de Ecología, A.C., con el cual se cubre una superficie de 1’450,000 hectáreas, que comprenden a 10 municipios; cinco de ellos costeros: Puerto Vallarta, Cabo Corrientes, Tomatlán, La Huerta y Cihuatlán; y cinco serranos: Talpa de Allende, Purificación, Casimiro Castillo, Cuautitlán y Autlán. Como uno de los resultados de este estudio, se caracterizaron doce sistemas terrestres: Ixtapa, Occidente de Jalisco, el Tuito, el Tecuán, La Cruz de Loreto, Tomatlán, Morelos, Tecuán-Zapata, Purificación, Tequesquitlán, Barra de Navidad y Chacala; así como 26 paisajes terrestres.
En diciembre de 1995, se firma el Acuerdo de Coordinación entre la entonces SEMARNAP y Gobierno del Estado, donde convienen en conjuntar esfuerzos y recursos con el objeto de llevar a cabo acciones en materia de Ordenamiento Ecológico del Territorio de Jalisco. En este acuerdo se señala que el Gobierno del Estado se compromete a celebrar un convenio básico de colaboración con la Universidad de Guadalajara con la finalidad de que esa institución académica coadyuve a la realización de estudios e investigaciones en materia del Ordenamiento Ecológico Territorial.
En este mismo año se establece la Comisión de Ordenamiento Ecológico dentro del Consejo para el Desarrollo Sustentable de la Región II, con el objetivo de apoyar a los gobiernos de los nueve estados que constituyen esta región, en la gestión de ordenamiento en base a los seis principios generales planteados por la SEMARNAP: desarrollo sustentable, política de gestión, participación social, información, consenso y corresponsabilidad.
Un breve análisis de la historia de planeación territorial acorde con las leyes correspondientes, señala que la práctica al respecto dio inicio en los años 80’s y la única experiencia era la legislación y la planeación del desarrollo urbano del país, la cual era vinculada sobre todo, con los intentos de descentralización de las grandes urbes, del desarrollo de los centros portuarios y la promoción de las ciudades medias.
En cuanto a los sectores particulares de la economía, cada uno apuntaba sus acciones hacia su propio desarrollo desvinculado del uso racional del medio ambiente. Esto ocasionó las grandes modificaciones y deterioros al medio, proceso que comenzó en los 60’s y que se relacionó con la aceleración de los procesos urbano-industriales del país, que posteriormente con las primeras señales de la crisis de la economía, desembocó en la crisis general de la década de los años noventas.
El nuevo desarrollo territorial del país apunta hacia la práctica de autogestión regional fundamentada en las propuestas del desarrollo sustentable y necesita los nuevos marcos jurídicos y administrativos. Es por ello que debe elaborarse una propuesta de articulación jurídica-administrativa para el ordenamiento ecológico. Para tal fin, se estudiará la problemática en cuestión considerando los siguientes aspectos principales:
1. La reconstrucción del proceso de planeación territorial de la entidad y sus implicaciones ambientales en los últimos 20 años. Para tal fin se analizará el marco jurídico existente, instituciones responsables de planeación, los programas de acciones que se llevaron a cabo, y las modificaciones al ambiente que las mismas provocaron,
2. La identificación y caracterización de instancias de coordinación intersectorial en materia de planificación territorial, y
3. El análisis de la compatibilidad, sobreposición y/o vacíos jurídicos o administrativos de los marcos vigentes.
4. Los mecanismos y estrategias de participación ciudadana.
El propósito es que este proyecto sea considerado en la regulación del aprovechamiento de los recursos naturales, la localización de la actividad productiva secundaria y los asentamientos humanos, conforme a las bases señaladas en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente. En efecto, el ordenamiento ecológico adoptará la forma de planes cuyos contenidos y procedimientos se establecerán en las leyes locales en la materia. La exitosa introducción del ordenamiento ecológico a la práctica y la realización oportuna de las metas del desarrollo sustentable dependerán del marco jurídico-administrativo correspondiente.
El análisis histórico de las leyes y reglamentos indican poca coherencia en el derecho ambiental, lo que imposibilita la planeación del ordenamiento ecológico.
La conceptualización de la integración del medio ambiente y el desarrollo y sus manifestaciones jurídicas son relativamente nuevas; su ausencia hasta la fecha ha reflejado también las tendencias predominantes en un país en desarrollo caracterizado por las carencias de su acondicionamiento territorial. Esto justificaba la presencia de los enfoques sectoriales del desarrollo plasmadas en la legislación correspondiente. El único sector que ha desarrollado prácticas relacionadas con la ordenación territorial es el urbano, quien ha influido desde el siglo pasado en la generación de las políticas territoriales.
En consideración a estos antecedentes, se abordará la reconstrucción de la historia de la región identificando los agentes que han intervenido en su dinámica, los programas realizados y las instituciones responsables, identificando las modificaciones ambientales que produjeron, a los niveles intra-regional, extra-territorial, y extra-regional si el caso lo amerita, con el propósito de identificar su proceso y tendencia bajo escenarios diferentes.
La falta de una planeación integral del desarrollo en el Estado de Jalisco en la cual se consideren las interacciones que se presentan entre los sistemas natural, social y productivo, y la premisa de que el desarrollo y la preservación de los ecosistemas están separadas, han generado una serie de problemas que se ven reflejados en diferentes niveles y cuyo impacto aún no es posible evaluar con certeza.
Los ecosistemas naturales del Estado, particularmente los forestales, se han visto severamente afectados por una serie de actividades antropogénicas tales como incendios, tala inmoderada, cambio de uso de suelo, agricultura, cacería, urbanización, ganadería extensiva, demanda de madera por la industria mueblera y papelera, y vertido de desechos líquidos y sólidos. La deforestación es un problema que afecta severamente al Estado, ya que sus consecuencias se dejan sentir a diferentes niveles, provocando no sólo pérdida de la cubierta vegetal, sino erosión y compactación de suelo, disminución de los mantos freáticos y cambios en el régimen climático, entre otros. Los recursos naturales del Estado son explotados sin conocer sus umbrales de aprovechamiento y renovabilidad, lo que lleva a un empobrecimiento paulatino del sistema, cuyos efectos se dejan sentir en la economía y la calidad de vida de la población.
La industria local se ha visto severamente afectada por la actual crisis económica y su tecnología de producción obsoleta y contaminante, lo que ha limitado considerablemente su desarrollo y su capacidad de penetración en mercados extranjeros. Ello ha dado lugar a que en Jalisco se instalen grandes empresas transnacionales, que si bien son una fuente importante de empleos y aportación de divisas, no todas ellas cumplen con los requerimientos legales de aprovechamiento de los recursos naturales y del tratamiento y vertido de sus desechos. Asimismo, el crecimiento urbano desordenado, reflejo de la falta de visión y planeación de las grandes y medianas urbes, ha propiciado la invasión de tierras de cultivo.
Cada una de las regiones en las que ha sido dividido el Estado, presenta problemas particulares y comunes a las demás. Para el caso de estudio de la presente MIAR tenemos:
Región de los Altos.
En lo que se refiere a la región de Los Altos, ésta se ha caracterizado por generar un flujo migratorio considerable, principalmente hacia Estados Unidos, ocasionado por razones económicas y que se ha visto aumentado, ya que el flujo y reflujo de migrantes ha traído consigo un ingreso de dólares, que de una forma u otra, han mitigado la pobreza.
La mayoría de las actividades que se realizan en la región son aquellas relativas al sector primario. Aquí, prácticamente todos los afluentes se encuentran contaminados, lo que se halla ligado a las actividades económicas que sustentan a la región: avicultura y porcicultura, a un deficiente sistema de drenaje, y a la escasez de agua que se presenta en época de estiaje, llegando a ser en ocasiones realmente grave. En la zona de Los Altos los problemas de contaminación del aire son mínimos, sin embargo, el manejo de la basura se constituye en un problema evidente.