4.2 Material and methods
4.2.5 CS-DSI experiments
“LA ATENCIÓN FARMACÉUTICA EN NUESTRO PAÍS”
1. Situación actual de la atención farmacéutica en España
La evolución de la farmacia en los últimos 50 años ha conducido a plantear la necesidad de cambio en la actuación del farmacéutico como profesional sani- tario. Asumir una mayor responsabilidad sobre la acción que los medicamentos tienen en los pacientes, eso que en EEUU se llamó Pharmaceutical Care, y que en este país se tradujo como Atención Farmacéutica, debe ser el objetivo de ese farmacéutico que estará cada vez más integrado en el sistema sanitario.
Están ampliamente demostrados los problemas que pueden aparecer como derivados del uso de los medicamentos y por tanto es imprescindible que haya un profesional sanitario que trate de evitar y corregir dichos problemas, en definiti- va, que se responsabilice de que los pacientes hacen un uso de los medicamentos necesario, efectivo y seguro. Defendemos que ese profesional debe ser el farma- céutico; por su formación y por sus conocimientos de los medicamentos, así co- mo por la proximidad y accesibilidad del usuario, que le capacitan como profesio- nal sanitario idóneo para conseguir que los tratamientos farmacológicos consigan resultados óptimos que mejoren la calidad de vida de los pacientes.
Durante los últimos diez años se ha discutido mucho sobre la definición de conceptos y procedimientos de la Atención Farmacéutica y sobre cual era la formación óptima que debía tener el farmacéutico. Se ha realizado numero- sos estudios de investigación que han constatado la necesidad de realizar atención farmacéutica y la efectividad de procedimientos de AF, que han con- seguido evitar y corregir problemas relacionados con los medicamentos, así como demostrar que las actuaciones protocolizadas por parte del farmacéuti- co, hacen conseguir mejores resultados del uso de los medicamentos.
Además, la legislación recoge que el farmacéutico realiza procedimientos de atención farmacéutica como actuación esencial para asegurar la eficacia y seguridad de los tratamientos.
La publicación del Documento FORO ha marcado un punto de inflexión en nuestro país, ya que de manera consensuada se han descrito las definiciones y los procedimientos para tres servicios concretos como son la Dispensación, la
Consulta o Indicación y el Seguimiento Farmacoterapéutico. También ha permi- tido disponer en estos momentos de las herramientas de registro óptimas para las actividades de AF, estando integradas en los programas de gestión.
Sin embargo, a pesar de los avances conseguidos en estos últimos diez años, debemos tener presente que la implementación de la AF en nuestro entorno continua siendo una asignatura pendiente. Los estudios más optimis- tas cifran entre un diez y un veinte por ciento los farmacéuticos que están si- guiendo procedimientos de AF y registrando esas actuaciones. También falta mucho por hacer en cuanto al reconocimiento y la demanda de AF por parte de la población, y también en cuanto a la aceptación de la AF por parte del resto de profesionales sanitarios.
Este limitado grado de implementación de una actividad que desde la Fundación Pharmaceutcal Care entendemos como básica y necesaria en el contexto de nuestro entorno sanitario, es uno de los motivos que nos han conducido ha plantear una jornada de reflexión como la que estamos, para debatir y consensuar los cambios que entre todos los presentes creemos im- prescindibles que se realicen para avanzar en la implementación y el recono- cimiento de la AF en nuestro país.
2. Servicios básicos que deben realizar todos los farmacéuticos y de- finir aquellos otros que permitan una diferenciación profesional entre las farmacias
Las funciones sanitarias básicas relacionadas con los medicamentos que los usuarios y la sociedad reconocen en la farmacia y en los farmacéuticos, son la Dispensación y la Consulta o Indicación Farmacéutica. Entre las actuaciones básicas también se contempla la Información Sanitaria que proporciona el far- macéutico, gracias a su gran accesibilidad y proximidad con los ciudadanos.
Estos servicios se consideran como los básicos e imprescindibles que se deben prestar en todas y cada una de las farmacias, y que en muchas ocasio- nes ya se realizan de acuerdo a procedimientos y protocolos específicos de atención farmacéutica. El objetivo es que además pasen a ser registrados en clave de pacientes atendidos, intervenciones farmacéuticas realizadas, proble- mas relacionados con la medicación evitados o corregidos, y resultados nega- tivos de la medicación evitados o corregidos.
La universalidad de estos servicios a los ciudadanos debe considerarse co- mo elemento esencial que viene garantizado gracias a la planificada red de
farmacias y de profesionales farmacéuticos que trabajan en ellas. Del mismo modo podemos entender que están incluidos en el sistema de retribución ac- tual de las farmacias.
El pleno desarrollo de la Atención Farmacéutica permite la puesta en marcha de otros muchos servicios cognitivos específicos dirigidos a conseguir la mejora de resultados de la farmacoterapia en los pacientes y que merecen un trato dife- renciado. La revisión de la medicación, el seguimiento farmacoterapéutico, el pro- tocolo de seguimiento de pacientes con sistemas personalizados de dosificación, los programas de mantenimiento con metadona, son ejemplos de servicios de atención farmacéutica específicos y que son necesarios para algunos pacientes. ¿Deben ser estos servicios también proporcionados por la totalidad de las farma- cias?. Mi opinión es que no es necesario. La amplia y dispersa distribución de far- macias en el estado español permite que estos servicios puedan ser ofertados por farmacéuticos que voluntariamente opten por ello. Los usuarios deben ser cono- cedores de la diferenciación de servicios que ofrecen las farmacias y decidir en consecuencia adonde acudir y que servicios demandar.
Hasta ahora la diferenciación de farmacias ha sido básicamente por el ho- rario, por la más o menos amplia oferta de productos, por su mayor o menor espacio y por la mayor o menor simpatía de quienes atienden. Ya es el mo- mento que el usuario y la sociedad diferencie las farmacias por los servicios profesionales que ofrecen.
3. Conocimientos que capacitan al farmacéutico para hacer AF. ¿Seria necesario iniciar la formación del farmacéutico en esta disciplina en pri- mer año de carrera?
El farmacéutico en su formación de pregrado goza de una buen aprendi- zaje en materia farmacológica, sin duda mejor que la de cualquier otro profe- sional sanitario. Sin embargo, de manera recurrente se ha culpabilizado a la universidad de su aislamiento de la realidad profesional. Sin entrar a debatir en esta cuestión si que es cierto que si las facultades de farmacia han estado más o menos implicadas en conocer el momento de la profesión y la evolución que ésta ha realizado en los últimos años, ha sido más por la voluntad de algu- nos profesores que como planificación global de una nueva forma de docen- cia que prepare adecuadamente a los recién licenciados para asumir mayores responsabilidades que respecto al uso de los medicamentos. La aplicabilidad de los conocimientos farmacológicos para asumir esas responsabilidades so-
bre la terapéutica de los pacientes, continua siendo una asignatura pendiente en muchas facultades. De la misma manera la implicación bidireccional de los docentes en la práctica profesional y de los profesionales en la docencia, con- tinua siendo un elemento para mejorar en el ámbito farmacéutico.
Los nuevos planes de estudio como consecuencia de Bolonia, puede ser una buena ocasión para que se produzca la deseada adecuación en todas la Facultades de Farmacia, hacia la formación de farmacéuticos capacitados para tomar decisiones farmacoterapéuticas sobre los pacientes que atienden.
Cuanto antes se inicie al estudiante sobre lo que el farmacéutico asisten- cial debe aportar a la sociedad, respecto a obtener un uso efectivo y seguro de los medicamentos, mucho mejor, y si es en primer curso mucho mejor que en el último.
La formación de grado debe sin duda formar y capacitar al farmacéutico para el ejercicio de las funciones que antes se han descrito como básicas, y en su ver- tiente de atención farmacéutica. Pero el resto de servicios cognitivos deberían ser objeto de formación postgrado o incluso, porque no, de especialización.
4. Diferenciación profesional, niveles de acreditación y remuneración en base a servicios profesionales.
Para el ejercicio de servicios específicos de Atención Farmacéutica, es ne- cesario que el farmacéutico tenga en primer lugar, una formación específica en la que deben participar desde las Universidades hasta los Colegios Profe- sionales, pasando por las Sociedades Científicas.
La formación es el primer paso pero a continuación debe ir el compromiso de actuación siguiendo un procedimiento o protocolo determinado. La for- mación y el procedimiento de trabajo son los elementos indispensables para conseguir la Acreditación y poder ofertar estos servicios específicos.
En definitiva, el ejercicio de los servicios específicos debe estar adecuada- mente acreditado. La acreditación ha de ser personal para el farmacéutico de- bidamente formado y que se compromete a seguir un procedimiento de tra- bajo determinado y que también se compromete a reportar su actividad profesional y las consecuencias que sus intervenciones han tenido en los pa- cientes atendidos.
Es obligación de los farmacéuticos titulares contar con los profesionales necesarios, con la cualificación y acreditación necesaria para poder ejercer los servicios de AF específicos en las farmacias.
Los criterios de acreditación se deberían establecer de manera conjunta entre corporación farmacéutica y administración sanitaria, con la participación de las instituciones científicas. El otorgamiento de la acreditación debería co- rresponder probablemente a los colegios profesionales, dadas sus competen- cias en el ámbito de garantizar la buena práctica profesional.
Los servicios específicos de atención farmacéutica, debidamente acredita- dos, debe contar con un reconocimiento también específico en cuanto a su remuneración. Todos los servicios cognitivos reconocidos como necesarios para los usuarios, deben ser convenientemente valorados y se les debe asig- nar una retribución específica y diferenciada del valor del medicamento. Una vez esos servicios estén adecuadamente valorados, en una siguiente fase de- berá negociarse quien debe financiar dichos servicios. Pueden estar contem- plados como cartera de servicios concertados por la administración sanitaria, pueden ser financiados por los propios pacientes, por asociaciones de pacien- tes o por mutuas privadas. En este sentido, el debate queda abierto.
D. Jordi de Dalmases. President Consell de Collegis Farmacautics de Catalunya.