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5.3 Performance graphs management 1 Graphs

5.3.2 Customizing graphs

Históricamente las migraciones y desplazamientos de las poblaciones humanas han supuesto la entrada y/o diseminación de enfermedades de otros países. Uno de los problemas que pueden aflorar es la de provocar actitudes y políticas de rechazo hacia este colectivo. Por esto es preciso matizar algunos aspectos:

Las enfermedades infecciosas procedentes de otros países forman parte de la denominada

«patología importada», que no es exclusiva de la población inmigrante, sino que también nos puede llegar a través de otros colectivos, como los viajeros o cooperantes. Precisamente, los episodios agudos de algunas enfermedades importadas «tropicales» son más frecuentes en estas poblaciones que en la población inmigrante.

Los largos trayectos migratorios, y el mismo proceso de la inmigración, hace que sean las personas física y psicológicamente más fuertes los que se decidan a migrar. El proceso migratorio es un fenómeno selectivo, en el que sólo los más sanos llegan a su destino.

La salud de la población inmigrante recién llegada es un reflejo del nivel de salud de sus países de origen. No obstante, algunos problemas de salud que acaban padeciendo se deben más a las condiciones de vida y actividades de riesgo que sufren en el país de acogida que a la prevalencia de esas enfermedades en sus países de origen. La mayoría de las enfermedades infecciosas importadas que padece la población inmigrante tiene importancia individual y no va a tener ningún impacto, o muy escaso, en términos de salud pública, ya que su transmisión es imposible o muy difícil en nuestro medio.

Desde un punto de vista conceptual y en sentido amplio, se denominan «enfermedades relacionadas con la inmigración» a aquellos procesos, transmisibles o no, que se adquirieren

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en un determinado país o área geográfica bioclimática, y que se manifiestan clínicamente y/o se diagnostican en otro país o área diferente. A su vez, estas enfermedades se pueden dividir en dos grandes grupos: las «enfermedades tropicales» y las «enfermedades cosmopolitas».

Las primeras, cuya distribución está limitada a determinadas áreas geográficas, tropicales o subtropicales en la mayoría de los casos, se caracterizan por requerir de la confluencia de unas circunstancias ecológicas específicas para su transmisión: la presencia simultánea de deter- minados vectores, huéspedes intermediarios y/o reservorios. Se trata, pues, de enfermedades relativamente exigentes para que su cadena de transmisión sea efectiva, de modo que ésta se ve mermada o imposibilitada cuando faltan uno o más eslabones. Por el contrario, las «enfer- medades cosmopolitas» son menos exigentes desde el punto de vista ecológico (no precisan de la presencia simultánea de vectores, huéspedes intermediarios y/o reservorios específicos en el espacio y en el tiempo), por lo que su distribución es más amplia (incluyendo los propios países de acogida) y con frecuencia mundial. En general, se trata de enfermedades o infecciones que se transmiten por vía aérea, por contacto personal estrecho, o por vía fecal-oral.

Ejemplos de enfermedades infecciosas tropicales estrictas serían el paludismo, la esquisto- somiasis o las filariasis, mientras que entre las infecciones cosmopolitas destacan la tuberculosis, las hepatitis víricas, las enfermedades de transmisión sexual (incluyendo la infección por el VIH/SIDA), la lepra y la mayoría de las parasitosis intestinales de transmisión fecal-oral.

Por lo tanto, muchas de las enfermedades relacionadas con la inmigración ya existen en los países de acogida, si bien su frecuencia es baja o inferior a la de los países de origen de los inmigrantes. Esta diferenciación es importante, por cuanto el término «relacionada con la inmigración» no debe utilizarse exclusivamente referida a la población inmigrante, y sobre todo, no debe ser sinónimo de «riesgo para la salud» de las poblaciones autóctonas de los países de acogida. De hecho, prácticamente todas las enfermedades tropicales implican un riesgo mínimo o despreciable para las sociedades de acogida, dado que en ellos no existen los elementos o circunstancias ecológicas necesarias para su transmisión efectiva, por lo que deben considerarse como enfermedades de «bajo o nulo riesgo» de transmisión a las po- blaciones de acogida.

Por el contrario, la mayoría de las enfermedades relacionadas con la inmigración cosmopo- lita pueden suponer un riesgo «potencial» o «actual» de transmisión para la población general de los países de acogida. Así, en un estudio efectuado en Mataró (Barcelona), sólo el 38% de las infecciones diagnosticadas en inmigrantes tenían potencial de transmisión en nuestro país. Destaca el hecho de que la mayoría de estas enfermedades con potencial epidémico no son enfermedades exclusivamente tropicales, sino de distribución cosmopolita.

Dentro del grupo de enfermedades «riesgo potencial» de transmisión a la población de acogida, se situarían las infecciones de transmisión fecal-oral (como la hepatitis A, la amebiasis, la giardiasis o la mayoría de las parasitosis intestinales), que son difícilmente transmisibles a la población general siempre que no se rompan las normas de higiene o las redes de sanea- miento ambiental existente en las sociedades desarrolladas.

Por el contrario, las infecciones relacionadas con la inmigración con «riesgo elevado o actual» de transmisión a la población autóctona, serían aquellas infecciones, la mayoría de ellas cosmopolitas, con capacidad de transmitirse directamente de persona a persona por vía aérea o por contacto personal íntimo, como es el caso de la tuberculosis, las infecciones de transmi- sión sexual o las hepatitis por virus B y C. Es evidente que este último grupo de infecciones cosmopolitas requiere, en la mayoría de los casos, un contacto íntimo y prolongado, y su

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transmisión se ve favorecida por aquellas circunstancias que hacen de la población inmigrante un grupo de elevada vulnerabilidad sanitaria, no sólo por las condiciones habitualmente precarias en las que viven (sociales, laborales, hacinamiento, marginación, soledad), sino también por la existencia de barreras para el acceso y utilización de los cuidados y servicios de salud.

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