Chapter 9: Observation of β phase remediation during in situ TEM heating experiments
9.3 Experimental Techniques
9.4.1 Cyclic annealing
han sido desarrollados los conceptos metapsicológicos y ponderado la categoría con- ceptual de la melancolía. El estilo retórico ha sido dramatológico en miras de trasmi- tir de forma más homogénea este supuesto. Toca ahora ponderar qué es el Algoritmo David Liberman (ADL) y desarrollar cómo éste sostiene las categorías discursivas y lingüísticas.
Este método tiene como antecedentes los estudios de Liberman (1976), quien ti- pificó estilos retóricos para perfilar desde la lingüística los modos en que el precons- ciente se evidencia en el lenguaje bajo modos específicos del habla7. Maldavsky
(1997; 2001; 2004a: 2004b) lleva esta propuesta de los estilos retóricos a presupues- tos teóricos analíticos en relación a las pulsiones y defensas, de tal modo que al me- diar hipótesis intermedias gestó una vinculación entre la dureza teórica de las pulsio- nes y defensas, como indicadores del decantamiento de las estructuras en los sujetos y las manifestaciones discursivas. Estas hipótesis, en donde el uso del lenguaje tiene un correlato con la constitución del preconsciente, se basan en las propuestas que Freud hace respecto al uso de las palabras de acuerdo al desarrollo mismo de las erogeneidades.
El preconsciente visto desde su función tiene tres estratos, el primero consiste en un conjunto de fantasías masoquistas en donde el goce específico, la lógica de pensa- miento, el estado afectivo y la motricidad llevarán a ciertas manifestaciones verbales y sonoras. La melancolía pertenece a este extracto y en el marco teórico se pondera cómo Freud refiere que va acompañada de frases de lamentación, autohumillación e impro- perios, y en sus narrativas, el yo queda sometido en forma pasiva a situaciones de su- frimiento que Freud (1989R) supone son manifestaciones de culpa inconsciente.
En el segundo estrato hay un encadenamiento secuencial, las fantasías originarias son expresadas bajo historias peculiares en función del tipo del lenguaje del erotis- mo. El tercer nivel aplica transformaciones a través de ciertas reglas de decibilidad que desfiguran el material anímico. Los procesos retóricos implicarán un modo de transgresión reglada a partir de la segunda frontera entre el preconciente y la cons- ciencia8.
La estructura de aquél es consecuencia de un proceso de transformación del mun- do interno simbólico, pero a la vez una manifestación discursiva.
Como puede observarse, la óptica metapsicológica corresponde a producciones mixtas entre el inconsciente y el preconsciente. Las formaciones sustitutivas que
7 De manera metapsicológica, el preconsciente abarca el campo psíquico que va desde la primera censura
(creada en el tiempo edípico) hasta la segunda censura, lindante con la consciencia. El preconsciente tiene un proceso de constitución, que comienza con los inicios del desarrollo del yo y culmina en la vida adulta. Tiene, además, una estructura y una dinámica, en la cual cobran gran importancia las pulsiones y las defensas. Malsavsky et. al., (2004a) consideran al preconsciente como un mediador entre, por un lado, las
hipótesis sobre la pulsión y la defensa, y por otro lado, las manifestaciones discursivas de las sesiones y, por consiguiente, como fundamento para el desarrollo de un método sistemático de investigación clínica.
8 En otros escritos (Sánchez, 2009, p.52 y ss.) se ha explicado cómo los extractos del preconsciente
coinciden con el desarrollo del yo real, yo placer y yo realidad. Y que los sujetos descritos desde la semiótica de
las pasiones de Greimas supone tipos de actantes que van de lo amorfo del objeto, la protensividad, la fiducia hasta el sujeto dialógico que tiene como atributo el hacer anclado en la emoción de la intersubjetividad.
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genera el sujeto requieren de ciertas condiciones para acceder a su manifestación, a saber: orgánicas, fonéticas, sintácticas, semánticas, pragmáticas y lógicas.
Bajo estos referentes teóricos, en sus investigaciones Maldavsky (2000; 2001; 2004a; 2007) trata de responder tres preguntas: 1) ¿cuál es el repertorio acotado de tales erogeneidades?, 2) ¿cómo les da cabida lo psíquico en el terreno expresivo?, 3) ¿de qué modo se manifiestan en el nivel del lenguaje?
A la primera responde con el respaldo de la propuesta de las etapas pulsionales erógenas: oral primaria (O1), oral secundaria (O2), sádico anal primaria (A1), sádico anal secundaria (A2), fálico uretral (FU) y fálico genital (FG). Maldavsky, basado en su experiencia clínica y de investigación, le agrega a estas etapas la Libido Intrasomá- tica (LI), a la cual le atribuye una investimenta de los órganos internos desde el na- cimiento mismo.
La segunda cuestión ha sido dirimida al distinguir en cada voluptuosidad su enla- ce motor con los afectos y la percepción, que son de carácter diferencial. Esto, en congruencia con la analogía biológica (anabolismo y catabolismo) de Freud, expuesta en el marco teórico, donde las mezclas pulsionales se complejizan y en la erogeniza- ción del sujeto posibilitan una progrediente fineza motora de los órganos, bajo afec- tos y percepciones cada vez más específicas o a la inversa .
Además, sostiene su propuesta en la teoría de los esquemas filogenéticos como modos de preparación (motricidad, afecto y percepción) que, dado el ambiente pro- picio, generan un desarrollo específico.
La tercera problemática la resuelve al ponderar dos tipos de análisis, por un lado el de las redes de palabras y por otro, el de las narrativas como indicadores del len- guaje de las erogeneidades. Las secuencias narrativas son decantaciones acordes al fin psicoanalítico que Maldavsky ha articulado con base en los estudios semióticos de Greimas (Maldavsky 1976, p. 211).
Estas manifestaciones son trabajadas de manera formal desde los análisis lingüís- ticos de los relatos, actos del habla y palabras.
El método tiene un armado que refiere varios niveles de análisis: el primero, es un entramado que va desde el acercamiento teórico que apunta a diferenciar las ero- geneidades desde la teoría de las pulsiones de autoconservación, sexuales y de muer- te; puntualiza cómo deviene esa mezcla pulsional y su complejización en el aparato psíquico del individuo como ya vimos en el marco teórico. Además, se propone su manifestación en la expresión discursiva por el uso de las defensas como destino pulsional. El segundo nivel refiere una tipología que nace de una diferenciación más sutil entre pulsiones y defensas; éste es el nivel psicopatológico. El tercer nivel refie- re al análisis particular de ciertos casos, en donde se evidencia cómo es que dichos referentes teóricos y esos instrumentos ciernen el posicionamiento erógeno particu- lar y sus defensas. El cuarto nivel apunta a lo que de singular tiene cada caso, que implica el juego particular de palabras y significantes referidos a partir de expresio- nes como los actos fallidos o lapsus.
Si bien el método ofrece tres instrumentos de análisis: el de palabras, estructura frase y análisis de los relatos, la presente investigación se enfocará sólo en el segundo y el tercero en miras de encarar los objetivos planteados. Esta decisión metodológica
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