2.4.1 Antecedentes nacionales
Los miembros del sector azucarero de El Salvador consideraron la implementación de estándares de control de calidad en la explotación, industrialización y comercialización de la caña de azúcar; debido al crecimiento de la labranza del cultivo que abordaba repercusiones sumamente negativas sobre el medio ambiente, la salud de los ciudadanos y la sustentabilidad de los habitantes de las comunidades cercanas a las zonas de siembra. Por ello tomaron la iniciativa de constituir la Fundación del Azúcar que en lo sucesivo se entenderá como FUNDAZUCAR, con la finalidad de transformar las zonas cañeras en auténticos factores de progreso en la educación, salud, deporte, desarrollo comunitario y ambiental en el país.
En el año 2011 el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el Ministerio de Agricultura y Ganadería, el Consejo Salvadoreño de la Agroindustria Azucarera y otras agencias, llegaron al acuerdo de adoptar prácticas agrícolas más saludables, incluyendo cosechar sin quemar los cultivos. (Hughes, 2016, p.7)
La cosecha en verde es una alternativa que contribuye a minimizar los daños de reducción de nutrientes y humedad de los suelos y además permite la siembra de una mayor variedad de caña con mayor rendimiento de azúcar, considerando que tanto el proceso de siembra como el de la zafra se pueden realizar de forma manual o mecanizada sin hacer uso del fuego.
En el año 2012 FUNDAZUCAR inició la orientación hacia la sostenibilidad del sector previamente mencionado, a través de la coordinación y del trabajo constante de todos los actores interesados por elaborar conjuntamente una estrategia que proporcionaría una solución a temas sociales y ambientales en el desarrollo de su actividad económica.
En efecto, se elaboró el Manual de Buenas Prácticas Agrícolas para el cultivo de caña de azúcar en El Salvador, el cual fue lanzando oficialmente en el año 2015 y contó con la participación de los ingenios azucareros, productores de caña de azúcar, alcaldías, Ministerio de Trabajo y Previsión Social, Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Ministerio de Agricultura y Ganadería; así como de organizaciones internacionales como la Organización Internacional del Trabajo y la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ). (FUNDAZUCAR, 2017)
El mencionado documento incorpora un conjunto de recomendaciones técnicas, que promueven patrones de producción y consumo sustentable; garantizando la elaboración de alimentos sanos e inocuos para las personas consumidoras; y protegiendo el medio ambiente, la salud, la seguridad y el bienestar de los trabajadores agrícolas y los habitantes de las comunidades vecinas a las zonas de cultivo.
Además, para su eficiente ejecución se complementa de una guía técnica de aplicación con un contenido que explica cómo implementar las buenas prácticas agrícolas en cada etapa del proceso productivo, asimismo, se diseñó con la finalidad de establecer un programa de mejora continua que asegure la calidad, inocuidad y rentabilidad del agronegocio azucarero, considerando una gestión ambiental responsable y trato justo para los trabajadores. En relación a las evidencias de cumplimiento, la guía técnica de buenas prácticas agrícolas incluye un cuaderno de registros el cual está compuesto por una serie de formularios que incluyen las medidas de control para la ejecución de cada una de las actividades.
22 Asimismo, en el año 2016 inició la implementación del Plan Estratégico de Sostenibilidad, el cual fue ejecutado principalmente con el primer eslabón de la cadena productiva del sector azucarero.
Durante la zafra 2015-2016 los ingenios azucareros emprendieron el proceso de sensibilización y capacitación en Buenas Prácticas Agrícolas a productores de caña, utilizando como herramienta base el Manual de Buenas Prácticas Agrícolas elaborado por la agroindustria azucarera de El Salvador bajo el liderazgo de FUNDAZUCAR y con el apoyo del sector gubernamental. (FUNDAZUCAR, 2017) Además, el referente plan contemplaba la transferencia integral de buenas prácticas agrícolas, a través de la intervención comunitaria, con el objetivo de generar un cambio en la cultura agropecuaria e incentivar a las comunidades a implementar medidas sostenibles en armonía con el medio ambiente y con la sociedad.
2.4.2 Importancia de las buenas prácticas agrícolas en la sostenibilidad del cultivo de caña de azúcar
La gestión de riesgos ambientales en la actividad económica de la agroindustria azucarera, se ha vuelto una necesidad para mantener la rentabilidad del cultivo de caña de azúcar, sobretodo porque resulta un elemento a evaluar para los nuevos inversores y proveedores; puesto que estos, están considerando conservar relaciones laborales con entidades comprometidas con la protección de los recursos naturales.
Márquez (como se citó en La Prensa Gráfica, 2017) afirma que la “sostenibilidad es tener una alta producción de caña de azúcar haciéndolo de manera responsable. Es decir, no tener un impacto negativo para la sociedad y para el medio ambiente”.
Las buenas prácticas agrícolas constituyen un papel importante, ya que al implementarlas se contribuye a la optimización de recursos y minimización de los impactos ambientales; logrando así sostenibilidad en el cultivo, compromiso social y por tanto desarrollo económico de la entidad.
Al mismo tiempo, la adopción de las prácticas antes mencionadas, permite a los productores brindar una imagen positiva en el mercado; y aparte de estar enfocadas a respetar la naturaleza, tienen un desafío importante, el cual es aumentar la competitividad de la entidad.
2.5 ROL DEL PROFESIONAL DE LA CONTADURÍA Y AUDITORÍA EN LA