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RESEARCH METHODOLOGY

3.8 Data Analysis and Triangulation

Es perfectamente natural -de hecho es altamente deseable- desear ganar dinero y acumular salud. El dinero el poder de dar a su familia y así mismo el nivel de vida que merecen El dinero es el poder de ayudar al infortunado. El dinero es uno de los medios de vivir la vida plenamente.

Una vez, criticado porque impulsaba a la gente a ganar dinero, el gran ministro eclesiástico, Rusell H. Conweil, autor de Acres de Diamantes, dijo: “El dinero imprime su Biblia, el dinero edifica sus iglesias, el dinero envía misioneros y el dinero paga sus predicadores, y usted no tendría muchos de ellos, tampoco, si no los pagase”.

Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011

La persona que dice que desea ser habitualmente pobre sufre de un complejo de culpabilidad o un sentimiento de inadaptación. Se parece al jovencito que siente que no podrá tener un diez en la escuela o figurar en el equipo de fútbol, por lo cual pretende que no desea tener dieces ni jugar al fútbol.

El dinero, entonces, es un objetivo deseable. Lo que es inquietante acerca del dinero es el procedimiento regresivo de que se valen muchos para tratar de ganarlo. Por todas partes ve usted gente con una actitud de “el dinero antes”. Con todo, esa misma gente siempre obtiene poco dinero. ¿Por qué? Simplemente por esto: La gente con una actitud de “dinero antes” llega a ser tan consciente del que olvida que el dinero no puede cosecharse a menos que se plante la semilla que lo produce.

Y la semilla del dinero es el servicio. Esto es por lo que “poner el servicio primero es una actitud que crea salud. Ponga el servicio primero y el dinero cuidará de sí mismo.

Una tarde de verano estaba viajando en carro a Cincinnati. Tenía tiempo para llenar mi tanque. Me detuve en una gasolinera de aspecto ordinario, pero sorprendentemente atareada.

Cuatro minutos más tarde supe por qué aquella gasolinera era tan popular. Después de llenar mi depósito de gasolina, verificada la tapa y limpio el exterior de mi parabrisas, el operario dio la vuelta basta mi asiento y me dijo:

-Perdón, señor. Es un día muy polvoriento. Permítame limpiar el interior de su parabrisas.

Rápida y eficientemente hizo un trabajo completo de limpieza del interior de mi parabrisas, algo que ningún mozo de gasolinera entre ciento hizo antes.

Este pequeño servicio especial hizo más que mejorar mi visibilidad nocturna (y la mejoró mucho): me hizo recordar esta estación. De tal modo sucedió que realicé ocho viajes a Cincinnati durante los tres meses siguientes. Cada vez desde luego, me detuve en aquella gasolinera. Y cada vez obtuve mayor servicio del que esperaba. Interesante también fue el hecho de que cada vez que me detuve allí (una fue a las cuatro de la mañana) había otros automóviles llenando también. Entre todos probablemente compraron 100 galones de gasolina a aquella estación.

La primera vez que me detuve el mozo pudo haber pensado para sí: “Este tipo es de otro estado. Hay 20 probabilidades contra una de que nunca vuelva. ¿Por qué darle mejor tratamiento del rutinario? Es solamente un cliente de una vez”.

Pero los mozos de aquella gasolinera no pensaban así. Ponían el servicio primero y por eso estaban ocupados eh bombear gasolina mientras otras estaciones permanecían casi desiertas. Si la gasolina era algo mejor que la de una docena de otras marcas, no lo supe. Y él precio era competitivo.

La diferencia estribaba en el servicio. Y era obvio que el servicio pagaba largamente en beneficios. Cuando el servidor en mi primera visita limpió el interior de mi parabrisas plantó una simiente de dinero.

Ponga el servicio primero el dinero cuidará de sí mismo siempre

La actitud poner-el-servicio-primero desquita en todas las situaciones. En uno de mis primeros empleos trabajé muy cerca de otro joven al que llamaré F. H.

F. H. Se parecía a muchas personas que usted conoce. Estaba preocupado porque necesitaba más dinero en lugar de preocuparse de los medios de ganarlo. Cada semana F. II. gastaba horas del tiempo.de la compañía trabajando en sus problemas presupuestarios Su tópico favorito de conversación era “yo soy el hombre peor pagad: aquí. Déjeme decirle por qué”.

F. H. tenía la actitud no poco común de “esta es una compañía grande. Es una red de millones. Está pagando salarios altos a mucha gente: así debe pagarme más también”.

F. H. había sido pasado por alto varias veces en aumentos de paga. Finalmente un día decidió que era ya tiempo de protestar pidió más dinero. Treinta minutos más tarde bajó muy acalorado. Su expresión hacía obvio que el cheque del mes próximo se parecería exactamente al del mes en curso.

Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011

Inmediatamente F. H. comenzó a explicarse. “Muchacho ¡estoy furioso! ¿Qué supones que <el viejo> dijo cuando le hablé de que necesitaba más dinero? Tuvo el cinismo de preguntarme, < ¿por qué cree usted que está justificada su-petición de aumento?>

“Yo le di una multitud de razones -prosiguió-. Le dije que se me había preferido cuando otros- obtuvieron pagas más elevadas. Le dije que mis cuentas se hacían más grandes y mi cheque de pago no. Y le dije que hago aquí todas las cosas que piden que haga”.

« ¿Puedes rechazar esto? yo necesito un aumento pero en lugar de pagarme más, conceden aumentos a otros tipos que no lo necesitan ni la mitad tanto como yo. “Porque, dado su modo de actuar - continuó-, pensarías que estaba pidiéndole limosna. Todo lo que dijo fue, <cuando su récord demuestre que merece más dinero, se le dará más dinero>».

“De seguro puedo hacer un trabajo mejor si me pagan por ello, pero solamente un loco hace alguna cosa por la que no le pagan.

F. H. es un ejemplo de la casta que es ciega ante el “cómo” ganar dinero. Su última observación resume su error. En efecto, F. H. deseaba que la compañía le pagase más y entonces produciría más. Pero no es así como el sistema responde. No consigue usted un aumento bajo la promesa de un mejor cumplimiento. No podrá cosechar dinero a menos que plante la semilla que lo produce. Y la semilla del dinero es el servicio.

Ponga el servicio primero y el dinero cuidar de sí mismo

Considere los productores que ganan más dinero con el cine. El productor hazte-rico-de-prisa procede a hacer una película. Poniendo el dinero por encima del pensamiento (servicio), escatima por todas partes. Compra un argumento pobremente escrito y emplea escritores de segunda clase para adaptarlo. En la contrata de actores, arreglo de sets, aun en la grabación del sonido, pone el dinero ante todo. Este productor piensa que el que va al cine es un niño de pecho que no distingue lo que es bueno de lo que es malo.

Pero el productor hazte-rico-de-prisa raramente se hace rico de prisa. Nunca hay un movimiento ruidoso para comprar una cosa de segunda clase, especialmente cuando se pide por ella un precio de primera.

El Productor que goza de los mayores beneficios con sus cintas pone el pensamiento por encima del dinero. Más bien que timar a los espectadores, hace todo lo posible por dar a la gente más y mejor distracción de la que esperaba. Resultado: el público gusta de la película. Se habla de ella. Consigue buenas críticas. Y hace ganar dinero.

De nuevo, poner el servicio primero y el dinero cui4ará de sí mismo. La mesera que se concentra en dar- el mejor servicio posible no necesita preocuparse por las propinas; no faltarán Pero su contrapartida que no hace caso de las tazas de café vacías <por qué volverlas a llenar no parecen ser de tos que dan propinas> no encontrará muchas gratificaciones.

La secretaria que hace lo posible para que las cartas se vean mejores de lo que el jefe espera, obtendrá todo lo que merece en sus futuros cheques de pago. Pero la secretaria, que piensa, “¿por qué inquietarme acerca de unas pocas raspaduras?, ¿qué pueden esperar por 65 dólares a la semana?”, se queda con sus 65 dólares semanales.

El vendedor que presta pleno servicio a una cuenta no necesita albergar temores de que pierda la cuenta.

He aquí un sencillo pero poderoso reglamento que le ayudará a desarrollar la actitud de primero-el- servicio: Dé siempre al público más de lo que espero obtener. Toda pequeña cosa extra que usted hace por los demás es una semilla de dinero. Trabajar voluntariamente tarde y dejar el departamento libre de un duro aprieto es una semilla de dinero: dar a los clientes servicio extra es una semilla de dinero porque los hará volver; avanzar una nueva idea que pueda acrecentar la eficiencia es una semilla de dinero.

Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011

Dedique algún tiempo cada día a contestar esta pregunta ‘C6mo puedo dar más de lo que se espera de mí?” Entonces aplique las contestaciones.

Poner el servicio primero y el dinero cuidará de sí mismo.

En rápido accionar, cultive actitudes que le llevarán hacia el éxito.

1. Cultive La actitud, soy activado. Los resultados advienen en proporción con el entusiasmo desplegado. Tres cosas que le harán activarse a sí mismo son:

A. Ahonde en ello más profundamente. Cuando se halle desinteresado de alguna cosa, ahonde en ella y aprenda más al respecto. Esto realza el entusiasmo.

B. Dé vida a todas las cosas que le rodean; su sonrisa, su apretón de manos, su habla, aun su paso. Actúe vivo.

C. Difunda buenas noticias. Nadie realizará nunca nada positivo contando malas noticias.

2. Cultive la actitud “usted es importante”. La gente hará más por usted cuando la higa sentir importante. Recuerde hacer estas cosas:

A. Demuestre la apreciación en cualquier oportunidad. Haga que la gente se sienta importante. B. Llame a la gente por su nombre.

3. Cultive la actitud “el servicio primero’, y observe que el dinero se cuida de sí mismo. Hágase una regla, en toda cosa que realice dé a la gente más de lo que espera obtener.

Digitalizado por Oscar Gutiérrez Salinas – Octubre 31 de 2011

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