La colaboración científica es un fenómeno social que Katz y Martin (1997) definen como el trabajo conjunto de los investigadores para alcanzar un objetivo común, que es la producción de nuevo conocimiento científico. Estos mismos autores señalan que la unidad básica de la colaboración es la co- autoría.
Wuchty, et al. (2007) muestran, a través del análisis de 19,9 millones de publicaciones científicas publicados durante un periodo de tiempo de 50 años, como los trabajos realizados en colaboración han ido aumentando en todas las áreas científicas. El estudio determinó que en ciencia e ingeniería, el número de autores por artículo prácticamente se había duplicado en los últimos 45 años, pasando de 1,9 a 3,5 autores por artículo. Los investigadores de ciencias sociales publicaban el 17,5% de sus artículos en colaboración en el año 1945, sin embargo, en el año 2000 los trabajos realizados en colaboración representaban el 51,5% de su producción. En humanidades, sin embargo, el 90% de los artículos siguen siendo publicados por un único autor, aunque los autores hallaron una tendencia positiva hacia el trabajo en colaboración también en las humanidades.
Entre las circunstancias que han conducido a un aumento del trabajo en colaboración entre científicos se encuentran, por ejemplo, la existencia de políticas que favorecen el trabajo colaborativo, la reducción en los cotes del transporte, el aumento de la especialización, la necesidad de utilizar grandes instalaciones que requieren grandes inversiones económicas, la mayor presión para publicar o, incluso, una menor voluntad de colaborar sin recibir reconocimiento a través de la coautoría (Franceschet y Costantini, 2010; Hand, 2010; Hollis, 2001; Leahey y Reikowsky, 2008; McDowell y Melvin, 1983). Katz y Martin (1997) señalan una serie de beneficios y de costes asociados a la colaboración científica. Entre los beneficios mencionan los siguientes:
Capítulo 4.La bibliometría como herramienta de evaluación científica
Compartir conocimiento, habilidades y técnicas, favoreciendo un uso más efectivo de las capacidades de cada investigador.
Posibilita la transmisión de conocimiento, especialmente conocimiento tácito.
Favorece el florecimiento de nuevas ideas o perspectivas que los investigadores, trabajando en solitario, no hubiesen conseguido. La colaboración es fuente de estimulo y creatividad.
La colaboración permite al investigador superar el aislamiento intelectual que muchas veces acarrea la actividad investigadora.
El aumento de la red de contactos de un investigador también se ve favorecido gracias a la colaboración.
La colaboración permite aumentar la visibilidad de los resultados obtenidos, al aumentar los canales de difusión de los mismos. En este sentido, varios estudios corroboran también que la colaboración, especialmente cuando implica la participación de más de un país, contribuye a aumentar el impacto científico (Glänzel y Schubert, 2001; Katz y Hicks, 1997; Narin, et al. 1991).
Entre los costes asociados a la colaboración se encontrarían los siguientes: Los costes económicos asociados a los viajes y dietas cuando los
investigadores se desplazan.
Costes relacionados con el tiempo para la preparación de propuestas conjuntas y en la definición de los problemas de investigación. También el tiempo es necesario para informar a todos los colaboradores de la marcha del proyecto y es necesario invertir tiempo para llegar a posturas consensuadas cuando surgen discrepancias. Otros costes relacionados de manera indirecta con el tiempo son los que tienen que ver con la recuperación tras un viaje largo, la familiarización con un nuevo lugar de trabajo o el establecimiento de relaciones con un nuevo colaborador. La colaboración en la actividad científica también puede llevar aparejada
un aumento de burocracia, ya que con más investigadores e instituciones involucradas en la investigación seguramente será necesario un mayor esfuerzo de gestión.
Cuando la colaboración se produce entre dos o más instituciones, habitualmente surge el problema de reconciliar distintas culturas de gestión.
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Melin y Persson (1996) señalan, en relación a las limitaciones de los indicadores de colaboración científica basados en la autoría de artículos científicos, que no toda las colaboraciones que se dan entre científicos en el desarrollo de su actividad investigadora terminan reflejadas en las publicaciones científicas. Por ejemplo, el intercambio de datos, opiniones o de ideas, podrían producirse en el desarrollo de una colaboración entre investigadores sin dar lugar a una publicación. Por otra parte, puede que no haya existido colaboración entre los firmantes de una publicación, por ejemplo, cuando se incluye a un firmante por su prestigio como científico, aunque no haya participado realmente en la investigación. La figura 4 muestra de manera esquemática las distintas situaciones que pueden llevar o no a la publicación conjunta de artículos.
Dado que las coautorías no siempre reflejan colaboraciones reales y, en ocasiones, pueden llevar a pensar que ha existido una colaboración cuando en realidad no se ha producido tal colaboración, Katz y Martin (1997) consideran que los indicadores de colaboración basados en coautorías son, en realidad, indicadores parciales de colaboración científica.
Figura 4. Diferentes outputs de la colaboración científica
Fuente: Melin y Persson (1996)
A pesar de estas limitaciones, los artículos firmados por dos o más autores distintos parecen reflejar de manera adecuada la colaboración científica Glänzel y Schubert (2004). Además, el estudio de la colaboración a través de la co-autoría en artículos científicos presenta la principal ventaja de que es un método práctico y económico si se compara con otros métodos, como cuestionarios o entrevistas (Morris y Goldstein, 2007).
Los indicadores bibliométricos de colaboración asumen que un artículo ha sido realizado en colaboración cuando ha sido firmado por más de un autor, siendo la coautoría el nivel más básico y fundamental de una colaboración, tal y como se indicó anteriormente. Sin embargo, la colaboración científica también puede ser estudiada a otros niveles de agregación, por ejemplo, a nivel de grupo de investigación, de departamento, a nivel institucional o a nivel de sector institucional (tabla 4).
Capítulo 4.La bibliometría como herramienta de evaluación científica
Tabla 4. Niveles de colaboración y distinción entre inter e intra
Nivel Intra Inter
Individual - Entre individuos
Grupo Entre individuos dentro del grupo Entre grupos de investigación Departamento
Entre individuos o grupos dentro del mismo departamento
Entre departamentos (de una misma institución)
Institución
Entre individuos o departamentos en
la misma institución Entre instituciones Sector Entre instituciones de un mismo sector
Entre instituciones de sectores diferentes
Nación Entre instituciones del mismo país
Entre instituciones de países distintos
Fuente: Katz y Martin (1997)
Por otra parte, la colaboración puede producirse entre los diferentes niveles o dentro del mismo nivel, por lo que en ocasiones se utilizan los prefijos inter e intra para distinguir los dos tipos de colaboraciones. De ahí que se hable de colaboración internacional cuando para referirse a colaboración entre naciones y de colaboración intranacional cuando la colaboración se produce dentro de un mismo país.