4.2: Data analysis Main findings
KEY QUANTITATIVE FINDING
4.6. Data analysis main findings
para que nada estorbe sus oraciones.
En este versículo, Pedro le hace a los esposos tres exhortaciones; sean comprensivos, demuestren respeto y oren sin impedimentos.
a. Sean comprensivos. Despúes de dirigirse a las mujeres como grupo humano, Pedro pasa ahora a hablar a sus esposos. La frase igualmente no significa más que el adverbio asimismo (véase v. 1). Es digno de notar que Pedro omita el verbo someterse en sus observaciones a los esposos; esto demuestra que él aparta ligeramente del tema del pasaje [p 149] inmediatamente previo, en al cual considera la sumisión. Con todo, la continuidad conceptual se mantiene, ya que sigue analizando la relación entre esposos y esposas. (Al pasar, sin embargo, notamos que tras exhortar a los esclavos, Pedro no se dirige a los amos).
Aunque el apóstol elabora con cierto detalle su consideración de los deberes de la esposa y es relati- vamente escueto en sus instrucciones al esposo no hemos de tomar a la ligera el significado de sus ex- hortaciones al esposo. Tal como lo evidencian sus observaciones acerca de la oración, Pedro está diri-
giéndose a gente creyente. Los esposos cristianos deben darse cuenta de que si su matrimonio está edi- ficado sobre un “cimiento de amor”, su mutua relación conyugal prosperará.206
Pedro dice a los esposos: “Sean comprensivós al vivir cada uno con su esposa”. A continuación deta- llo dos traducciones literales: “Morad con ellas según conocimiento” (KJV) y “Vivid con vuestras espo- sas con entendimiento” (NASB). Dado que se dirige a gente creyente, Pedro quiere que los maridos amen a sus esposas cristianamente. Es decir, los esposos deben vivir con sus esposas según el conoci- miento cristiano (cf. Ef. 5:25–33; Col. 3:19).207 En su matrimonio, ellos deben demostrar el amor de Jesús
que se revela en las Escrituras y ser por ello considerados y comprensivos. Los maridos deben amar y respetar a sus esposas según la Palabra de Dios.
b. Con respeto. Pedro le dice a los esposos: “Tratándola con respeto como compañera que es más deli- cada”. ¿En qué forma pueden los esposos demostrar su respeto por sus esposas? Pedro contesta: “Hon- rándolas” (cf. 2:17). El marido debe alabar a su mujer y llamarla bienaventurada. Junto con el autor de Proverbios, él honra a su esposa y dice: “Muchas mujeres hicieron el bien, mas tú sobrepasas a todas” (31:29).
La primera razón por la cual los esposos deben honrar a sus esposas proviene del conocimiento de que ellas son la parte más delicada de la pareja matrimonial. Las palabras más delicada se refiere al vigor físico y no a las capacidades intelectuales, a la fibra moral o al valor espiritual. El adjetivo más delicada es comparativo e implica que los esposos son más fuertes en lo físico. Por lo tanto, al ser el más fuerte de los dos cónyuges, el esposo debe llevar la carga más pesada, proteger a su esposa y mantenerla según sus necesidades. Aunque el esposo afirma su autoridad, al mismo tiempo honra, mantiene y ama a su mujer. Detectamos aquí una aparente contradicción: la mujer, que es más delicada en lo físico, se somete a la autoridad del marido, y sin embargo es ella quien recibe su honor y su respeto. Llegamos a la con- clusión de que la esposa que [p 150] entiende su papel de sumisión según las normas de la Escritura encontrará completa satisfacción en su esposo.208
La segunda razón por la cual los esposos s deben honrar a sus esposas es que esposos y esposas cris- tianos deben considerarse mutuamente iguales. Pedro dice que ellos juntos son “herederos … del grato don de la vida”. La NEB tiene la siguiente traducción: “Compartía conjuntamente la gracia de Dios que os da vida”. Esposos y esposas son por igual herederos de la gracia de Dios en su vida diaria; aunque son varón y mujer, son espiritualmente uno en Cristo (Gá. 3:28).
c. Oraciones. Pedro lleva el versículo 7 a su culminación enfocando la vida devocional del esposo y la esposa al presentar ellos sus oraciones a Dios: “Para que nada estorbe sus oraciones”. Y esta es, por cier- to, una conmovedora afirmación en la epístola de Pedro, dado que el apóstol indica que conoce bien la vida matrimonial; él habla a partir de su propia experiencia (1 Co. 9:5).
Cuando un esposo no vive con su esposa según las Escrituras ni la respeta, se encuentra con el hecho de que no puede orar con ella. De la misma manera, cuando una esposa se niega a aceptar la au- toridad de su esposo, se encuentra incapaz de orar junto con él.
206 Bengel, Gnomon of the New Testament, tomo 5, p. 63.
NASB New American Standard Bible
207 Bauer, p. 163. Véase también Rudolf Bultmann, TDNT, tomo 1, p. 708; Ernst Dieter Schmitz, NIDNTT, tomo 2, p. 400. 208 Consultar Uwe Holmer, Der Erste Brief des Petrus, en Die Briefe des Petrus un der Brief des Judas, Wuppertaler
Dios no acepta oraciones ofrecidas por esposas que viven en un ambiente de reyertas y contiendas. El quiere verlos reconciliados a fin de que puedan orar juntos en paz y armonía, y disfrutar así de in- numerables bendiciones divinas.
Consideraciones prácticas en 3:7
Si el esposo debe ser comprensivo con su esposa, ¿significa esto que debe corregirla cuando eso sea necesaria? Por supuesto. Supongamos que la esposa acepta cierta doctrina que es contraria a la enseñanza de las Escrituras, ¿debe el esposo instruirla “según el conocimiento” (KJV)? Por cierto que sí. El es responsable de ayudarla a com- prender el mensaje y la aplicación de la Palabra de Dios.
Aunque el esposo y la esposa son uno (Gn. 2:24), el esposo no es responsable de los pecados de la esposa, ni puede ella ser considerada responsable de los pecados de él.209 Con todo, es necesario decir que tanto el esposo
como la esposa tienen la responsabilidad de ayudarse el uno al otro a repeler la tentación, a crecer espiritualmen- te, a amar a Dios y a servirle en la iglesia y en la sociedad. El marido debe ofrecer su liderazgo espiritual en el hogar, para que todos los miembros de la familia puedan desarrollar sus dones armoniosamente en el contexto de un hogar cristiano.
[p 151] Palabras, frases y construcciones griegas en 3:7
συνοικοῦντες—dado el contexto más amplio, este participio presente activo del verbo compuesto συνοικέω (moro junto a) se transforma en un imperativo en la traducción. Lo mismo sucede con ἀπονέμοντες (de
ἀπονέμω, muestro, pago).
σκεύει—este sustantivo en dativo singular significa literalmente “vaso, vasija, plato”. En lenguaje figurado, es una referencia al cuerpo físico de una persona o sea a la esposa de un hombre (cf. 1 Ts. 4:4).210 En el contexto de
este versículo, debemos entender la palabra σκεῦος como “cónyuge matrimonial”.211
συγκληρονόμοις—no es el nominativo plural sino el dativo plural el que tiene mayor apoyo de los manuscri- tos. El caso dativo tiene que ver con las esposas, el nominativo con los esposos.212
8 En fin, vivan todos ustedes en armonía unos con otros; sean comprensivos, ámense como hermanos, sean
compasivos y humildes. 9 No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; bendigan más bien, porque se les
llamó a esto, para que hereden una bendición. 10 Es que,
“El que quiera amar la vida y pasar días felices,
guarde su lengua del mal
y sus labios de palabras engañosas.
11 Apártese del mal y haga el bien;
busque la paz y sígala.
12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos
y sus oídos atentos a sus oraciones.
F. La unidad en Cristo
209 Consultar Susan T. Foh, Women and the Word of God: A Response to Biblical Feminism (Nutly, N.J.: Presbyterian and
Reformed, 1979), p. 208.
210 Véase Bauer, p. 754. Y consultar Christian Maurer, TDNT, tomo 7, p. 367. 211 Kelly sugiere la traducción miembro de la casa. Peter and Jude, p. 133.
212 Véase Bruce M. Metzger, A Textual Commentary on the Greek New Testament, 3ª. ed. corregida (Londres y Nueva York:
3:8–12
1. La armonía
3:8
Tenemos aquí la conclusión de Pedro del tema de la sumisión que inició en 2:13. En esta conclusión, él describe cómo han de vivir los cristianos; por consiguiente, les ofrece un patrón para la conducta cris- tiana.213
[p 152] Vale la pena destacar que tanto al principio como al final de este tema, Pedro se dirige a to- dos sus lectores. Para que no queden dudas de que está llevando esta consideración a su fin, él escribe lo siguiente:
8. En fin, vivan todos ustedes en armonía unos con otros; sean comprensivos, ámense como her‐