3.3.3 Phase 2 (QUAL) Qualitative descriptive
3.4.4 Data analysis
Se asume que el concebir el conjunto de decisiones que orientan el encuadre metodológico conlleva una tarea de articulación con los referentes teóricos y con el problema y preguntas de la investigación. Según Sautu et al. (2005) esta tarea suele ser establecida o elaborada como una etapa aislada y separada de otras propias del diseño. La selección misma de la perspectiva conceptual tiene implicaciones metodológicas. En este sentido Achilli (2005) expresa la importancia de colocar permanentemente lo que hacemos bajo la mirada crítica de la teoría.
Antes de iniciar la fundamentación de las decisiones metodológicas, se hace necesario reflexionar sobre algunas cuestiones vinculadas a lo expresado anteriormente y que atañen al proceso de investigación en el campo de las Ciencias Sociales. Se reconoce la complejidad de entender a los sujetos sociales, con sus prácticas, sus modos de atribuir significados, es decir; sus relaciones con los objetos, con las instituciones, con otros sujetos. Depende de cómo tratemos las problemáticas socioculturales como partes fragmentadas o reconociendo su complejidad y múltiples relaciones es que se considera una cierta lógica de investigación.
En este estudio las problemáticas socioculturales no son entendidas como colecciones de partes o fragmentos aislados (Borón, 2000, p.181) sino como complejas, dadas las relaciones entre: los diferentes niveles estructurales, las estructuras de poder, aspectos institucionales, etc. Se atiende entonces a la necesidad de una lógica de investigación que en palabras de Achilli (2005) sea respetuosa de la complejidad de la que se ha expresado.
Esto es, una lógica que se desarrolle coherentemente en un proceso dialéctico entre las concepciones teóricas y empíricas en la generación de conocimientos. “Se conforma así una lógica sustentada en la no disyunción de los procesos de acceso/recolección/construcción de la información con los del análisis interpretativo de esa información” (Achilli, 2005, p.40). Además, dentro de una lógica dialéctica como la que se asume en esta investigación, se considera la flexibilidad de los momentos o fases de la investigación.
Esta investigación se relaciona con las formas de comunicación entre docente y estudiantes en el aula. Los resultados de las investigaciones sobre el discurso en el aula vienen señalando la necesidad de estudiarlo para comprender cómo éste se construye y
sus peculiaridades (Locatelli y Carvalho, 2004; Candela, 2006b; Cubero et al., 2008; Coll y Sánchez, 2008; Coll, Onrubia y Mauri, 2008). Se suma el estudio de los patrones discursivos que se utilizan (Lemke, 1997; Mortimer y Scott, 2002); cómo influyen las ideas de los propios profesores acerca de la ciencia (Campanario, 2004; Sanmartí, 2005; Islas, 2006) y la necesidad de estudiar las formas argumentativas (Jiménez Aleixandre, 1998; Sardá y Sanmartí, 2000; Jiménez Aleixandre y Díaz de Bustamante, 2003; Leitão, 2007).
Un denominador que se presentan común cuando se revisan artículos en esta categoría, es que la interpretación de enunciados (aseverativos, directivos, interrogativos, etc.) puede ser uno de los obstáculos para el aprendizaje de las Ciencias de la Naturaleza. Parecería que, si se tiene en cuenta la dificultad para interpretar enunciados, los modos de intercambio de significados que caracterizan las clases de Ciencias de la Naturaleza no siempre promueven espacios de discusión y/o de negociación con miras a construir significados lo más próximos posible a los científicamente consensuados.
El estudio aspira analizar y caracterizar los intercambios de significados mientras se comunican estudiantes y docente. Es decir, se desea estudiar la construcción conjunta de significados. Estudiar la construcción del conocimiento escolar obliga a reconocer la complejidad del aula. Entrar en ella requiere concientizar los múltiples factores y dimensiones que intervienen en el proceso educativo. Por expresar algunos, cada aula corresponde a un año determinado de estudio, en muchas oportunidades a una determinada modalidad Ciencias Naturales, Sociales, etc. Este espacio, a su vez, se inserta en una institución con características particulares, ya sea la antigüedad, el número de estudiantes que concurren, el nivel socio económico preponderante, el turno mañana, vespertino o nocturno. El centro escolar ocupa un lugar físico en la ciudad, centro, periferia, etc. Ese lugar le otorga, a su vez, ciertas características en cuanto a la posición social y la mirada que recibe de la sociedad misma y de otras instituciones. El establecimiento puede ser estatal, privado, subvencionado, dependiente de alguna universidad.
Todo lo anterior son sólo algunas de las innumerables características del aula en relación con la institución y la ciudad donde se ubica. Todas ellas influyen, condicionan y crean la cultura de esa aula. Por otro lado, se puede pensar en esa aula elegida en relación al docente que enseña Física, pero también se encuentran esos estudiantes que
estudian otras materias con otros profesores con distintos estilos didácticos, concepciones y maneras de evaluar, de gestionar las normas, etc. A esta altura queda ya evidenciado la cantidad de dimensiones que van a influir en las maneras de comunicarse de los estudiantes entre sí y con el docente.
Surge entonces una pregunta obligada ¿qué hacer? y una primera respuesta honesta: recortar el problema de estudio y asumir que es imposible considerar tantas dimensiones simultáneamente. El primer recorte que se realiza es estudiar aulas donde se estudia Física, en un tema particular como la Energía. Esto viene dado porque la disciplina para la cual la investigadora se encuentra formada es la enseñanza y el aprendizaje de la Física. El tema se eligió, por un lado, por tratarse de un contenido que está presente en la mayoría de los años de estudio de la Física en el nivel secundario, y por otro, por ser un tópico trascendental en la Historia de la Física y en el campo actual de la disciplina. Con el fin de seguir dando una respuesta a la pregunta se ensaya lo siguiente, no sólo es necesario recortar el problema sino reconocer el tipo de práctica que es la educativa, y el tipo de escenario en el cual se llevará a cabo la investigación. Se trata del estudio de una práctica social, de una problemática sociocultural y por lo tanto caben las reflexiones anteriores en cuanto a entender la necesidad de dialectizar permanentemente los referentes conceptuales con la información empírica, es decir pensar un diseño flexible y dinámico sustentado en una direccionalidad conceptual. Siguiendo con el análisis y volviendo a los objetivos de este estudio se opta por:
• situar la investigación bajo los alcances del paradigma cualitativo - un estudio del tipo naturalista no intervencionista en el aula;
• realizar un estudio de casos instrumental para dar respuestas a las preguntas de la investigación, y
• utilizar herramientas de la etnografía.
Algunas palabras con relación a la etnografía
La etnografía, desarrollada originalmente en campos como la Antropología, se refiere, por un lado, al proceso o forma de investigación que permite realizar un estudio descriptivo de una cultura o aspectos de la misma y, por otro, al resultado final de ese trabajo, una monografía o texto descriptivo. La etnografía ha sufrido vaivenes y en ocasiones se le ha exigido una validación propia de una tradición positivista. Esta forma
de investigar se extendió a diferentes disciplinas como las Ciencias Sociales, produciéndose transformaciones en su contenido y en consecuencia, existen varias corrientes metodológicas y epistemológicas que emplean la etnografía.
En general se proponen ciertas condiciones mínimas para pensar en una etnografía en investigaciones, que se traducen en: la presencia prolongada del etnógrafo en el campo, el establecer una colaboración e interacción estrecha con las personas del mismo, la interpretación continua de los significados locales mediante una perspectiva teórica que los reconozca y los valore, y la construcción de conocimiento. Como se expresó anteriormente, la etnografía viene siendo utilizada en diferentes campos, y en especial en el educativo. En ocasiones se ha identificado la misma con la investigación cualitativa, se le ha pedido pruebas de confiabilidad y de validez, se la ha empleado como género literario admisible en la investigación, se la ha confundido con la tradición de investigación participativa y se la ha usado como un método para la formación docente (Rockwell, 2009). Sin embargo, “… la etnográfica se ha configurado como una práctica autónoma con sus propios criterios de rigor, que permiten estudiar procesos educativos difíciles de comprender por otras vías” (Rockwell, 2009, p. 18).
Se admite un problema en los alcances de la definición de etnografía. Los estudios que han realizado sociólogos y psicólogos respecto a la observación del aula, identificando allí un nivel micro de análisis social, no serían aceptables desde la antropología clásica (Serra, 2004). Además se ha criticado la aplicación superficial de la etnografía a la investigación en educación, en las llamadas microetnografías o "etnografías relámpago" (Ogbu, 1993, en Sandin, 200936). Otro de los términos que se han desarrollado para catalogar estos trabajos es métodos “abreviados”. Serra (2004) expresa que el análisis micro no se opone al requerimiento holístico de la etnografía. Sino que requiere poder estudiar esos procesos a nivel micro, ya sean pautas de interacción entre alumnos, formas de autoridad utilizadas por docentes, etc. relacionándolos con diferencias socioeconómicas, con el concepto de infancia, educación, adolescencia o masculinidad etc., vigentes en la sociedad o con algunas prácticas culturales. En general, se puede decir que en estas investigaciones deja de ser el foco de estudio la cultura o la variabilidad cultural y de ahí el descontento de la antropología.
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Es necesario aclarar que el documento que fue consultado no posee la fecha en que fue colocado en la página que figura en las referencias bibliográficas. Por esta razón se decidió colocar el año de consulta del mismo.
Es común encontrar en las investigaciones educativas la mención del abordaje etnográfico al expresarse en cuanto a la metodología utilizada. Se justifica que este estudio no podría ser catalogado con el uso de un enfoque etnográfico pues no atiende a dos conceptos fundamentales en la etnografía como son: el carácter holístico y la presencia prolongada en el campo.
A pesar de que los parámetros tiempo y espacio son definidos por el investigador, se entiende que los estudios etnográficos requieren años de permanencia en el campo. Por otro lado, se agrega otra justificación que procede de la complejidad del objeto de estudio. Es decir, para adquirir progresivamente un conocimiento de la cultura, de las personas, de la sociedad, para ganar cierta confianza y así poder analizar ciertas cuestiones, no alcanzables de otra manera, se necesita estadías prolongadas en el campo.
Asimismo tener en cuenta el entorno no significa describirlo sino el poder explicar lo que sucede en un determinado proceso, por ejemplo algún proceso educativo en particular, en relación con las herramientas y tecnologías predominantes, a la organización social, a las creencias religiosas, a la visión del mundo y su ideología, etc. (Serra, 2004).
De acuerdo a las categorías conceptuales de este estudio (expresadas en el capítulo tres) se aspira a identificar y describir las formas que dificultan o favorecen la negociación de significados de acuerdo a los conocimientos previos, las valoraciones hacia el debate en las clases de ciencia, las intervenciones (con cierto grado de apropiación) de cada uno de los interlocutores.Es decir que, al recortar el problema no se estudian todos los aspectos de la cultura respondiendo a una necesidad tanto práctica como teórica.
Por lo tanto, se toman herramientas de la etnografía para realizar el estudio, como: la permanencia en el aula registrando a través de notas de campo, registros en audio y papel, y entrevistas. El objetivo es de producir un documento o trabajo descriptivo que refleje un conocimiento local de las interacciones en el aula inscripto en la realidad de la institución
El uso de estas herramientas es consecuencia de la intención de estudiar prácticas sociales – educativas- en el escenario en el que ocurren. Esto es mientras
estudiantes y docente se comunican, llevan a cabo sus actividades diarias y se expresan en sus propios términos.
Rockwell (2009) expresa que los estudios etnográficos pueden otorgar una reflexión acerca de las prácticas educativas, acerca del saber docente, que es aquél que corresponde a la práctica de la enseñanza pero que incluye otros conocimientos más allá de los provenientes del discurso pedagógico. Como se mencionó anteriormente, a diferencia de los trabajos clásicos de etnografía, propios de la antropología, al pensarla para el campo de la educación, se la concibe como el estudio de procesos que son familiares e inmediatos (Pallma y Sinisi, 2004).
Realizar una caracterización respecto a la etnografía es una tarea compleja. Al respecto Piña Osorio (1997) expresa que las distintas caracterizaciones “… comparten la realización de trabajo de campo y el empleo de instrumentos para obtener información de tipo cualitativo, pero sus diferencias dependen del texto que elaboran: descriptivas, descripción densa o descripción analítica” (p.11).