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2. Cognitive and metacognitive strategy use during reading by native speakers of Igbo

2.5. Data analysis procedure

Los colonos se sentían identificados con esos héroes de la li­ bertad en el siglo XVII: pero se sentían más cercanos a aquellos escritores de comienzos del siglo

xvui

que modificaron y amplia­ ron aquel cuerpo primigenio de ideas, lo fundieron en un todo con otras corrientes contemporáneas de pensamiento y, sobre todo, su­ pieron aplicarlo a los problemas de la política inglesa de su tiem­ po. Estos escritores de los albores del siglo — radicales de café y políticos opositores, voceros de los sectores independientes opues­ tos a la corte dentro del Parlamento y de los disconformes de afue­ ra, que trazaron por vez primera una visión “ regional” de la polí­ tica inglesa (válida exclusivamente para Inglaterra), que habría de persistir a lo largo de todo el siglo

xvm

y en el

xix

— se per­ dieron con el tiempo en la oscuridad y son hoy muy poco cono­ cidos. Pero ellos contribuyeron a formar el pensamiento de la ge­ neración revolucionaria norteamericana mucho más que cualquier otro grupo aislado de escritores.

Los más importantes de esos publicistas e intelectuales en las colonias fueron aquellos dos voceros del extremismo liberal, John Trenchard (1662-1723) y Thomas Gordon (m. 1750). El primero era un antiguo propietario del Oeste, de considerables recursos, que contaba 57 años de edad y era ya un veterano en la contienda panfletaria que acompañó a la Gloriosa Revolución, cuando en 1719 trabó conocimiento con Gordon, “ . . . u n talentoso joven escocés, recién llegado de la Universidad de Aberdeen, y que había venido a Londres a tentar fortuna provisto nada más que de una palabra aguda y de un ingenio vivo” . Ambos aunaron sus fuerzas para edi­ tar, en primer término, el semanario Independent Whig, destinado a combatir las pretensiones de la Iglesia ritualista (High Church) y, más en general, el establecimiento de la religión, 53 de cuyos números fueron publicados en forma de libro en 1721; y las Cartas de Catón, una cáustica denuncia de la política y la sociedad inglesas del siglo

xvni,

escrita como reacción frente a la crisis de la South Sea Bubble y que apareció originariamente en serie en The Lon- don Journal, y más tarde, a partir de 1720, bajo la forma de li­ bro. 17 Estos opúsculos libertarios, que incorporaban a sus páginas

Eighteenth Century” , W.M.Q., 3* ser., 22 (1965), 54.9,583; también H. F. Russell Smith, Harrington and His Oceana: . . . and Its Influence in America

(Cambridge, Inglaterra, 1914), caps, vil, v iii; cf. por ej. Otis, Rights of the British Colonies (JH L 7 ) , p. 15 y nota 6 ; John Adams ( “ Novanglus” ) , en Works, IV, 103-105. Sobre Sidney, ver Caroline Robbins, “ Algernon Sidney’s Discourses. • W.M.Q., 351 ser., 4 (1947) , 267-296; y el. por ej. [Stephen H opM ns], The Rights of Colonies Examined (Providence, 1765: JH L Pamphlet 9 ) , p. 4 ; W illiam Stearns, A View of the Controversy. . .

(Watertown, 1775), p. 18; Adams ( “ Novanglus” ) , en Works, IV, 80 y ss. ,17 Charles B. Realey, The London Journal and Its Authors, 1720-1723 (Boletín de la Universidad de Kansas, X X X V I, N9 23, l 9 die., 1935), pp. 1-34; J. M . Bulloch, Thomas Gordon, the “Independent Whig” (Aberdeen,

LA REVOLUCIÓN NORTEAMERICANA 47

coloridas, mordaces y admirablemente escritas, los temas capitales de la oposición “ izquierdista” en tiempos de Walpole, surgieron en un principio a manera de denuncias contra los ejércitos perma­ nentes bajo el reinado de Guillermo I I I ,* 18 y dejaron una huella indeleble en el espíritu “ nacional” en todo ei mundo de habla in­ glesa. En Norteamérica, donde fueron vueltos a publicar íntegra­ mente, o parcialmente una y otra vez, “ citados en todos los pe­ riódicos coloniales desde Boston a Savannah” y reiteradamente mencionados en la literatura de los folletos, los escritos de Tren- chard y Gordon figuran a la par de los tratados de Locke como las declaraciones más autorizadas sobre la naturaleza de la liber­ tad política, y por encima de los de Locke como exposición de las causas sociales de las amenazas que pendían sobre ella.19

Junto a Trenchard y Gordon, como los “ maestros de las liber­ tades civiles” a principios del siglo XVIU, figura el obispo liberal anglicano Benjamín Hoadly. Este eclesiástico, “ el más aborrecido del siglo entre los de su misma orden” — según lo describió Leslie Stephen— , honrado y favorecido por una administración que lo despreciaba pero que no podía hacer nada sin él, alcanzó fama, o

1918) ; W illiam T. Laprade, Public Opinión and Politics in Eighteenth Century England (Nueva Y ork, 1936), pp. 237-269; Caroline Robbins,

The Eighteenth-Century Commonuiealthman (Cambridge, 1959), pp. 115- 125, 392-393.

18 Sobre la trascendente obra de Trenchard y W alter Moyle, Argu- ment, Shewing, ihat a Standing Army Is Inconsistent with a Free Govern­ ment . . . (Londres, 1697), véase, en general, Lois G. Schwoerer, “ The Literature o f the Standing Arm y Controversy, 1697-1699” , Huntington Library Quarterly, 28 (1 9 6 5 ), 189 y ss.; sobre su fuerza ideológica, véase Pocock, “ English Politieal ídeologies” , esp. p. 566; en este libro véase también más adelante, pp. 69-70, 116.

18 Elizabeth G. Cook, Literary Injluences in Colonial Newspapers, 1704-1750 (Nueva Y ork, 1912), pp. 81-83, 89, 125-126, 129,- 137, 139, 159, 257, 265. A cerca del interés de los comerciantes cuáqueros en estos escri­ tores, consultar Frederick B. Tolles, Meeting House and Counting House

(Chapel H ill, 1948), pp. 178-179. Sobre su influencia en William Livingston y otros, en Nueva Y ork, véase W illiam Livingston y otros, The Independent R e fle c to r ... (M ilton M. Klein [com p.3, Cambridge, 1963), pp. 21-28, 365, 450452. En cuanto al uso de las Cartas de Catón por parte de los folle­ tistas norteamericanos, además de los ejemplos que se dan m á s adelante y que se hallan indicados en Bailyn, Pamphlets, I, véase [Joseph Galloway],

A True and Impartial State of the Province of Pennsylvania. . . (F ila del-, fia, 1759), portada; H. Trevor Colbourn, “ The Historical Perspective o f John Dickinson” , Early Dickinsoniana (T h e Boyd Lee Spahr Lectures in Americana, Dickinson College, 1951-1961, Carlisle, Pa., 1961), pp. 13, 14, 18; Jonathan Mayhew a Thomas H ollis, 19 de agosto, 1765, M H S Procs.,

69 (1956), 176; [John Dickinson], Letters from a Farmer in Pennsyl­ v a n ia ... (Filadelfia, 1768: JH L Pamphlet 2 3 ), p. 28n; Chalmers, Plain Truth (JH L 6 4 ), p. 72. Acerca de la importancia ide las Cartas de Catón

en la controversia política de comienzos y ¡mediados del siglo xvm , véase Bernard Bailyn, The Origins of American Politics (Nueva York, 1968), pp. 54, 117, 137, 141, 143-144.