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Passage I: Youth and Old-Age

4. Exploring the effect of cognitive and metacognitive strategy use on ESL learners’ reading comprehension performance in Nigeria

4.6. Limitations of the study and conclusion

el manejo del Parlamento por parte de Walpoíe y la inmoralidad de la época que lo permitía. El clamor era tan alto y los temores tan profundos en la “ izquierda” del espectro de la oposición como en la “ derecha” . Así “ Catón” advertía, una y otra vez, que los abusos y la- corrupción pública se han extendido sobre nosotros; las remuneraciones, en la mayor parte, si no en la totalidad de los cargos pú­ blicos, han sido incrementadas enormemente; los empleos y las dignidades, que no deben venderse en ningún caso, se venden por el triple de su valor; la indigencia del público ha hecho inevitable el aumento de los impuestos y, sin embargo, el público se ha endeudado considerablemente, y a la vez que estas deudas se han agrandado y la gente se ha empobrecido cada vez más, los salarios han sido aumentados y las pensiones m ultiplicadas.36

Bolingbroke se mostraba aun más insistente respecto de que Inglaterra enfrentaba los viejos y coligados peligros de la usur­ pación ministerial y la corrupción política. Y la prosa de sus je ­ remiadas — que resuena en las mejores producciones artísticas de los grandes satíricos tories de la época, en los escritos de Swift, Pope, Gay, Mandeville, aun en las rapsodias crítico-patrióticas de James Thomson, Liberty y BHtannia, 37 menos partidistas— era

36 Cartas de Catón, N9 20, 11 de marzo de 1720 (en la ed. de Lon­ dres, 1 7 4 8,1, 140). Véase también, por ej\, N9 1 7 ,1 8 de febrero de 1720 ( “ Qué Medidas Han Sido Tomadas Realmente p or Perversos y Desesperados Ministros para Arruinar y Esclavizar a su País” ) , y N 9 98, 13 de octubre de 1722.

Con referencia al amplio contexto literario del pesimismo de Bolingbroke, véase en particular Louis I. Bredvold, “ The Gloom ^of the Tory Satirists” , en James L. Clifford y Louis A . Lauda (com p s.), Pope and His Contemporaries (O xford, 1949) ; véase también Bonamy Dobrée, The The- me of Patriotísm in the Poetry of the Early Eighteenth Century (Londres, 1949). Liberty (1735-36),! de Thomson — una vasta e ilegible autobiografía de la diosa de tal nombre, que detalla la larga historia de su antigua gran­ deza, su precipitación en la “ oscuridad gótica” y su final resurgimiento en la Inglaterra hannoveriana— , demuestra, según el excelente análisis realizado por Alan M cK illop (citada más arriba, nota 3 3 ), haber sido de la mayor importancia en la historia ideológica del siglo xvnr. Puesto que esta “ arrebatada síntesis o elaborada obra de sincretismo” no solamente expone el gran número d e fuentes que alimentan las ideas d e libertad de comienzos del siglo xvnr, sino que además muestra en qué medida el pensamiento de la oposición se desviaba de su cauce normal, seña­ lando las fluctuaciones registradas en los puntos de vista d e Thomson a lo largo del poema — desde la confianza en la política inglesa a la in­ quietud, desde el apoyo brindado a la administración hasta la oposición a la misma— y que se reflejan en él. En cuanto al texto de Britannia

(1729), donde Thomson “ ha realizado ya el tránsito desde ‘mostrar con orgullo’ a ‘contemplar con alarma’ ” , y para un comentario sobre el mis­ mo, Véase la edición de M cK illop de Castle of Indolence and Other Poems,

de Thomson (Lawrence, Kansas, 1961) ; véase también John E. Wells, “ Thomson’ s Britannia. . . ” , Modem Philology, 40 (1942-43), 43-56. Para referencias con respecto a Liberty en los folletos revolucionarios, véase Indice en Bailyn, PampÚets, I.

L A REVOLUCIÓN NORTEAMERICANA 59

todavía más vigorosa, más memorable que la de “ Catón” . Acuñó una nueva terminología para describir los peligros apremiantes: “ Robinocracia” , escribía, era lo que se estaba desarrollando bajo el “ primer” ministerio (expresión despectiva) de Robert Walpole. Robinocracia, explicaba, era una forma de gobierno en la que el primer ministro mantenía las apariencias de los procedimientos constitucionales cuando, en realidad, acaparaba la totalidad del poder gubernativo:

El Robinarca, o je fe superior, es nominalmente sólo un ministro con hechura de príncipe; pero en realidad es un soberano, tan despótico y arbitrario com o se puede ser en esta parte del m u n d o. . . E l Robinarca — ha acu­ mulado injustamente en sus propias manos todo el poder de la n a ció n . . . [y ] no admite a nadie en ningún cargo importante de confianza y de poder por debajo de él, que no sea un pariente, un dependiente o un obsecuente instrumento a quien pueda hacer intervenir a su antojo en cualquier trabajo ruin, sin que éste sea capaz de descubrir sus intenciones ni las conse­ cuencias de éstas.

Los métodos empleados por el Robinarca para dominar una legislatura, libre en otra época, son suficientemente claros. El mi­ nistro corrompido y sus secuaces fomentan sistemáticamente “ la lujuria y la extravagancia, los indudables precursores de la indi­ gencia, la dependencia y el servilismo” . Algunos diputados

son doblegados con honores, títulos y privilegios, con lo cual el Robinarca aumenta su dominio sobre ellos, y otros, con sobornos, que en estas tierras se denominan pensiones. Algunos son inducidos a prostituirse indignamente por la magra recompensa de sólo promesas y esperanzas, y otros, más in ­ sensatos aún que todos los demás, han sacrificado sus conciencias y sus principios a un grupo de nombres del partido, que no significan nada en absoluto, o p or la vanagloria de aparecer disfrutando del favor de la corte.

Una vez en el poder, el ministerio “ robinarcal” se alimenta de su propia corrupción. Agobia a su pueblo con impuestos y obli­ gaciones, y termina creando un ejército mercenario con el pro­ pósito aparente de proteger a la población, aunque, en realidad, está destinado a perfeccionar su dominación, de la misma mane­ ra — escribía Bolingbroke— que lo había explicado Trenchard al­ gunos años antes en sus notas sobre los ejércitos permanentes. 38 Soluciones de diverso tipo eran propuestas tanto por la “ iz­ quierda” como por la “ derecha” : los que militaban en la primera reclamaban la urgente concreción de esas reformas institucionales, políticas y legales, que finalmente serían llevadas a la práctica cien

38 The Craftsman, números 172, 18 de octubre de 1729; y 198, 18 de abril de 1730 (en la edición de Londres, 1731, V , 152-153, 155, 156; VI, 138 y ss.)