3 Design and methodology of the empirical studies
3.4 Data analysis, reliability and validity
Cuando don Pedro Mendinueta resigna en 1803 el solio de virrey, todo el país cuenta con más de treinta ciudades; villas de flor como Mompox, Honda, Guaduas, Socorro, Medellín, Cúcuta, Cartagena, San Juan de Pasto; muchas parroquias y pueblos; multitud de hatos, ingenios de azúcar y añil, y si bien hay todavía vastísimos territorios por colonizar y extensiones inmensas de bosques, montañas y selvas, hay también red de caminos reales, servicio seguro de correos e intercambio de mercaderías entre tierras de diversas temperies. La población total alcanza a más de dos millones de habitantes, incluidas poblaciones de Venezuela, Panamá y Quito que integran el Reyno que, si se excluyeran, dejarían la cifra en aproximadamente 1.282.051. 1
Se acuña moneda en Santafé y Popayán. Hay en villas y villorrios talleres artesanales y en las haciendas oficinas de laborío, pero no hay fábricas mayores a no ser las de aguardiente, colocadas en ciudades estratégicas del país, administradas por la Corona, en estanco conjunto con los naipes que se traen de España desde la fábrica de Macharaviaya, aunque ahora escasea su renta. El otro estanco es el de tabaco y el de la pólvora.
La economía general del Reyno de Nueva Granada depende del oro y plata y de la agricultura.2 Los géneros que entran de Europa se pagan con exportaciones, siendo las principales algodón y cacao, pero también oro, añil, palo brasil, alguna quina, sin que falten otras menores. En los diez años precedentes han valido esas exportaciones 5.699.302 pesos y 4 reales. 3
Tanto harinas como azúcar siguen deprimidas por los gravámenes que soportan y en cuanto al aguardiente por la permisión que todavía surte para importar el de uva. La renta del aguardiente de caña en el pasado quinquenio ha sido apenas de 1.486.786 pesos y aunque ha aumentado, fue mayor en otros tiempos, cuando solo se vendía el estancado producido en la tierra.4
El contrabando por supuesto sigue rumboso a pesar de que espoliques acuciosos rondan por mucha, que no por toda, comarca de cañaduzal. En Cali en 1799 José Ramos de Zarate, guarda mayor visitador, remitió causa contra Hilario Sánchez, indio gobernador del pueblo de Yanaconas y contra María Oviedo. En 1804, en Roldanillo, el alcalde partidario, don Cristobal de Cayzedo y Escobar, entabló sumario contra José Clavijo: se le encontró botija con aguardiente de fraude, y se le embargaron el platanal y cacagual que tenía en Guare. Estos son apenas algunos de los casos descubiertos en esta jurisdicción. 5 No es fácil celar tanto rincón calentano donde pululan
cañamelares y hábilmente se monta la múcura alambiquera y se la esconde entre un matorral junto con las botijuelas de barro donde se aquilata el destilado.
La Real Fábrica de Aguardiente de Cali 6 está construida en piedra de sillería, ladrillo y cal, con varios cuerpos para las distintas secciones. Hay bodega de leñas, depósito de mieles, alberca de mostos, alacena de anís y cuarto de utensilios; salón de batición con quince cajones; sala de destilación con cinco grandes alambiques; y almacén de despachos donde se albergan toneles y botijas del aguardiente anisado y del romo. La destilación es continua a través del año como que lo permite un clima donde siempre crecen cañas en sazón y ronronean trapiches molientes. La Fábrica estaba situada en la carrera 5ª entre calles 13 y 14 de la actual nomenclatura urbana
Según el Libro del Fiel de Fábrica, en 1805 se producen de aguardiente anisado 5.031 cántaras, 2 azumbres, dos cuartos; y de romo 1.766 cántaras, 3 azumbres, tres cuartos. Para la elaboración del anisado se emplean 800 arrobas de anís, traído principalmente de Santafé, pero alguno desde Ybarra y también desde Carthago. Se gastan 3.876 cargas de leña cuyo proveedor ha sido don Miguel Umaña y se compran 8.415 cántaras de miel. 7
Un análisis global de las antedichas cifras muestra que para obtener una cántara de aguardiente se necesita un poco más de media carga de leña (0.57); una cántara de miel, 2 azumbres (1.24) y aproximadamente 4 libras de anís para el anisamiento. Lo común es destilar 31 cántaras de miel por cajón de batición. El examen del Cuaderno de Baticiones de 1788 muestra resultados bastante similares pues para destilar una cántara de aguardiente se emplearon, 1 cántara 4 azumbres de miel, 1/2 carga de leña y 6 libras de anís, cantidad que se añade según voluntad o gusto. Los resultados globales del año fueron 4.182 cántaras, 5 azumbres de anisado y 125 cántaras 7 azumbres de romo para un total de 4.308 cántaras, 4 azumbres. Se gastaron 6.435 cántaras de miel, 1.017 arrobas, 3 libras de anís, y 2.322 cargas de leña. 8
Para 1805 el director de la Real Fábrica es don Juan Antonio de Dorronsoro, y actúan como fiel el doctor Ignacio Ildefonso Núñez y como contador don Martín Guerra, oriundo de Méjico. En 1788 figuraba como maestro sacador don Francisco Laviano y Lozaya.
En recuas de mulas llega enzurronada la miel desde los ingenios meladores. En el año de 1805 han sido proveedores Javiera Caycedo y Francisca Vallecilla y José María Dueñas, Pedro Rodríguez, Miguel Umaña, Manuel de Caycedo, Francisco Escobar, Miguel Cabal, Agustín Vedoya, Domingo Montoya, Andrés Balcázar, Gregorio Maquilón, Juan Antonio Caycedo, Joaquín Roberto Varona, Francisco Molina, Luis Vergara, Antonio Nieva, Miguel Barandica y
Francisco Cabal. En las cercanías de Cali tienen sus trapiches, en Cañaveralejo, Juan Antonio Caycedo; en Meléndez, Joaquín Roberto Varona; en Cañasgordas, Manuel de Caycedo; en Mulaló, Javiera Caycedo; en Yunde, Andrés Balcázar y Gregorio Maquilón; en Llanogrande, Pedro Rodríguez Guerao; en Buga, Miguel Cabal.
Los dineros recaudados en la Real Fábrica se guardan en una gran caja de guanabanillo, acondicionada con tres cerraduras, tres aldabones y tres llaves distintas. Para el quinquenio 1795- 1798 la cántara de aguardiente tuvo un costo de producción de 471 marevedíes y de venta 2.176.9 En 1799 ladrones forasteros robaron de la caja 16.000 patacones. Ya era administrador don Juan Antonio Dorronsoro quien sirve el cargo desde 1787, con una garantía de manejo avaluada en 6.000 pesos.10 Contiguo al edificio administrativo tiene su casa desde donde gobierna este importante plantel rentístico. Además de fiel interventor, contador y maestro sacador, hay dos oficiales y peones; y personal del resguardo, un guarda mayor, un cabo de ronda y otros subalternos que a pie o a caballo recorren los circuitos. Todos ellos tienen precisadas las funciones para que no haya malentendidos a la hora de rendir cuentas. El fiel interventor presenciaba y autorizaba contratos, compras, ventas y llevaba los libros de movimientos varios; el maestro sacador dirigía todos los menesteres de la elaboración: era un experto en materia de sumo cuidado.
El aguardiente que sale de esta Fábrica es el más fuerte y el mejor de todo el Reyno. Abastece a la tercena de Cali y a una vasta provincia que va desde Popayán hasta Vega de Supía y también hasta el Chocó. Las administraciones y estancos de su jurisdicción son Jamundí, Rioclaro, Quilichao, Popayán; Yunde, Llanogrande, Candelaria, Buga, Cartago, La Vega; Papagayeros, Tocotá, Raposo; Nóvita, Citará.
Para 1797 es tercenista, encargado de la tercena, atarazana o depósito mayor de la administración principal, Josef Tomás de Soto y administradores particulares, Gásparr Méndez en Quilichao, Francisco Romero en Buga, Joaquín Leal en Cartago, Antonio Rodríguez en Nóvita, Francisco Colat en Zitará y Pedro Prieto en Raposo. 11
Desde bien arriba de la ciudad se desprende del río una copiosa acequia que entamborada entre lajas de piedra viaja hasta la Real Fábrica y a su paso proporciona agua a algunos conventos y casas, y revienta en la pila de Santa Rosa y también, abierta ya a la intemperie, suple el reguío de huertas y bulle presta para apagar incendios, que no son raros habiendo tanto techo pajizo en el Bayano y en la Loma del Negro.
En 3 de julio de 1807 muere en Cali el Director de las Reales Fábricas, don Juan Antonio Monzón, español, casado en Medellín con doña María Luisa Quijano. 12 Estaba de visita en la Real Fábrica.
Puede considerarse que esta Real Fábrica es el más importante entable industrial en toda la Vallecaucanía, muy más que locerías, chircales, fundiciones, trapiches y fiquerías.
N O T A S
1. Esta cifra resulta de comparar los datos del censo de 1778. En él se tenían para todo el Reino un total de 1.412.000 habitantes y para lo que es hoy Colombia 788.625. Guardando la misma proporción del 56% se obtienen 1.282.051 habitantes. Comparando estas dos guarismos se ve que la población ha crecido en 25 años en 493.426 habitantes o sea 60%.
2. Relación de Mando de D. Pedro Mendinueta. Relaciones de Mando, págs. 411 y sigs. 3. Idem, pág. 508.
4. Idem, pág. 527.
5. Martínez, Marco Aurelio, Aspectos de la economía del aguardiente de caña de azúcar en Cali colonial, siglo XVIII, págs. 54-55.
6. Palacios, Eustaquio. El Alférez Real, págs. 106-109 y Arboleda G. Historia de Cali, págs. 225-226. También se toman datos provenientes de dos manuscritos que reposan en la Gerencia de la Industria de Licores del Valle, uno es el Cuaderno de Baticiones de la Real Fábrica de Aguardientes de Caly, año de 1788, y el otro Libro del Fiel de Fábrica, 1805.
7. Es el resultado global del análisis pormenorizado del cuaderno arriba mencionado.
8. Cuaderno de Baticiones de la Real Fábrica de Aguardientes de Caly, año de 1788. En la Real Fábrica de Santafé de Bogotá en un período de cuatro años y cuarenta y dos días, a finales del siglo XVIII, se consumieron 17.1771/2 cargas de leñas para producir 17.233 botijas. De la Pedraja Tomán, René. Historia de la Energía en Colombia 1537-1930, pág. 34.
9. Mora de Tovar, Gilma. Aguardientes y Conflictos . . . pág. 147.
10. Arboleda G. Historia de Cali, T. III, pág. 178. Debió renovarla en 1800. Su hermano, José Esteban Dorronsoro, vecino de Buga, y otros amigos la constituían. En 22 de febrero de 1771 había determinado el Virrey nombrar administrador del ramo de aguardiente a alguien que además de honorable pudiese costear alambiques, sobre modelos que el Virrey remitía desde Santafé. Al año siguiente era administrador de las rentas de Cali el doctor José Joaquín Quijano.
El rematante Antonio Idrobo se comprometió por escritura pública a levantar la carga de la fábrica. Durante seis años se llevarían aguardientes a Juntas (en Dagua), Papagayeros y otros sitios. En 1782 fue administrador de la fábrica don Lucas Alonso Carriazo quien hizo contrato similar con don Andrés Balcázar anticipándole seiscientos patacones para que aumentara la recua. Ni el anís, ni las mieles pagaban impuesto municipal. Arboleda G. Historia de Cali, T. II, págs. 390,402, 403.
11. Mora de Tovar, Gilma. Aguardientes y Conflictos . . . pág. 227, según datos tomados del Archivo Histórico Nacional, Real Hacienda, 1790 (Cali, 1797).