Environmental knowledge
CHAPTER 6: ATTITUDES AND ENVIRONMENTAL BEHAVIOURS OF KEY USER GROUPS OF THE GREAT BARRIER REEF
6.3.2 Data collection and analysis
Dentro de la tradición, referente a las teorías de la comunicación, se encuentra un espacio en donde se originan la mayoría de las tendencias actuales llamadas críticas, culturales o socio-culturales. Este espacio de contenidos netamente ideológicos, nace con las reflexiones teóricas de Adorno y Horkheimer (1998), que por medio del paradigma teórico de la Industria Cultural hacen de la comunicación el análisis como centro de lo sociológico- filosófico. “Ellos dan origen a la Escuela de Francfort que ha sido continuada hasta nuestros días a través de los trabajos de Habermas, pero que en los años sesenta había conocido una reactualización a través del Marcuse de “El hombre unidimensional” (Lorenzo, 1999). Adorno (1967), comenta que gracias a las argumentaciones del análisis marxista y el psicoanálisis freudiano, desarrolló una visión negativa del mundo cultural y su historia aplicándola a la crítica de la civilización de la cultura de masas y de la industria cultural. Para Adorno (1967) el efecto de la televisión no puede ser adecuadamente expresado en términos de éxito o fracaso, simpatías o antipatías, aceptación o rechazo. La crítica a la televisión y al contexto cultural-identitario debe estar dirigido a la obtención de resultados con el fin de mejorar la misma. Pero este objetivo debe ir más allá de lo superficial para poder contribuir a las costumbres actuales que dominan a la cultura. Uno de los aspectos es la existencia de un sistema de cultura comercial que tiende a la asimilación del arte basado en la exigencia propia al sistema de asimilación de la nueva cultura popular. Nadie se puede sustraer por riesgo de ser llamado intelectual, lo que puede repercutir en el alcance de amplias audiencias. La desgracia de la moderna cultura de masas parece ser su adhesión a la casi inmutable ideología de la primera sociedad burguesa, mientras la vida de sus consumidores está completamente fuera de tal ideología. Ésta es probablemente la razón de la divergencia entre el mensaje manifiesto y el mensaje escondido del arte popular moderno (Adorno, 1967: 477).
La reflexión sobre la televisión no se puede lograr por medio de estudios parciales y carentes de estudios globales sobre el papel que representa dentro de la industria cultural y sobre el rol que representa como canal para otras formas de arte, representando un papel ideológico en cuanto a sistemas de representación de toda realidad.
En la sociedad la tendencia económica va por una clase de hombre inmodificable a los que ella pretende adaptarse. No intenta superar las formas de conciencia ni superar el status
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quo sino reforzarlo o restaurarlo allí donde se ve amenazado (Marcuse, 1969). La industria cultural por lo general insiste en la renovación del conformismo como un modo de socializar.
La naturaleza estética de la televisión es una forma de producir ideología. Un ejemplo de ello es la imagen televisiva con la miniaturización que hace difícil la identificación con un personaje en común al que muchas veces llamamos héroe y que el espectador realiza un acto de sublimación estética para disfrutar con sus personajes, lo que lleva a que la miniaturización de los objetos permita la creación de sensaciones, infundiendo de esta manera, en la audiencia o el espectador un sentimiento de propiedad.
Las observaciones respecto de las imágenes televisivas están ligadas profundamente a la situación espacial en que son consumidas. En este punto, Adorno (1967) encuentra una tendencia común a toda la industria de la cultura: la disminución de la distancia que existe entre el producto y el observador; lo que hace parte de la función misma de la televisión puesto que la publicidad obliga a tratar al medio como si fuera una mercadería. La mayoría de los programas, por no sumir a todos en su mayoría, son tema de comercio, son productos y un producto debe ser estandarizado, centralizado; condenado para el consumidor y este a su vez debe aceptarlo.
La falta de distancia, el juego de la hermandad y solidaridad, han servido, sin duda, solamente para poder llevar a la televisión a la popularidad y los límites que existían entre realidad e imagen se borraron de toda conciencia. Los responsables de todo esto es el cómo, no el que: la cercanía, causa del efecto socializante de un grupo de personas en común que se reúne frente al televisor con el fin de disfrutar un momento ameno, en el que nadie tiene nada que decir ya que de igual manera se encuentran en un círculo de sordos. La situación misma es la que nos vuelve vulnerables, aunque el contenido que se transmite por medio de imágenes no debería ser más absudo que el que por lo general se da a los usuarios compulsivos.
Otro factor que tiene importancia es la perspectiva del espectador que se encuentra sometido a la industria cultural. Las imágenes son similares a la escritura, el ojo lee las imágenes en pantalla y cada escena es como dar la vuelta a una página. Tampoco se puede confiar las audiencias televisivas como una fuente de fiar ya que la industria cultural elimina toda individualidad y toda idea de resistencia. Sin embargo, existen algunos indicadores que definen el enfoque correcto de la televisión desde un punto de vista positivo y constructivo para el estudio.
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De esta manera nace el tema de los géneros y los estereotipos, por ejemplo la mayoría de personas en el mundo conocen la división de contenidos en la televisión (comedia, western, policiales, tragedias entre otros), géneros que se han desarrollado en un estilo de fórmulas que han establecido un modo de actuar en los espectadores antes que estos se puedan preguntar sobre cualquier tema frente a contenido específicos.
Los estereotipos, de un modo mucho más intenso, permiten la producción de una cantidad excesiva de imágenes reduciendo, de esa manera, los protagonistas de la información. Lo que permite dar credibilidad a distintos contenidos raciales o fórmulas individualistas para triunfar en la vida.