CHAPTER THREE
3.4 Data collection
sentarse a la mesa de los pecadores. Al Señor le gusta
llevar el camino de todos los hombres y cargar su espalda con todas las cargas de todos los pobres.
Al Señor le gusta
dar vista a los ciegos que no quieren ver. Al Señor le gusta
sentarse cansado al borde del pozo.
Cantar nuestro canto
y escuchar la brisa y escuchar tu voz. Al Señor le gusta
abrirnos la puerta de su corazón. Al Señor le gusta
mostrar el camino que nos lleva a Dios. Al Señor le gusta ser tu invitado entrar en tu casa con su bendición. Al Señor le gusta lo que te conviene cuando lo que buscas son cosas de Dios. Al Señor le gusta
que los niños rían y salten al sol, que tengan la vida
con sabor a pan, con sabor a amor. Al Señor le gusta
que los niños vengan a su alrededor. Al Señor le gusta
que siempre haya un niño en nuestro interior.
Al Señor le gusta
estar a tu lado, oír tu oración. Al Señor le gusta
mirarte a los ojos, ver tu corazón; cerrar la puerta,
hablarte en silencio palabras de hoy. Al Señor le gusta ser tu íntimo amigo, ser tu buen Pastor.
Como peregrino
al paso paciente de toda la gente. Al Señor le gusta
compartirlo todo, la vida entregar. Al Señor le gusta
darnos sus secretos, repartir su pan. Comulgar su cuerpo
y sangre limpia en bebida dar. 252. VIVE DIOS
Cuando sientes que se queman tus entrañas por amor
y te entregas al llamado sin temor. Cuando están en armonía
voluntad y corazón
Vive Dios, por siempre vive Dios, en tu vida y en tu historia vive Dios. vive Dios, por siempre vive Dios, por tu muerte
y por tu gloria vive Dios. Cuando estás en la penumbra aguardando lo peor
y desprecias la existencia y su valor. Si no encuentras un sentido,
anda y busca en tu interior y verás que aún
en tu cuerpo vive Dios. En la pena, en la alegría, en el llanto y la canción,
en lo malo y en lo bueno del dolor. En la duda o la confianza,
con la lluvia o con el sol,
en el centro de tu cuerpo vive Dios. 253. VEN, MI BIEN AMADA
En la noche busqué el amor de mi alma; en mi árido jardín el hizo su morada; con perlas del rocío cubrió el mi cabeza; mi alma está bella mi bien amado llega.
Ven, amada mía, ven a mi jardín; el invierno ya pasó
y las viñas en flor
exhalan su frescor, ven a mi jardín. Habla mi bien amado,
atisba en la ventana; el fruto está maduro, mi alma está presta; espero su llamado pidiéndome abrir. Arrulla la paloma, mi bien amado llega. 254. VIVO SIN VIVIR EN MÍ Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero, vivo sin vivir en mí.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor; porque vivo en el Señor, que me quiso para sí. Cuando el corazón le di puso en Él este letrero: que muero porque muero. En esta divina prisión del amor en que yo vivo ha hecho a Dios mi cautivo, y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay, qué larga es esta vida! ¡qué duros estos destierros! Esta cárcel y estos hierros, en que el alma está metida. sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero, que muero porque no muero. Vida ¿qué puedo yo darle a mi Dios, que vive en mí si no es perderte a ti, para mejor gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle, pues a Él solo es al que quiero, que muero porque no muero. 255. SALMO DE LA CREACIÓN Por tu océano azul
y las aguas del mar, por todo continente, y los ríos que van, por el fuego que dice como arbusto ardiente,
por el ala del viento quiero gritar... Mi Dios, Tú eres grande y hermoso, Dios viviente e inmenso,
Tú eres el Dios de Amor.
Mi Dios, Tú eres grande y hermoso, Dios viviente e inmenso,
Dios presente en toda creación. Y por los animales
de la tierra y el agua, por el canto del ave y el cantar de la vida; por el hombre
que hiciste semejante a ti
Por la mano tendida que te invita a la danza, por el beso que brota al surgir la esperanza; la mirada de amor
que la ventana y reanima,
por el vino y el pan quiero gritar... 256. TÚ ERES EL AGUA VIVA Manifiesta tu Santidad en mi,
tómame de entre lo que me dispersé recógeme de donde me perdí
y llévame de nuevo al corazón. /Tú eres el agua viva,
tú eres el agua pura, Inúndame, inúndame
y todo se transformará en mi/ Mi tierra se abrirá a tu lluvia, mis rocas ya no harán daño a nadie,
mis montes se harán camino para todos. Mi pasto abundante medicina será,
para todo el que coma de mí,
Yo seré la tierra que mana leche y miel. Me darás unas entrañas nuevas,
mis rocas ya no harán daño a nadie, sólo acariciarán.
Infúndeme tu Espíritu Señor y haz que se encariñe conmigo, que quiera hacer morada en mi y así tenga sabor a Ti,
entonces habitaré en la tierra que es mía, y yo seré tu Pueblo y tú serás mi Dios 257. QUIEN ES ESE?
¿Quién es ese que camina en las aguas? ¿Quién es ese que a los sordos hace oír? ¿Quién es ese que a los muertos resucita? ¿Quién es ese que su nombre quiero oír? ¿Quién es ese que los mares obedecen? ¿Quién es ese que a los mudos hace hablar? ¿Quién es ese que da paz al alma herida Y el pecado sabe siempre perdonar? Ese es Jesús
Dios y hombre verdadero, es Jesús Es el hombre que nos guía con su luz El amigo verdadero es Jesús.
¿Quién es ese que murió en un madero? ¿Quién es ese que la vida recobró? ¿Quién es ese que nos da la Eucaristía Y a los hombres en la Iglesia consagró? ¿Quién es ese que a nosotros ha llegado? ¿Quién es ese Salvador y Redentor? ¿Quién es ese que su Espíritu nos deja Y transforma nuestra vida con su amor? 258. ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR
Señor, no soy nada. Por qué me has llamado?
Has pasado por mi puerta y bien sabes Que soy pobre y soy débil.
Por qué te has fijado en mí?
Me has seducido, Señor, con tu mirada, Me has hablado al corazón y me has querido.
Es imposible conocerte y no amarte; Es imposible amarte y no seguirte. Me has seducido, Señor.
Señor, me atrae tu nombre; No son solo palabras, que te digo Que el día que no veo tu luz Tú te encuentras en mi silencio Me quieres como a tu amigo. Señor, quiero seguirte
Darte todo lo que me pides
Pero hay veces que me cuesta darlo todo Tú ya sabes, tuyo soy.
Anda siempre a mi lado.
259. CANCIÓN DE EUCARISTÍA