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Chapter 4. Methodology

4.4. Methodology Part 2 Interpretive Case Study Research

4.4.3. Data Collection

El proceso de ocupación humana del área de influencia de la zona en estudio, data desde la época del caucho (1870-1915), donde todo el sector de la carretera Iquitos-Nauta y los ríos Itaya y Nanay se convirtieron en zonas de extracción cauchera, en esa época nace la idea de la construcción de una carretera que uniría Nauta con la ciudad de Iquitos (López, 1991). Pero es a partir de los años 80, que la construcción de la carretera se hace una realidad, sin estudios de prefactibilidad; se crearon las asociaciones agrarias y las parcelaciones de El Paujíl con 194 parcelaciones y una población de , Nuevo Horizonte con 77 parcelaciones y una población de y Ex Petroleros con 90 parcelaciones y en pocos años creció el número de adjudicatarios particulares al mismo tiempo que avanzaban las trochas de penetración y se distribuían en forma misteriosa las parcelas trayendo como consecuencia un acelerado proceso de deforestación sobre suelos que no tenían aptitud para actividades agrícolas (Gómez y Tamariz, 1998 e IIAP 2002). Luego se realizó la gestión de los certificados de posesión y posteriormente el otorgamiento de préstamos del Banco Agrario, quien . En varias de estas parcelaciones, antes de terminar la década del 80, ya había parceleros que estaban abandonando sus tierras, por la baja fertilidad y la consecuente baja rentabilidad de los diversos cultivos.

La población actual en el área de estudio, está alrededor de 3300 habitantes, distribuidos en 03 caseríos. La generalidad de la población es mestiza, pero de origen amazónico. Según IIAP 2002, la población inmigrante, procede en su mayoría de otras zonas de la Región Loreto (76,3%) y la población inmigrante de la costa y de la sierra representa menos del 2% de la población. El 50% de la población tiene menos de 15 años y el 60% no ha completado los 20 años; el índice de masculinidad (que expresa el número de hombres por cada 100 mujeres) es de 111. El

estudio CTARL-IIAP (1996), reporta un índice de masculinidad de 117, en 22 asentamientos rurales en la zona de la carretera Iquitos Nauta, evidentemente mucho mayor que los promedios regional (Loreto) y provincial (Maynas) pero menos que los reportes de Gradillas (1993) que determinó un índice de masculinidad de (144, 3%), con datos para 7 asentamientos rurales, entre ellos El Paujíl I Etapa, El Paujíl II Etapa, Nuevo Horizonte y Ex Petroleros.

Los dos grandes espacios que se distinguen en el área de estudio, bosque primario y áreas intervenidas, es el resultado del proceso de uso y ocupación de las tierras con la finalidad de desarrollar diversas actividades económicas. Los bosques primarios, están caracterizados por su poca intervención e integradas por bosques de terrazas medias y altas con diferentes tipos de drenaje y disección, y varillales, que son utilizados para la extracción de productos maderables, no maderables, caza y recolección de frutos silvestres; y, bosques intervenidos, conformada por bosques secundarios, purmas y áreas agropecuarias. Es importante, mencionar que las áreas agropecuarias están representadas por el 9,83% del área en estudio (1268,19 ha) y la actividad más importante es la agricultura y se caracteriza por ser de pequeña escala, a pesar que en El Paujíl, Nuevo Horizonte y Ex – Petroleros, el tamaño de la parcela fluctúa entre las 30 y 40 hectáreas, la extensión cultivada en promedio por año es de 5,6 hectáreas por familia; la agricultura también se caracteriza por ser muy poco productiva debido a la calidad de los suelos, a la topografía y a la inadecuada tecnología aplicada (IIAP, 2002).

4.2. ASPECTOS ECOLÓGICOS

El término vegetación comprende la “cobertura verde” de la tierra, en sentido amplio, ya sea de origen natural o plantado, sean bosques, selvas, pastizales, jardines, plantas ornamentales urbanas, matorrales, cultivos, entre otros (Etter, 1990), mientras que flora es el conjunto de especies de plantas de un territorio, es decir, todas las plantas que habitan un área determinada (Encarnación et al., 2002). Por otro lado, la

formación vegetal se define como una cohabitación botánica individualizada por la forma biológica que en ella domina, igual a la sinecia o fitocenosis desde el punto de vista biotípico (Font Quer, 2000). El aspecto espacial de las comunidades del bosque tropical se repite como un patrón con pequeñas “formaciones tipo”, con un gran número de especies codominantes o “bosque mixto”, pero algunas veces una o dos codominantes (Tejada, 1986). Por otro lado la comunidad es un conjunto de poblaciones de especies distintas que ocurren juntas en el tiempo y el espacio (Louman et al., 2001)

El bosque amazónico es muy diverso en todas las formas de vida, en lo referente a plantas se refleja en el número de especies y la forma de crecimiento, y su relación con la fauna y los factores abióticos genera alta diversidad (Duffield, 1991). El área de estudio, donde se realizó la investigación no es ajena a ello, porque se registraron 37 familias, con 128 géneros y 256 especies (Cuadro Nº 01); estos resultados son similares a los reportado por IIAP (2002), un total de 50 familias, 186 géneros y 299 especies, así como en cuanto se refiere a las familias con mayor número de géneros.

4.2.1. Composición florística

La vegetación puede ser evaluada desde la perspectiva fisonómica y estructural, la fisonomía se refiere a la apariencia general de la vegetación alcanzada por su estatura, textura, color, entre otros, de sus conformantes (Font Quer, 2000), mientras que la estructura requiere el conocimiento de sus especies a nivel de nombre científico, ya que se basa en el grado de ocurrencia mutua de una especie con otra y la relación entre especies, de esta manera el conocimiento de la estructura de la comunidad lleva a sus posibles asociaciones ( Pires - O'Brien & O'Brien, 1995).

El concepto de diversidad hace referencia a la variabilidad de especies que se presentan en una dimensión espacio-temporal definido, resultante de conjuntos de interacción entre especies que se integran en

un proceso de selección, adaptación mutua y evolución, dentro de un marco de variaciones medioambientales locales. Por otro lado Odum (1993), señala que la diversidad es una medida de la complejidad de un sistema, siendo la expresión de las propiedades dinámicas del mismo ya que representa la cantidad y calidad de interacciones entre las especies así como el flujo de energía a través del ecosistema. La complejidad para la caracterización de las formaciones o comunidades vegetales en la parte del llano amazónico, requiere de mayores exploraciones y muestreos botánicos sistematizados y georeferenciados (Encarnación, 2002).

La diversidad de un bosque depende de la cantidad de especies que lo constituyan, cuanto mayor sea el número de especies mayor será la diversidad. Un total de 256 especies (Cuadro Nº 01) en un área reducido (12 900,72 ha), donde las 15 familias con mayor número de géneros y especies representan el 76,37% de especies y las familias más dominantes están representados por las familias Fabaceae, Moraceae, Myristicaceae, Sapotaceae, Annonaceae, Arecaceae, entre otras (Cuadro Nº 01); a nivel de tipos de vegetación también siguen el mismo patrón (Cuadro 15 del Anexo). Según Gentry & Ortiz (1993), en la región amazónica las familias con mayor diversidad de géneros y especies corresponden a Fabaceae, Euphorbiaceae y Rubiaceae. Otras familias ricas en especie se incluyen a las Annonaceae, Lauraceae, Melastomataceae y Moraceae. También se encuentran entre las familias más grandes en la Amazonía, Arecaceae, Orchidaceae y Acanthaceae (Foster, 1990).

En un agrupamiento particular de una comunidad, a las pocas especies comunes se les llama especies dominantes o dominantes ecológicos. Aún cuando los dominantes ecológicos representan la mayor parte del contingente actual y del metabolismo de la comunidad, esto no significa que las especies raras no tengan importancia puesto que en el

conjunto tienen un impacto apreciable y determinan la diversidad que puede tener la comunidad considerada como un todo (Odum, 1993).

Según los reportes del inventario, la familia Fabaceae fue la que presentó mayor cantidad de especies con un total de 16 géneros con el predominio de Inga, Macrolobium, Parkia y Tachigali (Cuadro 16 Anexo) y 36 especies, seguido de la la familia Moraceae con 7 géneros - Perebea, Ficus y Brosimum- (Cuadro 16 Anexo) y 18 especies, Myristicaceae con 5 géneros 19 especies, Annonaceae con 5 géneros y 15 especies, Sapotaceae con 3 géneros y 14 especies, entre otras (Cuadro 01 y Cuadro 15 del Anexo).

4.2.1. Unidades de vegetación

En una imagen de satélite, la vegetación siempre es usada como indicadora en los intentos de comprensión de la subdivisión de los paisajes de la región amazónica del Perú, basados en los criterios florísticos, climatológicos y ecológicos; en tal sentido desde hace mucho tiempo en nuestro país ya se emplean sistemas de clasificación de la vegetación en la parte amazónica como las de Pulgar Vidal, 1981; Malleux, 1982; Ferreyra, 1986; INRENA, 1996; Gentry, 1993; Encarnación, 1993 y Encarnación, 1985; entre otros. Existen estudios que muestran que los patrones de vegetación, distinguibles en las imágenes de percepción remota, presentan muchas veces asociaciones particulares de vegetación (Tuomisto, 1993; Tuomisto et al., 1995). Sin embargo, otros estudios argumentan que la sensibilidad satelital puede reflejar sólo diferencias ambientales como humedad y fertilidad del suelo, o fases fenológicas del bosque, sin señales de los cambios correspondientes en la composición de especies de plantas (Condit, 1996, Duivenvoorden & Lips, 1998, citados por Encarnación, 2002).

Teniendo en cuenta lo antes mencionado, en el área de estudio se delimitaron un total de cinco unidades de vegetación (Figura 31 y 3.2),

representados por bosques naturales y áreas deforestadas; los bosques naturales con 8488,29 ha, que representa el 65,80 % del área total (Cuadro Nº 12), agrupa áreas con bosque clímax o primario que han sufrido una extracción selectiva sin necesidad de haber deforestado el bosque; están distribuidas en mayor proporción en el bosque de terraza alta moderadamente disectada con 2967,66 ha (23,00 %) y en menor proporción el bosque de varillal con 1161,88 ha (9,01 %) (Figura 3.1). A nivel de parcelaciones, El Paujíl es el que tiene mayor proporción de bosque de terraza alta moderadamente disectada con 1573,68 ha y con menor proporción Ex-Petroleros con 630,41 ha, (Cuadro Nº 03).

Las unidades de vegetación en el área de estudio son muy variadas, toda vez que en un área relativamente pequeña y se diferenció cinco unidades sin incluir las áreas deforestadas; muchas veces la diversidad se debe al detalle y a la escala de interpretación de las imágenes de satélite; pero esta diversidad también fue reportado por IIAP 2002. Según Vásquez (1997), más de 1,900 especies de plantas han sido registradas en la Zona Reservada Allpahuayo-Mishana (zona contigua al área de estudio), y casi cada año son descubiertas y descritas especies nuevas para la ciencia, especialmente en los varillales.

De acuerdo al inventario forestal realizado a partir de individuos mayores de 10 cm de DAP, el mayor número de familias, género y especies reporta el bosque de terraza media con drenaje de moderada a imperfecto con 30 familias, con 83 géneros y 114 especies y en general el menor lo reporta el bosque de terraza alta moderadamente disectada con 28 familias, con 68 géneros y 102 especies (Cuadro Nº 02). Las variaciones en los patrones de diversidad entre comunidades vegetales durante la sucesión se deben a los efectos de selección en las estrategias de vida bajo diferentes patrones de perturbación; estas perturbaciones naturales en comunidades vegetales son simultáneamente una fuente de mortalidad para algunos individuos, y de sitios de establecimiento para

otros, y determinan la variabilidad en riqueza y diversidad de especies. La diversidad disminuye luego de una perturbación severa, pero aumenta en el transcurso del tiempo (Denslow, 1980). Así mismo, la diversidad que presenta un bosque depende de la cantidad de especies que lo constituyan, así cuanto mayor sea el número de especies mayor será la diversidad. La composición florística y riqueza de especies de los bosques tropicales constituyen uno de los ecosistemas más diversos y complejos del mundo (Quirós et al., 2003).

Según los resultados del Índice de Valor de Importancia (IVI), los bosques del área de estudio están considerados como de media importancia ecológica, por que las 15 especies más importantes de cada tipo de bosque evaluado -bosque de terraza media con drenaje moderado a imperfecto, bosque de terraza alta ligeramente disectada y bosque de terraza alta moderadamente disectada- reportan un IVI de 88,80% (Cuadro Nº 04), 84,08% (Cuadro Nº 06) y 93,00% (Cuadro Nº 08), respectivamente.

El mayor reporte le corresponde al bosque de terraza alta moderadamente disectada, las especies representativas de este tipo de bosque son: Ladenbergia magnifolia “palo del fundo” (15,47%), Castilla ulei, “caucho” (13,45%), Cariniana decandra “papelillo” (7,34%), Ficus paraensis “renaco” (6,32%), Parkia velutina “pashaco” (6,32%), entre otras (Cuadro Nº 08 y Cuadro 21 del Anexo). Este índice refleja la abundancia de los árboles por especie, la frecuencia en que se presentan y el área o superficie que ocupa cada una (Lamprecht, 1990), el IVI es diferente para cada especie, ya que en el proceso de transición las especies que dominan una etapa se tornan menos abundantes y frecuentes en la etapa siguiente. Las especies representativas del bosque de terraza media con drenaje moderado a imperfecto son: Cedrelinga cateniformis “tornillo” (12,30%), Eschweilera cariacea “machimango blanco” (11,14%), Senefeldera inclinata “kerosene caspi” (6,65%),

Perebea guianensis “chimicua” (6,29%), Micrandra spruceana “shiringa masha” (5,34%), entre otras (Cuadro Nº 04 y 17 del Anexo). Las del bosque de terraza alta ligeramente disectada son: Rollinia pittieri “anonilla” (9,13%), Senefeldera inclinata “kerosene caspi” (6,52%), Sloanea durissima “cepanchina” (6,50%), Aspidosperma schultesii “quillobordon” (6,48%), Sterculia apetala “huarmi caspi” (5,97%), entre otras (Cuadro Nº 06 y Cuadro 19 del Anexo).

Las especies con mayor IVI de los bosques evaluados, son diversos, a excepción de Senefeldera inclinata “kerosene caspi” que se presentan en dos tipos de bosque (Cuadro Nº 04 y 06). El mayor IVI que representa la importancia ecológica de una especie vegetal del área de estudio, ubica a la especie Ladenbergia magnifolia “palo del fundo” (15,47%) de la familia Flacourtiaceae, que sobresale por su abundancia y por la superficie que ocupa (dominancia) le sigue Castilla ulei, “caucho” (13,45%), de la familia Moraceae (Cuadro Nº 08).

La densidad de individuos/ha (ind/ha) por tipo de bosque en el área de estudio son similares con una ligera predominancia en el bosque de terraza media con drenaje de moderado a imperfecto (d = 390,00 ind/ha) con relación a los bosques de terraza alta ligera y moderadamente disectada (d = 380,00 ind/ha) y (d = 274,29 ind/ha), respectivamente. Estos valores de densidad son bajos con respecto a los reportados por Bongers et al. (1988), quienes mencionan rangos de 417 a 737 árboles/ha en las zonas de llanura amazónica. Pero los resultados son similares a los 375 árboles/ha reportados por Burga (1994). Los resultados son mayores a los 210 árboles/ha reportados por INADE (2003) en la zona de Mazán; esto hace suponer que la abundancia de árboles en las cercanías de Iquitos no presenta mucha variación.

En lo que respecta, al área basal y al volumen es lo contrario, el bosque de terraza media con drenaje de moderado a imperfecto y el bosque de terraza alta moderadamente disectada presentan similar área

basal - 26,78 m2/ha y 27,61 m2/ha – y volumen - 245,52 m3/ha y 257,81 m3/ha-, respectivamente; pero el bosque de terraza alta ligeramente disectada presenta menor área basal - 17,92 m2/ha- y volumen – 96,73 m3/ha (Cuadro Nº 02). El resultado es menor a los reportados por INADE (2003) volúmenes que varían entre 295,38 m3/ha a 405,95 m3/ha en bosques similares. Así mismo, son menores que los reportados en inventarios forestales realizados en la zona del río Amazonas, con un volumen maderable de 315,71 m3/ha. Similar resultado reporta el IIAP (2002), con un volumen de 319,73 m3/ha. Estas variaciones y el bajo volumen por unidad de área, puede explicarse porque la composición de los bosques se ve afectada por la ocurrencia de disturbios principalmente antropogénicos en diferentes niveles, esto confirma la destrucción de los bosques en el área de estudio y su empobrecimiento.

Los bosques del área de estudio presentan un volumen que varía de 96,73 m3/ha a 257,81 m3/ha (Cuadro Nº 02), de acuerdo a ello, están considerados como potencial forestal de muy bajo a medio. Las 10 especies con mayor volumen de cada tipo de bosque evaluado -bosque de terraza media con drenaje moderado a imperfecto, bosque de terraza alta ligeramente disectada y bosque de terraza alta moderadamente disectada- reportan un 115,30 m3/ha (Cuadro Nº 05), 44,65 m3/ha (Cuadro Nº 07) y 157,66 m3/ha (Cuadro Nº 09), respectivamente.

El mayor reporte le corresponde al bosque de terraza alta moderadamente disectada con un 61,15% del volumen total, las especies representativas de este tipo de bosque son: Castilla ulei “caucho” (54,29 m3/ha), Cariniana decandra “papelillo” (19,48 m3/ha), Ladenbergia magnifolia “palo del fundo” (19,28 m3/ha), Sloanea spathulata “achiotillo” (12,61 m3/ha) y Parkia velutina “pashaco” (12,37 m3/ha). (Cuadro Nº 09 y Cuadro 22 del Anexo). Según el INRENA (1996), este tipo de bosque tiene un vigor de vegetación de bueno a muy bueno; es ideal para el aprovechamiento forestal, debido a sus condiciones edáficas y a su alto volumen maderable por unidad de área. Pero los resultados confirman lo

contrario, por el volumen que reporta es considerado de potencial medio; el IIAP (2002), también reporta volúmenes mucho mayores en este tipo de bosque (319,73 m3/ha). Las 10 especies más importantes del bosque de terraza media con drenaje moderado a imperfecto presentan 60,00 ind/ha, 10,34 m2/ha y 115,30 m3/ha (Cuadro Nº 05) que representan el 46,96% del volumen total; las especies representativas son: Cedrelinga cateniformis “tornillo” (33,13 m3/ha), Anaueria brasiliensis “añuje moena” (13,04 m3/ha ),

Eschweilera cariacea “machimango blanco” (12,30 m3/ha), Parinari parilis “parinari” (10,80 m3/ha) y Couratari guianensis “cachimbo caspi” (10,07 m3/ha). (Cuadro Nº 05 y Cuadro 18 del Anexo).

La vegetación de los varillales se diferencia claramente en estructura y composición de especies de otras formaciones vegetales tropicales, incluyendo de los bosques circundantes, y está caracterizada por una esclerofilia pronunciada, fisionomía distintiva, baja diversidad de especies, con tendencia a dominación por unas pocas especies, y alto endemismo (Janzen, 1974; Anderson, 1981; Medina et al., 1990; Jordan, 1985 y Richards, 1996). Otras características comunes a los varillales amazónicos son la alta densidad de árboles y la escasez de árboles emergentes, de grandes lianas y plantas herbáceas, así como la ausencia de contrafuertes en los troncos (Anderson, 1981 y Richards, 1996).

La estructura vegetal está compuesta por árboles muy delgados (varillas) y relativamente bajos, con poco follaje y sotobosque ralo, con especies endémicas, entre las que destacan “romerillo de varillal” (Podocarpus oleifolius), “pashaco de varillal” (Dimorphandra loretensis), “boa caspi” (Dicymbe sp) y “punga de varillal” (Pachira brevipes), de acuerdo al inventario forestal realizado por el IIAP, 2002; sobresalen por su abundancia, volumen y dominancia las especies “aceite caspi negro” (Caraipa utile) y “aceite caspi blanco” (C. tereticaulis).

El potencial del área de estudio, desde el punto de vista maderero es muy bajo, debido a la presencia en mayor porcentaje de especias sin valor comercial, así como, desde el punto de vista ecológico por el uso de la tierra sin tener en cuanta su aptitud natural. Políticas de manejo como

la reforestación, enriquecimiento de bosques, implementación de cultivos agroforestales con especies nativas o exóticas económicamente aprovechables, favoreciendo el aprovechamiento continuo y protección de bosques de varillal, permitirán recuperar estos bosques, toda vez, que el conocimiento del estado actual de estas áreas es base para desarrollar una propuesta técnica que involucre a los actores sociales con la finalidad de incrementar la producción y elevar el nivel de vida de la población involucrada.

4.2.2. Unidades de suelos

De las cuatro unidades de suelos del área de estudio (Figura 3.3 y 3.4), uno pertenece a la categoría de asociaciones y tres a consociaciones (Cuadro Nº 10); en mayor proporción se registran la Consociación Otorongo con 6652,43 ha (51,57%) seguido por la consociación Moralillo con 4747,14 ha (36,80 %) y en menor proporción la consociación Vallecito con 129,86 ha (1,01 %) (Cuadro Nº 10 y Figura 3.3). A nivel de parcelaciones, El Paujíl es el que cuenta con mayor proporción de la consociación Otorongo con 3160,08 ha y con menor proporción con 1614,26, Ex - Petroleros (Cuadro Nº 10). La consociación Otorongo, es la que registra la mayor proporción de deforestación con 2205,54 ha (17,10 %) seguido por la consociación Moralillo con 1995,56 ha (15,47 %) y en menor proporción la asociación Arena Blanca-Varillal y consociación Vallecito con 107,56 ha (0,83%) y 1,5 ha (0.01%), respectivamente (Cuadro Nº 10).

La fertilidad natural de los suelos del área de estudio, por las características físicas y químicas que presentan está considerada como de fertilidad natural baja. La mayor proporción de suelos que tienen aptitud potencial es para producción forestales (F) (ONERN, 1991) y protección, en su fase de pendiente plana a ligeramente inclinada (0 a 4%) y Protección (X) en áreas de pendiente moderada a fuertemente inclinada (4 – 15 %), ambas con limitaciones por suelo (textura y fertilidad natural). Las áreas donde se encuentra la serie de suelos Arena Blanca –

Varillal, son en mayor proporción para protección. Debido a limitaciones de suelos, (ONERN, 1991), recomendó el cultivo de especies tolerantes a la acidez como la piña, anona, marañón, achiote, entre otros, junto con algunas pautas de manejo (fertilización balanceada) y adicionalmente, en aquellas con limitaciones de erosión, mantener permanentemente cubierta la superficie del suelo con cobertura vegetal.

La áreas de influencia de la carretera Iquitos-Nauta, fueron deforestadas, no obstante de tener información técnica suficiente como los señalados por Dourojeanni (1991) y ONERN (1975), quienes indicaban que las tierras con fines agropecuarios en el área de influencia de la carretera ya se encontraban ocupados (en las zonas aluviales principalmente) y que lo que quedaba eran suelos forestales no aptos para uso agrícola, la colonización prosiguió (y prosigue) al margen de estos criterios técnicos.