Chapter 4 Research Design and Methods
4.4 Addressing the Qualitative Objectives
4.4.3 Data Collection Methods
Una vez contemplado el panorama de la Iglesia y sus misiones en su relación con los poderes coloniales a lo largo del siglo XIX y principios del XX, conviene focalizar la atención en las misiones católicas dirigidas hacia el mundo arabo-islámico. Este ámbito comparte toda una serie de rasgos culturales que hicieron que los misioneros mantuviesen unas actitudes determinadas, tratándose además de un área que despertaba fuertes intereses geoestratégicos entre las diferentes potencias coloniales, por encontrarse en ellas muchos de los puntos vitales para la comunicación marítima. Nos encontramos por tanto con una zona muy penetrada por las influencias europeas. El mundo arabo-islámico presentaba una larga historia de contactos con el Occidente cristiano, en donde se fue pasando de una situación de rivalidad-intercambio,
195
ENCREVÉ. André. GADILLE. Jacques. MAYEUR. Jean-Marie. « La France » (pp. 501-544). En MAYEUR. J.M. PIETRI. L. VAUCHEZ. A. VENARD. M (Dir.). Histoire du Christianisme. Tome XI. Libéralisme, industrialisation, expansion européenne. 1830-1914…pág. 527
196
MANCERON. Gilles. « L’étrange application de la loi de 1905 dans les colonies ». (pp. 101-107). En BORNE. Dominique. FALAIZE. Benoit. Religions et colonisations…pág. 107.
197
TRIMBUR. Dominique. « Exil et retour : l’impact de la législation française sur la présence tricolore en Palestine. 1901-1925 ». (pp. 359-385). En CABANEL. Patrick. DURAND. Jean-Dominique. Le Grand Exil des congrégations religieuses françaises. 1901-1914…
198
72 a una situación de progresiva dominación por parte de las potencias europeas a los diferentes estados arabo-musulmanes de la época.
Se trata de un mundo plural, en el que aparecen distintos grupos que podrían diferenciarse en función de su religión o su componente étnico199. Hay que hacer, sin embargo, una primera diferenciación en función de criterios geográficos y culturales dentro del mismo bloque, tratándose, por un lado, las misiones destinadas a lo que es propiamente el oriente árabe, el Mashreq, y por otra, las dirigidas hacia el occidente árabe, el Maghreb. Ambos ámbitos comparten nexos comunes. El predominio de la religión islámica es el de mayor importancia. Ésto condicionó el papel de los misioneros por tierras de dominio islámico, imposibilitando llevar a cabo actividades proselitistas entre la población musulmana. La raíz de la prohibición la encontramos en la propia jurisprudencia islámica (fiqh), en la que queda taxativamente prohibida la apostasía del Islam, conllevando dicha acción la toma de medidas punibles que pueden llevar a la condena a muerte del apóstata. Para evitar que se pueda caer en ella, se prohíbe a los miembros de otras religiones hacer proselitismo entre los musulmanes, no así entre otras minorías religiosas que en el territorio habitan como pueden ser los judíos o las diferentes confesiones cristianas. Por tanto, la existencia de esta imposibilidad generaba y genera aún hoy en muchos países limitaciones, en lo que a la actuación misional se refiere. El Islam fue considerado por los misioneros como el obstáculo fundamental para la acción evangelizadora allá donde imperase. A pesar de todo, fueron varias las ocasiones en que las distintas congregaciones religiosas trataron de llevar a cabo campañas de proselitismo entre musulmanes. Éstas, en principio, se limitaron a grupos concretos, especialmente aquellos situados en los márgenes espirituales y geopolíticos del Islam200. Estos grupos eran considerados poblaciones musulmanas con unas concepciones religiosas y culturales de fuerte carga sincrética201. En torno a estas comunidades fue, en dónde se alimentaron las esperanzas de una posible conversión de los musulmanes al
199
Dentro de este bloque arabo-islámico comprendemos a los turcos, kurdos y grupos bereberes del norte de África, que, aunque sin ser árabes, es imposible hacer un tratamiento de los mismos sin contar con el elemento árabe, como en el caso de los bereberes y los kurdos. Enn el caso de los turcos hasta después de la Primera Guerra Mundial detentaban la autoridad en gran parte de los territorios árabes, de ahí la imposibilidad de llevar a cabo un tratamiento completamente separado. Para saber más, consultar la obra de LEWIS. Bernard. Las identidades múltiples de Oriente Medio. Siglo XXI editores. 2000. Madrid.
200
HEYBERGER. Bernard. MADINIER. Remy. L'Islam des marges. Mission chrétienne et espaces périphériques du monde musulman. XVI-XX siècle. Paris. Éditions Karthala. 2011. pág. 8.
201
73 cristianismo. La existencia de minorías religiosas no islámicas es, aún hoy, otra de las características en común, mantenidas a lo largo del tiempo gracias a la existencia de la Dhimma202. Se trataba, en definitiva, del “pacto” que establecen los gobernantes musulmanes con estas minorías religiosas no islámicas, en concreto con los pueblos del libro203 (Ahl al Kitab). En torno a estos grupos fue hacia donde estuvo dirigida y permitida en un principio la acción misional.
Sin embargo, a pesar de dichas semejanzas, se debe hacer hincapié en aquellos factores que diferencian sustancialmente a ambas zonas geográficas, ya que ayudan a explicar las limitaciones que tendrán las congregaciones religiosas en unas u otras poblaciones.
El Mashreq, el oriente árabe, se compone de los territorios del Shams, la Siria histórica, en donde estaría inmersa Tierra Santa, así como la Península Arábiga (khilich), y Egipto. En muchas ocasiones se ha considerado a Egipto, Mishr, un bloque geográfico- cultural separado. En el siglo XIX la mayoría de éstos territorios se encontraban bajo el dominio del Imperio Otomano. Desde el siglo XIV los sucesivos sultanes llevaron a cabo una política expansionista, incorporando la mayoría de los países árabes, exceptuando el alejado reino de Marruecos, en el Maghreb. Sin embargo desde finales del siglo XVII y durante el siglo XVIII las provincias norteafricanas fueron recuperando su autonomía, hasta el punto de mantener políticas independientes204, relegándose el poder del sultán al nombramiento de los beys y deyes gobernantes.
En Egipto, tras la conquista napoleónica (1897) que diezmó la casta militar que mantenía el poder local, los mamelucos205, se hizo con el poder de la provincia el soldado de
202
Para profundizar sobre los dhimmies consultar la obras de YE’OR. Bat. The Dhimmi. Jews and Christian under Islam. New Jersey. Fairleigh Dickinson University Press. 1985. LEWIS. Bernard. Juifs en terre
d’Islam. Paris. Flammarion. 1998. DURÁN VELASCO. José Francisco. El Islam frente a las otras
religiones. Córdoba. Almuzara. 2012.
203
Que en principio incluía a los judíos, los cristianos y los sabeos. Sin embargo las realidades políticas de la expansión harán que progresivamente entren a formar parte del “pacto” otros grupos religiosos como sucedió con el caso de los mazdeístas iraníes.
204
Para profundizar, consultar la obra de Abdalláh Laroui Historia del Magreb; desde los orígenes hasta el despertar. Un ensayo interpretativo. Madrid. Mapfre. 1994, o bien la de Charles-André Julien Histoire de l’Afrique du Nord. Tunisie, Algérie, Maroc. De la conquête arabe à 1830. Paris. Payot.1994.
205
De la palabra mamlouk que significa literalmente “esclavo”. Tras el fin de los ayyubíes de Egipto en el
año 1250, la casta militar de los mamelucos se hicieron con el poder, reteniéndolo hasta el año 1517 en que las tropas otomanas al mando del sultán Selim I el Cruel (1512-1520). Sin embargo, y a pesar de todo los mamelucos conservaron su poder como casta política gobernando la provincia.
74 origen albanés, Mehmet Alí (1805-1848), quien acabó definitivamente con los mamelucos, y llevó a cabo toda una serie de reformas políticas y administrativas de la provincia, buscando la modernización de la economía, creando una potente armada y ejército, adiestrado por instructores franceses. Gracias a ello consiguió, no solo que el sultán le nombrase virrey de Egipto, sino llevar a cabo una campaña contra el gobierno de la Sublime Puerta, conquistando con su hijo, el enérgico Ibrahim Pachá, gran parte de la costa sirio-palestina, llegando a derrotar a las tropas turcas en Konya en 1832, y posteriormente en el año 1839 en Nisibis. Sin embargo, el peligro que suponía el ascenso del poder egipcio para la estabilidad del mediterráneo oriental, hizo que los británicos, con el apoyo del zar de Rusia y el káiser austríaco emprendiese una campaña de reconquista de los territorios perdidos, frente a una Francia que había optado por apoyar al enérgico virrey egipcio. Finalmente, Mehmet Ali, tuvo que renunciar a todas sus conquistas, aunque pudo afianzar su dinastía en el trono de Egipto que se mantuvo hasta el año 1952206. El actuación egipcia transformó profundamente el Oriente Medio tal y como había venido siendo desde la conquista turca de 1517.
A mediados del siglo XIX el Imperio Otomano retenía aún en el oriente los territorios de la Siria histórica, Iraq y la Península Arábiga, sobretodo la zona del Hiyaz207. En torno a la zona Sirio-Palestina, se concentraron los intereses de las potencias europeas208, especialmente tras la citada confrontación entre el virrey egipcio y el sultán otomano. A partir de entonces, conflictos que antes se reducían al ámbito local, comenzaron a cobrar una dimensión internacional. Se trataba de un territorio que se caracterizaba por su diversidad confesional y étnica, encontrándonos con numerosas comunidades de judíos así como de samaritanos209 en
206
Para profundizar, consultar la obra de LÓPEZ GARCIA. Bernabé. El Mundo Arabo-Islámico contemporáneo. Una historia política. Madrid. Editorial Síntesis. 2000, o la obra de Eugène Rogan. Los árabes. Del Imperio Otomano a la actualidad. Barcelona. Editorial Crítica. 2009.
207
Por otra parte a lo largo del siglo XIX pudo conservar en mayor o menor medida las provincias europeas, la llamada Rumelia, hasta que finalmente por el embate de los nacionalismos balcánicos tuvo que ir concediendo diferentes grados de autonomías a los distintos territorios. Tan solo Grecia había conseguido independizarse del poder turco, y gracias a la mediación de las potencias europeas como Francia, Gran Bretaña y Rusia.
208
Por supuesto los intereses de los europeos también se centraron en otras zonas vitales de sus rutas hacia el extremo oriente, como pudo ser el golfo de Adén, que pasaría a convertirse en un protectorado británico, así como distintos enclaves del Golfo Pérsico.
209
Comunidad de religión yahvista, quien desde el siglo VII a. C. aparecen como grupo propiamente diferenciado de lo que será posteriormente el judaísmo.
75 torno a la ciudad palestina de Nablús, mandeos210 en el golfo pérsico, diferentes ramas del islam chiíta211212, como los ismaelíes213, drusos214, yazidis215, y alawies o nusayries216 así como un gran abanico de confesiones cristianas217218 como la greco-ortodoxa, la sirio- ortodoxa219, la Iglesia maronita220, la iglesia armenia221, la asiria222 (refugiados en las montañas
210
Grupo gnóstico, también llamado erróneamente los cristianos de Juan Bautista.
211
Del término Shi'a 'Ali, literalmente “los seguidores de 'Ali”, yerno del Profeta Muhammad. Tras la muerte
del tercer califa rashidun (bien guiado u ortodoxo) Utman Ibn Affan, se produjo un conflicto por la sucesión del califato. Si bien, 'Ali consiguió convertirse en califa (656-661) finalmente el califato pasó a manos de la familia Ibn Umayya quienes transformarían el califato en un cargo hereditario dinástico. Los partidarios de que la sucesión de la familia de Ali debían ser los sucesivos califas u Imames, como se les comenzó a llamar fueron el origen de las comunidades chiitas.
212
Para profundizar consultar la obra de KHURI. Fuad I. Imames y emires. Ortodoxia y disidencia en la sociedad árabe. Barcelona. Bellaterra. 2000.
213
También llamados chiíes septimanos, debido a que consideraban legítimo sucesor al Imamato al hijo mayor, Ismael (719-765), del sexto Imam Ya'afar as-Sadik (702-765)en vez del designado sucesor Musa al Kazim (745-799).
214
Rama del chiismo septimano de tipo gnóstico, nacida tras la muerte del califa fatimí Al-Hakim (996- 1021), a quien Muhammad ibn Ismail Nashtakin ad-Darazi (-1018) lo declaró una emanación divina. Sus seguidores, tras la muerte del sultán fatimí buscaron refugio en las montañas sirio-libanesas.
215
También llamados “los adoradores del diablo”, tratándose de una confesión difundida en el siglo XII por el Sheij sufí Adi ibn Musafir, asimilando diferentes elementos de las religiones precedentes, tanto de cristianismo como el zoroastrismo y diferentes grupos gnósticos. Algunos han querido ver en ella la religión “natural” de los kurdos.
216
Rama chiíta fundada por Abu Shu'ayb Muhammad ibn Nusayr, de fuertes caracteres sincréticos.
217
Para profundizar sobre el cristianismo oriental consultar la obras de VALOGNES. Jean Pierre. De. Vie et mort des chrétiens d’Orient. Paris. Fayard. 1994, HEYBERGER. Bernard. Chrétiens du monde arabe. Un
archipel en terre d’Islam. Paris. Autrement. 2003. BILLIOUD. Jean Michel. Histoire de chrétien d’Orient.
Paris. L’Harmattan. 2000. MASTERS. Bruce. Christian and Jews in the Ottoman Arab World. The Roots of the sectarianism . Cambridge. Cambridge University Press. 2004.
218
A pesar de no haberlo mencionado aquí, igualmente que en esta zona, en Egipto encontramos la mayor población cristiana del mundo árabe, estando integrados mayoritariamente en la Iglesia Copta ortodoxa, bajo cuyo seno nació el cisma anti calcedonio (llamado despectivamente por los católicos como monofisita, al considerar que solo otorgaban preeminencia a la naturaleza divina de Jesucristo. Dichos planteamientos fueron defendidos por el patriarca alejandrino Dioscoro (444-451) y el monje griego Eutiques (380-456) en el Concilio de Calcedonia del año 451, llevando a sus últimas consecuencias las palabras del anterior patriarca alejandrino, Cirilo I (370-444) en su enfrentamiento con Nestorio en el Concilio de Éfeso del año 431. En el Concilio de Calcedonia fueron condenados sus presupuestos teológicos sobre la naturaleza de Cristo, produciéndose un cisma que continua a día de hoy. Sin embargo, una parte de los coptos se unió a Roma, gracias a la acción de los misioneros católicos en el año 1442 aunque no termino de consolidarse hasta el año 1895.
219
También denominada como Jacobita, en honor al predicador del siglo VI, Jacobo Baradai, quien difundió entre los medios religiosos sirios la doctrinas anticalcedonianas.
76
de Hakkai, entre la frontera de la Turquía, Siria e Iraq actuales). A su vez encontramos las diferentes ramas católicas (uniatas) nacidas de la separación de las iglesias madre a raíz de las misiones enviadas por Roma, constituyéndose así las iglesias melkita223 (1724), la iglesia sirio-católica (1895), la iglesia armenio-católica (1742), y la iglesia caldea224 (1551).
A pesar de que la jurisprudencia islámica prohibía llevar cabo acciones proselitistas entre los musulmanes, había otra amplia capa de población que sí podía ser susceptible de evangelización o re-evangelización, como la perteneciente estas iglesias, consideradas por Roma como cismáticas. Desde finales de la Edad Media, los esfuerzos romanos se habían concentrado en llevar a cabo una comunión con las iglesias orientales ortodoxas, que acabó en notorios fracasos, siendo destacable el obtenido tras el Concilio de Ferrara-Florencia de 1436. Anteriormente, en el año 1343 el papa Clemente VI había creado la Custodia de Tierra Santa, siendo otorgada a la orden de San Francisco225 como medio de garantizar la presencia de la Iglesia latina en los Santos Lugares. A partir de entonces frailes fueron adquiriendo
220
De obediencia romana desde el IV Concilio de Letrán, 1215. Los orígenes de la Iglesia Maronita son bastante oscuros. Las escrituras hacen referencia a un asceta local llamado Marón. Sin embargo los últimos estudios parecen revelar que se tratasen de los descendientes de los grupos sirios que se adhirieron a las doctrinas monotelitas creadas por el patriarca constantinopolitano Sergio y el emperador Heraclio en la búsqueda de una solución al problema religioso con las provincias anticalcedonianas. Tras la condena de las doctrinas sufrieron persecuciones tanto de los calcedonianos y como de sus adversarios, teniendo que buscar refugio en las montañas del Líbano. Durante las cruzadas, se renovó el contacto con esta cristiandad, apoyando a los invasores francos. Debido a su temprana unión con Roma se trata de la Iglesia oriental que ha sufrido un mayor proceso de latinización.
221
Igualmente se trata de una iglesia de confesión anticalcedoniana, sin embargo, a diferencia de las anteriores se trata de una iglesia de carácter étnico.
222
También denominada la Iglesia persa. Esta iglesia tras las condenas a las doctrinas del patriarca constantinopolitano Nestorio y la escuela de Edesa, siendo condenadas sus proposiciones en el Concilio de Éfeso, del año 431, y confirmada la condena en el Concilio de Calcedonia del año 451. Desde entonces la Iglesia asiria, o nestoriana tuvo su ámbito de expansión en los medios persas, y tras la conquista islámica, llevo a cabo su afán misionero fuera de las fronteras del Imperio Persa, llegando a China y la India, en dónde dio origen en esta última a la Iglesia malabar.
223
Su nombre deriva del término malik que significa “rey”. En principio dicho término hacía referencia los cristianos de obediencia greco-ortodoxa en referencia a su fidelidad al emperador de Constantinopla. Sin embargo, tras la constitución de la iglesia greco-católica paso el nombre de melkita a denominar a esta última.
224
Con este nombre, fue bautizada la iglesia uniata surgida de la Iglesia asiria, siendo dicho nombre una creación romana, haciendo referencia al antiguo emplazamiento bíblico.
225
Aunque esta ya había sido organizada en el Capítulo de 1217 dirigido por el propio San Francisco de Asís, habiendo presencia de los frailes en distintos lugares de Tierra Santa antes de la citada fecha.
77 propiedades, llegando a convertirse en una potencia financiera gracias a las diferentes donaciones que las distintas naciones europeas católicas irán aportando226, ayudando, teóricamente, su presencia, a un acercamiento con éstas confesiones. Sin embargo, fue tras la Reforma tridentina, cuando se llevase a cabo y toda una campaña para incorporar a las distintas confesiones al credo y la obediencia romanas227. No obstante, la Iglesia Romana, dejaba de hablar, a partir de entonces, de una comunión de los cristianos, planteando la necesidad de “retorno a Roma”, una vuelta hacia la “sede de la Cristiandad”. La progresiva constitución de “iglesias uniatas” resultó un golpe fatal para las comunidades cristianas, ya que contribuyó con ello a debilitar su cohesión228, estallando conflictos en el seno de las mismas entre los partidarios de la unión y los refractarios. Esta situación fue aprovechada en numerosas ocasiones por las autoridades otomanas para la obtención de rédito político con el apoyo a uno u otro de los sectores de las comunidades. Roma, bajo este nuevo prisma, desde finales del siglo XVI, durante el XVII y XVIII fue organizando continuadas misiones de dominicos, jesuitas229, y carmelitas a las regiones de Siria-Líbano, Anatolia y lo que actualmente comprende el norte de Iraq230. Palestina-Tierra Santa, fue, sin embargo, territorio donde los franciscanos ejercieron el monopolio misional231, mientras que en Egipto, tuvieron que compartir ministerio con capuchinos y dominicos232233. Los misioneros justificaban su
226
LAFON. Jacques. Itinéraires. De l'histoire du droit à la diplomatie culturelle et à l'histoire coloniale.
Publications de la Sorbonne. 2004. Paris. pág. 47.
227
FRAZEE. Charles A. Catholics and Sultans. The Church and the Ottoman Empire. 1453-1923.
Cambridge. Cambridge University Press. 2006. pág. 91-92.
228
YE'OR. Bat. Les Chrétientés d'Orient. Entre Jihad et Dhimmitude. VII-XX siècle. Paris. Jean Cyrille Godefroy Éditions. 2006. pp. 180-183.
229
Quienes serían reemplazados por los lazaristas en la segunda mitad del siglo XVIII tras el decreto del papa Clemente XIII en 1773 suprimiendo la Compañía de Jesús, cediendo a las presiones de numerosas presiones para la disolución de la congregación.
230
FRAZEE. Charles Catholics and Sultans... pp. 127-144.
231
FRAZEE. Charles A. Catholics and Sultans... pp. 145-146.
232
FRAZEE. Charles. A. Catholics and Sultans... pp. 148-149.
233
Lo cierto es que ya desde el siglo XIV las dos principales órdenes mendicantes, dominicos y franciscanos, había procedido a hacerse un reparto jurisdiccional de Próximo Oriente, existiendo una estrecha colaboración entre ambas congregaciones, organizando los religiosos franciscanos vicariatos, frente al modelo dominicano,