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Chapter 4 Research Design and Methods

4.4 Addressing the Qualitative Objectives

4.4.4 Qualitative Analysis

Tradicionalmente se ha interpretado el levantamiento contra los franceses como el “despertar” de la “nación” española, el momento de la toma de conciencia de la misma, frente al invasor francés. Sin embargo, como plantea José Álvarez Junco, el alzamiento del dos de mayo habría de vincularse más con el “carácter de cruzada contra el ateísmo ilustrado

contemporáneo. Madrid. Biblioteca Nueva. 1998, MARTÍ GILABERT, Francisco, Iglesia y estado en el reinado de Isabel II. Eunate. Pamplona. 1996, Política religiosa durante la Restauración (1875-1931).

Madrid. Rialp. 1991, NUÑEZ MUÑOZ, María F. La Iglesia y la Restauración 1875-1881. Santa Cruz de Tenerife. Servicio de Publicaciones de la Caja General de Ahorros de Santa Cruz de Tenerife. 1976, ROBLES MUÑOZ, Cristóbal, Católicos y liberales, la Iglesia ante la Restauración. Roma. Instituto Español de Historia Eclesiástica. 1988, Frente a la Supremacía del Estado; La Santa Sede y los católicos en la crisis de la Restauración (1898-1910). Roma. Instituto Español de Historia Eclesiástica. 1989. Insurrección o

legalidad; los católicos y la Restauración. Madrid. CSIC. 1988. REVUELTA GONZÁLEZ, Manuel La

Iglesia Española en el siglo XIX. Desafíos y respuestas. Madrid. Universidad de Comillas. 2005, La

Exclaustración. Madrid. CEU ediciones. 2010.

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Sobre la formación del concepto nación a lo largo del siglo XIX y en oposición al concepto católico de la legitimación del Estado ver ÁVAREZ JUNCO, José. Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX.

Madrid. Editorial Taurus. 2001.

316

SUÁREZ CORTINA. Manuel. “Introducción” (pp. 9-15). Historia de España 3 Milenio. La España Liberal. 1868-1917. Política y Sociedad. Tomo XXVII. Madrid. Editorial Síntesis. 2006.

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LANNON. Francesc. Privilegio, persecución y profecía. La Iglesia Católica en España. 1875-1975.

101 jacobino moderno”318

. El alzamiento del dos de mayo fue una de la oportunidades que tuvo el medio eclesiástico para llevar a cabo una identificación de la incipiente idea de “nación”, que nace con el alzamiento, con el elemento religioso, al iniciar el alzamiento con la identificación del español como católico y del francés como ateo y anticristiano319. Este aspecto de cruzada religiosa tuvo sus antecedentes en la guerra de la Convención que España mantuvo contra la Francia Revolucionaria320. La carta otorgada concedida por José I pretendía la reducción del número de efectivos del orden eclesiástico, promoviendo la supresión de las órdenes religiosas. Esto no hizo sino confirmar los temores del estamento eclesiástico, quien mayoritariamente se pasó a las filas de los insurrectos, otorgándoles apoyo espiritual, generando así toda una retórica violenta en la que se identificaba a los franceses con la herejía321. El historiador Antonio Capmany (1742-1813) editó la obra Centinela contra los franceses, en la que calificaba la guerra contra los franceses como una “guerra santa”322

. Este papel de la defensa de la religión en el levantamiento, alentado por frailes, párrocos, tuvo un peso mayor del tradicionalmente considerado. Tanto fue así que durante la segunda invasión francesa de la Península, con la llegada de los Cien mil hijos de San Luis, bajo el mando del duque de Angulema, no se produjo ningún levantamiento de la población en defensa del Trienio por los lugares por donde el ejército invasor pasaba a restaurar el orden establecido por Fernando VII323. El hecho nos indica hasta qué punto los valores tradicionales de la religión eran los valores de mayor peso a la hora de canalizar la protesta “nacional”.

Sin embargo, ya en el conflicto se empezó a ver la dicotomía existente en la sociedad española, entre aquellos que, por un lado, se consideran católicos, pero que anteponían la construcción de una marco nacional, dejando el aspecto religioso a una cuestión de identidad (la opinión mayoritaria de los diputados gaditanos) y aquéllos que, si bien consideraban la existencia de un cierto patriotismo como algo positivo, lo subordinaban al orden social

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ÁLVAREZ JUNCO, José. Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX... pág. 123.

319

ÁLVAREZ JUNCO, José. Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX... pág. 344.

320

REVUELTA GONZÁLEZ, Manuel. La Iglesia española en el siglo XIX. Desafíos y respuestas. Madrid. Universidad de Comillas. 2005. pp. 21-22.

321

SÁNCHES HERRERO, José. Historia de la Iglesia en España e Hispanoamérica. Desde sus inicios hasta el siglo XXI. Madrid. Editorial Sílex. 2008. pág. 303.

322

ARBELOA, Víctor Manuel. Clericalismo y anticlericalismo en España. (1767-1930). Madrid. Editorial Encuentro. 2009. pág. 68.

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102 emanado del doctrinas religiosas católicas324. En las Cortes gaditanas se hizo hincapié en la confesionalidad católica de la nación española, quedando plasmado en la Constitución de 1812, en la que afirmaba en su artículo 12 lo siguiente;” La religión de la nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica y romana, única y verdadera. La nación la protege por leyes sabias y justas, y prohíbe el ejercicio de cualquier otra”325

. A pesar de todo, las Cortes gaditanas llevaron a cabo la elaboración de una constitución de carácter netamente confesional. El estamento clerical reaccionó, en principio, favorablemente a la propuesta de la convocatoria de Cortes. Sin embargo, pronto se encontró dividido entre los partidarios de la continuación de la labor legislativa de las Cortes y los que se oponían a las mismas, al ver por el camino por el que se iba desarrollando los debates. Autores como José Manuel Cuenca Toribio hablan de cómo la cuestión religiosa, que levantó fuertes polémicas, reflejaba, por un lado, el dinamismo ideológico y, por el otro, las contradicciones internas de la Iglesia hispana326. Ya en octubre de 1810 el obispo de Orense, Quevedo y Quintana, se negó a prestar el juramento obligado de lealtad a las Cortes. Sin embargo, en abril de 1812, cuando una comisión presentó en la Cortes un informe pidiendo la abolición de la Inquisición, cuando se produjo la auténtica ruptura. El clero votó mayoritariamente en contra de la abolición, sin conseguir detener su aprobación. Las medidas legislativas que siguieron, como la referente a la reforma del clero, sobre todo al del clero regular, intensificaron el extrañamiento del estamento clerical hacia proyecto gaditano, aumentado así el número de clérigos opuestos a la obra de las Cortes, destacando entre ellos el obispo de Oviedo, Pedro de Iguananzo y Rivero, posteriormente arzobispo de Toledo, así como el nuncio Gravina327, el cual llegó a ser expulsado del país, exiliándose a Portugal328. Otros prelados también sufrieron el correctivo de las Cortes, como el de Barcelona, Lérida, Tortosa, Urgel, Teruel y Pamplona, tras la publicación de una Instrucción Pastoral, contraria a la legislación gaditana329 el 12 de Diciembre de 1812. En general, en palabras de los miembros de las Cortes, lo que se pretendía

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ÁLVAREZ JUNCO, José. Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX... pág. 349

325

REVUELTA GONZÁLEZ, Manuel. La Iglesia española en el siglo XIX. Desafíos y propuestas... pág. 39.

326

CUENCA TORIBIO. José Manuel. Estudios sobre la Iglesia española del siglo XIX. Madrid. Ediciones Rialp. 1973. pág. 17.

327

CÁRCEL ORTÍ, Vicente Historia de la Iglesia en la España Contemporánea. Madrid. Editorial Palabra. 2002. pp. 31-32.

328

ARBELOA, Víctor Manuel. Clericalismo y anticlericalismo en España... pág. 81.

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103 era la regeneración religiosa de la Iglesia hispana. Pero en palabras de Vicente Cárcel Ortí, lo que realmente predominó fue la idea de llevar a cabo esta regeneración, pero desde los principios regalistas que habían imperado en el siglo XVIII330

Durante el último gobierno de la Regencia constituida en ausencia del rey, el ministro de Gobernación, Juan Álvarez Guerra, llevó a cabo una legislación con la que se pretendía poner en circulación mercantil todos los bienes eclesiásticos, excepto los parroquiales y las catedrales331. A todo esto habría que sumar la disminución de los efectivos religiosos producto del conflicto, afectando a todos los aspectos de la Iglesia hispana, incluida a las misiones de Marruecos, y Oriente.

EL FRACASO DE LOS PROYECTOS RESTAURADORES FERNANDINOS.