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3. RESEARCH DESIGN AND METHODOLOGY

3.6. DATA COLLECTION METHODS

chner se dio en un contexto de crisis socio-política y económica. Frente a esto y con el objetivo de diferenciarse de su antecesor, el kirchnerismo se propuso alejarse del “modelo neoconservador de los noventa expresado en el realismo periférico escudeano” para acer- carse “al autonomismo puiguiano” (Simonoff, 2009: 72). En este sentido, la administración Kirchner vio una oportunidad política y económica en la opción latinoamericana y algunos vecinos que en la década anterior no fueron significativos en la agenda externa –como el caso de Bolivia–, a partir de 2003 adquirieron un perfil ascendente.

Durante los dos primeros mandatos del FPV, la política exterior argentina hacia el Estado andino fue equilibrista entre lo político y lo económico y con una agenda compar- tida donde lo viejo y lo nuevo marcaron el compás de la relación (Lorenzini y Ceppi, 2014; Ceppi, 2015). El gesto inicial que indicó un relanzamiento del vínculo radicó en el apoyo brindado ante la crisis político-institucional que atravesó el país por la renuncia de Gonza- lo Sánchez de Lozada (2002-2003) ante los episodios de la denominada Guerra del Gas en 2003. Procurando respaldar la continuidad del orden democrático, el entonces Subsecre- tario de Política Latinoamericana del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Eduardo Sguiglia, integró una comisión observadora con el ex asesor de Lula da Silva, Marco Aurelio García, a fin de contribuir con la estabilidad institucional (Míguez, Clarín, 2003). El sucesor de Sánchez de Lozada, su vicepresidente, Carlos Mesa Gisbert, subrayó públicamente la importancia que tuvo este accionar para un gobierno endeble como el suyo. Dos años después, el respaldo político-diplomático argentino estuvo nuevamente presente cuando la gravedad de los problemas de la sociedad boliviana y la presión ejercida por las fuerzas políticas opositoras como de su propio partido llevaron a presentar la renunciar definitiva a Mesa Gisbert.

Al analizar transversalmente la composición de la agenda argentino-boliviana en el período 2003-2011, subrayamos la existencia de líneas de continuidad con respecto a la mantenida con el gobierno anterior. Se firmaron acuerdos sobre Migraciones (2004); Compra-venta de gas natural (2004 y otros); Medio ambiente (2006); Cooperación y asis- tencia técnica en administración pública (2006); Infraestructura fronteriza (2006); Docu- mentación sobre egreso e ingreso de menores (2006); Integración energética (2006); Coo- peración y asistencia técnica en materia laboral (2006); Cooperación técnica en derechos humanos (2007); Asistencia humanitaria, prevención y mitigación de catástrofes (2011) y Cooperación cultural (2011), entre otros. Sin embargo, de los temas retomados por las administraciones Kirchner/Fernández, el comercio energético y la cuestión migratoria tu- vieron prioridad en el tratamiento compartido (Ceppi, 2014).

La compra-venta de gas natural resurgió en el vínculo bilateral a partir de la crisis energética que eclosionó en Argentina en marzo de 2004 cuando el gobierno nacional reconoció la imposibilidad de alimentar el consumo y cumplir en paralelo con los com- promisos de exportación adquiridos49. Esto llevó al gobierno de Kirchner a retomar las

49. Consultar la Resolución 265 de la Secretaría de Energía de la Nación del 26 de marzo de 2004 [en línea]:h- ttp://mepriv.mecon.gov.ar/Normas/265-04.htm (22 de mayo de 2016).

importaciones del hidrocarburo en abril de 2004 (Convenio temporario de venta de gas natural entre Argentina y Bolivia, 21 de abril), manteniéndolas a posteriori de que Evo Morales decretara la nacionalización de los hidrocarburos en mayo de 2006. Este hecho y la relación deficitaria en materia producción/consumo fueron los factores que impulsaron la suscripción de un contrato energético, el 19 de octubre de 2006, por un período de 20 años hasta alcanzar un volumen máximo de 27.7 MMm3/diarios, entre las compañías ENARSA y YPFB (Contrato de compra-venta de gas natural entre ENARSA y YPFB).

Tal como se indica en el Cuadro VI, a excepción de 2006 –año de la nacionalización de los hidrocarburos bolivianos– y de 2008 –por el impacto de la crisis internacional– las compras de gas natural han tenido un ascenso notorio, llegando casi a cuadriplicarse en los dos primeros mandatos del FPV. Las reservas, en cambio, exhiben un comportamiento antagónico; situación que ejemplifica la falta de inversiones dedicadas a reducir la depen- dencia energética con proveedores extranjeros.

Por su parte, el tratamiento de la cuestión migratoria se explica por elementos va- rios, a saber, la sanción de una nueva normativa argentina en esta issue area (la Ley de Mi- graciones 25.871, el 17 de diciembre de 2003); el lanzamiento del Programa Patria Grande y el crecimiento de la población de origen boliviano en el país entre los Censos de 1991 y 2001, que pasó de representar el 8.9% de los extranjeros al 15.2%, con 233.464 habitantes (INDEC, 2004). La Ley 25.871 concibe a la migración como un derecho humano inalienable que debe ser resguardado por el Estado sobre los principios de igualdad y universalidad; aspectos que apuntan a integrar al extranjero a la sociedad (Ludi Gaitán, 2015). En este proceso interviene el Programa Patria Grande al promover la regularización migratoria de los extranjeros que habitan el territorio en condiciones de ilegalidad50.

La firma del Acuerdo Migratorio, el 21 de abril de 2004, contó con un costado polí- tico y otro pragmático. Con el primero, hacemos referencia al hecho que contempla no sólo en líneas generales los ejes rectores de la Ley 25.871 (Ludi Gaitán, 2015) sino que además, 50. El Programa Patria Grande es el Programa Nacional de Normalización Documentaria Migratoria. Fue crea-

do en 2004 con miras a regularizar “la situación migratoria y la inserción e integración de los extranjeros residentes en forma irregular en el país” [en línea]: http://www.migraciones.gov.ar/pdf_varios/estadisti- cas/Patria_Grande.pdf (15 de mayo de 2016).

Cuadro VI: Evolución de Reservas e Importaciones de gas natural (cifras en MMm2 y mm3)

Fuente: Elaboración propia en base a datos de IAPG.

AÑOS 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 Evolución Reservas GN 541.778 438.921 446.156 441.974 398.530 378.821 358.733 332.494 Evolución Importaciones GN 7943.790 1.734.946 1.670.288 1.756.949 959.881 1.767.577 1.843.372 2.828.880

presenta un mayor grado de flexibilización –en comparación con la antigua ley de migracio- nes de la dictadura– de algunos requisitos vinculados a la obtención de la residencia tem- poraria o permanente. El segundo aspecto se relaciona con la promoción de los procesos de radicación, los cuales apuntan a facilitar la integración del migrante al circuito formal de la economía (Domenech, 2007). En otras palabras, sin desconocer que este acuerdo es un paso importante en el tratamiento de una temática sensible y compleja como es la migra- toria, el gobierno kirchnerista no relegó la persecución de objetivos economicistas ya que la regularización de los extranjeros es un mecanismo para mitigar las desventajas que genera su permanencia en la ilegalidad (Domenech, 2007; Ludi Gaitán, 2015).

Por último, lo novedoso en términos bilaterales podemos encontrarlo en los prin- cipios que rigieron los proyectos de cooperación técnica brindada por Argentina al Estado andino51. Gran parte de la misma fue canalizada a través del Fondo Argentino de Coopera-

ción Sur-Sur y Triangular (FO.AR)52, cuyos primeros pasos en el país vecino fueron dados en

1993. Tanto en el menemismo como en el kirchnerismo el FO.AR fue una herramienta de proyección de la política exterior pero con perfiles propios de cada época. En los noventa se apelaba a la idea de cooperación horizontal en lugar de cooperación sur-sur porque era una manera de ‘forjar una nueva identidad’, ajena al Sur y más próxima a los países desa- rrollados (Kern y Weisstaub, 2011: 91). Acorde con el carácter pragmático y economicista de la política exterior de Menem, la cooperación se focalizó en áreas como la reforma del Estado y el asesoramiento a pequeñas y medianas empresas. En cambio, desde 2003, incluso con la crisis de 2001, la cooperación también incorporó una veta política. No es un dato menor que los ejes de las acciones hayan sido fundamentalmente tres: administra- ción y gobernabilidad; desarrollo sustentable y derechos humanos (Revista FO.AR., 2008; 2010). Según la Embajada de nuestro país en Bolivia, entre 2006 y 2010, Argentina ejecu- tó 38 proyectos en ámbitos como salud, educación, trabajo, derechos humanos, gestión pública y desarrollo productivo53. En el período 2000-2009 el país andino fue el segundo

destinatario de la cooperación argentina (con el 13% de las acciones), después de Para- guay que concentró el 30% de las mismas54.

A modo de cierre, sostenemos que durante los dos primeros mandatos del FPV, los vínculos con Bolivia tuvieron un lugar ascendente en la política exterior argentina, que en ocasiones han sido más significativos en términos retóricos que prácticos. No obstante, no podemos dejar de reconocer que si los analizamos retrospectivamente, los cambios fue- ron evidentes y la relación permaneció sin altibajos durante el período en estudio. El tra-

51. Sobre este punto puede consultarse una versión preliminar en Ceppi (2014).

52. El FO.AR fue creado en 1992 con el fin de emprender proyectos de cooperación técnica con otros países en base a los principios de asociatividad, equidad y horizontalidad. Su actuación posee tres modalidades: envío de expertos para capacitar y asistir a técnicos y grupos poblacionales en el extranjero; recepción de profesionales del exterior y la organización de seminarios sobre cuestiones y problemáticas específicas. 53. Consultar el link electrónico de la Embajada de la República Argentina en el Estado Plurinacional de Boli-

via [en línea]: http://ebolv.cancilleria.gov.ar/node/3425. (13 de julio de 2015).

54. Nos queda pendiente un análisis más profundo de los resultados de estos proyectos ante la dificultad que conlleva el acceso a la información que es parte de los programas bilaterales.

tamiento de las temáticas indicadas, las cuales son de gran impacto en la agenda bilateral le otorgó sinergia y dinamismo a los contactos interestatales. Sin lugar a dudas, la sintonía político-ideológica, en particular, entre Morales y Kirchner y las necesidades de exportar/ importar energía promovieron la existencia de un vínculo cooperativo y que ha marcado un punto de inflexión en la historia compartida de estos vecinos desde sus respectivos procesos de re-democratización.

3.2 Argentina-Chile: Una agenda con conflictos, una política de relanzamientos

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