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3. RESEARCH DESIGN AND METHODOLOGY

3.5. SAMPLING

Los vínculos bilaterales argentino-venezolanos tienen una larga historia diplomáti- ca que se remonta a la conformación de ambos como Estados-Nación independientes. Se trata de dos Estados que se han considerado amigos y que han interactuado de manera predominantemente cooperativa (Seitz, 2012; López Belsué, 2009) pese a que no se per- cibieron como ‘socios naturales’. En la última década del Siglo XX y, teniendo en cuenta las opciones que ambos gobiernos hicieron de sus modelos de desarrollo y estrategias de inserción internacional, estas relaciones bilaterales han ocupado un lugar no prioritario en sus respectivas agendas externas. Las administraciones coincidieron en adoptar y aplicar los lineamientos del neoliberalismo en sus respectivas políticas económicas y en sus es- trategias de inserción donde sobresale el lugar prioritario y la relación especial que ambos desarrollaron con Estados Unidos. En virtud de ello las políticas exteriores coincidían en sus posiciones respecto de algunos temas centrales de la agenda hemisférica por ejemplo, el apoyo a una mayor liberalización comercial en la Iniciativa de las Américas –que devino en el proyecto ALCA– y el problema de tráfico ilícito de estupefacientes.

Durante este período, la mayor densidad de vínculos argentino-venezolanos se desarrolló en espacios multilaterales regionales: negociaciones para discutir el ingreso al ALCA; democracia, DDHH, crisis regionales en el marco de OEA y Grupo Río e intereses económicos en el Mercosur teniendo en cuenta que Brasil era un socio comercial rele- vante mientras que Argentina era una fuente de financiamiento vía IED de importancia relativa para Venezuela. Sin embargo, esas similitudes se plasmaron con fuerza desigual en el plano bilateral.

Inicialmente, en la dimensión político-diplomática, las administraciones Me- nem-Pérez adoptaron posiciones divergentes sobre la reincorporación de Cuba a la OEA, discusión que tuvo lugar en el Grupo Río. El primero, acompañó la propuesta norteameri- cana y, en consecuencia, se opuso mientras que el segundo, lideró junto con sus socios del G3, una ofensiva diplomática que pusiera fin al aislamiento de la isla (Escudé y Cisneros, 1998). A mediados de la década –con el cambio de gobierno en Venezuela– los ejecutivos procuraron generar un mayor acercamiento. Con dicho objetivo, decidieron crear el pri- mer mecanismo institucional bilateral en 1996: la Comisión Mixta Permanente a través de la cual se canalizó el diálogo y la consulta en pos de avanzar en la concertación de posicio- nes que se hizo visible en el apoyo venezolano al reclamo argentino por las Islas Malvinas (Roark y Calvento, 2011).

Cabe subrayar la ausencia de canales de diálogos específicos y mecanismos de cooperación bilateral en lo que respecta a la dimensión estratégico-militar.

Ahora bien, fue en la dimensión económico-comercial donde se registró una ma- yor actividad que se estructuró en torno a la percepción de que el otro era un mercado potencial para colocar tanto bienes y productos como capitales. El sesgo ‘economicista’ es congruente con las líneas centrales que articulaban un modelo de desarrollo ortodoxo con una estrategia de inserción internacional, más bien, liberal.

te esta década puesto que el mercado caribeño representó el 1,8% de las exportaciones argentinas con un comercio global que apenas superó los USD 400 millones, ubicándose en el puesto 12 como destino de las ventas argentinas. Las importaciones ubicaron a Ve- nezuela en el puesto 42 como proveedor de Argentina. La composición de la canasta de bienes intercambiados muestra el predominio de un patrón de especialización en bienes primarios, concentrando el 45% el rubro de grasas y aceites vegetales y animales (Centro de Economía Internacional, 2009).

El crecimiento del comercio comenzó a debilitarse desde mediados de la década y, hacia el final de la misma mostró una reducción muy significativa. Esto puede compren- derse en el marco de la profunda crisis que atravesaban los sistemas políticos y económi- cos de ambos países. Venezuela y Argentina enfrentaban un escenario político complejo –pérdida de legitimidad del gobierno, conflictividad social in cresecendo, denuncias de corrupción–. Asimismo, la economía venezolana experimentaba serias restricciones debi- do a la baja del precio del petróleo lo que implicó una contracción de sus ingresos y una pérdida de su capacidad de compras y, la Argentina atravesaba una recesión económica, una voluminosa deuda externa y dudas sobre su capacidad de pago.

Las inversiones mostraron un mayor desempeño que los intercambios comercia- les y su marca distintiva fue el volumen de capitales argentinos destinados al mercado caribeño. Este movimiento se produjo a partir de la segunda mitad de la década y alcanzó un volumen USD 2.257 millones lo que equivale al 17,7 % de la IED emitida por el país. De acuerdo con la CEPAL, las inversiones argentinas fueron monopolizadas por 3 empre- sas: Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), Pérez-Companc y Techint. En consecuencia los sectores prioritarios fueron exploración y explotación de hidrocarburos, siderúrgico y construcción (Kosacoff, 1999: 8). En cuanto a Venezuela, no se han identificado flujos de IED orientados hacia el mercado argentino. Ahora bien, en 1998 se celebraron elecciones presidenciales en Venezuela y el clima de negocios se fue impregnando de incertidumbre frente a la posibilidad del triunfo de un outsider del juego político tradicional: Hugo Chá- vez. Siguiendo a Kosakoff, los movimientos de IED se detuvieron hacia el final de la década. Cabe recordar que en la siguiente fase del vínculo bilateral, el presidente Chávez decidió expropiar aquellas empresas definidas como ‘estratégicas’ y, que en ese grupo se encon- traba Sidor perteneciente al grupo Techint.

Cuadro V: Balanza Comercial Argentina-Venezuela (cifras en millones de dólares)

Fuente: Centro de Economía Internacional

1992 204 26 +178 1993 229 33 +196 1994 212 42 +170 1995 376 46 +374 1996 351 112 +239 1997 315 62 +253 1999 247 79 +168 2000 268 29 +239 2001 235 25 +210 Operaciones Comerciales Exportaciones Importaciones Saldo comercial 1991 201 24 +177 1990 144 8 +136 1998 364 68 +308

A modo de síntesis podemos señalar que Venezuela ocupó un lugar no prioritario en la agenda externa argentina y los temas centrales se concentraron en la dimensión económica. Situación que puede comprenderse a partir de la deseada articulación en- tre el modelo de desarrollo y la estrategia de inserción internacional elegida durante esa década. También nos interesa señalar que los flujos comerciales y los flujos de inversión mostraron secuencias temporales divergentes. En la primera mitad de los ’90, se destacó el crecimiento moderado del comercio bilateral pero este se retrajo hacia el final de la misma mientras que la trayectoria de los flujos de capital se dio de manera inversa. 3. Lecturas e interpretaciones de los vínculos Argentina con Bolivia, Chile y Venezuela 2003-2011

Durante la primera década del Siglo XXI, el gobierno de Néstor Kirchner optó por un cambio en las políticas económicas del país lo que supuso el cambio de modelo de de- sarrollo. Tal como se desarrolló en el Capítulo V del Tomo I el gobierno optó por un modelo neodesarrollista. Así se promovió una apertura gradual de la economía, la utilización se- lectiva y temporaria de mecanismos de protección; se reivindicó el Mercosur como espa- cio económico ampliado y, Brasil en particular, como herramientas para traccionar expor- taciones. El aumento de los precios internacionales de las commodities fue un elemento del contexto externo –se constituyó en una vía de ingresos para financiar su frente fiscal y atender las cuestiones sociales– que, junto con la decisión política de diversificar los destinos de exportación, contribuyó al crecimiento económico del país (Miranda, 2014).

La persistencia en la utilización de mecanismos de protección se convirtió en un ins- trumento defensivo de uso frecuente lo cual generó uno de los puntos de quiebre de la po- lítica económica. Desde 2008 se incrementaron las tensiones comerciales con Brasil, Chile, China, México y España. La idea promovida originalmente de transparencia de las reglas se fue desdibujando en el período 2008-2011 a tal punto que un grupo de 14 países iniciaron procesos contra la Argentina en la OMC (Ámbito Financiero, 31 de marzo de 2012).

La administración de CFK experimentó serias dificultades para la gestión de la eco- nomía. Entre sus fuentes principales se señalan el cambio en el contexto internacional derivado de la crisis financiera de 2008 junto con las dificultades para calibrar la política económica doméstica. Los pilares que sostenían el modelo se debilitaron progresivamen- te al mismo tiempo que se profundizaron las necesidades de abastecimiento energético –la compra de hidrocarburos, que incidió sobre la pérdida de reservas. Frente a la crecien- te demanda, los gobiernos optaron por retomar los contratos con Bolivia, reducir y/o sus- pender las exportaciones de hidrocarburos a Chile, Uruguay y Brasil, avanzar en la compra de GNL en el mercado internacional y comprar parte del fuel oil a Venezuela (Ceppi, 2010; Lorenzini y Ceppi, 2010; Lorenzini y Ceppi, 2013).

Frente a este cuadro de situación, el FPV delineó una estrategia de inserción que sostuvo los principios que orientaron la proyección externa de sus predecesores –demo- cracia, DDHH, respeto por el derecho internacional, solución pacífica de controversias, etc.– y direccionada a partir de los siguientes ejes (Lorenzini, 2009): a-un accionar de corte autonomista; b-la priorización de la opción latinoamericanista; c- el interés nacional definido en términos de desarrollo.

3.1 Argentina-Bolivia: perfil ascendente con sintonía política y pragmatismo

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