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5.10 Phase 3: Questionnaires

5.10.3 Data Collection: Questionnaires

MANUAL DE PREVENCIÓN DEL SUICIDIO PARA INSTITUCIONES EDUCATIVAS

de•nitivamente al joven a superar su

problemática; para ello, es indispensable la disponibilidad y la buena actitud hacia la posible demanda de atención que se podría recibir.

 Actitud 

· : disposición para la escucha

atenta. Esperar a que el joven diga lo que tenga que decir sin interrupciones y evitar  juzgarlo por lo absurdo o pecaminoso de sus ideas, así como tampoco animarlo a

continuar con ellas. Realizar comentarios

centrados en las posibilidades futuras que pueden resultar de la solución de los problemas presentes. El habla tranquila, pausada y con tono animado, la posición del cuerpo relajada, de frente al joven y manteniendo la mirada.

Estar atento a “la visión en túnel” 

· : la visión

en túnel ocurre cuando el joven siente que no tiene salidas para la situación que vive o que la única que encuentra es la del suicidio. Es posible contrarrestarla señalando que el solo hecho de que esté hablando de ello ya es una alternativa diferente, y que el establecer contacto con personas que están sinceramente interesadas en generar alternativas diversas y positivas de solución a sus problemas, es parte del camino. Otra forma de romper esta visión es la de

indagar por cosas que ayudan a a•rmar el deseo de vivir: explorar con el muchacho ››››››››››

Con•dencialidad en el manejo de la

·

información: La persona encargada del

apoyo debe ser clara en que si bien hará todos los esfuerzos porque la información que surja en la conversación no se haga nunca pública, si se produce una situación de riesgo inminente, no estará dispuesta a mantener la información en secreto si ello implica poner en juego la vida del  joven o de otras personas. Lo anterior

debe expresarse de una manera abierta

y amable. Por ejemplo: “Voy a escucharte

y a ayudarte, con el •n de que estés lo

mejor posible muy pronto. Quiero que sepas que lo que hablemos será privado; un asunto entre nosotros. Sin embargo, debes saber que si en algún momento

siento que existe un riesgo grande para

tu vida o la de otros, tendré que buscar ayuda y evitar que vayas a hacer algo contra ti o contra otros. ¿De acuerdo?”.

Disponibilidad 

· : contar con el tiempo

que sea requerido para la escucha. Ésta deberá tomarse el tiempo que sea necesario sin ningún tipo de contratiempo.

Continuidad:

· brindar posibilidades para

continuar con el apoyo y acompañamiento en caso de que el joven así lo desee. Si se establece una buena empatía, la persona encargada del apoyo puede convertirse en alguien que ayude

cuáles serían los alicientes que le ayudarían para construir estrategias de vida; por ejemplo, el deporte, la música o las personas allegadas o públicas que admira y quisiera imitar.

Control de la actitud de la persona que

·

ayuda frente al tema: en la medida en que

la persona se pregunte por ello y tenga clara la posición que asume frente a los  jóvenes, podrá abordar la conversación desde la perspectiva de ellos y no desde la propia, lo que ayudará a la resolución del problema del muchacho, quien es el

foco de la misma y no las di•cultades

propias. En tal sentido, es imprescindible que la persona que ayuda esté atenta a los prejuicios que pueda tener frente al suicidio. Éste es, tal vez, uno de los aspectos más importantes para alcanzar una intervención efectiva, oportuna y pertinente. En la medida en que se consiga, el docente podrá establecer una relación más directa con el joven y sus problemas, permitiendo que éstos sean escuchados en su real dimensión, sin imponerles visiones de la realidad propias del profesor y sin devaluar aquellos sentimientos que se generen en el joven ni mucho menos culpabilizarlo por ellos.

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ANEXO N.° 1

GUÍA DE ENTREVISTA INDIVIDUAL CON ALUMNOS QUE PRESENTAN

IDEACIONES SUICIDAS

Tal como lo indicamos en la crítica de los mitos, hablar con una persona que ha intentado suicidarse sobre su intento, o con un joven que tiene ideaciones suicidas sobre éstas, no incrementa el riesgo, siempre que se haga de una manera prudente, procurando

crear un ambiente de con•anza para que el

menor sienta que hay alguien que se interesa

por él, pueda expresar libremente sus ideas

y sentimientos, y escuche una voz de aliento

que le ayude a explorar alternativas para a•rmarse en la vida.

A continuación, se presentan algunas líneas temáticas en las que el docente podría indagar e intervenir en el transcurso de la entrevista:

Es importante realizar un encuadre con

el joven, en el cual se clari•que la intención

de la charla, así como los límites que ésta tendrá. Por ejemplo: “Antes de comenzar, quiero que acordemos que el objetivo de esta charla es el de hablar acerca de las ideas que has tenido con respecto a la posibilidad de quitarte la vida. Creo que es posible encontrar alternativas que te permitan afrontar o resolver de una manera distinta los problemas que te llevan a pensar que esa puede ser una solución, y eso es lo que haremos acá. Por supuesto, lo que hablemos es privado, queda entre nosotros, pero debes saber que si yo tengo conocimiento de algo que pone en riesgo tu vida o la de otra persona, tengo el deber de comunicarlo a tus padres y a los directivos. Estamos acá para crear alternativas de solución a tus problemas y eso podría hacer parte de ellas”.

Una vez realizada esta actividad, puede iniciarse la conversación alrededor de algunos temas. Se proponen a continuación algunos de ellos, sin pretender que estos sean los únicos o que sea una lista de

›››››››››››››

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no lo ha hecho, ¿cuál es el motivo? ¿Qué cree que obtendrá con el suicidio?

Alternativas:

De acuerdo con lo que se hable en la charla, algunas de las alternativas que podrían ofrecerse para contener la ideación y mejorar las condiciones emocionales y de vida del joven que lo empujan a ella, son:

Sugerirle que busque ayuda profesional

·

y poner el caso en conocimiento del profesional de la salud mental de la institución, si lo hay.

Orientarlo acerca de las redes

·

institucionales y comunitarias en las que puede encontrar ayuda.

Ofrecer la continuidad del espacio para

·

conversar, cuando sienta la necesidad de hacerlo.

Plantearle la posibilidad de buscar el

·

apoyo de un tutor emocional, alguien

que le inspire con•anza al joven entre

los profesionales que trabajan en la institución, o proponerse como tal en caso de que se tenga una buena relación con el joven.

Sugerirle la posibilidad del apoyo de

·

un líder afectivo, elegido dentro de sus compañeros.

››››››››››

chequeo a seguir. No obstante, son tópicos

que proveen valiosa información para el análisis del riesgo.

Algunos elementos propios del contexto vital:

En la familia: ¿Con quién vive? ¿Quiénes

·

son sus familiares más allegados? ¿Con

quiénes tiene di•cultades? ¿Cómo es su

vida cotidiana?, ¿Qué hace en la casa

al llegar del colegio o un •n de semana?

¿Qué actividades comparte con su familia? Igualmente, indagar sobre la

existencia de problemas como agresión,

violencia intrafamiliar y consumo de drogas.

En el aula: ¿Cómo se siente en el colegio?

·

¿Qué hace en los recreos? ¿Cómo es su relación con los compañeros? ¿Quiénes son sus mejores amigos? ¿Hay posible

existencia de  bullying ? ¿Cómo va su

desempeño académico?

En su entorno: ¿Cuáles son las personas

·

signi•cativas en su vida? Esto es, las que

siente más cercanas e importantes, a las que les confía sus secretos.

Historia de la ideación:

¿Hace cuánto lo piensa? ¿Qué

·

cree que lo llevó a ello? Si tiene personas

signi•cativas, ¿ha hablado de sus ideas con

ANEXO N.° 2

GUÍA PARA TUTORES EMOCIONALES Y LÍDERES AFECTIVOS

Los tutores emocionales son personas adultas vinculadas con la institución, que se convierten en líderes positivos que inspiran

seguridad y con•anza dentro de la comunidad

educativa y que son capaces de acompañar a otros que lo necesitan. Se caracterizan por su capacidad de escuchar, de comprender, de contenerse, por su fortaleza afectiva y emocional, y no necesariamente por ser directivos o administrativos importantes de la institución.

El tutor emocional debe ser una persona

cercana al joven y de su con•anza, con quien

se sienta seguro y tranquilo. Es alguien con quien puede conversar o estar en silencio sin prevenciones y por quien no se va a sentir perseguido o culpado.

Estas características hacen de esta

•gura una persona realmente valiosa en el

proceso de acompañamiento de un joven en riesgo; labor que deberá ser aceptada por él de manera voluntaria, sin más afán que el de ayudarle al joven.

El líder afectivo es un par, es decir otro estudiante, de la misma edad o un poco mayor. Las funciones de los tutores emocionales y los líderes afectivos son complementarias; desde los roles diferenciados del adulto, profesional y empleado de la institución, en el primer caso, y el estudiante, amigo o compañero, en el segundo. Lo ideal es que haya un trabajo coordinado entre ambos y que sea el tutor emocional, como adulto y profesional, quien ayude a ubicar al estudiante candidato líder afectivo y realice el encuadre entre él y el joven al que va a acompañar. Este encuadre debe ser claro y

a la vez !exible, por lo que se debe de•nir

las condiciones y características del apoyo y acompañamiento que se realizará. Se sugiere incluir, entre otras, las siguientes:

El acompañamiento se acepta de manera

·

voluntaria por parte de cada uno de los involucrados.

Tiene una duración mínima de dos

·

semanas y máxima de cuatro, para

evitar generar dependencias. En caso de considerarse aconsejable la continuación del apoyo, se podrá prolongar por dos periodos más, pero con líderes afectivos diferentes en cada uno de ellos.

El tutor se compromete a acompañar

·

al joven en riesgo realizando para ello actividades simples como acompañarlo en los recreos o descansos, ayudarlo en trabajos en equipo, acompañarlo a la casa en ocasiones –si es posible y seguro–, llamarlo de vez en cuando, estar disponible para hablar con él, hacerle

una llamada el !n de semana, compartir con él actividades extracurriculares,

etc. Por supuesto, tales actividades son opcionales y dependerán del tipo de relación que se establezca entre ellos. Tales funciones no pueden ser

·

consideradas como evaluables dentro del proceso académico de ninguno de los dos.

Debe quedar claro que bajo ninguna

·

circunstancia el líder afectivo podrá guardar secretos que comprometan el bienestar del joven acompañado, viéndose obligado a reportar cualquier situación de riesgo al tutor emocional, que estará siempre disponible para brindar asesoría al estudiante que realiza dicha tarea.

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Es importante que se de•na un tiempo

·

máximo de una hora por día y seis

por semana para esta función de líder afectivo, para evitar que se convierta en

una carga excesiva.

Ningún líder afectivo podrá acompañar

·

simultáneamente a más de un estudiante en riesgo.

Si en las reuniones con el líder afectivo, el

·

tutor emocional detecta que está siendo afectado de manera negativa por la tarea que realiza, lo relevará inmediatamente. Un asunto de especial trascendencia es que, en el momento en que se reúna a

los jóvenes para explicarles la propuesta, el

docente encargado del contacto debe ser

muy claro en mencionar de forma especí•ca

las condiciones del acompañamiento y en

expresarles su voluntad de estar pendiente

de la marcha del mismo, así como su disposición para escuchar y ayudarles a

solucionar cualquier di•cultad que pueda

presentarse.

ANEXO N.° 3

PAUTAS PARA UNA CARTA DEL RECTOR A LOS PADRES DE FAMILIA EN

CASO DE UN SUICIDIO CONSUMADO

Si bien no se pretende de•nir exactamente

los contenidos de la carta que podría dirigir el rector de la institución educativa a los padres de familia, en caso de un suicidio consumado que haya generado conmoción dentro de la comunidad estudiantil, se sugieren a continuación algunos elementos que se considera que sería pertinente abordar.

Cabe recordar que el objetivo de la carta es brindar a los padres algunas orientaciones

acerca de cómo pueden hablar con sus hijos sobre el evento del suicidio del compañero, lo que puede complementarse con la develación de algunos mitos relativos al suicidio, con el

•n de evitar que sean usados en tal charla

con efectos contraproducentes.

¿Cuáles podrían ser los ejes temáticos? El primero de ellos, lamentar el acontecimiento como algo sucedido a la gran familia que compone el colegio. Luego, señalar que este es un problema que debe ser abordado de manera abierta y serena por toda la comunidad educativa, que incluye a estudiantes, docentes, directivos y padres. Así mismo, mostrar la disposición de los directivos de la institución para crear los espacios que soliciten los actores de la comunidad educativa para poder hablar de ello.

Luego, puede plantearse la sugerencia a los padres de que mantengan esta línea de sentido formativo y hablen entre ellos y con sus hijos de lo acontecido si estos últimos fueron impactados de manera directa por el acontecimiento, bien sea porque lo presenciaron, porque el menor que se suicidó era de su grupo, o porque era amigo o compañero de ellos.

Algunos aspectos sugeridos por parte del rector podrían ser:

Tales conversaciones deben buscar la

·

expresión de sentimientos y la puesta

en común de las inquietudes y temores que el suicidio del compañero haya generado. Por ello, deben centrarse en

estos sentimientos y su expresión, así

como en las posibilidades colectivas de contenerlos y aliviarlos.

En la conversación con los hijos, no se

·

trata de comparar lo que le pasó al joven fallecido con lo que pasa en la casa,

con el •n de culpabilizar o enjuiciar a

algunos de los miembros de la familia; lo fundamental es que todos hablen de lo que sienten y sean escuchados.

Sugerir que si se considera que hay

·

acciones que el colegio podría realizar con miras a facilitar la comunicación, se puede hacer la solicitud correspondiente.

Finalmente, después de estas recomendaciones y otras que se consideren pertinentes, como develar a los padres los mitos respecto al suicidio que se mencionan en este manual, el rector puede despedirse de la familia recordando su interés por que se ponga en palabras lo ocurrido en lugar de reprimirse, por lo cual la institución ofrece los espacios que sean necesarios para discutirlo y se recalca que las puertas de ésta siempre estarán abiertas a la participación de los padres.

ANEXO N.° 4

GUÍA PARA CONVERSAR CON ESTUDIANTES AFECTADOS POR EL

SUICIDIO DE UN COMPAÑERO

Como parte de los aspectos que se deben considerar en el acompañamiento a niñas, niños y adolescentes afectados por el impacto emocional del suicidio de un compañero, a continuación se presentan algunos elementos que deberían ser tomados en cuenta en el momento de conversar con ellos. Se espera que éstos faciliten la creación

de un espacio que permita la verbalización de los sentimientos y puesta en escena de los imaginarios que los acompañan, facilitando

su paci•cación y evitando en lo posible

consecuencias negativas. Qué hacer:

Buscar condiciones propicias de 1.

privacidad y comodidad para facilitar la conversación.

Hablar de manera abierta de los 2.

sentimientos que el suicidio del