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5. Research Methodology & Design 126

5.2 Research design 132

5.2.6 Data collection 150

En sus escritos sobre las figuras del relato, G. Genette (1972) se ha referido a la modalidad como aquella forma de discurso (showing / telling, narración / descripción...) utilizada por el narrador para dar a conocer la historia a un público receptor, y en ella incluye no sólo los problemas relativos a la descripción en el relato, sino también los conceptos de distancia y perspectiva.

Por su parte, J.M. Pozuelo Yvancos ha hablado de la modalidad narrativa como de aquella figura del relato que “atiende al tipo de discurso utilizado por el narrador, al cómo se relatan los hechos, con qué palabras se narra una historia” (1988: 31), y sostie- ne, tras una detenida valoración del modelo genettiano, que la modalidad sería aquella faceta de la narratología que ha de responder al ¿cómo reproduce verbalmente el na- rrador los hechos de la historia?, es decir, ¿qué tipo o tipos de discurso verbal utilizará en su relato al contarnos lo sucedido?

Bobes Naves, en su propuesta de estudio de la semántica narrativa, considera la modalidad dentro de las relaciones narrador-lenguaje, y dispone su estudio en dos apartados, en los que considera sucesivamente la forma exterior e interior del discurso narrativo y la distancia modal entre el lenguaje del narrador y el de sus personajes.

El diseño de una tipología del discurso verbal puede partir del estudio del siste- ma verbal que, en la obra narrativa, forman el discurso del narrador y las voces o actos locutivos del personaje10. Tras las investigaciones llevadas a cabo por L. Dolezel

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No conviene olvidar, a este respecto, algunos de los planteamientos formulados por teóricos como M. Bajtín y Ph. Lejeune. M. Bajtín (1963, 1975) establece, en sus estudios sobre la obra de F. Dostoievski, una estable diferencia polifónica entre autor, narrador y personaje, de forma que el primero de ellos, sin confundirse en ningún momento con el sujeto de la enunciación ni con los sujetos de la acción narrativa y sus múltiples voces, trasciende ampliamente cada uno de sus ámbitos, y domina de forma absoluta sobre el conjunto del universo narrativo, sin renunciar a adquirir una imagen propia en el texto de la novela, en condiciones acaso muy semejantes a las propuestas por W.C. Booth (1964) para su “author implied”. Ph. Lejeune (1973), en sus estudios sobre la autobiografía, ha formulado el concepto de “pacto autobiográfico” con objeto de designar la relación de identidad que el lector establece entre el autor real del texto, su narrador o sujeto de la enunciación inmanente, y el protagonista o trasunto del autor real en el texto, entidades todas ellas que adquieren expresión sincrética en la forma Yo.

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Cfr. E. Anderson Imbert (1979, reed. 1992), E. Aznar Anglés (1996), M. Bajtín (1975, trad. 1989), M. Bal (1977, trad. 1985), A. Banfield (1973, 1978, 1978a, 1982), L. Beltrán (1992), M.C. Bobes (1985, 1991, 1992), H. Bonheim (1982), W. Booth (1961, trad. 1974, reed. 1983), D.F. Chamberlain (1990), S. Chatman (1978, trad. 1990), D. Cohn (1978, 1978a), G. Cordesse (1986, 1988), F. Delgado (1973, 1988), L. Dolezel (1967, 1973, 1980a, 1989), E. Dujardin (1931), N. Friedman (1975), G. Genette (1972,

(1973) en este terreno de la narratología, el discurso del narrador y el discurso del per- sonaje (mímesis / diégesis, showing / telling) han quedado configurados como las dos categorías locutivas constituyentes del texto narrativo en su estrato profundo.

Si inicialmente L. Dolezel (1973) había recurrido a la siguiente expresión gráfi- ca para expresar la equivalencia del texto narrativo (T) a la adición del discurso del personaje (DP) y el discurso del narrador (DN), posteriormente M. Gryger propuso una más precisa corrección con objeto de reflejar la relación jerárquica existente entre am- bas naturalezas discursivas.

T --->

DN +

DP

En los textos narrativos de la literatura contemporánea es frecuente la presencia de secuencias locutivas ambiguas, que tienden a neutralizar la oposición discurso del narrador/ discurso del personaje, con objeto de provocar una incertidumbre tal que no es posible reconocer con certeza la naturaleza y procedencia de las voces, es decir, quién habla. El efecto conseguido mediante el empleo de este tipo de discurso se de- nomina ambigüedad locucional (L. Dolezel, 1973; B. Mc Hale, 1978; S. Chatman, 1981; M.C. Bobes Naves, 1985: 239-315; M. Rojas, 1987; J.M. Pozuelo, 1988: 226 ss)

G. Genette (1972) distingue tres tipos de discurso de personaje: 1. Reproducido (rapporté): el habla del personaje se reproduce tal como supuestamente ha sido pronun- ciada. 2. Traspuesto (transposé): el narrador transmite, insertándolos en su propio dis- curso —y sin explicitar un cambio de nivel discursivo— los enunciados del personaje, cuyas palabras se registran sólo parcialmente. 3. Narrativizado (narrativisé): es el me- nos mimético de los tres, pues el narrador reduce el diálogo o el acto de habla entre los personajes a un acontecimiento más. He aquí algunas de las diferentes modalidades discursivas utilizadas en la novela.

Discurso exterior directo libre es aquel discurso en que se ofrece el diálogo con las palabras textuales del personaje, sin instancias intermedias entre ellos y el lector. El discurso del personaje no es introducido por el narrador mediante ningún tipo de fórmu- la declarativa (verba dicendi o sentiendi) o signos ortográficos (comillas). El discurso exterior directo referido puede definirse como aquel procedimiento verbal en el que el

trad. 1989; 1983), P. Hernadi (1972, trad. 1978), S.S. Lanser (1981), J. Lintvelt (1981), M. Lips (1926), P. Lubbock (1921, reed. 1965), B. McHale (1978, 1983), W. Martin (1985, 1986), J. Oleza (1985), J. Ortega y Gasset (1983: III, 143-242), R. Pascal (1977), C. Pérez Gallego (1988), J.M. Pozuelo (1988, 1988a, 1994a), M. Raimond (1967, trad. 1988), V.K. Ramazani (1988), S. Reisz (1989), Y. Reuter (1991), S. Rimmon-Kenan (1983), M. Rojas (1980-1981), M. Ron (1981), P. Rubio (1990), D. Sallneve (1972), R. Scholes y R. Kellog (1966, 1970), F. Stanzel (1979, trad. 1986), E.R. Steinberg (1958, 1979), O. Tacca (1973, 1986), B. Uspenski (1970, trad. 1973), G. Verdín (1970), F. Vicente (1987), D. Villa- nueva (1977, 1984, 1989, 1991), S. Volpe (1984), H. Weinrich (1964, trad. 1968, reimpr.) Vid. los si- guientes volúmenes monográficos de revistas: Narratology III: Narrators and Voices in Fiction, en Poe-

tics Today, 2, 2 (1981); Paroles de personnages, en Pratiques, 64 (1989); Dialogues de romans, en Pra- tiques, 65 (1990); Análisis del relato. El punto de vista, en Estudios de Lengua y Literatura Francesas, 4

discurso del personaje se recoge textualmente al ser introducido por el narrador median- te los verba dicendi o sentiendi, o mediante fórmulas declarativas del tipo “sugerir”, “responder”, “murmurar”... El estilo directo referido está determinado básicamente por la presencia del verbo dicendi, contenido en el discurso del narrador, quien introduce el discurso exterior del personaje en estilo directo referido o regido.

Dentro de la modalidad discursiva del estilo exterior indirecto referido, B. Mc Hale (1978) distingue varios tipos de enunciaciones en discurso sumario diegético, que clasifica según el grado de información acerca del contenido de cada uno de los actos de habla. El discurso indirecto libre, en palabras de J.M. Pozuelo (1988: 255), “se le suele definir como una forma intermedia entre el discurso del narrador y el discurso del personaje, en el que tanto gramaticalmente como semánticamente se produce una con- taminación del discurso del narrador por el discurso del personaje”.

Dentro del discurso interior directo libre es posible incluir el denominado monó- logo interior, que algunos autores designan también bajo la expresión “corriente de con- ciencia” (M.C. Bobes Naves, 1985: 254-282; E. Dujardin, 1931; M. Mancas; M. Rojas, 1987). La “corriente de conciencia” se caracteriza por ser un discurso interior, pues constituye un ejercicio de pensamiento y no propiamente un acto de habla; libre, porque es la cesión de la capacidad épica del narrador en favor de la forma dramática, es decir, la cesión de la palabra a los personajes y la desaparición textual del narrador; y directo, porque las categorías de persona y tiempo del personaje no están transpuestas a otro régimen gramatical en el discurso del narrador.

El discurso interior directo referido es aquel discurso del personaje que, no ver- balizado exteriormente, constituye un monólogo razonado en el que las palabras textua- les van entre comillas, y la fórmula declarativa —entre guiones— aparece inserta en el discurso directo que se desenvuelve en la interioridad del personaje, y nos es referido por el narrador como la transcripción de un acto de pensamiento.

El discurso interior indirecto referido es aquel discurso del narrador en que se reproduce un discurso del personaje no verbalizado exteriormente, al integrar tales pa- labras, presuntamente pronunciadas por el personaje, en una unidad sintáctica superior, como lo es en este caso el enunciado del agente reproductor, mediante el uso de los verba dicendi o sentiendi y de la conjunción subordinante que. La única diferencia que manifiesta esta clase de discurso respecto al estilo exterior indirecto referido es la opo- sición en el rasgo interior / exterior.