• No results found

Data definition language

In document Using ADO from Delphi (Page 45-49)

Nos hemos fijado ya en la investigación de COOPER(1994) sobre el desarrollo

de la autonomía en familias de orígenes étnicos diferentes. Aunque esta es, con toda evidencia, una variable importante que tiene efecto en casi todos los as- pectos del funcionamiento familiar, hay relativamente poca investigación a la que recurrir, particularmente fuera del contexto de Norteamérica. En este apartado, revisaremos algunos estudios que han investigado el papel del origen étnico en esta área. Una comparación que se hace a menudo es entre las diferencias en el tiempo que se pasa en el entorno familiar y la proximidad emocional de los padres y los adolescentes en culturas diferentes. Así, COOPER (1994) mostró mayores

expectativas de proximidad en las familias chinas, mexicanas y vietnamitas en EE.UU. que en las familias norteamericanas de origen europeo. En un estudio de FACIOy BATISTUTA(1998), se hizo una comparación entre las relaciones familiares

descritas en HENDRYy cols. (1993) en una muestra escocesa y las encontradas

en una ciudad pequeña en Argentina. La comparación fue instructiva. En Argenti- na, casi el 80% de los jóvenes en el intervalo de edad de 15 y 16 años comunicó que comía con sus padres, mientras que tan sólo lo hacía un 35% de la muestra escocesa. En Argentina, surge un cuadro general de relaciones cálidas y positi- vas con ambos padres, similar a estudios de la vida en países como España e Ita- lia, donde las relaciones son estrechas y los adolescentes permanecen en el hogar familiar hasta bien entrada la edad adulta.

La cultura japonesa proporciona un punto de comparación importante, pues- to que, como GJERDEy SHIMIZU(1995) señalan, el rol del padre difiere significati-

vamente del que estamos acostumbrados a ver en occidente. En Japón, la madre es la figura parental central, y el padre está “ausente” durante la mayor parte del tiempo. Además, se desaprueba cualquier expresión abierta de discordia, de manera que el conflicto es difícil de manejar. Como GJERDE y otros han dejado

claro, se ha reflexionado poco todavía sobre la manera en que los valores cultu- rales japoneses influyen en el desarrollo adolescente, pero GJERDE y SHIMIZU

pudieron mostrar en el estudio de 1995 una parte de la complejidad de las rela- ciones familiares. Estos autores examinaron el acuerdo o desacuerdo de los padres sobre cómo se debería socializar el adolescente, y lo relacionaron con la cohesión madre-adolescente y el ajuste del joven. En pocas palabras, los resulta- dos mostraron que las relaciones estrechas entre el adolescente y la madre (cohesión elevada) eran adaptativas en la medida en que los padres estuvieran de acuerdo en materias relacionadas con la socialización adolescente. Sin embargo, cuando la madre o el padre discrepaban, la cohesión madre-adoles- cente se relacionaba con un mal ajuste. Como señalan los autores, estos resulta- dos ilustran el hecho de que el papel del padre es sumamente significativo, aun cuando esté lejos de casa y participe con poca frecuencía en la vida familiar.

Los jóvenes tendrían una experiencia muy diferente de la vida familiar en Is- rael. En este país ha habido un considerable interés en el desarrollo adolescente, ya que, para aquellos que se han educado en un kibbutz, los iguales y los adul- tos, que no son miembros de la familia, han tenido históricamente más influencia que los padres. Sin embargo, en años recientes ha habido un claro desplaza- miento hacia lo que KAFFMAN(1993) llama la “revolución de la familia”. En parte

como resultado de las dificultades experimentadas por los jóvenes criados en kib-

butz en las décadas de 1970 y 1980, la familia ha aumentado en importancia en

años recientes, hasta el punto de que ahora las relaciones con los padres son tan importantes para el joven como lo son en los países europeos. Los cambios en el funcionamiento de la familia se documentan en MAZOR(1993), que proporciona un relato fascinante de un cambio en los valores con respecto al rol del padre en la vida adolescente. En particular, se mantiene que, como resultado de los temo- res ante la extendida cultura de las drogas y también la participación de varios jóvenes israelíes en cultos y otras experiencias de grupo destructivas, esta socie- dad comenzó a creer que era preciso otorgar mayor importancia a la familia y reducir el poder y la influencia del grupo de iguales.

En Estados Unidos ha habido varios estudios que comparaban los estilos de educación en grupos étnicos diferentes. Los resultados muestran que, en gene- ral, existen menos datos de educación con autoridad (definida en el apartado anterior) en las familias afroamericanas, norteamericanas de origen asiático o hispano que en las de origen europeo (DORNBUSCHy cols., 1987; STEINBERGy cols.

1992). Sin embargo, los jóvenes en las familias de minorías étnicas cuyos padres utilizan este estilo de educación parecen beneficiarse tanto como los de culturas europeas. Dos hallazgos adicionales son de interés aquí. En primer lugar, la edu- cación autoritaria es más común en las comunidades de minorías étnicas y, en

segundo lugar, a los jóvenes de ascendencia blanca les afecta de manera más

adversa la educación autoritaria que a los jóvenes de las minorías (STEINBERGy

cols., 1994). Esto puede ser porque los niveles superiores de control parental son más adaptativos en las comunidades donde la violencia y el riesgo son frecuen- tes, o puede ser, como ha propuesto CHAO (1994), que estas dimensiones del

estilo de educación tengan menos significado en las culturas no europeas. En conclusión, se debería hacer una diferenciación entre las culturas “indivi- dualistas” y las “colectivistas”. Se trata de una distinción que conocen bien los comentaristas sobre la cultura y los valores (por ejemplo, HOFSTEDE, 1983), pero

tiene particular aplicabilidad para una consideración de la vida familiar para los adolescentes. Esencialmente, en una cultura “colectivista” se cree que el com- portamiento y las aspiraciones del joven se deben centrar en la reputación y el éxito de la familia y la comunidad, más que en los deseos del individuo. En una cultura “individualista” prevalece el sistema de valores opuesto, pues aquí se espera que el joven procure identificar sus propias metas personales, y se le es- timula para que encuentre maneras de alcanzar esas metas sin prestar una con- sideración indebida a las necesidades o los deseos de la familia o la comunidad como un todo. Esta distinción se ha utilizado con frecuencia en estudios de cultu- ras diferentes, pero raras veces en el trabajo con adolescentes, lo que hace par- ticularmente útil el estudio de GILANI (1995) de las relaciones madre-hija en las

familias británicas asiáticas y blancas. Aquí, GILANI investigó las diferencias en cómo las dos culturas trataban a las jóvenes, y las expectativas de las madres en relación con la conducta de sus hijas. El conflicto abierto era significativamen- te más alto en las familias blancas, pero al mismo tiempo las jóvenes sentían que eran libres para tomar decisiones, para dedicar tiempo a sus amigos y para esco- ger su estilo de vida. Las jóvenes en las familias asiáticas tenían experiencias completamente diferentes. Para ellas, los deseos de sus padres iban primero. Se esperaba que pasaran la mayor parte de su tiempo en el entorno familiar, que

se sometieran a las normas familiares y que no discutieran con sus padres o dis- creparan de ellos. GILANIexplicó estas diferencias en función de los dos tipos cul- turales a los que anteriormente se ha hecho referencia, una explicación que es útil no sólo en el contexto particular de las familias blancas y asiáticas en Gran Bretaña, sino que puede tener una mayor en familias de todo el mundo.

In document Using ADO from Delphi (Page 45-49)

Related documents