Chapter 3 – Methodology
3.3 Data gathering methods
La literatura de la violencia permite que el tema principal pase de ser un fenómeno escabroso en la sociedad colombiana a ser literario, con visos de denuncia y testimonio, desde otra óptica. Esa relación que se pone en desarrollo desde la literatura y el tema de la violencia, ofrece otra manera de ver este fenómeno en Colombia y aceptar, de pronto, con menor grado de alteración, los pormenores que llevan a que ésta se perpetúe en el imaginario colectivo de las personas.
Con respecto a la literatura de la violencia se ha comentado por parte de algunos críticos21 que ésta no ha abonado mucho a un nivel de calidad artístico semejante al de otras, pero que de alguna manera es esta literatura la que se encargará de reflejar los por mayores que la sociedad colombiana ha venido viviendo con más ahínco desde hace sesenta años. En relación a esta particularidad de la literatura de la violencia pareciera que el estilo y el desarrollo de los hechos son tentativamente sencillos, asequibles como formula propia de los textos literarios. Augusto Escobar Mesa comenta con respecto a algunas características propias de la literatura de la violencia haciendo notar lo que en forma y contenido supone se verá reflejado:
Hasta ahora se ha llamado “literatura de la violencia” a toda literatura que se ha
escrito con relación a dicho fenómeno sin establecer diferencia alguna en cuanto a la calidad estética ni a la manera que trata dicha temática en las novelas que se
escribieron antes del Plebiscito nacional de 1958 […] La llamamos así cuando hay
un predominio del testimonio, de la anécdota sobre el hecho estético. En esta novelística no importan los problemas del lenguaje, el manejo de los personajes o la estructura narrativa, sino los hechos, el contar sin importar el cómo. Lo único que motiva es la defensa de una tesis. No hay conciencia artística previa a la escritura; hay más bien una irresponsabilidad frente a la intención clara de la denuncia (Escobar 23).
Esto que supone un acercamiento certero a la composición y contenidos de literatura de la violencia, hace pensar que es un producto destilado de la efervescencia de la violencia misma, producto resultante de décadas de horror y empobrecimiento. Pero tal podría resultar la riqueza imaginativa del escritor que el efecto causado después de leer una
“novela de la violencia”22, por ejemplo, podría dar a pensar que el tema que se desarrolla, y la totalidad de su contenido, no son más que una forma simple de hacer escritura, de abordar la realidad del país desde otro ángulo. A decir verdad no es así. El asunto, conforme lo plantea Jaramillo Escobar, es una apuesta por lograr decodificar las características del problema de la violencia desde una mirada que no es totalizante, que merece ser vista con los ojos del asombro desde la sencillez de la trama y la calidad en el estilo para lograr eso que en una primera lectura se puede ver simple, plantee y desarrolle un alto nivel estético concretando un excelente producto escrito.
El mismo Augusto Escobar vuelve sobre el tema y hace la reflexión de lo que verdaderamente significa la novelística que aborda el problema de la violencia:
[…] En esta novelística la experiencia vivida o contada por otros, el drama histórico depende de la reflexión y mirada crítica sobre la violencia que actúa como reguladora y a la vez como factor dinámico. Aquí no importa lo narrado como la manera de narrar. Interesa el personaje como “estructura redonda”, en su status
semiológico. Lo espacio temporal, instancias en que se desarrolla el texto narrativo, está regulado por leyes específicas, algunas veces por el proceso mental de quien proyecta uno o varios puntos de vista sobre el acontecer. Es el ritmo interno del texto lo que interesa, que se virtualiza gracias al lenguaje; son las estructuras sintáctico-gramaticales y narrativas las que determinan el carácter plurisémico de esos discursos de ficción(Escobar 24).
Sí es necesario tener en cuenta algunas verdades bajo la salvedad de la justicia, es decir, reconociendo los buenos textos que se escriben al emplear el tema de la violencia
22 El término “novela de la violencia” probablemente fue acuñado, en primer lugar, por el crítico Hernando
Téllez, quien, desde comienzos de la década de los cincuenta, comentaba en las “lecturas dominicales” de El
desde la literatura. Ya se ha comentado desde hace algunas décadas el infortunio que corrió este tema al ser abordado desde las novelas literarias. Se escribieron varias novelas con poco trabajo de calidad, se aparentó crear nuevos estilos, intentos de literatura de calidad y perdurable a la posteridad; el resultado fue otro, en muchos casos. Esto implica que haya una visión de pronto de desinterés por parte de algunos escritores que decidieron
aventurarse a narrar hechos sin ninguna “responsabilidad artística” del tema y que podrían
resultar mejor contados desde la tradición oral o en palabras del mismo Jaramillo Escobar
“[…] no importan los problemas del lenguaje, el manejo de los personajes o la estructura narrativa, sino los hechos, el contar sin importar el cómo” (Escobar 23).
De alguna manera, la forma como se pretenda manejar el tema de la violencia hace que los textos surtan el efecto merecido en el imaginario lector, esto significa que el cuidado en el estilo y el abordaje de la temática y demás características insertas en una novela, merecen ser tratadas con el mayor efecto creativo y cualitativo para merecer el lugar que corresponde. Además de esta innegable razón que hace textos escritos de calidad, es bueno suponer que, aunque la temática, como es el caso de la violencia y sus diversas formas de representación, se debería desarrollar bajo la tutela del gusto y el disfrute por el ejercicio de la escritura.
Pero no solo hay novelas literarias alrededor de la literatura de la violencia: ensayos, cuentos, poemas, crónicas y una cantidad de artículos de opinión como fuerte de algunos diarios, conforman todo el surtido de esta literatura. Puede, entonces, decirse que la poesía al igual que la cuentística que abordan este tema, hacen parte de la literatura de la violencia, y en este sentido, reconocer que no solo es la novela de la violencia lo que aquí supone un todo.
Aunque resulte un poco aventajado creer que las novelas de la violencia en cuanto a la literatura de la violencia son las que en mayor número se lean, no hay razón para obviar otros tipos de textos que tratan el mismo tema. Es el caso de la poesía, el cuento y la crónica. Frente a esto, hay que sospechar que todo aquel escrito que relacione la violencia de Colombia como tema central en su idea principal y desarrollo, pertenezca al orden de la
literatura de la violencia, pero para que sea así por lo menos debería cumplir unas mínimas precisiones, entre ellas:
- que el contenido no sea una copia fiel de un suceso violento al punto de volverse noticia, pero sí, aunque la situación pueda ser real, que no tenga vicios noticiosos, sino que al contrario, haya un aire de inventiva en la cual el lector pueda captar que la realidad está transitada por la imaginación del escritor.
-Que incluso el mismo título de la obra como apertura semántica, insinúe al lector una proyección de algo diferente a la realidad, insertando algún “rastro” que permita suponer o imaginar del contenido de la obra.
-Que los actantes, espacio y tiempo estén marcados por lo verosímil con ligeros visos de invención, por lo menos.
Estos mínimos requisitos23 pueden ayudar a que el texto no tenga alguna fisura en su composición y desarrollo haciéndolo parecer pasquín o panfleto de alguna idea política o hecho violento. Por tanto, la literatura de la violencia refleja un estilo propio y unas características particulares en su forma y en su desarrollo que la hacen ver como otra propuesta literaria salida del abanico de posibilidades que habita en el terreno de la escritura. Entonces se puede hablar de que la literatura de la violencia contiene novela, poesía y cuento (delimitando un poco las artes que pueden abordar el tema de la violencia, como el teatro, por ejemplo, en sus guiones), por lo menos como textos que la representan y la hacen ser una propuesta con características exigidas en esta literatura.