3.2 Mapping of Taxonomy to Various Data Grid Systems
3.2.1 Data Grid Projects
Para llevar adelante las tareas de perforación, terminación y reparación de pozos es necesario un conjunto de personas con diferentes grados de especialización: ingenieros, geólogos, técnicos, obreros especializados y obreros; tienen responsabilidades directas como programación, supervisión, operación y mantenimiento, e indirectas, tales como las de las compañías proveedoras de servicios técnicos, productos químicos y fluidos de perforación, unidades de mezcla y bombeo de cemento u otros servicios de bombeo, unidades para correr registros eléctricos, trépanos y proveedores de servicios auxiliares como transporte de equipo, materiales, cargas líquidas, personal, etc. El personal directo e indirecto involucrado en la perforación de un pozo, cuando se trata de perforación en tierra en pozos de desarrollo, asciende a una cantidad entre noventa y cien personas; en la medida que aumente la complejidad del trabajo, como, por ejemplo, en los pozos exploratorios profundos, pozos costa afuera, la cantidad de personal requerido puede llegar a duplicarse. Un equipo perforador, de terminación o de reparación, opera las 24 horas del día, todos los días del año, con personal que trabaja en turnos rotativos de 8 horas.
4.1.1 EMPLEO
Este sector funciona con una densidad de capital muy alta y crea relativamente pocos puestos de trabajo directos. En 1999, más de dos millones de trabajadores estaban directamente ocupados en la producción mundial de petróleo y de gas, muchos de ellos en 26 empresas multinacionales de la industria del petróleo. Los efectos indirectos son más importantes: cada puesto de trabajo en la producción o la refinación genera de uno a cuatro puestos de trabajo indirectos en las industrias que proporcionan los insumos necesarios y que aprovechan el valor añadido derivado de actividades relacionadas con el petróleo y el gas. Como la economía mundial necesita un suministro de energía suficiente y seguro, las consecuencias para el empleo en el sector son mayores todavía, y afectan a toda la economía.
4.1.2 RELACIONES DE TRABAJO
Es posible que la proporción mundial de trabajadores del petróleo y el gas que están sindicados y participan en negociaciones colectivas sea menor en comparación con otras industrias, pero las condiciones de trabajo y de remuneración suelen estar por encima del promedio, porque la mano de obra ocupada en estos sectores es más calificada y ha recibido una mejor formación. En su fase inicial de desarrollo, el sector prosperó en un ambiente relativamente libre de sindicatos y así se extendió luego en otros países. En
algunas de las regiones ricas en petróleo y gas no existe una tradición de negociación colectiva. El carácter temporal y nómada de ciertas actividades de exploración y de producción conlleva una importante rotación de personal, lo cual frena la sindicación, como también la frena la subcontratación de muchas actividades (hasta los dos tercios) que no corren directamente a cargo de las compañías petroleras y se encargan a personas o empresas muy diversas: topógrafos, empresas de perforación, empresas de construcción, equipos de mantenimiento, y otros. Algunos países en los que las principales compañías petroleras han sido de propiedad estatal son la excepción que confirma la regla, y en ellos se han constituido sindicatos fuertes. En general, el grado de sindicación es mayor en el subsector de la refinación que en los de la exploración y la producción. Como las refinerías son instalaciones fijas y funcionan con carácter permanente, su personal es más estable, por lo que propende más a sindicarse.
En los últimos años, la reestructuración de la industria se ha acelerado dentro del marco de la mundialización, en particular por medio de fusiones, adquisiciones y privatización de empresas que han conducido a la desaparición de empresas que habían venido funcionando durante decenios y la creación de otras nuevas. El mundo de la producción de petróleo y de gas está ahora fuertemente integrado, tanto en el plano horizontal como vertical. A raíz de algunas fusiones, las operaciones químicas de varias empresas nuevas constituyen una fuente de ingresos superior a la producción de petróleo y gas. La privatización se generalizó en el decenio de 1990. En las regiones en que se consideraba tan importante para la seguridad y el bienestar nacional que tenía que ser propiedad del Estado, esta industria se ha vendido en parte o en su totalidad a inversores privados locales o extranjeros. Como resultado de esta evolución se han adoptado nuevos enfoques en el campo de las relaciones de trabajo que comprende en algunos casos códigos de conducta, programas de etiquetado social y iniciativas en materia de inversión. En la industria del petróleo, se concertó un acuerdo firmado el 7 de julio de 1998, entre la Federación Internacional de Trabajadores de la Química, la Energía, las Minas e Industrias Diversas (ICEM) y la empresa multinacional de la energía de Noruega, Statoil. Este acuerdo no deroga o sustituye los convenios colectivos nacionales sino que tiende más bien a fortalecerlos, integra muchos de los convenios fundamentales de la OIT. Garantiza los derechos sindicales básicos, prohíbe el trabajo forzoso o en régimen de servidumbre y el trabajo infantil, y promueve la igualdad de oportunidades y de trato en el empleo, salarios y prestaciones justas, la seguridad y la salud y el medio ambiente, la información y la calificación. La ICEM y sus afiliados participan plenamente en el control de la aplicación del acuerdo en todo el mundo en las actividades que Statoil viene desplegando en 27 países con más de 18.000 trabajadores. Podrían elaborarse en estos sectores acuerdos más globales sobre relaciones de trabajo.
4.1.3 SEGURIDAD, SALUD Y MEDIO AMBIENTE
Aunque las tasas de accidentes sean basas en las industrias del petróleo y del gas en comparación contra otros sectores, como sus principales productos son potencialmente inflamables y explosivos, la seguridad reviste una importancia primordial. Las operaciones de perforación entrañan peligros de explosión y la producción de petróleo y de gas presenta riesgos de incendio y de explosión en todas sus fases. La manipulación de los pesados tubos de oleoducto y de otros materiales y máquinas es peligrosa para la salud y la seguridad. El ruido, las vibraciones y la utilización de productos químicos tóxicos plantean asimismo problemas en las operaciones de prospección y producción, al igual que en las de distribución. Como los yacimientos de petróleo y gas se encuentran a menudo en lugares apartados y hostiles (desiertos, selvas, parajes del Ártico o en alta mar), su explotación puede obligar a los trabajadores a permanecer durante largos períodos en el lugar mismo o cerca de él. Las condiciones laborales inherentes a este modo de vida y de trabajo presentan muchas características especiales que plantean diversos problemas como, por ejemplo, los riesgos de transporte, turnos largos, el aislamiento social, y el estrés. Cuando las instalaciones están situadas en zonas apartadas, el transporte de ida y vuelta al lugar de trabajo puede acarrear graves riesgos. El número de accidentes mortales ha aumentado en los últimos años y un solo accidente puede causar muchas muertes. El peor accidente fue la caída de un avión en América Latina en la que murieron 65 trabajadores y nueve terceros. El trabajo en el mar adentro presenta diversos riesgos además de los que se derivan del carácter combustible de la materia prima. En los últimos años, se registrado en la industria une serie de incendios y explosiones catastróficos que han causado la perdida de vidas humanas, tanto en centros de producción como en refinerías. Por ejemplo, une explosión en Asia Sudoriental causó en 1998 cinco muertes. El trabajo en tierra están peligroso como en el mar. En 1998, se registraran 54 accidentes mortales en operaciones en tierra realizadas en África y el Oriente Medio, en comparación con 17 accidentes mortales en el mar.
4.2 TRABAJOS REALIZADOS EN SISMICA