Podemos observar dos actitudes extremas sobre la informatización de la sociedad. Unos temen que pueda tener repercusiones orwellianas, incluyendo una eliminación de facto de ciertas libertades, como el derecho a la privacidad y la despersonalización de las relaciones entre las personas y las instituciones sociales. Otros realizan predicciones utópicas acerca de la alta productividad, amplia democratización y mayor individualidad.
Ambas posturas nos recuerdan a la “apocalíptica” Escuela De Frankfurt frente a la “integrada” Communication Research norteamericana4.
Los apocalípticos sostienen una postura crítica y denuncian que a medida que las máquinas se vuelven cada vez más sofisticadas, con memorias cada vez más extensas, el conocimiento exigido para utilizarlas es cada vez menor. Por lo tanto son necesarios pocos especialistas y muchos operarios con calificación baja. El progreso tecnológico sólo beneficia a una minoría y termina generando desempleo.
Para los integrados, incorporar tecnología es de por sí una innovación, para progresar debe seguirse el dictado de la ciencia y de la técnica. Desde una mirada diacrónica ellos alaban las bondades de la evolución de la sociedad humana. Hasta se llega a manifestar que en un futuro los robots inteligentes “nos suplantarán en la implacable carrera de la evolución” (Moravec,1988)5.
Se basan en los mitos de la tecnología autónoma y del cambio social determinado por el desarrollo tecnológico, historias que describen la secuencia progresiva de invenciones, la sucesión de aparatos cada vez más perfectos. Pareciera que la sociedad se debe someter humildemente a cada nueva exigencia de la tecnología y utilizar sin cuestionamientos todo 3 Michel Menou; Karin
Delgadillo Poepsel; y Klaus Stoll: “Latin American Community Telecenters: It’s a long way to TICperary”, en The Journal of Community Informatics, [http://www.ci- journal.net],Vol. 1, Issue 1, Fall 2004, Community Informatics Research Network, New York.
4 La polarización la hacen autores como Umberto Eco (Apocalípticos e integrados ante la cultura de masas, Editorial Lumen, Barcelona, 1977) y W. Melody y R. Mansell (“The debate over critical vs. administrative research: circularity or challenge”,
Journal of Communications, 33, 3, 103-16, 1983).
5 Hans Moravec (1988): El hombre mecánico: El futuro de la robótica y la inteligencia humana, Biblioteca científica Salvat 11, Salvat Editores, Barcelona, 1993.
nuevo producto sea portador o no de una mejora real, sólo por ser novedoso. Es una visión reduccionista –de un todo complejo a algunas causas– y tecno-evolucionista –donde la tecnología determina de manera lineal el progreso de la humanidad–. Esta idea subyace en los programas de acceso a las nuevas tecnologías de la comunicación implementados en Argentina desde 1998 en adelante.
Como ejemplo de ello podemos citar parte de las conclusiones del Manual de Procedimientos (Equipo Argentina Internet para Todos, 1999a:47) en donde se expresa:
Las comunicaciones son un río que avanza más allá de nuestra imaginación y que fructifica las riberas que toca. Ya hemos inyectado infraestructura y competencia a nuestro país; ahora, mediante el Programa de Centros Tecnológicos Comunitarios, posibilitamos que todos los argentinos accedan a las oportunidades que brindan las tecnologías y las redes de comunicaciones. Porque estamos hablando del derecho a soñar, a las alas, que posee todo ser humano, pero también del derecho a su identidad, a sus raíces. Alas y raíces, dos caras de la transformación que implica la iniciativa presidencial [email protected].
Otro ejemplo de la misma perspectiva es el Programa Nacional para la Sociedad de la Información de los gobiernos de De la Rúa, Duhalde y Kirchner. El fin de estos programas es asegurar a la sociedad argentina el ingreso a la Sociedad de la Información, la cual se describe con términos similares en las distintas presidencias:
1) La utilización masiva de los medios electrónicos para difundir la información, el conocimiento y los intercambios en una sociedad. Así, se identifica un nuevo ambiente donde la comunidad está inmersa. Lo propio de la Sociedad de la Información es la creación del conocimiento científico, la aplicación de dicho conocimiento, la tecnología, y la difusión de la misma entre los actores económicos, por lo tanto, innovación productiva (Presidencia De la Rúa)6.
2) La utilización masiva de herramientas electrónicas con fines de producción, intercambio y comunicación (Presidencia Duhalde)7.
3) La utilización masiva de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para difundir información, el conocimiento y los intercambios en la sociedad, [está] creando un nuevo “hábitat informativo” en el que los actores sociales se transforman, así como lo hacen sus relaciones y los modos de organización y producción (Presidencia Kirchner)8.
Por nuestro lado, creemos que:
a) Las nuevas tecnologías, por sí mismas, no transforman las estructuras sociales sino que se incorporan a ellas.
b) La dimensión social es constitutiva del hecho científico y tecnológico. Compartimos los sensatos principios del tecnorrealismo9, los cuales reproducimos a continuación:
1. Las tecnologías no son neutrales. Las máquinas pueden ir cargadas de intenciones políticas, sociales y económicas. Es importante tener en cuenta los posibles sesgos en su uso y en su construcción.
2. Internet es revolucionaria, pero no utópica. Es una extraordinaria herramienta, pero refleja todas las virtudes y defectos de la sociedad a la
6 Programa Nacional para la Sociedad de la Información (2001): ¿Qué es la Sociedad de la información? [http:// w w w. n a c i o n . a r / P S I / i n f o / queessi.asp], Secretaría de Comunicaciones del Ministerio de Infraestructura y Vivienda y la Secretaría para la Tecnología, la Ciencia y la Innovación Productiva, Buenos Aires 7 Programa Nacional para la Sociedad de la Información (2002): ¿Qué es la Sociedad de la información? [http:// www.psi.gov.ar/queeslasi.htm], Secretaría de Comunicaciones de la Nación, Ministerio de Infraestructura y Vivienda, Buenos Aires
8 Programa Nacional para la Sociedad de la Información (2005): ¿Qué es el PSI? Programa Nacional para la Sociedad de la Información
[ h t t p : / / w w w. p s i . g o v. a r / queeselpsi.htm], Secretaría de Comunicaciones del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Buenos Aires 9 Véase Technorealism: “Technorealism Overview” [http://www.technorealism.org/ overview.html], 12 March 1998 (2001). La descripción y declaración de principios fue realizado por David Bennahum, Brooke Shelby Biggs, Paulina Borsook, Marisa Bowe, Simpson Garfinkel, Steven Jonson, Douglas Rushkoff, Andrew Shapiro, David Shenk, Steve Silberman, Mark Stahlman y Stefanie Syman.
que pertenece.
3. El gobierno tiene un importante papel que cumplir en la frontera electrónica. El ciberespacio no debe ser un territorio ajeno al control de los Estados. Los estándares tecnológicos y los problemas de privacidad, por ejemplo, son demasiado importantes para confiarlos al mercado solamente.
4. La información no es conocimiento. Cada vez es más fácil adquirir grandes cantidades de información sin conocer sus fuentes y su nivel de rigor. Por muy avanzado y sencillo que sea el manejo de la Red como medio de comunicación, no debemos convertirla en sustituta de nuestras propias habilidades intelectuales.
5. Conectar las escuelas no es la salvación. La crisis educativa no se soluciona con más tecnología. Puede mejorarla, pero depender de ella como si se tratara de una panacea, sería un grave error.
6. Se quiere proteger la información. Se debe dar a los autores el control suficiente sobre sus trabajos para que tengan el incentivo de seguir creando. Mientras se mantiene el derecho de los ciudadanos a hacer un uso justo de esa información.
7. Las ondas son de la sociedad, la cual debe beneficiarse de su uso. La ciudadanía debe beneficiarse del uso de las frecuencias públicas y retener una parte del espectro para fines educativos, culturales y para facilitar el acceso público.
8. Comprender la tecnología debe ser un componente esencial de la ciudadanía global. Comprender las fortalezas y limitaciones de la tecnología, y participar en la creación de mejores herramientas, debería ser una tarea fundamental de un ciudadano comprometido.
No se debe dejar en manos del mercado el mundo de la comunicación. Se deben buscar nuevas maneras en las cuales la sociedad tenga una participación moderadora dentro de esta producción de la información y la comunicación.
Hay que lograr igualdad en el acceso, entendido no sólo en el sentido físico de equipos, software y conexiones, sino también garantizando el conocimiento (la alfabetización informática) para que se utilicen las TICs de manera eficaz.
En lugar de escenarios utópicos o tendenciales planteamos un futuro posible, “una opción realista hacia la que hay que orientarse”10 si se quiere conseguir resultados eficaces.