Después de que un líder sale con un aire de confi anza que impone, que irradia carisma, ¿luego qué? Dé seguimiento con segunda y tercera impresiones fuertes. Es la idea de caer o volar: tras una primera impre- sión fuerte, ya sea que caiga, es decir, fracase en sostener esa impresión o emprenda el vuelo, construya sobre la primera impresión fuerte que
usted creó. Obama ha demostrado una aguda ha- bilidad para crear segunda y tercera impresiones fuertes. Demos una mirada más a fondo.
Mientras muchos líderes han aprendido a po- ner atención en las primeras impresiones, con fre- cuencia descuidan otra oportunidad signifi cativa: la posibilidad de establecer segundas impresiones extraordinarias. La voz y la entonación juegan un
papel en ello: ambas son herramientas importantes para crear una só- lida segunda impresión. Considere por ejemplo a un hombre de 1.85 metros y 80 kilogramos que empieza a hablar con una voz chillona al- tamente aguda. De inmediato reexaminaríamos nuestra impresión ini- cial sobre este hombre, que podría haber atribuido de manera natural cualidades de fuerza dada su gran estatura física. Lo opuesto también es válido. Imagine a una mujer muy pequeña que transforma nuestras percepciones de su fuerza a medida que habla con una voz profunda y dominante. La voz y la entonación pueden fortalecer las primeras impresiones y algunas veces anularlas, para bien o para mal.
Una dimensión de voz que crea una impresión inmediata es la calidad de la voz, esto es, su nivel natural y resonancia. En él su voz de barítono dominante es un activo natural. Suena agradable a los oídos y muy autoritaria. Sin embargo, en el caso de los líderes cuyo nivel vocal y tono no son activos ni tan naturales, la calidad del tono puede me- jorarse y realzarse con práctica y técnicas de vocalización. Los líderes deben considerar su tono y calidad de voz como otra herramienta que pueden mejorar y afi nar para lograr impresiones positivas.
Más allá de la calidad natural del tono, Obama muestra que la forma en que un líder utiliza su voz sigue siendo importante para las impresiones que establecen. Existen múltiples dimensiones de la co- municación verbal más allá de las palabras que en realidad se dicen. Y cómo se dicen las palabras —el volumen, textura emocional, nivel, ritmo e infl exión— algunas veces puede ser tan importante como lo que se está diciendo. La voz efi caz y la entonación pueden conmover
Es la idea de caer o volar: tras una primera impresión fuerte, ya sea que usted caiga, es decir, fracase en sostener esa impresión o emprenda el vuelo, construya sobre la primera impresión fuerte que usted creó.
a la gente, hacer las palabras más memorables y, en general, otorgarle mayor efi cacia a la comunicación. Cuando se utilizan de manera ade- cuada elementos tales como el volumen y el ritmo, los líderes pueden emitir comentarios poderosos y provocar respuestas como “algo se mo- vió dentro de mí”. Barack Obama logra este tipo de efecto a través del hábil uso de su voz y entonación, que le ayudan a dar primeras impresiones fuertes.
Desarrolló sus extraordinarias habilidades de oratoria con el tiempo, pues perfeccionó sus capacidades y técnicas de oratoria mien- tras enseñaba en la University of Chicago Law School y durante su periodo en el senado de Illinois. Estas experiencias le proporcionaron grandes oportunidades y una valiosa experiencia en el debate de diver- sos temas y la conducción de una rigurosa discusión. Como vimos en
Say It Like Obama and Win!, ha convertido la alocución y la habilidad
para lograr segundas impresiones fuertes en unas de sus fortalezas más grandes. Say It Like Obama and Win!, proporciona una evaluación a fondo de las técnicas y prácticas que utiliza con tanto éxito. Revise- mos algunas de ellas.
Ha llegado a dominar el arte de variar el nivel, volumen, color vo- cal e infl exión. Éste es un aspecto importante que ha otorgado mucha efi cacia al uso de su voz y su dicción. Evita un discurso monocorde. Va- ría la forma en que vocaliza ciertas palabras, su voz alcanza la cresta y baja cuando es necesario. La versatilidad de su infl exión —cambios en el nivel de su voz— agrega profundidad a lo que dice, en una forma que no puede lograrse sólo a través de la palabra escrita. Por ejemplo, sabe cómo bajar el nivel mientras reduce su cadencia, llevando la atención a un punto como si estuviera subrayando palabras claves en un pizarrón.
Obama también agrega dimensión a su comunicación con color vocal. Puede hacer que su voz suene nostálgica, esperanzada, displicen- te y una gran cantidad de otras texturas emocionales, como lo requieran las circunstancias. Su capacidad para alterar el contenido emocional de su voz le ayuda a transmitir sus ideas como un orador y líder al- tamente capaz. Ha demostrado el poder de alterar el volumen de su
voz mediante la amplifi cación o reducción de su voz en momentos claves. Sabe cómo golpear palabras importantes en momentos ideales. Con frecuencia aumenta su volumen hasta un crescendo durante sus discursos, con lo cual logra que el público enfoque su atención en los puntos principales de sus pláticas. Tal como pone poder en su volumen cuando entusiasma a una multitud, sabe cómo permitir que su voz se vaya apagando cuando habla de algo que desaprueba. Amplifi ca y re- duce: utiliza el volumen para dar realce a la efi cacia de su entrega y proyectarse a sí mismo como un líder diestro.
El extraordinario uso del ritmo —acelerando o reduciendo su ca- dencia— también le ayuda a presentarse como un orador y un líder hábil. Con un ritmo bien seleccionado, habla más despacio cuando enuncia ideas importantes. Adopta frases abreviadas, cortas e incisi- vas, en momentos claves, para transmitir los temas que quiere destacar. Estimula con destreza el poder del silencio, esto es, utiliza pausas dra- máticas para centrar la atención en ideas importantes. Sabe cómo dejar que el silencio dure un poco mediante pausas muy dramáticas que con frecuencia acentúan la reacción de los oyentes. En conjunto, la voz y la entonación, cuando golpean las palabras en el momento correcto, acele- ran o reducen la cadencia, varían el color del tono y el ritmo de las pala- bras, pueden ayudarle a establecer segundas impresiones excepcionales. El efi caz uso de los gestos de Obama se suma a su capacidad para dar segundas impresiones fuertes. A diferencia de los otros oradores, gesticula con mucha frecuencia mientras habla. Sus gestos trabajan conjuntamente con modulaciones de su voz y tono, pues le dan alma a sus palabras y le otorgan una mayor profundidad a sus comentarios, que sirven como extensiones fl uidas de sus palabras. Su éxito para dar segundas impresiones fuertes nos demuestra que los gestos, usados de manera efi caz, pueden promover la imagen positiva de un líder al crear la sensación de que el orador está cómodo y conectado con el públi- co. Obama, en particular, emplea los gestos en formas que crean la sensación de una conversación uno a uno, como si estuviera parado justo a usted conversando en lugar de estar en el podio dirigiéndose al
público. Ya sea que extienda su mano hacia la gente, apriete sus dedos para subrayar puntos, mueva un dedo hacia su oreja o agite un dedo índice como señal reprobatoria, sus gestos transforman sus discursos en diálogos. Los oyentes se sienten más directamente comprometidos y lo ven como un líder tranquilo y al mando.
Los gestos bien seleccionados también ayudan a Obama a trans- mitir que está profundamente comprometido con los temas sobre los que habla, aspecto que se agrega a la pasión que mucha gente considera una parte clave de su carisma. Por ejemplo, cuando coloca la palma de su mano sobre el corazón con delicadeza, transmite una emoción pro- fundamente contenida. Utiliza un amplio espectro de gestos para darle emotividad a su discurso: un movimiento de sus dedos hacía sí mismo, que señala a alguien cercano; un rápido giro de su mano, que ahuyenta a alguien; su puño cerrado que golpea una puerta imaginaria; sus dedos apretados que lanzan cartas en el aire; la palma de su mano abierta hacia el público, que transmite sinceridad. Estos y muchos otros gestos lo ayudan a infundir una mayor vida a sus palabras, pues aumentan la naturaleza descriptiva de su discurso y recalcan las ideas claves. Él nos demuestra que cuando intentamos dar segundas impresiones fuertes, los gestos pueden trabajar junto con la voz y la entonación para servir bien a un propósito previamente determinado.
BENEFÍCIESE DE LAS TERCERAS IMPRESIONES